¿Es esta ópera de John Adams insensible y antisemita?

Por: | 17 de febrero de 2012

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Una escena del montaje de La muerte de Klinghoffer, estrenada en Dublín en 2005.

Por Norman Lebrecht

Una soleada mañana de octubre de 1985 mientras dejaba mi hotel de Roma para ir al estudio de filmación Franco Zeffirelli, mi salida se retrasó debido a la repentina llegada de dos autobuses cargados de turistas con aspecto de parecer más cansados y desanimados de lo habitual.

"Acaban de salir del Achille Lauro", comentó el recepcionista. El Achille Lauro –fue noticia de portada en toda la prensa durante una semana- era un crucero italiano que fue secuestrado por cuatro palestinos y retenido durante dos días en Port Said antes de una solución negociada. En el transcurso de aquellos dos días, un pasajero judío norteamericano paralítico, Leon Klinghoffer, de 69 años, fue asesinado en su silla de ruedas y tirado por la borda. Las caras demacradas de sus compañeros de viaje, que pude observar aquel día en la recepción del hotel, mostraban la experiencia dramática que debieron vivir.

Aún mantenía aquellas caras grabadas en mi mente cuando supe que el asalto al crucero había servido de excusa para hacer una ópera. El compositor John Adams, que había ideado un programa de ópera para la televisión con la afamadísima Nixon en China, se había unido al director Peter Sellars y a la libretista Alice Goodman para crear La muerte de Klinghoffer.

Qué gran falta de sensibilidad, pensé cuando tuvo lugar el estreno mundial en Bruselas en marzo de 1991, cinco años después del secuestro. Mi amiga Manuela Hoelterhoffer coincidió conmigo en esa opinión cuando escribió sobre el asunto en The Wall Street Journal: “han convertido el asesinato de un pobre hombre judío en su silla de ruedas en una fría reflexión sobre el significado del mito, la vida y la muerte”.
Las hijas de Klinghoffer, Ilsa y Lisa, asistieron aquel año discretamente al estreno en los Estados Unidos en la Academia de Música de Brooklyn e hicieron pública su consternación. Las representaciones en Glundebourne y en Los Ángeles se suspendieron. La Orquesta Sinfónica de Boston canceló un concierto que contenía un pasaje musical de un secuestrador palestino, por si pudiera ser interpretado como una justificación del terrorismo. El New York Times publicó un titular incendiario: “¿Es La muerte Klinghoffer antisemita?”.

Desde entonces las representaciones se han sucedido e incluso en formato de película para televisión emitida en Canal 4. A pesar del gran número de argumentos que han arrojado luz sobre algunos de los aspectos más discutidos de esta obra, se ha intentado, de una forma u otra, que llegue a ser aceptada. El estreno en Londres en la English National Opera la próxima semana bien podría ser su última oportunidad. Más aún cuando EMI se ha convertido en la discográfica del grandioso Metropolitan Opera House. El éxito en Londres podría darle la oportunidad de ser representada en Nueva York. Fracasar significaría caer en el olvido.

 

Fragmento de la película basada en la ópera de John Adams.

La familia Klinghoffer reiteró su malestar esta semana mediante un comunicado emitido a través de la Liga Antidifamación. La muerte de Klinghoffer, afirma, “tergiversa el atentado terrorista cometido contra nuestro padre, intenta racionalizarlo, legitimarlo y explicarlo”. Sus sentimientos deben ser tenidos en cuenta. Las hijas han sufrido una doble tragedia al morir su madre de cáncer solamente cuatro meses después de que su padre fuera asesinado. Su dolor ha sido exhibido en público, y sus argumentos coinciden completamente con otra corriente de opinión: el deseo de conseguir una mayor protección de la vida privada alejándola de la indecente, desenfrenada y a menudo imprudente forma de actuar de los medios de comunicación.

Conociendo como conozco el trabajo de sus creadores y su sinceridad, me gustaría abordar tres importantes cuestiones: ¿Es ésta una ópera antisemita? ¿Invade la privacidad? ¿Prevalece el mérito artístico sobre todo lo anterior?

La acusación racista procede de un controvertido artículo del extravagante historiador Richard Taruskin publicado en 2001 en el New York Times, en el que acusaba a Adams y a Goodman de complacer en Bruselas los prejuicios “antinorteamericano, antisemita, antiburgués” del público europeo. Los insultos de Taruskin están ahí. ¿Podríamos por tanto pensar que hay algo de cierto en ellos?

Recientemente he releído el libreto y he vuelto a escuchar la ópera. Hay un aria de lo más brutal de los palestinos que da motivos de preocupación. Rambo, es así como se llama, canta: “dondequiera que haya una bolsa de pobreza, hay un judío gordo…”. Pero el judío de quien se burla está desamparado en su silla de ruedas. En mitad del aria, Rambo se gira hacia un inglés que se presenta más despiadado y racista, si cabe, contra los judíos. El nombre de “Rambo” sugiere a un hombre que no está en su sano juicio, que no es razonable. Sus insultos van en aumento provocando su propia descalificación.

Un pasajero suizo suspira aliviado, “al menos no somos judíos”, mirando con compasión a los que lo son. La insensibilidad que muestran los palestinos cuando disponen de su víctima produce el rechazo de todos los que observan. La obertura de la ópera es más equilibrada: aparece un coro de palestinos exiliados e inmediatamente otro de judíos exiliados.

Goodman –hija de judíos, ahora es pastora de la Iglesia Anglicana- recurre a las historias de la Biblia para explicar el fundamento histórico, en general de manera poco eficaz. Junto con Adams y Sellars, intentan relatar la necesidad de entender los motivos de los terroristas. Lo que Adams, sin duda el compositor de ópera vivo más importante de Estados Unidos, defiende es que su país merece algo mejor “que la comodidad y la familiaridad en estos tiempos difíciles”. Ninguno de estos dos argumentos parece antisemita. Y tampoco la ópera.

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Nixon in China, de John Adams y Peter Sellars.

El tema de la privacidad es más delicado. Nadie le preguntó a Leon Klinghoffer si quería aparecer en una ópera. Nadie tampoco le preguntó si quería ser asesinado. Los que mueren públicamente se convierten a menudo en el centro de una atención que nunca hubieran deseado. Ya sean Edith Cavell, Hannah Szenesz o Daniel Pearl, el periodista norteamericano asesinado por los talibanes, que sin duda hubiera preferido estar vivo hoy día antes de ser el protagonista de una partitura de Steve Reich. La publicidad que rodea a una muerte pública es inevitable.

Sin embargo, no es difícil imaginar la indignación que tienen que sentir las hijas de Leon Klinghoffer cada vez que leen en la prensa algún comentario sobre la muerte de su padre o que ha sido utilizado para el argumento de una ópera. Su dolor es legítimo y, lamentablemente, no tiene remedio. En el momento en que la tragedia entra en el espacio público, nadie puede devolverla a la intimidad.

El único consuelo que les queda es pensar que esta ópera está lejos de ser una horterada o una obra de arte insignificante. Su composición es más sutil y emocionalmente más densa que la post minimalista Nixon en China. A la vez, su dramatismo permite al espectador el tiempo y el espacio necesarios para describir los sucesos de acuerdo con su propio sentido de la ética.

Algunos consideran que La muerte de Klinghorffer es la obra más importante de Adams. No comparto ese punto de vista. Para mí, la reciente Doctor Atomic es mucho más intensa en todos sus aspectos. Asistiré al ensayo general con mi mente bien abierta y totalmente despejada de cualquier influencia. Es una ópera polémica. Estoy impaciente por volver a escucharla.

La muerte de Klinghoffer se estrena en la English National Opera el 25 de febrero.

Traducción de Virginia Solans

Hay 26 Comentarios

Me gustó la parte que dice: “dondequiera que haya una bolsa de pobreza, hay un judío gordo…”. En eso le dieron en el clavo.

Bueno ahora los judíos también cometen crímenes contra los palestinos. Criminales hay en los dos bandos, ¿por qué nadie protesta contra las películas norteamericanas de la guerra de Iraq, o de Vietnam ? en las que nos dibujan o nos "enseñan" como son supuestamente los árabes: gente con hambre de sangre capaz de asesinar por amor a una religión... Que asco de hipocresía, empiezo a pensar que es el rasgo principal de un inculto

La respuesta a por qué este artículo después de 20 años, es porque cualquier cosa que resulte tildada de antisemita en España tiene éxito instantáneo. Es que les viene de siglos, no podéis negarlo.

Es curioso que los judíos, que son los mayores antisemitas del planeta, hayan inventado la palabra antisemita para referirse a aquellos que les critican cuando en realidad el 95% de los semitas son árabes.

Sin haber visto la ópera sería absurdo opinar acerca de si es antisemita o no, lo que no cabe duda es que quienes se pasan la vida defendiendo como dignas de remuneración, que incluso es transmisible por vía hereditaria, y cuya propiedad es susceptibles de defensa penal, sus ideas y creaciones deberían plantearse si están legitimados al considerar que están a su disposición de manera gratuita y libre acontecimientos de las vidas privadas, incluso los nombres, de los demás para servirles de "inspiración" sin su consentimiento o el de sus allegados. Cosa distinta es si se tratara de un personaje "voluntariamente" público

Es curioso que la palabra "antisemita" suela preceder a algún anatema. Que plastas son los judios, madre mia.

Hay algo que no entiendo. Si es na ópera por Adams, probablemente el compositor norteamericano vivo más importante, por qué no se habla de la calidad de la mûúsica? El tema es osado, pero el incidente es público y una ópera no es un artículo de periodico. Muchos artistas han utilizado incidentes históricos para escenificar y discutir conflictos humanos. Por cierto, está seguro que se estrenó en los USA en la BAM de Brooklyn? No puedo acordarme y en NY la oposición y militancia judías habrían sido un problema

vosotros, españoles, sois profundamente antisemitas! por eso nunca saldras adelante, por lo discriminadores y xenofobos que sois!

Ayer comentaba que es incomprensible que esta obra haya sido tachada de antisemita. Uno puede estar más o menos de acuerdo con la forma en la que plantea lo que no deja de ser un hecho contemporáneo y, por tanto, controvertido. Lo que es terrible es que las carreras de las personas involucradas en esta obra hayan estado, como mínimo, en serio peligro de irse al carajo.
Pero también he de decir que es una pena que en vez de centrar la discusión del blog en lo que asuntos como éste implican en el pequeño y más bien enrarecido mundo de la ópera (o incluso de las artes en general), casi todos los comentarios parezcan tan sólo estar interesados en el comentario político de brocha gorda. Y sí, en algunos casos rozando el comentario racista del tipo "todos los judíos ..." y "yo vi a un judío que ...". Quizá alguien pudiese comentar sobre la paradoja de que se conviertan en tema de actualidad en un blog las connotaciones políticas de una obra compuesta ¡hace 20 años!

El antisemitismo creo que no existe , lo que cansa es la paranoia de los judios sintiendose perseguidos todo el tiempo , que creeis que pensaran los palestinos de vosotros.

No, Alejandro, no es este blog. Es que esta sociedad ya está un poco harta de que le vendan una y otra vez la misma burra, siempre cojeando del mismo pie.

¿qué pasa, este espacio se ha convertido en un compadreo de comentarios antisemitas?

Este blog no debe de ser muy conocido porque de lo contrario ya tendriamos aqui la batería de comentarios de los amigos de Pilar Rahola diciendo lo bueno y lo democratico que es Israel y lo malos que son todos sus vecinos y lo antisemitas que somos todos los que escribimos aqui y blablabla.

No se puede decir ni hacer referencia a algo drámático relacionado con un judío¡¡¡Ya está bien!!!, Nos quieren hacer pagar a toda la sociedad por el holocausto y ellos al mismo tiempo están saltándose a la torera los derechos humanos constantemente.

Se nota que El País se ha "trasformado" en el periódico de una pequeña endogamia extranjera (NY Times, Grupo Berggruen, Huffington Post) y ja no esta un periódico español.

Cuando El País da noticias sobre una nueva opera que trata de las crímenes de lesa humanidad de un grupo que ha producido el mas grande problema de refugiados que tiene el mundo (los mas que 7 millones de cristianos y muslimes victimas de limpieza étnica del racismo sionista) entonces sabemos que no esta controlada desde el extranjero.

..y como es LA INDUSTRIA DEL HOLOCAUSTO, verdad? pensar que no les importo hacer negocio con el falso "Diario de Ana frank", robandole los derechos de autor a su padre, curiosamente por parte de otro abogado judio...todo esto en EEUU despues de la guerra...y ahora, asi andan, dices "judio" y se te tiran al cuello.

...bueno...como todo, dependiendo del color del cristal...no he visto la obra, pero si dicen tan siquiera la palabra judio...pues sera antisemita. Por eso a mi el sionismo me recuerda a hitler, es la misma asociacion de ideas de esta gente. Asi que...admitamos que la obra es antisemita, y los Judios..anti-todo-lo-demas, que para eso sobrevivieron, para buscar venganza contra todos los demas. Aprovecho la ocasion para ejercer de paso mi libertad de expresion...LOS ISRAELITAS SON RACISTAS, HAN OCUPADO TIERRAS DE FORMA ILEGAL, OJALA UN DIA AMANEZCAN EN POLONIA SIN PERTENENCIAS, ENTONCES SERA TODO MAS LOGICO, YA QUE HAN ROBADO UN PAIS ENTERO CON LA EXCUSA DEL HOLOCAUSTO. NIEGO TAMBIEN EL HOLOCAUSTO, LAS CIFRAS SON FALSAS.

hay que superarlo yaaaaa... por diooosss .. las nuevas generaciones judias son una banda de ambiciosos que descargan todo el odio del mundo contra los palestinos. ¿porque no son igual de chulos con los alemanes? al fin al cabo fueron ellos los que se cargaron aquella generacion.

Iba a dejar un comentario pero veo, con alegría, que casi todos los que lo han hecho opinan como yo.
Es verdad que los judíos están siempre atisbando para ver indicios de antisemitismo por donde sea y luego poner el grito en el cielo y pedir sanciones de todo tipo; sin embargo nadie puede hablar del horror que causan a los palestinos día tras día, desde hace más de setenta años. El gran poder económico y armamentístico que tienen y el apoyo de las grandes potencias, que los respaldan no sé bien porqué, o sí, ha hecho que actúen con una arrogancia y prepotencia que a veces da hasta asco. No es extraño que estén enfrentados con todos los países que los rodean.

Yo he visto a una persona con un gorro judío y una camiseta en la que se veía a una mujer palestina embarazada y a un soldado hebreo apuntandole con un fusil.....debajo decía:
"Dos pájaros de un tiro"
Y nadie se rasgó las vestiduras, la Liga Antidefamacion no dijo nada, ningun programa de tv, ningun articulo en ningun periodico...
Al parecer es que depende de a quien se ataca o critica así son las reacciones...este es uno de los motivos de la degradacion moral en la que vivimos

Con los judíos es preciso vigilar cada palabra, cada letra, cada idea que se usa, cada cabello que se mueve. Contra los otros, los palestinos, vale cualquier burda patraña, cualquier caricatura procaz. Se les puede presentar sin pestañeos como terroristas despiadados y fanáticos insensibles, en películas de americanos listos y buenos, en telediarios políticamente correctos o en tertulias mamporreras de las ideas más podridas. Y luego liquidarlos dialécticamente, en la ficción o en la realidad, sin suscitar más repulsa que la que produciría la desratización de un supermercado. La conciencia escrupulosa de algunos se endurece ante los miles de niños asesinados en Líbano, en Gaza, por no hablar de madres, ancianos y -¿porqué no?- hombres adultos, aunque indefensos, que luchan por su dignidad. Cuando les vea el mismo celo por proteger la vida y la memoria de estos inocentes, respetaré a los que claman por la protección de los otros.

Y ya estamos con el antisemitismo. Que yo sepa, Israel es el único país del planeta que tiene carta blanca para actuar conforme a su gusto sin ningún tipo de oposición. Da igual lo que haya o deje de hacer, siempre tendrá en la mano la carta del "antisemitismo".

John Adams no solo pasará a la historia sino que ya es historia viva. Escuche su Harmonielehre varias veces, dándole tiempo a que haga poso entre escuchas. A la tercera o cuarta vez estará usted levitando por mas de una hora.

La muerte de Klinghoffer no es una obra antisemita. Es una ópera sólida y una gran ópera, como lo es Nixon in China, que se ha atrevido a retratar un evento real y actual. La controversia y el daño que por ella han sufrido Adams, Sellars y Goodman es vergonzoso. A Goodman, una buena libretista, le han hundido la carrera artística de una manera pavorosa. Ninguno de ellos se lo merece, ni lo más mínimo.

Cada vez me resulta más interesante este blog! Lo dogo como lo pienso!

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El Concertino

Sobre el blog

Una visión de la música culta para el siglo XXI. Valores, desafíos, debates, tendencias y análisis de la mano de los periodistas de EL PAÍS. Un blog para vivir y disfrutar de la ópera y la clásica. Textos para saber más y, sobre todo, para acercarse hasta donde permiten las palabras a la emoción de la música.

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Daniel Verdú. Periodista de la sección de Cultura.

Jesús Ruiz Mantilla.Periodista de El País Semanal.

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