Sobre el autor

Fernando Garea

lleva más de 10 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión. En este momento en A Vivir que son Dos Días de la Cadena Ser y 24 Horas de Radio Nacional.

Sobre el blog

Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

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27 ago 2012

El plebiscito de Rajoy

Por: EL PAÍS

"El hombre vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo”, sostiene Milan Kundera en La insoportable levedad del ser para explicar los riesgos de cada decisión en la vida.
La decisión de convocar elecciones anticipadas supone siempre asumir un riesgo, sin que pueda comprobarse nunca si la opción por la que se opta es la correcta. Todo es pura intuición en la evaluación de posibles daños. Y es posible que hiciera lo que hiciera Alberto Núñez Feijóo las elecciones estén ya ganadas o perdidas, porque dependen más que nunca de factores y circunstancias ajenas a la comunidad. Si pierde el 21-O pasará a la historia política de España como el responsable de una decisión errónea que llevó al PP a perder uno de sus principales feudos en un momento especialmente delicado. Será responsable de haber provocado inestabilidad al Gobierno de Mariano Rajoy, haberle debilitado y haber facilitado que una parte de los ciudadanos españoles tenga posibilidad de castigar en las urnas al PP por tantos recortes. Se le dirá la noche del 21-O que hubiera sido mejor agotar la legislatura y esperar a marzo, una vez apaciguado el patio político, a la espera de un supuesto final de la recesión. La decisión es aún más arriesgada porque no está apurado por una mayoría insuficiente como Patxi López, sino que tiene una mayoría absoluta que le permitiría aguantar hasta marzo.
Pero si el PP revalida su mayoría absoluta en Galicia, Núñez Feijóo será un genio de la política y habrá salvado a Rajoy con oxígeno para auxiliarle en el momento más complicado. El presidente gallego se consolidaría como el barón con más futuro del PP, con opciones para ser el líder del partido para suceder a Rajoy. El presidente del Gobierno se la juega por persona interpuesta, como una especie de plebiscito político, en plena agitación social que estallará en otoño, según prevé el PP, y que sería más cruda ante un Rajoy fracasado en Galicia. Por eso la decisión ha sido compartida y consultada con Rajoy estos días. Por algo Núñez Feijóo es uno de los dirigentes del PP más identificados con Rajoy y más fieles al líder del partido. Ya en Andalucía el PP fracasó y ahora una derrota sería un varapalo aún mayor. Entonces Rajoy retrasó la aprobación de los Presupuestos y aplazó los recortes, aun a riesgo de minar aún más la credibilidad económica de España. La decisión resultó errónea porque ni siquiera fue útil para su interés electoral.
Ahora, tendrá que presentar a finales de septiembre el proyecto de los Presupuestos para 2013 y, en pleno trámite parlamentario, acudir a la campaña gallega. Puede incluir de inicio en el proyecto de Presupuestos los nuevos recortes o dejarlos para el final del trámite, tras el 21-O, como hizo en Andalucía. Cuenta con que los funcionarios no notarán hasta dos meses después el recorte en su paga de Navidad. Y está por ver qué ocurre con el rescate que se decide estas semanas. Fuentes de La Moncloa explicaban estos días que si Rajoy tuviera previsión de un rescate en toda regla y con condiciones duras antes del 21-O no habría adelanto. El anuncio de Núñez Feijóo deja traslucir que el presidente intentará que, si tiene que producirse, sea después de esta fecha o de forma mitigada. En ese caso, los nuevos recortes, que podrían afectar a pensiones y al desempleo, se anunciarían tras el 21-O y, por eso, Rajoy ha preferido que las elecciones gallegas no sean en marzo, para no pagar ese precio político.
En la convocatoria anticipada en Galicia también el PSOE de Rubalcaba tiene su parte de riesgo. Todos los indicios apuntan a que en otoño brotarán en el PSOE los movimientos de impacientes que consideran que el partido no despega, no es suficientemente duro con el Gobierno y está instalado en la oposición duradera solo a la espera del cambio de ciclo. De hecho, esos brotes iban a tener ramificaciones en Galicia con disputas sobre el candidato y movimientos de chaconistas como Fran Caamaño, pero ahora Núñez Feijóo les coge a contrapié y esa operación queda frenada. La victoria en Galicia sería un bálsamo para Rubalcaba, para hacerse fuerte en el partido o, como mínimo, tendría un cierto efecto placebo frente a sus críticos.
La siguiente comunidad en mover ficha es Cataluña: un rechazo en Madrid al pacto fiscal facilitaría a CiU ir a las urnas a principios de 2013 con el victimismo del “No de Madrid” y salir así del lío de la quiebra financiera de la comunidad que exigiría nuevos recortes.

22 ago 2012

El 21-O multiplica la incertidumbre

Por: EL PAÍS

Mariano Rajoy perdió ayer parte de la poca tranquilidad que le quedaba. Se ha abierto un insólito escenario que aumenta la incertidumbre y complica aún más un otoño político que ya se presentaba denso. Vuelven las tensiones del frente territorial. Serán las primeras elecciones vascas en las que, en ausencia de ETA, participe una formación abertzale legalizada y con posibilidades de ser la más votada.
Desde que el PP anunció la ruptura del pacto en el Parlamento vasco, era seguro que Patxi López no podría resistir lo que quedaba de legislatura y el paréntesis de un lehendakari constitucionalista está cerca de llegar a su fin. Es casi imposible que, con la presencia abertzale en el Parlamento de Vitoria, pueda reeditarse un pacto entre socialistas y populares. Solo podrían optar los socialistas a acuerdos con el PNV o, mucho más remotamente, con la izquierda abertzale, pero sin tener la Lehendakaritza, fuera del poder y, previsiblemente, como tercera fuerza política vasca. Y cualquiera de esas dos opciones, en distinto grado, afectaría al futuro del PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba, con efectos secundarios en el resto de España.
El futuro de López tiene consecuencias para la política nacional porque su nombre ha sido barajado como posible líder socialista. Su problema es que perderá opciones porque, muy probablemente, tras el 21-O su papel institucional se difuminará y se alejará del foco mediático, aunque Rubalcaba se ocupó de hacerle hueco en su Ejecutiva. El mermado poder institucional del PSOE se resentirá.
El popular Antonio Basagoiti, de la estricta confianza de Rajoy, apostó fuerte en mayo cuando rompió con los socialistas, sabiendo que eso abría la puerta a elecciones anticipadas en el País Vasco y, previsiblemente, a un Ejecutivo soberanista y a la vuelta a las tensiones territoriales. Paradójicamente, su movimiento acabará creando más graves problemas a Rajoy, con un Gobierno vasco que resucite tras el 21-O pulsos como el del plan Ibarretxe en tiempos de Aznar. Se sumaría a la tensión en Cataluña por la exigencia del pacto fiscal, con la posibilidad de comicios anticipados también, con el argumento electoral del victimismo de CiU por el rechazo a sus reivindicaciones tributarias.
Aunque las elecciones vascas tienen siempre una lógica particular, el PP testará en Euskadi el enorme desgaste que, según todas las encuestas, le provoca la crisis y los recortes. En Andalucía ya lo pagó, aunque entonces solo se vislumbraban los recortes. Para octubre hay previsión de un nuevo rescate para España, que coincidirá con la campaña vasca, y se tramitarán los Presupuestos del Estado para 2013 con nuevos hachazos que podrían afectar a pensiones y desempleo. En pocos meses llegarán también los comicios en Galicia, donde el PP se juega aún más. Está por ver si esta convocatoria condiciona la estrategia sobre ETA, por ejemplo la referida a los presos, cuestionada por un sector del PP que encabeza Jaime Mayor Oreja y que muestra una brecha más con su electorado.
El PNV compite esta vez, sobre todo, con la izquierda abertzale, con la tentación de radicalizar su discurso hacia el soberanismo. Se juega administrar y controlar la gestión del final de ETA. La izquierda abertzale —Arnaldo Otegi no podrá ser candidato— está en condiciones de ser la fuerza más votada, en ausencia de violencia, según las encuestas y los datos de las últimas generales. Arnaldo Otegi no podrá ser candidato. Compite contra el PNV y tendrá que articular un discurso para el nuevo escenario, arrastrando a sus bases tradicionales y también a votantes más moderados que siempre han rechazado la violencia y que apuestan por el independentismo. ETA no se ha disuelto, pero hasta el Gobierno del PP admite su final cuando toma decisiones como la de quitar escoltas.
En anteriores elecciones, a UPyD no le ha ido en el País Vasco tan bien como esperaba y el Euskobarómetro le dejaba fuera del Parlamento de Vitoria (tiene un diputado). Ahora tiene oportunidad de ocupar un espacio que han dejado libre el PP y el PSE: el de los votantes más españolistas y contrarios a los gestos o los pasos sobre los presos etarras. Es decir, los votantes identificados con posiciones como la de Mayor Oreja, que se pueden sentir traicionados por Rajoy.

21 ago 2012

Un escenario insólito e incierto

Por: EL PAÍS

Serán las primeras elecciones autonómicas vascas en las que coincidan al tiempo la ausencia de ETA y la participación de una formación abertzale legalizada, con posibilidad de ser la más votada. Con el análisis de la forma en la que llega cada partido se completa un escenario insólito, con derivaciones claras en la política nacional:

- PSE. Patxi López no podía aguantar más tiempo en minoría. Desde que el PP anunció la ruptura del pacto en el Parlamento vasco era seguro que no podía resistir lo que quedaba de legislatura y se aventuraba y se daba por descontada la convocatoria electoral anticipada para otoño.

El paréntesis de la existencia de un lehendakari de uno de los dos partidos nacionales o constitucionalista parece estar cerca de  llegar a su fin. Es casi imposible que, con la presencia de una formación abertzale en el Parlamento de Vitoria, pueda reditarse un pacto entre socialistas y populares. Solo podrían optar los socialistas a acuerdos con el PNV o, mucho más remotamente, con la izquierda abertzale, pero sin tener la Lehendakaritza, fuera del poder y, previsiblemente, como tercera fuerza política vasca.

Para la política nacional y el PSOE, el futuro de Patxi López tiene claras derivaciones porque su nombre ha sido barajado como posible futuro líder socialista. Su problema será que, muy
probablemente, tras las elecciones vascas, su papel institucional se difumine fuera de la Lehendakaritza y le alejará del foco mediático.

Además de Andalucía, la del País Vasco es la presidencia autonómica más significativa de las que tienen los socialistas en este momento. Y puede suponer una pérdida importante de poder institucional, si se confirman las previsiones de las encuestas.

- PP . Los populares apostaron fuerte en mayo cuando rompieron con los socialistas, sabiendo que eso abría la puerta a elecciones anticipadas en el País Vasco y, previsiblemente, al final del Gobierno
constitucionalista. El movimiento de Basagoiti puede llevar a un Ejecutivo soberanista en el País Vasco y la vuelta a las tensiones territoriales.

A los graves problemas de  Mariano Rajoy puede sumarse después del 21 de octubre la existencia de un Gobierno vasco que aspire a la independencia y resucite tensiones como la del Plan Ibarretxe en tiempos de José María Aznar.
Se sumará a la tensión en Cataluña por la exigencia del llamado pacto fiscal y hasta la posibilidad de elecciones anticipadas catalanas también, con el argumento electoral del victimismo de CiU por el rechazo a sus reivindicaciones.

Aunque las elecciones vascas tienen siempre una lógica particular, el PP testará en Euskadi el enorme desgaste que, según todas las encuestas, le provoca la crisis y los recortes. Además, para octubre
hay previsión de un nuevo rescate para España, que coincidirá con un momento de tensión electoral en el País Vasco. En pocos meses llegarán también los comicios en Galicia, donde el PP se juega aún más. Cuando se vote en Euskadi se tramitará ese rescate y unos Presupuestos del Estado para 2013 con un nuevo recorte que podría afectar al desempleo y las pensiones.

Esta por ver si esta convocatoria condiciona la estrategia sobre ETA, por ejemplo, la referida a los presos, cuestionada por un sector del PP que encabeza Jaime Mayor Oreja.

Rajoy perderá parte de la poca tranquilidad que le queda.

 PNV. Los nacionalistas vascos compiten esta vez, sobre todo, con la izquierda abertzale, por eso es claro que tendrán tentación de radicalizar su discurso hacia el soberanismo. Obviamente, el PP ya no puede aspirar a tener sus votos en el Congreso y está por ver hasta dónde llegan sus compromisos electorales de soberanismo y superación  del Estatuto o para retomar planes como el de
Ibarretxe. Se juega administrar y controlar la gestión del final de ETA.

- La izquierda abertzale. Según las encuestas está en condiciones de ser la fuerza más votada, en situación de ausencia de violencia. Arnaldo Otegi no podrá ser candidato, pero con los resultados de las últimas generales tienen posibilidad de romper sus techos electorales. Compite contra el PNV, básicamente, y tendrá que articular un discurso para el nuevo escenario que se abre en el País Vasco, arrastrando a las bases tradicionales y también a votantes más moderados que siempre han rechazado la violencia, pero que se sitúan en el independentismo.

ETA no se ha disuelto, pero parece evidente que está en su final. Así lo admite haste el Gobierno del PP cuando toma decisiones como la de quitar escoltas a posibles objetivos.

 Otros partidos. En anteriores elecciones, a UPyD no le ha ido en el País Vasco tan bien como esperaba. Ahora tiene oportunidad de ocupar un espacio que han dejado libre el PP y el PSE: el de los votantes más “españolistas” y contrarios a los gestos o los pasos sobre los presos. Es decir, su objetivo es la búsqueda de votantes identificados con posiciones como la de Mayor Oreja, que se pueden sentir “traicionados” por el Gobierno de Rajoy.

10 jun 2012

"Estamos donde estamos"

Por: EL PAÍS

- "Estamos donde estamos".

 - "Sin empleo la gente no puede trabajar".

 - "No entro en un debate nominalista".

 - "No afecta al déficit".

 - "Es un paso en la buena dirección".

- "A veces se nos preguntan cosas que no podemos contar".

 - "El Gobierno sabe lo que tiene que hacer".

 Mariano Rajoy ha rectificado y ha comparecido, aunque sea al día siguiente del rescate europeo a la banca española. Y utilizando expresiones imposibles de discutir, porque no tienen contrario, o porque no las explica. No explica por qué el déficit está a salvo, teniendo en cuenta que hay que devolver los 100.000 millones y que la deuda española aumentará.

 Las frases de un político que no tienen contrario carecen de sentico y son vacías, por ejemplo no podría decir "el Gobierno no sabe lo que tiene que hacer" o "no estamos donde estamos". Abusa de esas expresiones y convierte el rescate en "lo de ayer" y así evita ponerle nombre.

"Hay que tener visión de conjunto sin perderse en los vericuetos del momento", ha dicho,convirtiendo sus palabras en un acto de fe. Sin embargo, lo que precisamente tiene que explicar son los "vericuetos del momento".

 ¿Qué maldición nos ha caido para que los presidentes acaben siempre apelando a su palabra y, finalmente, perdiendo su credibilidad? Uno dijo "no hay pruebas ni las habrá"; otro "hay armas de destrucción masiva, creánme" y  ha sido ETA; otro "no hay crisis sino desaceleración del crecimiento y estamos en la Champion League de la economía" y ahora "el Gobierno sabe lo que tiene que hacer". Solo tenemos su palabra de que con "lo de ayer" será suficiente y hasta el momento ha tomado decisiones que no estaban en su programa y aún no las ha explicado, solo ha presentado actos de fe.

Su tesis es que no es un rescate, sino una "línea de crédito" como premio a las reformas y los sacrificios que ha impuesto su Gobierno. Lo convierte casi en una noticia positiva solo por su palabra y sin argumentación.

Porque el presidente del Gobierno estaba muy satisfecho por "lo de ayer", lo que no cuadra con que él haya estado negando que esto tan positivo fuera a ocurrir.

En su primera rueda de prensa en solitario en La Moncloa, hace varias semanas, negó que fuera necesario que hubiera dinero público para los bancos y ahora considera que eso es un triunfo para España.

 "A mi nadie me ha presionado, el que ha presionado he sido yo", ha dicho, a pesar de que hace solo unos días François Hollande dijo delante de él que España debería pedir ayuda a Europa para los bancos y Rajoy lo negó y lo rechazó molesto.

 Ha empezado por remitirse a su discurso de investidura para apelar a su coherencia, pero ha acabado justificando las veces que el Gobierno ha negado que se fuera a llegar a esta situación. La penúltima el viernes cuando la portavoz y vicepresidenta djo que había que esperar a los informes de las auditoras y el sábado cuando el ministro José Manuel Soria lo negó con énfasis. Ha dicho que esto había que haberlo hecho antes, pero en el debate cara a cara con Rubalcaba en vísperas de las elecciones generales rechazó que entre sus planes estuviera transferir fondos públicos a los bancos. Al menos, a diferencia de De Guindos, no ha negado que haya condiciones. Más bien ha admitido de forma implícita lo contrario: es fruto de los sacrificios exigidos.

 El presidente nos ha dicho que lamenta no poder ver el partido de Nadal y ha relatado como un sacrificio las horas de avión para ver el partido de la Eurocopa de fútbol en Polonia, pudiendo verlo tranquilamente en casa. Todo un sacrificio. Y un premio por sus gestiones fructíferas.

 El sacrificio que no hará o, al menos, no mencionó ayer es el de comparecer esta misma semana en el Pleno del Congreso para dar cuenta de a medida y debatir con el resto de grupos. Durante el partido igual lo medita y rectifica también.

Sin explicaciones, sin transparencia, sin comisión de investigación sobre Bankia, sin responsabilidaes, pero "el Gobierno sabe lo que tiene que hacer". Solo falta que lo cuente.

 

09 jun 2012

Dar la cara

Por: EL PAÍS

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¿Qué tiene que pasar para que el presidente del Gobierno comparezca ante los ciudadanos para dar explicaciones?

¿No es suficiente que la Unión Europea haya tenido que acudir al rescate de los bancos españoles con una cantidad de dinero que se convertirá en deuda pública y nos endeudará durante años?

¿Está justificado que el presidente del Gobierno haga su primera aparición pública después del  rescate en el palco de un estadio de fútbol en Polonia?

¿Entenderán los ciudadanos que en esa situación quien tiene que liderar el país esté desaparecido y disfrute de un partido de fútbol?

La noticia la da Luis de Guindos y el presidente del Gobierno se ha quedado en La Moncloa sin dar la cara y, salvo que aparezca en la Moncloa un gramo de cordura, Rajoy asistirá al partido de la Eurocopa de fútbol. Para eso sí está.

De Guindos no era el candidato en las elecciones, fue designado ministro por Rajoy, que fue quien pidió el voto hace solo dos meses apelando a la confianza y lo previsible.

En Italia, un primer ministro tecnócrata compareció para explicar los duros recortes y a su lado la ministra de Empleo no pudo evitar las lágrimas cuando lo anunciaba. En España, el presidente del Gobierno se niega a comparecer en el Pleno del Congreso, no explica ante los ciudadanos un histórico rescate europeo, pero sí disfruta de un buen partido de fútbol.

Los 10.000 millones de recorte en sanidad y educación se anunciaron en una fría nota de prensa y se debatieron una hora en el Congreso.

Tiene mayoría absoluta suficiente para hacer eso y casi lo que quiera, pero parte de la situación política y económica tiene que ver con la falta de liderazgo y la ausencia de confianza por mensajes claros desde el Gobierno. Y desde la oposición.

"Aquí hay un presidente del Gobierno que va a dar la cara y no se va a esconder", dijo Rajoy el pasado 10 de enero a la agencia Efe, en la primera y única entrevista que ha concedido desde que está en el cargo.

En la primera y única rueda de prensa en solitario dijo: “No va a haber ningún rescate de la banca española”. Lo ha habido y Rajoy no ha explicado por qué dijo eso, por qué ha ocurrido lo contrario y qué más va a ocurrir.

La encuesta de Metroscopia para EL PAÍS de mañana refleja esa idea de falta de liderazgo que costará mucho recuperar. El tren avanza a toda velocidad y no parece que haya nadie al volante.

La forma en la que se anuncian las medidas dolorosas y traumáticas influye decisivamente sobre el grado de aceptación del fondo. A Rajoy le siguen faltando las formas. Se trata de dar la cara aunque te la partan.

Cabría esperar que Rajoy pida la comparecencia ante el Pleno del Congreso esta misma semana, pero los antecedentes no apuntan en esa dirección.

(Menos mal que De Guindos en la rueda de prensa ha aclarado que "el presidente del Gobierno está involucrado".

Al ministro de Economía le ha perdido la impostura de intentar vender como algo positivo lo que no lo es. Es cierto que podía haber sido peor si hubiera sido una intervención, pero la impostura se nota y de ahí a vender el rescate como si nos hubiera tocado la lotería va un trecho largo).

29 may 2012

Abandonad toda esperanza

Por: EL PAÍS

FERNANDO GAREA

RAJOY

"Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza". Como en el Infierno de Dante, no hay esperanza. No hay posibilidad de que la respuesta a la crisis de Bankia venga desde la transparencia y la responsabilidad.

El PP tiene orden de bloquear todas las iniciativas de petición de explicaciones y lo seguirá haciendo como un frontón: las de comisión de investigación y las de comparecencia de los exgestores de Bankia. A pesar de que la indignación ciudadana llega al Congreso y la admiten ministros y dirigentes del PP, la transparencia no será la salida. En sentido más o menos figurado, los ciudadanos quieren ver las sirenas de los furgones policiales, los grilletes y las togas actuar, para acompañar el mal trago de los 20.000 millones de euros para salvar a Bankia. Pero el Gobierno no está por la labor.

Rajoy inició su mandato con la idea de que tendría que hacer reformas dolorosas, que los ciudadanos entenderían que no hay más remedio que hacerlo. Cinco meses después, los sobresaltos de cada día han minado su credibilidad, casi de forma irreversible y se cumple en tiempo récord la maldición de los presidentes en España. Felipe González tardó una década en perderla, cuando estallaron los escándalos del final de su mandato; José María Aznar la perdió en su segunda legislatura cuando se empeñó en avanzar en el camino contrario al de los ciudadanos; José Luis Rodríguez Zapatero cuando aceptó hacer lo contrario a su proyecto por culpa de la crisis negada y a Rajoy le está pasando al tensar en exceso la cuerda sin dar explicaciones a los ciudadanos.

De todos ellos se han dicho cosas como que "sabe medir los tiempos" y se ha alabado la "baraka". De todos, salvo de Rajoy porque ha creído que la mayoría absoluta le da margen de maniobra infinito. Rajoy mantiene su mullido colchón de votos, entre otras cosas porque el PSOE sigue siendo visto como responsable de parte de lo que ocurre, pero ha perdido algo irrecuperable: credibilidad. Tampoco le sirve ya el recurso a la herencia recibida.

Hace semanas que dirigentes del PP y ministros pedían comparecencias públicas del presidente y él lo ha hecho a su manera: en la sede del partido, sin la solemnidad de la presidencia del Gobierno y con frases como "el Gobierno hace lo que tiene que hacer". Pero tiene dificultades para que los ciudadanos le crean cuando dice que no hará algo o que no sucederá algo. No ha habido protestas sociales por el recorte de 10.000 millones en sanidad y educación, pero cuesta "venderlo" mientras de la noche a la mañana los beneficios en un banco se convierten en pérdidas que hay que cubrir con dinero de todos y sin Información.

Felipe González dijo que Zapatero había chocado con la realidad. A Rajoy le ha arrollado y cada día cambia una línea del guión previsto.

Lo hace sin transparencia, ni explicación. Asegura el PP que lo menos conveniente es abrir una comisión con documentación, comparecencias y escándalo diario. Que es mejor frenar las peticiones de comparecencia e investigación y asumir el coste del bloqueo, antes que poner en cuestión pública al sistema financiero. Y sin poner en la picota a Rodrigo Rato, uno de los mitos del PP, alguien que se veía a sí mismo presidente del Gobierno en 2003, que huyó del FMI y que ahora se ha estrellado en Bankia cuando pretendía ser el gran banquero.

El PSOE quería su comparecencia, porque asegura que es lo mínimo que se puede hacer ante la indignación ciudadana. Pero una imagen como la de los entonces diputados Luisa Fernanda Rudi (PP) y Juan Pedro Hernández Moltó (PSOE), frente al gobernador Mariano Rubio y el banquero Mario Conde en una comisión del Congreso no se repetirá.

Los socialistas tampoco quieren una comisión de investigación. "Nos matan", asegura un alto dirigente del PSOE, en referencia a la capacidad del PP con mayoría absoluta de desviar una hipotética comisión de investigación hacia la gestión de Salgado, Solbes o Fernández Ordóñez y, por eso, el principal partido de la oposición no se suma a la petición de IU y UPyD.

El Gobierno cuenta con que "las hipotecas" que pesan sobre el PSOE aflojen la presión política y hasta terminen apoyando el jueves el decreto de reforma del sistema financiero.

Estamos en el infierno y sin transparencia ni responsabilidades. Como dijo Carlos Dívar: " Ni dimito ni tengo que dar explicaciones a la prensa".

26 mar 2012

El falso mito de las dulces derrotas

Por: Fernando Garea

La política es representación y el lenguaje de las noches electorales, cuando se cuentan los votos, es todo un arte. Esa representación es puro disimulo, que dura un instante porque la realidad termina por imponerse al día siguiente. Javier Arenas es un artista de las noches electorales y no escarmienta. Cuando en 1993 el PP de Aznar perdió la generales contra pronóstico, Arenas salió la noche electoral a poner en cuestión el resultado y al día siguiente se dio de bruces con la realidad de tener que sentarse en un escaño de la oposición.
También Felipe González inventó una noche electoral lo de la "dulce derrota" y a la mañana siguiente la frase le caducó. Arenas transitó ayer por ese camino, en el que lleva casi 30 años, de derrota dulce en derrota dulce, hasta acabar ingresado por grave subida de azúcar. Salió a intentar vender una victoria electoral, pero, en realidad, era imposible ocultar su cuarto fracaso y, probablemente, el último en su carrera en Andalucía.

Fue bautizado hace años como el "Campeón" y ya es, sin duda, el campeón con más derrotas y menos victorias a sus espaldas. No es pequeño el problema que le surge a Rajoy: qué hacer con su vicesecretario general, el que más manda en el partido después de él y de Cospedal. Y a veces más que ellos.

En política el éxito o el fracaso se mide en función de las expectativas y la suya era la de una mayoría absoluta para gobernar. Seguirá siendo el líder de la oposición en Andalucía, a pesar de que nunca jamás el PP tendrá unas circunstancias más favorables. Él mismo hizo una campaña de "candidato sobrado" al negarse a debatir en la campaña electoral. Podrá usar otra histórica frase de noche electoral de González: “Nos ha faltado un debate”. Anoche mismo, mientras Arenas y Dolores de Cospedal vendían una supuesta victoria, en el PP se hablaba ya del final del candidato andaluz.
Hay otras formas de representación de las noches electorales mucho más pragmáticas: "Quiero deciros que he entendido bien el mensaje de los ciudadanos", dijo Felipe González una noche después de que cerraran las urnas. Este guión, el del mensaje de los ciudadanos, le debería servir a Mariano Rajoy desde hoy. En sus cien días justos como presidente debe entender que la mayoría absoluta del Congreso le permite sacar adelante las iniciativas que quiera, pero según qué decisiones tiene consecuencias en forma de castigo ciudadano. Han podido más los recortes conocidos y los sospechados que el desgaste del PSOE en Andalucía y los enormes casos de corrupción. Rajoy debería hacérselo mirar. Su poder sigue siendo el mayor que ha tenido nunca ningún político en España, pero la resistencia de los ciudadanos, como la de las materiales es siempre limitada. El viernes responderá a la huelga general con los presupuestos más duros de la historia y está por ver que haya entendido el mensaje. Dentro de un año le esperan las urnas en Galicia. En Andalucía es el triunfo de lo malo conocido, porque lo bueno por conocer asoma en el Gobierno central y no gusta. Incluso, asusta.
Otro modelo de noche electoral es el de los que tienen la maleta hecha y se encuentran con que pueden gobernar. José Antonio Griñán salió eufórico anoche porque ha vuelto del reino de los muertos. Su expectativa era irse y seguirá, aunque sea con IU y, en su caso, el mensaje a escuchar es el de la limpieza. Demasiados escándalos y demasiado graves, con el ejemplo en Valencia de que una victoria electoral no limpia el pasado. Por sorpresa, se convierte en el principal polo de oposición institucional al Gobierno, el único dolor de cabeza de Rajoy. Andalucía resiste como la aldea gala de Asterix y Obelix y, mientras el Ejecutivo impone recortes en todas las comunidades, él puede mantener otra forma de afrontar la crisis. No le será fácil gestionar la victoria, pero son más fáciles de sobrellevar las resacas de los excesos por celebración que las de las borracheras que sirven para quitarse las penas.

Otra lección es que el descontento social lo capitaliza IU, como si hubiera un alto porcentaje de ciudadanos que no se resigna a una salida a la crisis basada solo en los recortes. Otro bloque de descontentos ha preferido abstenerse antes votar el PP. La supuesta ilusión por el cambio no ha sido tal o, al menos, no suficiente.

Rubalcaba recibe oxígeno, en sus primeras elecciones al frente del partido y con posibilidad de gobernar en Asturias.
Otro que debe escuchar mensajes es Francisco Álvarez Cascos. En su caso el descenso de escaños es el castigo a una trayectoria de política tosca.

18 feb 2012

La feria de Sevilla

Por: Fernando Garea

Mariano Rajoy no es muy dado a asumir riesgos y si, además, las cosas le van extraordinariamente bien no tiene ninguna necesidad de hacer cambios. Como dijo hace poco, vive en “el lío” por la gestión en La Moncloa, y éste es el único lío que se puede permitir evitar sin que nadie le discuta.

El resultado es el continuismo para uno de los congresos de partido más plácidos que se recuerdan. No hay ningún tipo de disputa interna; no se detecta tampoco debate ideológico; el enorme poder municipal, autonómico y estatal acumulado se traduce en una piñata a rebosar de cargos para todos y no se divisa amenaza exterior al otro lado del espectro político.

Todo es una fiesta y así se traslada este fin de semana. Que el título sea la incorporación de Manuel Cobo a la dirección del partido da idea de la magnitud de la fiesta de Sevilla. En la feria solo existe el aplauso, como corresponde al momento dulce que vive el PP. Rajoy es ahora tan poderoso que ni el intento de Aznar, fiel a sí mismo, de marcarle las líneas rojas tiene sentido. Hará lo que le dé la gana, por mucho que diga su antecesor, porque él tiene mucho más poder que el que Aznar tuvo nunca. Seguro que Rajoy se ríe por dentro cuando le escucha explicarle lo que debe hacer. Con él el PP es casi hegemónico en España, como para que venga a trazarle líneas rojas nadie.

Dolores de Cospedal y Javier Arenas siguen siendo los más poderosos del partido. Como todo va bien, se acepta que se sea a la vez número dos del partido y presidenta autonómica y el líder andaluz no solo resiste como el último mohicano del aznarismo, sino que sigue siendo uno de los más poderosos en el PP. Fue activo dirigente de las juventudes de UCD, albacea de la herencia que Aznar repartió en la famosa reunión de 2003 con Rajoy, Rato y Mayor Oreja y ahora sigue siendo el pilar básico del PP. Lo será aún más si conquista Andalucía el 25 de marzo.

Era obligado el relevo de Ana Mato y es nueva su sustitución por Carlos Floriano. El ex líder del PP extremeño pertenece al equipo de Soraya Saénz de Santamaría en el Congreso. Trabajó con ella en la sombra en el grupo parlamentario y su nuevo cargo refuerza el poder enorme de la vicepresidenta. En el resto del aparato apenas hay cambios.

Hay un capítulo aparte para el Valle de los Caídos, en el que destaca Esteban González Pons. Ha pasado de una vicesecretaría a otra, pero pierde la presencia en los medios y, en definitiva, sigue siendo maltratado por Rajoy. En la anterior legislatura se partió la cara por el partido, sobreactuó para hacer de pararrayos que absorbiera las polémicas y Rajoy no se lo agradece. Se completa la humillación porque Floriano, amigo suyo pero que trabajaba a sus órdenes, tendrá más poder aún que él. Está todo repartido y no le toca ni la pedrea, después de ser ministrable, posible sustituto de Camps o hipotético portavoz parlamentario.

Los líderes no tienen corazón y en la piñata, González Pons se queda sin caramelo.

05 feb 2012

Aparato de hierro

Por: EL PAÍS

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Agrupémonos todos en un equipo compacto, sin fisuras, para detener la hemorragia. El mensaje de un partido fuerte que lanzó Alfredo Pérez Rubalcaba el sábado es, precisamente, el de un aparato fuerte, duro y cohesionado. Aparato de hierro.

El enfermo no está para excesos, solo para empezar la recuperación lenta desde dentro de Ferraz, con un equipo lo más fiel posible al candidato y que aproveche el congreso para que en la ejecutiva estén los más próximos. En caliente duele menos y es más fácil prescindir de quienes como Juan Fernando López Aguilar, José Andrés Torres Mora, Leire Pajín o Pedro Zerolo se identifican con el zapaterismo y han apoyado a Carme Chacón. Una vez abierto en canal el enfermo sobre la camilla se aprovecha para amputar.

Elena Valenciano será número dos porque ya ejercía como mano derecha de Rubalcaba y fue su jefa de campaña en noviembre. En el anterior congreso, José Blanco quiso que ella fuera la secretaria de Organización pero Zapatero apostó por Pajín, cometiendo uno de los muchos errores de política de personal que caracterizaron el final del anterior líder socialista. Blanco, otro de los que formaliza su adiós estos días, ha dado muestras de influencia sobre Rubalcaba y ve situado como número tres del partido a Óscar López. El nuevo responsable de Organización formó parte del grupo de jóvenes que se hicieron en política a la sombra de Blanco, hasta coger peso propio y convertirse ahora en dirigentes muy valorados por Rubalcaba. Un caso similar es el de Antonio Hernando, reforzado y renovado en el núcleo duro de Rubalcaba.

El otro nombre de la nueva ejecutiva es Patxi López, considerado por muchos como un posible tapado para las próximas elecciones generales. El año que viene habrá elecciones vascas y es muy probable que los socialistas pierdan entonces el que puede ser su último Gobierno autonómico. Sin formaciones ilegalizadas, los constitucionalistas pueden perder el Ejecutivo vasco, pero López mantendría el perfil del lehendakari constitucionalista que gestionó el final de ETA. Su alianza de hierro con Rubalcaba, que funcionó en julio cuando el golpe de Estado palaciego que impidió las primarias, tiene ahora parte del pago debido.

Lo más arriesgado de la nueva dirección está en la presidencia que, aunque solo sea simbólica, transmite un mensaje inequívoco de cierre de filas para mantener Andalucía como sea. El riesgo evidente es que José Antonio Griñán pierda las autonómicas de marzo y el PSOE quede con un cadáver político en la presidencia.

04 feb 2012

Sepultada por su grito

Por: EL PAÍS

Cuando Rubalcaba asesoraba a Zapatero, el nuevo líder del PSOE solía ver los vídeos de los discursos sin voz, para poder corregir los gestos si se notaban sobreactuados y no naturales. Si lo hiciera con los
discursos de ayer, el suyo pasaría la prueba y el de su oponente no. La interpretación de Carme Chacón queda aún peor si se le añade su voz estridente y fuera de tono.

En el relato histórico del PSOE está ya que Zapatero ganó hace 11 años el congreso gracias a su brillante discurso. Se añadirá que Chacón arruinó sus posibilidades con un discurso mal interpretado en el que la forma gritona y sobreactuada eclipsó y tapó el fondo de lo que decía. Quedarán sus voces y sus gallos, que sepultan un texto muy estudiado que buscaba, como hizo Zapatero en 2000, encandilar y sacar de su postración a los delegados, con llamadas al entusiasmo y a la movilización. Le falló la interpretación a pesar de que si algo caracterizaba su candidatura era, precisamente, la aplicación del manual de la comunicación política. Con ella estuvo ayer en el congreso Oscar Santamaría, reputado asesor de imagen, socio del experto en comunicación Luis Arroyo y parte destacada de su equipo. De todos ellos salió un discurso que pretendía presentarla como el cambio, la ilusión, el riesgo en tiempos de zozobra y desastre y el camino sin transiciones hacia las próximas generales, previa travesía por la oposición y primarias si son precisas.

Rubalcaba en ese esquema quedaría reducido a la gestión del partido y la transición hacia otro candidato, que podría ser Patxi López. Es decir, Chacón vendía entusiasmo y futuro, sin olvidar el sentimiento y el corazón del PSOE y hasta con su abuelo que combatió en la Guerra Civil, aunque ocultara que, en realidad, era anarquista y no socialista. Pero la forma de su discurso convirtió su baza del riesgo en imprudencia manifiesta.

Enfrente, Rubalcaba, aunque empezó tan nervioso y tan trastabillado como el día de su cara a cara con Rajoy, interpretó mejor el papel. No leyó, dio impresión de fortaleza y seguridad y, lo que es más
importante, tuvo en cuenta el primer mandamiento de cualquier asesor de imagen: saber a quién diriges tus palabras. Él sabía que hablaba al aparato del partido y prometió un PSOE fuerte, porque a muchos delegados les molesta que decidan simpatizantes que no pagan la cuota ni acuden periódicamente a la sede restando tiempo a su vida. Apeló al sentimiento, a las esencias de Pablo Iglesias y al patriotismo orgulloso de partido. Se puede criticar la falta de credibilidad por prometer lo que no ha hecho (laicismo y banca), pero nadie lo haría en ese auditorio.

El País

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