Como el conejo blanco de ?Alicia en el País de las Maravillas?, que corre permanentemente en todas direcciones al grito de ?¡Qué tarde voy a llegar!", Zapatero ha puesto en marcha una de las teorías míticas de la física clásica: el movimiento continuo o perpetuo. Desde el siglo XII se ha buscado infructuosamente una máquina que, una vez puesta en marcha, funcione indefinidamente sin fuente de energía externa alguna. Zapatero ha logrado el movimiento perpetuo. Frente a la crisis económica no hay nada como trasladar la impresión de que se está actuando permanentemente y que se hace todo lo posible. El Gobierno queda en segundo plano, su presidente lo llena todo y la agenda política queda eclipsada. Cada día hasta el próximo fin de semana su agenda incluye un acto público y desde el día 10, además, lo hará en el Parlamento.
Así consigue que la crisis económica sea menos dañina para el PSOE que lo que está siendo para el PP su crisis interna.
En vísperas de que el Congreso termine sus largas vacaciones de invierno, al PSOE le arrebatan la agenda política la crisis económica y su debilidad parlamentaria y al PP se la marca su crisis interna, con escándalos incluidos, y la evidente falta de liderazgo de Rajoy.
El PP necesita hacer oposición. Dar imagen de marcaje férreo al Gobierno, hacer abstracción de sus problemas internos, satisfacer a la afición y a los que desde el PP piden más dureza e incomodar al Ejecutivo. Sólo así se entiende la petición de comparecencia urgente de Zapatero, en el límite de las vacaciones parlamentarias; la presentación de la proposición de ley sobre el castellano; el acoso a Magdalena Álvarez y su salto a la grupa de la protesta desbocada de los jueces. Pero nada de eso logra abrirse hueco en la voladura descontrolada del PP. Los esfuerzos de Soraya Saénz de Santamaría caen en el vacío y, lejos del movimiento perpetuo, el PP ni siquiera arranca.
Y eso que el PSOE tiene las manos atadas para marcar la agenda política por la avalancha de datos económicos negativos. Y se ve obligado a negociar diariamente con los grupos minoritarios, no tanto sobre el fondo de las iniciativas como por el control de los tiempos. Por ejemplo, para retrasar la comparecencia de Zapatero hasta el 10 de febrero y sin carácter extraordinario; para preservar a Bermejo en pleno conflicto con los jueces o para demorar la explicación de Solbes sobre el plan de ayuda a los bancos. Se trata de evitar a toda costa la imagen de los miembros del Gobierno acudiendo al Congreso tirados del ronzal por
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Hay 2 Comentarios
Como socialista creo que el PP le está haciendo mucho daño al país. Ante la peor situación económica de los últimos 15 años vivimos en un Estado sin oposición y con una mayoría parlamentaria exigua para la crisis en la que estamos. Por otra parte, curioso el apunte de intentar aguantar hasta el 1 de marzo. ¿es aceptable que elecciones autonómicas condicionen la vida política estatal de forma ininterrumpida? La libertad de fijar la fecha electoral autonómica es condenar al ejecutivo a una campaña electoral perpetua.
Publicado por: rubén | 30/01/2009 23:00:00
Querido Fernando,Parece que a la hora de pedir, todos. Y a la hora de afrontar las situaciones, escaños vacíos en el Congreso. Y mientras, Zapatero de paseo... Unos paseos que espero que sirvan para algo...Un saludo
Publicado por: Ángela Paloma | 29/01/2009 23:00:00