Multilateral o bilateral. Parece un trabalenguas, pero viene siendo uno de los mantras de gran debate político en España de forma periódica. Y suele salir a relucir cuando se habla, también de forma periódica, de financiación autonómica, lo que suele coincidir con los momentos en los que el Gobierno de turno necesita apoyos parlamentarios de los nacionalistas.
Por más que se empeñen algunos, la negociación de la financiación no es ni puede ser sólo bilateral y, por más que insistan los otros, es imposible que sea multilateral. Por complicado que parezca es bilateral y a la vez multilateral o viceversa y no puede ser de otra forma.
Veamos el procedimiento de aprobación: requiere el acuerdo entre el Gobierno y cada uno de los Ejecutivos autonómicos; el acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera en el que están representadas todas las comunidades y el acuerdo de la mayoría absoluta del Congreso y el Senado para que se modifique
Es decir, hay bilateralidad entre el Gobierno central y cada una de las comunidades y luego multilateralidad en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Se requiere el acuerdo entre Gobiernos y entre partidos en el Congreso y el Senado. Tan complicado como eso.
Otra cosa distinta es que siempre que se ha cambiado el modelo quien ha hecho el impulso inicial es Cataluña. No es porque sea la comunidad más inteligente o la que tiene la bandera de determinada manera o cualquier otro criterio que se busque, sino que es el que más partidos y más diputados aporta al Congreso y, por tanto, la comunidad que decide gobiernos y mayorías.
En 1996 el Gobierno de Aznar negoció con Cataluña porque necesitaba los votos de CiU. Lo hizo de forma bilateral para llevarlo luego a la multilateralidad de todas las comunidades autónomas, como antes había hecho el Gobierno de Felipe González cuando quedó sin mayoría absoluta. El Estatuto catalán no ha cambiado ese procedimiento.
Y ahora lo hace Zapatero de forma bilateral primero, para llevarlo al acuerdo multilateral de todos. No hay diferencia y la discusión entre bilateral y multilateral, que a veces se convierte en acusación de cesión ante los nacionalistas de determinada comunidad, es bizantina. Viene a ser como el debate sobre el huevo y la gallina o sobre qué somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. ¿Somos bilaterales o multilaterales?, y tú me lo preguntas, bilaterales y multilaterales somos todos.