Decadencia y caída del roscón de Reyes

Por: | 03 de enero de 2013

Roscon reyes monsieur cocotte
Un roscón casero de verdad. / MONSIEUR COCOTTE

 

De entre todos los momentos que me gustan de las navidades -lo siento, no soy de esos intelectuales que las detestan por ñoñas, consumistas y demás topicazos-, uno de mis favoritos ha sido siempre el desayuno del día 6. Jamás perdono el roscón de Reyes, por varios motivos. Tiene algo de aventura emocionante de la infancia, cuando ansiabas que te tocara el rey y temías dar con el haba. Es uno de los pocos productos que, al comerse sólo en esta fecha, sigue conservando su temporalidad contra viento y marea, lo que aumenta su disfrute. Y si está bien hecho, para mí es uno de los bollos más deliciosos que existen, capaz de llevarte al nirvana si lo acompañas con un chocolate caliente.

Si está bien hecho, claro. Es decir, si se ha elaborado con honestidad, respetando su esencia y utilizando buenos ingredientes: harina, leche, mantequilla, azúcar, huevo, agua de azahar y, a partir de ahí, el toque personal que se le quiera dar a la masa con cítricos, ron, canela o limón. Dejando que fermente el tiempo suficiente y horneándolo. No parece complicado, ¿verdad? Pues sí lo debe de ser, considerando el bajísimo nivel de la mayoría de los roscones que he probado en los últimos años, comprados en toda clase de pastelerías, panaderías y tiendas españolas.

Dichos roscones no guardan mucha relación con mis recuerdos de infancia, ni con las versiones decentes que en escasas ocasiones he tenido la oportunidad de probar. No son más que bollos zafios que se quedan resecos en cuestión de horas, cuya masa la debe de fabricar el hombre que lo hace todo en España del que hablaba Astrud en su canción. Todos saben exactamente igual: a masa estándar de pastelería industrial. Bueno, miento: hay ligeras variaciones dependiendo de los litros de esencias químicas "aromatizantes" que le hayan podido echar para camuflar la insipidez del bollo en sí mismo. Eso sí, la mayoría llevan por encima sus buenos kilos de azúcar y de fruta escarchada a prueba del paso de los milenios, que hay que mantener la tradición.

Más de una vez me he preguntado si lo del roscón chungo era una obsesión mía  o de mi familia, muy quejica con la repostería en general. Por eso ayer pregunté a mis seguidores en Twitter si a ellos también les pasaba. La respuesta fue abrumadora.

Parece ser que ahí afuera hay bastante gente cabreada con la deplorable calidad de muchos roscones. Y con su extravagante precio considerando los truños que te dan a cambio. Casi me parece más razonable lo que te ofrecen los grandes supermercados: roscas de sabor químico sin ningún parecido al original, rebosantes de esencias y grasas hidrogenadas y con una lista de ingredientes de laboratorio más larga que el reparto de Los Miserables, pero al fin y al cabo, baratas.

La decadencia del roscón de Reyes no es noticia de última hora. Yo diría que viene produciéndose desde la introducción masiva de la bollería industrial en la España de los ochenta. Hay un hecho que marca un antes y un después: la aparición de la nata como relleno. Como en tantos otros pasteles, la crema de leche montada cumple la función de enmascarar las deficiencias. Da igual que el bollo se quede más seco que una piedra pómez y que sepa a la nada más absoluta: una buena dosis de nataza hará que la grasa y el azúcar inunden tu paladar y te resulte "rico". ¿Que la nata ya no cuela? No pasa nada, hombre, que para eso tenemos la crema de chocolate, la puntilla que necesitaba el roscón para darse por muerto. Por cierto, el asunto de la nata también encendió pasiones en Twitter.

Nataza en el roscón de Reyes

@mikeliturriaga Si, son vulgares bollos...y el relleno ese de nata empalaga demasiado >_<Vaness@L@rgoS
@mikeliturriaga desde que se permitió rellenar con nata la decadencia de Occidente se hizo carne... masa.Luis Gaspar*
@mikeliturriaga la nata es el ketchup de los roscones :/Leticia Collado
@mikeliturriaga yo diría que más del 90% son bollos con nata de bote, eso no hay quien se lo coma.Érika O'Morrison

 

 

Existen lugares donde todavía se elaboran buenos roscones. El crítico gastronómico de este periódico, José Carlos Capel, publicó ayer una lista de 10 pastelerías en las que no se mancilla el honor de este clásico navideño. Los que por motivos económicos o geográficos no pueden acceder a los productos de esta clase de establecimientos no tienen más remedio que prepararlo en casa. Que tampoco es mal plan: no es el plato más fácil de hacer y se requiere cierta destreza y paciencia para que no te salga una rueda de cemento armado, pero existen buenas recetas en internet que allanan el camino.

Imagino que esta entrada levantará protestas en el gremio de aludidos, con la consabida crítica de siempre: "Estás haciendo daño al sector". A mí me parece que lo que hace daño al sector es la falta de autocrítica y el conformismo, alimentado sin duda por la baja exigencia de unos consumidores aborregados por años y años de repostería cutre. Con el roscón nos ha pasado lo mismo que con el pan, las magdalenas o los cruasanes: se nos ha olvidado cómo eran de verdad.

 

¿Conoces algún lugar donde se vendan buenos roscones? ¿Has intentado hacerlos en casa? Cuenta tu experiencia en los comentarios.

Hay 210 Comentarios

No me siento para nada identificada con este post. Los roscones que he comido en los últimos años (de pastelerías "de toda la vida" de Valladolid y Asturias, no sólo los hacen buenos en Madrid y Barcelona) estaban espectaculares. Eso si, sin nata, ni cremas ni nada por el estilo. El problema es pretender que los roscones de supermercado o de grandes distribuidoras de pan estén buenos...

alguien tiene la receta?
gracias
feliz año!!

El año pasado descubrí lo que era un roscón en condiciones. Lo compré en el Horno Furió (Av. Ausias March, 42, Alboraia, Valencia).

Fue tal mi sorpresa al descubrir que podía estar tan bueno que recuerdo todo los detalles del momento. A ver si este año lo puedo repetir.

Decadencia o caida? Las dos? No me queda claro. En estos temas trascendentales hay que precisar, osea, il faut preciser.

Más razón que un santo.
Mi suegra se lo traía todos los años a mi hija, su nieta del alma, junto con el regalo de reyes, hasta el año pasado que lo hice yo. Lo decidí en el último momento, el día 5 por la noche, cuando me acordé de que iba a tener en la cocina una masa insulsa con forma de donut durante 3 o 4 días (nadie se atreve a comerlo ni a tirarlo). Como no tenía agua de azahar, seguí los consejos de una bloguera, que solía cocer en agua piel de naranja durante un buen rato y la verdad es que se obtiene una especie de almíbar que huele a las mil maravillas. Decir que el puñetero roscón no daba crecido, supuse que porque la estancia no estaba suficientemente caldeada, y encendí un calefactor en la cocina (en mi casa suele haber una temperatura de 20 ºC). Yo creo que se podía asar un pollo del calor que hacía y ni así, al final me cansé y lo metí en el horno. Quedó feo como un cuerno, pero sabía a roscón, al que me comía cuando era pequeña.
Así que este año toca hacerlo otra vez, porque mi suegra quedó encantada, estaba harta de ir probando una pastelería cada año para localizar algo decente, le sabía tan bien que hasta no le parecía feo. Y qué bien que has hablado del tema porque así me he acordado de que tengo que comprar el agua de azahar, pero esta vez voy a hacer una receta que me ha pasado una amiga de mi madre que fue confitera y que me da en la nariz que va a dar mejor resultado. Y esta vez me acordaré de incluir el rey y el haba, que sin la sorpresa no tiene gracia.

Los mejores roscones de reyes son los que hacen las abuelas y madres de toda la vida en casa o los que se encuentran en alguna confitería de pueblo que prefiere vender 50 roscones caseros en un día que doscientos en una ciudad. Saben que tienen su clientela asegurada, saben lo que comen y saben cuanto van a vender porque suelen trabajar previo encargo.

Efectivamente, son un mal bollo, un mazacote con nata y frutas escarchadas. Y si los compras de supermercado, te arriesgas a una oclusión intestinal. Un asquito, vamos.
Por lo demás, no hace falta ser intelectual para detestar las fechas navideñas. Conozco mucha gente normal y corriente que lo hace. Pero como somos un país pendular, ahora lo "in", lo "fashion" y lo "progre" es proclamar que se ama tan entrañables fiestas que te llenan de orgullo y satisfacción, celebrando las Saturnales... esto, quiero decir el nacimiento del Niño Jesús.
http://elblogdelperegrinogris.blogspot.com.es/

Si no puedes comer gluten, los roscones sin gluten de la pastelería Artediet, en Vicálvaro (Madrid) están riquíiisimos!

Siempre hago el pan y los roscones en casa. Hace un par de años, en la panadería de Las Matas (Madrid) donde normalmente compraba la harina y la levadura, me subieron el precio de la harina a casi el doble en Navidad. Los dependientes me dijeron que el jefe les había hecho subir tanto el precio porque cada vez más gente hacía los roscones en casa y así no vendían los suyos, por cierto bastante malos. Por supuesto, dejé de comprar allí.

Lo de la repostería cutre en España es general. Yo he vivido en otros países europeos y garantizo que en cualquier sitio la repostería es mejor que aquí, aunque cada vez que se me ocurre comentarlo mis amigos se me echan encima... El roscón no es más que un pan dulce, no es algo complicado para nada, es que en España nos conformamos con cualquier cosa que sepa a azúcar.

Si no puedes comer gluten, los roscones sin gluten de la pastelería Artediet, en Vicálvaro (Madrid), son riquíiisimos!

Nosotros los hacemos sin conservantes ni aditivos químicos, con su masa madre y sus tiempos de levado y horneamos bajo pedido. Luego lo llevamos a casa. La pega: solo en la Bahía de Cádiz. Que curioso, cuanto más sencilla es una receta hecha con buena materia prima, más sabor y más se disfruta. Si estáis por Cádiz por estas fechas, animaos, que no os vamos a defraudar. ¡ Feliz dia de Reyes!
http://www.facebook.com/bbrioche

En le bloque en el que crecí vivía una anciana viuda. Una señora con posibles, muy de derechas, muy educada, muy sola,...
Todos los 6 de enero, muy temprano, llamaba por teléfono a casa y le mandaba recado a mi madre para que yo o cualquiera de mis hermanos bajaramos a por el Roscón de Reyes. Hacía lo mismo con todos los críos del edificio (y éramos unos cuantos). El roscón era de confitería de los años 70 y 80 (un espectáculo de sabor). Y es uno de lso motivos de que a mi me siga gustando la Navidad. Todas las que tuve de crío, con toda la parafernalia que las envolvía, fueron maravillosas.
Un recuerdo a Pilar a esté donde esté.

En Ferrol el de Gascón (ojo, hay que reservar pero merece la pena) y en Foz el de A Marena.

Hace unos años hice el roscón siguiendo la receta del libro de Cocina "manual de Cocina" de autor "colectivo" que solía haber en todas las casas antiguamente, me pasé el día anterior dejando la masa levar dos veces y seguí las indicaciones de la receta, el resultado: ¡¡¡dos roscones como aquellos hechos a conciencia y de sabor auténtico de mi infancia!!!! Recomiendo a quien quiera saborear y revivir esos recuerdos que lo haga siguiendo esta receta, es un roscón para comer esa mágica mañana del día 6 porque después ya no tiene el mismo sabor, les aseguro que quedarán como verdaderos Reyes Magos... y harán felices a todo aquél con quien lo compartan, para acabar sólo decir que se le ha de echar tiempo, buenos ingredientes y mucho amor...

Bueno bueno Mikel cada día que leo más entradas de tu blog pienso que nos parecemos más.
En casa (familia incluída) somos y seremos muy críticos con la comida. Tus entradas sobre el pan y los cruasanes en España marcaron un antes y un después...y esta última no ha hecho más que ensalzar la necesidad de volver a recuperar lo que ayer fue y desgraciadamente hoy dejó de ser.
Vivimos en Ciudad Real, y año tras año nos dejamos los €urillos del día 6 en la pastelería "la Deliciosa" (probamos muchas otras y nada peor que llevarte un chasco en ese desayuno tan especial). Hacen buenos roscones, nosotros a pesar de tus preferencias, somos fan del de nata. Pero la masa sigue conservando su esponjosidad y sabor a Azahar. Buen hacer que esperamos se repita este año.
Un saludo y sigue con ese entusiasmo por cambiar el "sector" bolli-industrial en el que nos movemos.

Buenos dias Mikel...Buenisimo articulo sí Señor. Como siempre, le dices al pan, pan y al vino, vino...aunque duela.
Yo aún no me he decidico, mejor dicho, no me he atrevido a prepararlo en Mi Cocina, me ha faltado valor a pesar de encontrar buenos "maestros" blogueros que explican el paso a paso de tal manera que prepararlo parece fácil.
Espero que tendrás la suerte de probar un buen trozo con ésa calidad que te recuerde a tu niñez....
Felices Reyes!!!!

El dineral que cobran por el roscón. A mi es que me aburren, en mi pueblo parece que hacen fotocopias. La misma masa con el mismo relleno

Hace ya muchos años que lo hago en casa, y el peor de los míos siempre me ha gustado más que cuando compré uno, porque, si no estaba en el punto, al menos llevaba buena materia prima y un montón de mimo y cariño e su confección. Y estoy totalmente de acuerdo: el daño al sector lo hacen los malos profesionales y no quien dice que el emperador va desnudo.

En Valladolid el último Roscón de Reyes que merece tal nombre, lo comí de la pastelería "Burgueño" en la c/ Gamazo .Los dueños se jubilaron y los hijos no se dedicaron al negocio familiar, una pena porque ¡qué manos! .Ahora los hago en casa con las recetas que voy mejorando poco a poco.Un saludo

El mejor roscón que yo he comido es el que venden en la panadería/pastelería donde yo vivo: Paspan, de Alcobendas, será caro, pero merece la pena, ... una vez al año ...

En Valencia, en la Pastelería Mompla en la C/Pizarro, nº 32, hacen unos roscones muy buenos. Nosotros llevamos más de 30 años comprándolo allí.

De acuerdo con que una gran mayoría de roscones de Reyes son un horrible sucedáneo del original (algo similar a lo que le pasa al panetone) y que además en muchas pastelerías te meten un buen clavo por ser un producto con una alta demanda durante unas fechas muy restringidas. Y también de acuerdo con lo que dicen en muchos comentarios, no hace falta irse a Madrid o Barcelona a por buenos roscones: si hay más en esas ciudades, es simplemente porque hay más habitantes y las oportunidades se multiplican. Si vivís en A Coruña o alrededores, Confitería Glacce es muy conocida por tener un buen roscón.
http://www.gulagalega.com

Sobre la nata en los roscones... creo que todo depende de las costumbres. Yo soy de Zaragoza y allí jamás (en mis 43 años) he visto un roscón sin nata. De hecho, si algún pastelero lo intentase se reirían de él o sería insultado por tratar de vender un roscón sin terminar de hacer. Siempre he pensado que es porque allí se come como postre, y comerse un bollo a secas es muy soso, por muchas esencias naturales que lleve. En otros lugares la tradición es comerlo para desayunar, con café o chocolate, y allí la nata tiene menos sentido. Eso sí, los que lo toman así que no digan que la nata le quita el sabor, porque seguro que el aroma a ralladura o a azahar muere mucho antes al ahogarlo en el café o en el chocolate.

¿y la receta? porque a lo mejor lo que deberíamos hacer es elaborarlo nosotros. Yo cada vez estoy más convencida de lo del borreguismo. No se protesta por la mala calidad de lo que nos están ofreciendo todos los días tanto grandes como pequeños comercios, y cuando dices lo que piensas te miran con cara de loco. Hay que dar caña!

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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