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Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

Sobre el blog

Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

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21 oct 2011

El reto de Rajoy

Por: Fernando Garea

Todo parece indicar que Mariano Rajoy será el próximo presidente del Gobierno y, dejando de lado la crisis económica que con seguridad marcará los próximos años, el asunto al que más tiempo deberá dedicar es el del final de ETA. Al reto titánico de enfrentarse a la crisis económica se le unirá el no menos gigantesco de tener que cerrar el capítulo de ETA.

No será fácil porque habrá que pasar por episodios como el futuro de los presos o el intento de la izquierda abertzale de escribir un balance de la historia que presente la actividad de ETA con un balance final positivo.

Rajoy tendrá en el Congreso, previsiblemente, un grupo parlamentario de la izquierda abertzale con capacidad de presentar iniciativas en el Congreso que tengan que ver con el final de ETA y con la independencia del País Vasco. Habrá que escuchar expresiones que hieran muchas sensibilidades, como la de "confrontación armada" para definir el terrorismo.

Entra dentro de lo posible también que durante la legislatura Rajoy tenga que tratar con un Gobierno vasco que esté en manos del PNV y, quizás, de Bildu, Amaiur o cómo se llame entonces la izquierda abertzale que tendrá capacidad para poner en marcha planes o exigir medidas que tengan que ver con los presos. Durante años todos han dicho que es legítimo pedir la independencia siempre que se haga de forma pacífica y ahora ha llegado el momento de ver cómo se hace.

El líder del PP, si se cumplen las expectativas de las encuestas, tendrá que decidir sobre la llamada doctrina Parot” que tanto preocupa al entorno de ETA. O, al menos, tendrá que ver cómo aplica una
sentencia del Tribunal Constitucional sobre esa doctrina que permite alargar al máximo el cumplimiento de las condenas más extremas.

Rajoy tendrá que poner especial esmero en el nombramiento de su ministro del Interior. Necesitará un ministro con peso político, con capacidad de diálogo y posibilidad de tejer acuerdos con otros partidos, con conocimiento de la administración de justicia y del derecho. En ese perfil,
encajarían con distinto grado de dificultad nombres como Federico Trillo y Alberto Ruiz Gallardón, entre otros.

Tendrá también que convocar a los partidos democráticos para intentar mantener una posición unitaria en ese final de ETA. Es decir, reeditar y adaptar a los nuevos tiempos el pacto antiterrorista que en algunos puntos ha quedado anticuado. Y recuperar otros puntos del acervo de los partidos frente a ETA como la resolución que Aznar hizo aprobar el 10 de noviembre de 1998 en el Congreso y que pedía: “Una nueva orientación consensuada, dinámica y flexible de la política penitenciaria de la forma que mejor propicie el fin de la violencia”.

Ese texto le sirvió a Aznar para ordenar acercamientos de presos a cárceles del País Vasco, es decir, lo mismo que tendrá que hacer Rajoy.

Rajoy sabe de antemano que tendrá el apoyo del PSOE, haga lo que haga. Porque Aznar lo tuvo cuando mandó a tres emisarios a hablar con ETA, cuando se lanzó a cerrar Egin y cuando le comunicó un domingo por la noche, cinco minutos antes de hacerlo público, que aprobaba la ley de partidos para sacar de las instituciones al entorno de la banda terrorista. Sea quien sea el líder del PSOE, Rajoy tiene garantizado el apoyo de los socialistas. No ocurriría lo mismo si la situación fuera la contraria, tal y como ha quedado demostrado.

Las dificultades para el líder del PP vendrán de su propio espectro ideológico. De quienes le piden una posición de dureza y quienes, como Jaime Mayor Oreja, le exigen que confronte con el Gobierno de Zapatero denunciando un supuesto diálogo entre el Ejecutivo y ETA.

La primera reacción de Rajoy, dos horas después de conocerse el comunicado, se aleja de la posición de ese sector. El siguiente paso debería ser hacerles callar o, al menos, impedir que interfieran
su estrategia. Porque esas declaraciones sitúan al PP en una posición que permite al PSOE usar contra los populares el miedo a la derecha extrema y, en segundo lugar, porque Rajoy puede dar a entender que su posición es sólo coyuntural y de pura estrategia pensando en el 20-N.

17 oct 2011

Muy inoportuno

Por: Fernando Garea

- La llamada Izquierda Abertzale quería un foro para facilitar a ETA que pueda anunciar su final y darle una coartada para que no parezca una rendición o una derrota. Además, se quiera o no, es la primera vez en la que ese “entramado político” (qué difícil es denominarles) se impone sobre los militares (perdón, por la palabra) y tira de ellos hacia el final del terrorismo.

- El PNV tenía una motivación claramente electoral: Bildu (o cómo vaya a llamarse) está en condiciones de quitarle la hegemonía electoral el próximo 20 de noviembre. Los nacionalistas vascos necesitan gestos hacia el electorado independentista, para no quedarse descolgados. Por eso los
nacionalistas han acelerado un proceso que la izquierda abertzale contaba con posponer hasta después de las elecciones generales.

- Lo que no están tan claras son las razones que han movido al PSOE y al Gobierno a actuar como lo ha hecho: Con indiferencia y sin fijar una posición clara, cunado era evidente que no la impulsaba ni estaba detrás. La conferencia y su (frustrante) resolución no ayuda en nada al candidato Rubalcaba, más bien pone una pesada losa más sobre la mochila con la que corre el candidato socialista. Y van unas cuantas.

No es entendible la falta de claridad de los últimos días y recuerda la máxima de que en política no hay que hacer lo que no se pueda explicar.

Tampoco es cierto que hubiera un interés electoral en el PSOE por acelerar este proceso, porque no le da votos, porque los ciudadanos no perciben ahora el terrorismo como problema y porque estas elecciones se disputan en otra lógica, la de la crisis y los sentimientos. Incluso saliendo bien la conferencia no daba votos al PSOE fuera del País Vasco.

- El PP, con salvedades, ha despreciado la conferencia, pero ha hecho caso omiso a las posiciones más ultras. Mariano Rajoy será más comedido que José María Aznar. A él le tocará gestionar el final de ETA.

- Y los participantes en la conferencia han errado, con una declaración que se inicia con la frase “la última confrontación armada de Europa” que quita las ganas de leer el resto. Es cierto que piden a ETA que deje de matar, pero qué menos se les podía pedir. Añade que los gobiernos
españoles y franceses deben dialogar y los partidos discutir salidas y eso hace
30 años que lo debatimos aquí.

Incluso, se hicieron las dos cosas ya, pero ya lo hemos superado. No sé si los asistentes saben que eso ya se hizo.

Guste o no, en algún momento habrá que hablar de los presos, pero siempre y cuando haya anuncio de cese definitivo de la violencia previo previa y sin que vengan a llamarlo “confrontación armada”, como en Kosovo o la antigua Yugoslavia.

Ni todos los que apoyaban la conferencia eran etarras, ni todos lo que la rechazaban fachas. Hay buena fe de muchos que ha quedado defraudada. Una vez más.

Solo puede mejorar la frustración que ETA haga un comunicado de final en los próximos días, pero sin añadidos de condiciones. Pero ya hemos esperado demasiadas cosas de ellos.

Si lo hicieran, la conferencia habrá sido muy inoportuna porque la proximidad de las elecciones nubla la vista, pero habrá sido muy útil.

13 oct 2011

Ministro estrella y alcaldesa

Por: Fernando Garea

Mariano Rajoy se lo debía a Alberto Ruiz-Gallardón. En 2008 solo el órdago de Esperanza Aguirre impidió que el alcalde de Madrid fuera diputado y ahora lo ha conseguido.

Gallardón llevaba años persiguiendo dar el salto a la política nacional, incluyendo un tiempo en el que se vio como candidato del PP a la Presidencia del Gobierno. Nunca lo ha ocultado.

"Desde que conozco a Alberto (Ruiz-Gallardón), hace 28 años, ha dicho siempre que quiere llegar a ser presidente del Gobierno. Y me parece muy bien que lo diga y que lo intente”, dijo hace poco Esperanza Aguirre en ABC.

Gallardón soñaba en 2008 con estar en el Congreso en el momento en el que Rajoy pudiera perder las elecciones para que se le viera como posible recambio. Para que el partido le aceptara como el único con posibilidades de ganar unas generales para el PP, como el salvador tras la segunda derrota de Rajoy. Pero se le frustró el sueño por el órdago de Aguirre, su principal rival política.

El desarrollo de la legislatura, con el deterioro del PSOE y la capacidad de resistencia de Rajoy, han acabado para siempre con esas aspiraciones del alcalde de Madrid. Pero se mantenía la de salir del ayuntamiento que ya se le quedaba pequeño y estar en la política nacional. Estaba deseando huir. Y Rajoy está tan fuerte que nadie le echa pulsos. Hasta incluye a críticos en sus listas. Sus expectativas de triunfo electoral claro le dejan manos libres para hacer lo que quiera y anticipar en sus listas nombramientos de su futuro Gobierno.

En 2008, Gallardón estuvo a punto de ser número dos del PP por Madrid y ahora irá de cuatro. Sus ambiciones se han ido moderando y adaptando a las circunstancias. Ahora, su presencia en la lista anticipa que puede ser ministro de Rajoy. Quizás de Justicia. Será una de las estrellas del Gobierno de Rajoy. Tal vez la principal, porque Gallardón es de los políticos que cuando pasan por los cargos quieren dejar huella.

El escaño es compatible con la alcaldía, pero no se entendería que quedara como diputado de a pie y, por eso, su salto es el inicio de su huida del ayuntamiento de Madrid a mediados de diciembre.

Ese salto, además de la irrupción de Gallardón en la política nacional, está rodeada de dos circunstancias colaterales: deja el ayuntamiento de Madrid con una elevadísima deuda que hipoteca a sus sucesores y queda en el aire la posibilidad de que Ana Botella sea alcaldesa de Madrid.

Aún a riesgo de interpretaciones sobre supuesto machismo, Botella está en condiciones de ser alcaldesa y solo está en esa posición por estar casada con Aznar. No había hecho actividad de partido, no tenía base política, no tenía experiencia de gestión y su fichaje por Gallardón fue un movimiento político táctico del futuro ministro de Rajoy para congraciarse con Aznar en un momento de distanciamiento. Para la opinión de cada uno queda la capacidad de Botella para el cargo.

Conclusión: la ciudad de Madrid, endeudada para décadas, puede tener como alcaldesa en breve a Ana Botella. Salvo que ella admita la realidad y renuncie a serlo.

07 oct 2011

Morir de éxito

Por: Fernando Garea

A estas alturas el PP solo puede morir de éxito.Sus expectativas son tan altas que el único adversario es el mismo PP, el que los ciudadanos puedan percibir casi como una amenaza un triunfo tan apabullante como el que indican las encuestas.Que se hable tanto de su mayoría absoluta holgada que los electores de la izquierda molestos con el PSOE, en lugar de resignarse a la victoria irremediable del PP, decidan ir a votar a los socialistas para mitigar la victoria de Mariano Rajoy.

Que los socialistas no agrupen el voto que ahora puede ser para otras opciones, es decir, que no se polarice la campaña entre PP y PSOE.

Por eso su campaña está siendo la de la moderación que no moleste.

El PP intenta que no molesten su discurso y sus programa. Que no se diga qué haría con la ley del aborto, con la ley de bodas gays y con la de igualdad. Y, desde luego, que no se hable de posible recortes o reformas.También es enemigo del PP la hegemonía sin precedentes en ayuntamiento, comunidades y después en el Gobierno central.

Lo es también que se sepa que en comunidades en las que gobierna puede haber recortes en asuntos sociales, como la educación y la sanidad.Y, por supuesto, quiebra el discurso oficial del PP y su estrategia tranquila el discurso radical de José María Aznar. Que el ex presidente sea la cara del partido y eclipse todo lo demás viene a ser como la tecla del F5 del ordenador que para muchos actualiza la pantalla y hace aparecer su segundo mandato, el de la mayoría absoluta. El mandato en el que casó a su hija en El Escorial y llevó a España a Irak.

Aznar es el enemigo en casa para la dirección del PP: es obvio que tiene el apoyo de los votantes populares que, pase lo que pase irán a votar, pero recupera la imagen más áspera del partido y, por tanto, corre el riesgo de movilizar a electores desafectos del PSOE.

Cuanto más Aznar haya en campaña, mejor para el PSOE. No le servirá para ganar, quizás tampoco para evitar la mayoría absoluta, pero sí al menos para mitigar su desastre. Desde luego para recuperar el mensaje electoral de las emociones y los sentimientos que ya empleó en la campaña de 2008.(Recomendable Secretos de Campaña. Cuando las emociones dan más votos que los argumentos, Editorial Laertes, de Iolanda Mármol, que analiza la campaña de 2008 y que extrae lecciones como esta para el presente y el futuro.

El País

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