El mundo se parará hoy y todo lo demás en la política resulta pequeñito mientras Obama pronuncia el histórico discurso que Jon Favreau lleva meses escribiendo.
En Estados Unidos se les llama "fantasmas" y en España "negros". Son los autores de los discursos de los líderes políticos.
Siempre a la sombra, se les llama en el argot los "gabineteros" (pertenecen a su Gabinete) o, en expresión importada de Estados Unidos, los "fontaneros". Sólo algunos de ellos hacen luego su propia carrera política, más allá del líder al que sirven.
Manejan técnicas depuradas como la del "corta y pega" que intercala párrafos o frases repetidas en distintas intervenciones. O fichas para las breves sesiones de control con posibles alternativas para la respuesta al líder de la oposición.
A Adolfo Suárez se le recuerdan frases que pasaron a la historia y que proceden de la pluma de Fernando Ónega. "Puedo prometer y prometo", por ejemplo.
A José María Aznar le escribieron sus discursos como presidente del Gobierno Gabriel Elorriaga, Alfredo Timermans, Javier Ferrnández Lasquety y Baudilio Tomé, todos ellos dirigidos por Carlos Aragonés. Para terrorismo incluía también frases de Javier Zarzalejos. La mano de todos ellos está en sus intervenciones públicas y en el Congreso donde los líderes sistemáticamente leen los discursos al pié de la letra y raramente improvisan.
A José Luis Rodríguez Zapatero le escribió discursos como líder de la oposición su entonces jefe de Gabinete y hoy diputado por Málaga José Andrés Torres Mora. De él son frases que sirvieron para formar la imagen de Zapatero en su primera etapa. Y citas de autores como Petit.
Torres Mora preparó en 2004 un discurso para la victoria y otro para la derrota en la noche electoral. También Miguel Barroso incorporó expresiones en intervenciones públicas de Zapatero.
Como presidente del Gobierno, el "fantasma" más habitual era Enrique Guerrero, hoy en el Ministerio de Economía y a partir de junio, previsiblemente, en el Parlamento Europeo. Guerrero es especialista en hacer párrafos de ponencias de congresos del PSOE con expresiones ambiguas para salvar polémicas internas, que pueden decir una cosa y su contraria. Guerrero trabajó en el Gabinete de Felipe González en La Moncloa.
El jefe de Gabinete de Zapatero en La Moncloa, José Enrique Serrano, es autor también de muchos de esos discursos. Más recientemente, José Miguel Vidal, interviene en ese cometido.
Para intervenciones sobre terrorismo, las aportaciones vienen de Alfredo Pérez Rubalcaba, especialista en frases expresivas que llegan a convertirse en casi históricas. Por ejemplo, el "España no se merece un Gobierno que le mienta" que pronunció el 13 de marzo de 2004. Otro ejemplo de su creatividad: Rubalcaba redactó el Pacto Antiterrorista junto a Zarzalejos e incluyó la expresión "ETA debe abandonar toda esperanza" que, según admite el ahora ministro del Interior, la sacó de la leyenda que, según Dante, está inscrita a la puerta del infierno: "Abandone toda esperanza quien entre aquí".
A Mariano Rajoy le ha escrito discursos, por ejemplo, Francisco Villar y Soraya Sáenz de Santamaría y ahora lo hacen José María Lasalle y Jorge Moragas, entre otros.