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Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

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Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

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25 feb 2014

Cómo borrar el pasado

Por: Fernando Garea

¿Se puede poner el contador a cero después de dos años de legislatura?
Todo debate del estado de la nación en el ecuador de una legislatura tiene mucho de intento de borrar el pasado, de autoamnistía, de justificación y de anuncio de un futuro que terminará inevitablemente en las urnas y que, por tanto, debe ser percibido por los ciudadanos como positivo. Por eso, palabras como “esperanzador” o "confianza" han sido las más repetidas por el presidente del Gobierno en su larga intervención inicial. Es el momento del confeti y los globos, aunque sea de forma tan limitada como corresponde a la situación. Hay que retirar los restos del sacrificio y las pruebas del pasado. Los dos primeros años de legislatura se piensa en el pasado y el presente y los dos últimos en el futuro y en borrar el pasado.
A ello se ha puesto Mariano Rajoy, quien ha querido situarse en la casilla de salida para tomar impulso hacia esas elecciones con el augurio de mejores datos de crecimiento y empleo y la promesa de una reforma fiscal todavía imprecisa, una tarifa plana de cotizaciones sociales para nuevas contrataciones y estímulos para las empresas.
Intentando partir de cero, ha prometido que los que ganen menos de 12.000 euros no pagarán IRPF (ahora son casi 11.000 euros), dentro de una reforma fiscal que aún no se conoce y que entrará en vigor, precisamente, en vísperas de las elecciones autonómicas y municipales y luego generales de 2015. Es decir, solo ha adelantado la parte dirigida a los que en lo que en estos dos años más han sufrido los recortes, los copagos o los frenos a la Dependendencia. Nada sobre revertir la subida de impuestos que aprobó nada más legar a La Moncloa. Se buscan buenas noticias que borren el pasado y se anuncia "una nueva etapa".
Lo que hice, que ha costado muchos esfuerzos y sacrificios, está justificado porque ahora ya no estamos en el abismo, ha venido a decir. “Hemos cruzado el Cabo de Hornos”, ha dicho para dar a entender que empieza una legislatura distinta. Todo su esfuerzo está destinado a que los ciudadanos perciban que lo negro queda atrás. Y que el mérito es suyo, porque ni mencionó el contexto europeo de reactivación.
“Hay menos parados que hace un año”, ha asegurado, a falta del pequeño detalle de que los españoles perciban también esa impresión de futuro feliz.
La cuesta arriba termina y ahora vamos ya lanzados hacia el final del mandato, según su explicación. Y por mal que estemos ahora, estamos mucho mejor que antes, ha sido la línea argumental de todo su discurso, con la reiterada idea de que su gran mérito es haber evitado el rescate de la economía española.
¿Ha habido que recortar e incumplir promesas y expectativas? : Sí, pero “hablamos de resultados”, ha dicho.
“Nada ha ocurrido por casualidad”, ha repetido, agarrado al mensaje de la eficacia. Todo ha sido fruto de sus decisiones y eso justifica, según su argumentación, que se le permita partir de cero con promesas que han de ser creídas, olvidando los incumplimientos. El resultado es lo que cuenta, aunque sea medido por él con la evolución de la prima de riesgo y las grandes cifras macroeconómicas.
El presidente lo ha apoyado en una teatralidad inicial próxima a la técnica de Jordi Évole de crear una ficción que atraiga la atención y parta de lo peor para ir hacia lo mejor, con el arranque de una frase sacada de un titular de un periódico: “España cerca del abismo”.
El perdón de sí mismo con el olvido del pasado se extiende a otros asuntos. Especialmente al de la corrupción. Se olvida de lo que ha pasado, de Bárcenas, de los sobres, de los sms de ánimo al extesorero con cuenta opaca en Suiza y llegan las reformas legales para evitar nuevos casos. Hace un año en el mismo debate ya las anunció y aún no están en vigor, pero todas esas medidas legales le sirven para pulsar la techa de F-5 para actualizar la pantalla e intentar borrar el pasado.
La muerte de 15 personas en Ceuta la ha resuelto en un párrafo y por elevación: los flujos migratorios y la política europea. El contador se intenta pone a cero para prometer gestiones ante la UE y enterrar el pasado, como enterrados están ya los 15 muertos que ni ha mencionado expresamente. "Reformar la cooperación con los países de origen y tránsito y redoblar la lucha contra la trata", ha sido su promesa, sin propósito de enmienda sobre las devoluciones ilegales en caliente en Ceuta y el uso de material antidisturbios en el mar. Porque lo que le importa es el futuro....y borrar el pasado.
.........(RÉPLICA)..........
El pasado borrado por Rajoy es el que va de diciembre de 2011, cuando llegó a La Moncloa, a ayer mismo. En cambio, el de antes de las elecciones ha sido su asidero en la respuesta a Alfredo Pérez Rubalcaba. El presidente del Ejecutivo se siente más cómodo en el papel de líder de la oposición al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque no exista desde hace más de dos años. El pasado de Rubalcaba sigue siendo el mejor arma de Rajoy, dos años y medio después de llegar a La Moncloa.
El líder del PSOE, que tampoco ha podido borrar su pasado, ha hablado de libertades y de la recuperación general en Europa. "No es Rajoy, es Draghi", ha sido su tesis en un discurso muy duro.
Rubalcaba ha sacado a relucir Ceuta, aborto y ley de seguridad ciudadana y Rajoy se ha ido al siglo pasado, cuando el ministro del Interior era José Luis Corcuera. Hace más de 20 años.
Y el presidente ha respondido a las acusaciones sobre los 15 muertos en Ceuta con los miles de intentos de saltar la valla cuando gobernaba el PSOE. Pero ni una explicación, ni una autocrítica, solo la oposición a gobiernos pasados.
"Usted se ha financiado ilegalmente durante 20 años" (por Gürtel) y "ustedes han utilizado la crisis para hacer lo que la derecha siempre ha querido hacer", le ha reprochado Rubalcaba.
Sus réplicas han sido muy ideológicas, de marcar diferencias continuas frente a la derecha, con referencias continuas a la desigaldad y hasta con una cita de Rajoy cuando escribió en 1983 cosas como que "los hijos de la buena estirpe ya se sabe que tienen mejores resultados".
Puede ser el último debate de este tipo de Rubalcaba como líder de la oposición y puede ser el que mejor le ha salido.
Irritado, el presidente le ha contestado con más críticas al Gobierno de Zapatero, pero sin mención alguna a las libertades y mucho menos a la reforma del aborto que para él, parece no existir.
Del aborto solo ha hablado Rajoy en la réplica a Cayo lara (IU), para decir que presentará la ley, pero sin mayor precisión y sin molestarse en defender su anteproyecto.


El País

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