
¿Un señor de una tribu? / EL COMIDISTA
Los ochenta fueron años deleznables por culpa de los calentadores y los bañadores subidos por la zona de la ingle, pero fueron grandes por muchas otras cosas. Entre ellas, los Peta Zetas, esos caramelos explosivos que de pequeños nos hacían flipar porque no entendíamos cómo podían explotar de aquella manera y... bueno, de mayores más o menos también. Aunque sepamos que se debe al anhídrido carbónico, el momento de meterse una de estas guarreridas españolas (literalmente: la empresa que los produce, llamada Zeta espacial, tiene la sede en Rubí) sigue teniendo mucho de magia, por lo que algunos cocineros, cocinillas o chocolateros nostálgicos (las rocas de l´Exquisit son de pecado mortal) rescatan la explosiva chuche para sus creaciones dulces.


