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Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

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Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

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29 may 2012

Abandonad toda esperanza

Por: EL PAÍS

FERNANDO GAREA

RAJOY

"Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza". Como en el Infierno de Dante, no hay esperanza. No hay posibilidad de que la respuesta a la crisis de Bankia venga desde la transparencia y la responsabilidad.

El PP tiene orden de bloquear todas las iniciativas de petición de explicaciones y lo seguirá haciendo como un frontón: las de comisión de investigación y las de comparecencia de los exgestores de Bankia. A pesar de que la indignación ciudadana llega al Congreso y la admiten ministros y dirigentes del PP, la transparencia no será la salida. En sentido más o menos figurado, los ciudadanos quieren ver las sirenas de los furgones policiales, los grilletes y las togas actuar, para acompañar el mal trago de los 20.000 millones de euros para salvar a Bankia. Pero el Gobierno no está por la labor.

Rajoy inició su mandato con la idea de que tendría que hacer reformas dolorosas, que los ciudadanos entenderían que no hay más remedio que hacerlo. Cinco meses después, los sobresaltos de cada día han minado su credibilidad, casi de forma irreversible y se cumple en tiempo récord la maldición de los presidentes en España. Felipe González tardó una década en perderla, cuando estallaron los escándalos del final de su mandato; José María Aznar la perdió en su segunda legislatura cuando se empeñó en avanzar en el camino contrario al de los ciudadanos; José Luis Rodríguez Zapatero cuando aceptó hacer lo contrario a su proyecto por culpa de la crisis negada y a Rajoy le está pasando al tensar en exceso la cuerda sin dar explicaciones a los ciudadanos.

De todos ellos se han dicho cosas como que "sabe medir los tiempos" y se ha alabado la "baraka". De todos, salvo de Rajoy porque ha creído que la mayoría absoluta le da margen de maniobra infinito. Rajoy mantiene su mullido colchón de votos, entre otras cosas porque el PSOE sigue siendo visto como responsable de parte de lo que ocurre, pero ha perdido algo irrecuperable: credibilidad. Tampoco le sirve ya el recurso a la herencia recibida.

Hace semanas que dirigentes del PP y ministros pedían comparecencias públicas del presidente y él lo ha hecho a su manera: en la sede del partido, sin la solemnidad de la presidencia del Gobierno y con frases como "el Gobierno hace lo que tiene que hacer". Pero tiene dificultades para que los ciudadanos le crean cuando dice que no hará algo o que no sucederá algo. No ha habido protestas sociales por el recorte de 10.000 millones en sanidad y educación, pero cuesta "venderlo" mientras de la noche a la mañana los beneficios en un banco se convierten en pérdidas que hay que cubrir con dinero de todos y sin Información.

Felipe González dijo que Zapatero había chocado con la realidad. A Rajoy le ha arrollado y cada día cambia una línea del guión previsto.

Lo hace sin transparencia, ni explicación. Asegura el PP que lo menos conveniente es abrir una comisión con documentación, comparecencias y escándalo diario. Que es mejor frenar las peticiones de comparecencia e investigación y asumir el coste del bloqueo, antes que poner en cuestión pública al sistema financiero. Y sin poner en la picota a Rodrigo Rato, uno de los mitos del PP, alguien que se veía a sí mismo presidente del Gobierno en 2003, que huyó del FMI y que ahora se ha estrellado en Bankia cuando pretendía ser el gran banquero.

El PSOE quería su comparecencia, porque asegura que es lo mínimo que se puede hacer ante la indignación ciudadana. Pero una imagen como la de los entonces diputados Luisa Fernanda Rudi (PP) y Juan Pedro Hernández Moltó (PSOE), frente al gobernador Mariano Rubio y el banquero Mario Conde en una comisión del Congreso no se repetirá.

Los socialistas tampoco quieren una comisión de investigación. "Nos matan", asegura un alto dirigente del PSOE, en referencia a la capacidad del PP con mayoría absoluta de desviar una hipotética comisión de investigación hacia la gestión de Salgado, Solbes o Fernández Ordóñez y, por eso, el principal partido de la oposición no se suma a la petición de IU y UPyD.

El Gobierno cuenta con que "las hipotecas" que pesan sobre el PSOE aflojen la presión política y hasta terminen apoyando el jueves el decreto de reforma del sistema financiero.

Estamos en el infierno y sin transparencia ni responsabilidades. Como dijo Carlos Dívar: " Ni dimito ni tengo que dar explicaciones a la prensa".

El País

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