
No es un ceviche, es un cebiche. / AINHOA GOMÀ
No sé si podría elegir mi restaurante favorito de Barcelona. Bueno, o mi cosa favorita de cualquier otro terreno, porque mis predilecciones son tan cambiantes como traicionera es mi memoria. Ahora bien, estoy casi seguro de que en ese campo, el Coure estaría entre los más firmes candidatos. Me gusta porque la relación calidad-precio es excelente, los platos son imaginativos pero bien ejecutados y anclados en la tradición, y el producto que maneja es excepcional. Además, el local no es nada pomposo ni sus camareros rimbombantes, sino que se centra en lo verdaderamente importante: dar bien de comer en un entorno agradable.


