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Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

Sobre el blog

Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

Últimas entradas

12 ago 2015

Parlamento sin enmienda

Por: Fernando Garea

En el Congreso se sienta en este momento un diputado que recibía pagos de una constructora sin que se haya querido actuar contra él; otro que ocultó a la Cámara que trabajaba para una entidad financiera, lo que está expresamente prohibido por la ley; otra que dimitió como ministra y que será juzgada como beneficiaria en un caso de corrupción; otra que dijo desde su escaño “que se jodan” mientras se debatían en el pleno recortes para los parados; otros dos que fueron condenados por conducir bajo los efectos del alcohol; uno de ellos, además, ocultó al juez que era diputado y hubo que anular la condena y repetir su procedimiento en el Tribunal Supremo; otro que fue expulsado de su grupo parlamentario y está pendiente del suplicatorio para que pueda actuarse contra él por un caso de fraude millonario a los parados; una vicepresidenta de la Cámara que fue sorprendida jugando al Candy Crush mientras presidía un pleno importante; un ministro del Interior que recibió en su despacho oficial a un imputado en varios procedimientos económicos con gran repercusión social y contra el que se manifiestan pensionistas que perdieron sus ahorros, y solo se ve obligado a comparecer cuando presionan los de su propio partido y no de forma automática cuando lo piden varios grupos; un presidente del Gobierno que envió mensajes de apoyo a un extesorero cuando ya se sabía que tenía cuentas en Suiza y que ha eludido 30 peticiones de comparecencia de la oposición… Y han pasado casi cuatro años de legislatura sin que se modifique el funcionamiento del Congreso y el Senado, eternizando comisiones que, en teoría, estudiaban su reforma.

Como dejó escrito Carlos Fuentes en La silla del Águila: “El Congreso tiene tres misiones. Una, pasar leyes. Otra, impedir que pasen. Pero la más importante consiste en asegurar que los asuntos se alarguen indefinidamente, que nada se resuelva por completo, que la agenda esté llena de pendientes”.

¿Tiene sentido utilizar el mensaje electoral del miedo a lo que puede venir? ¿Es eficaz el mensaje político del miedo a las coaliciones o los acuerdos entre diferentes partidos? ¿Se arrepentirá el PP de no haber reformado algunas instituciones cuando tuvo mayoría para hacerlo a su manera?

08 ago 2015

¡Peligro, encuestas!

Por: Fernando Garea

Para disfrutar de Eurodisney uno debe creer que tiene delante a Mickey y no a un tipo vestido de Mickey. O te lo crees o mejor no vas porque todo resulta absurdo sin creerlo. Lo mismo ocurre con las encuestas: para analizarlas hay que creerse que los ciudadanos a los que se pregunta se levantan cada mañana escrutando la actualidad para decidir a qué partido les apetece votar ese día. Se construye el estado de ánimo de los partidos, se diseñan estrategias y se toma la temperatura del patio político sin tener en cuenta a veces el momento. Es decir, todo es colorido en Eurodisney, pero a la salida del parque hay que saber renunciar a encontrarse con Donald por la calle y saber que el mundo no es como lo que acabas de ver, porque luego llegan las urnas. Por eso, las encuestas pueden crear una ilusión óptica inmediata que distorsiona la percepción de la realidad si no se asimilan con tiempo. Se trata de no interpretar cada pequeña variación en escaso plazo, sino esperar a que se consoliden las tendencias. Y tener claro que el día de las elecciones influyen factores como el emocional o el del miedo que no se tienen en cuenta al responder al encuestador. Esa ilusión óptica provoca un efecto colateral que se asemeja al juego del cíclope que describe Cortázar en Rayuela,según el cual cuanto más te acerques, más se distorsiona la percepción visual. Si te acercas demasiado al dato, distorsionas la conclusión. Por ejemplo, los líderes del PP siempre están peor valorados porque tienen rechazo de los votantes del resto y por eso Rajoy arrasó en 2011 con la peor imagen. No es tan cierto el tópico de la foto fija, sino que más bien se trata de detectar tendencias sociales sostenidas en el tiempo. Algo así como lo que Joseph Plateau llamó persistencia retiniana del ojo que permite que no veamos pasar la realidad como una rápida sucesión de imágenes independientes y estáticas, sino que todo tenga un movimiento continuo, como en el cine. La secuencia sostenida en el tiempo en este caso es la de unas Cortes fragmentadas y con un partido ganador por debajo del 30%, y entrar en muchos más detalles es hacer oposiciones al error. Las encuestas son como las medicinas que, pese a ser útiles y necesarias, las autoridades sanitarias advierten de su uso. Y ya se sabe que la diferencia entre el veneno y la vacuna es solo la dosis. Precaución.

08 ago 2015

Ganar pero perder

Por: Fernando Garea

Mariano Rajoy está en condiciones de ser el primer presidente constitucional del Gobierno elegido solo para una legislatura y también puede ser el primero que después de ganar unas elecciones generales no gobierna. Todo es tan diferente y volátil ahora en la política española, que las circunstancias pueden hacer que el presidente más previsible en la forma de tomar sus decisiones, según su propia definición, se convierta en el más innovador en el escenario del tránsito de un mandato a otro. Aunque, obviamente, sería muy a su pesar. Si no es el más votado no será presidente, porque es seguro que de ninguna manera podrá sumar con nadie escaños suficientes como para ser reelegido presidente y será otro el que deberá buscar apoyos y someterse a la investidura.

Pero su drama es que, además, después de la larga y dura carrera que ha emprendido con el PP colgado de sus espaldas para dar la vuelta a las negras expectativas puede no serle tampoco suficiente llegar el primero a la meta para ser reelegido. Puede que su partido sea el más votado, pero que no sea capaz de formar una mayoría suficiente, es decir, no tener diputados como para pactar, fundamentalmente, con Ciudadanos. Los responsables del PP repiten el mantra de los 140 escaños como cifra mágica que estiman necesaria para dicho pacto. Si no los sumara se produciría una situación también inédita desde 1978: que el partido más votado no gobernara. Por supuesto, eso solo ocurriría si la izquierda fuera capaz de formar una mayoría alternativa a la del PP.

Pero hay otro escenario más que se sopesa en el PP y que sería tan novedoso como cruel para Rajoy: que el partido que pueda pactar con los populares ponga como condición que sea otro el candidato del PP a presidente en la investidura. Albert Rivera ha jugado ya en público con la hipótesis de apartar a Rajoy, anticipando la posibilidad de incluir esa condición en las posibles negociaciones. Si eso ocurriera, sería un escenario aún más inédito con un presidente (o presidenta) que no ha encabezado la lista y un exjefe del Ejecutivo obligado a retirarse tras ganar unas elecciones, pese a que, como ocurre en este caso, afronta la campaña como algo personal. Hasta el protocolo de las consultas del Rey con los líderes políticos dejaría de ser ya un mero trámite.

El País

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