10 dic 2012

Heterodoxo, outsider y liberal

Por: Fernando Garea

E-mail-Cervera

(Reproducción del email que Cervera asegura que recibió citándole para recoger el sobre y su respuesta)

Santiago Cervera (Pamplona, 1965) es un outsider heterodoxo en el PP. No tiene buenas relaciones con UPN en Navarra; en la dirección del PP es visto con buenos ojos pero no pertenece a ningún grupo concreto, ni tiene apoyo regional y su relación con Cospedal era tibia y en La Mesa del Congreso mantiene una pelea sorda con miembros de su partido inmovilistas y alejados de la realidad del siglo XXI. Quizás por todo eso la dirección del PP, con Cospedal a la cabeza, no ha mostrado el más mínimo gesto de apoyo a Cervera y ha puesto más distancia de su diputado que la que ha puesto nunca de otros dirigentes del partido que hasta han sido juzgados o condenados.
No se percibió nunca esta distancia de Cospedal con los implicados en Gürtel, ni tampoco de los diputados Vicente Ferrer o Ignacio Uriarte, condenados por conducir borrachos y que siguen en sus escaños sin que nadie les pidiera siquiera explicaciones en el partido. Tampoco se le exigió lo mismo a uno de los máximos responsables actuales del Grupo Popular del Congreso al que se le cayó un sobre con fajos de billetes en un acto del partido y que también sigue en el escaño. Ninguno de ellos fue abandonado a su suerte por los suyos como Cervera. Y a ninguno se les pasó por la cabeza abandonar su escaño, allí están sentados y votando.
Al margen de lo que se averigüe sobre los chuscos, confusos, extraños y casi surrealistas hechos que provocaron su detención y que están pendientes de aclaración, Cervera era elemento propicio para que todos los suyos miraran para otro lado y le dejaran caer. Y así ha ocurrido.
Cervera procede de UPN, partido del que llegó a ser candidato a la Alcaldía de Pamplona. En la anterior legislatura cuando ese partido rompió con el PP, él optó por integrarse en el Grupo Popular, mientras que su compañero Carlos Salvador se mantuvo en la formación foralista en el Grupo Mixto.
Fue presidente del PP de Navarra y en las últimas generales abandonó la comunidad foral para ir en la lista por Madrid al Congreso, en un puesto destacado.
Su nombre sonó para cargos en el Gobierno tras las generales de hace un año, pero fue recolocado en la Mesa del Congreso, en un cargo preciado, pero de escasa presencia política, aburrido, protocolario y, sobre todo, supeditado a otros miembros del PP con colmillo retorcido y mayor trayectoria como Celia Villalobos e Ignacio Gil Lázaro, que están establecidos en el puesto desde hace varias legislaturas.
Desde hace un año es secretario del Congreso y ha intentado con escaso éxito llevar a la Cámara un cierto grado de modernidad y transparencia. Como tuitero habitual y convencido es artífice de la cuenta que estrena el Congreso y ha presentado de forma discreta un informe pidiendo cambios para mejorar la transparencia, como la apertura del registro a la red o la publicación de datos hasta ahora reservados. Su inquietud por cambiar cosas del Congreso se ha visto siempre frenada por quienes ni saben lo que es Internet y que abundan en la Cámara.
Afable, educado y atento ha establecido buenas relaciones en la Mesa con la representante del PSOE Teresa Cunillera. Juntos han hecho piña en reuniones complicadas para intentar sacar a la Cámara de su inmovilismo. Por ejemplo, era firme defensor de la publicación de los gastos de viaje de los diputados y de la regulación de los lobbys que, en la práctica campan a sus anchas en el Congreso al margen de toda ley.
Está nominado para el premio al diputado 2.0 de la Asociación de Periodistas Parlamentarios que se votará la próxima semana y tiene una notable presencia en la red.
He aquí una explicación de la incomprensión que provoca en su partido cualquier movimiento de apertura a las nuevas tecnologías: Cospedal ha hablado reiteradamente en su rueda de prensa de “la Internet”. Es decir, la secretaria general principal partido español y presidenta de una comunidad sigue hablando de “la Internet”.
Médico e hijo de médico, Cervera tiene detrás una trayectoria política como consejero de Sanidad en el Gobierno de Navarra. En la pasada legislatura le cayó el encargo de tomar en el último momento la portavocía del PP frente a la reforma de la ley del aborto del Gobierno de Zapatero, en un momento en el que Mariano Rajoy veía cerca las elecciones y necesitaba hacerse una imagen y un discurso que no fuera excesivamente radical y ultracatólico. Él defendió la oposición del PP a aquella reforma, pero desde una posición más discreta y buscando un tono más científico o médico. De ahí nació la impresión de que podía estar llamado a grandes destinos tras la victoria electoral de hace un año.
Se define como liberal y está muy alejado de sectores ultraconservadores o católicos del PP.Suele hacer la "guerra por su cuenta" y mantiene posiciones alejadas, por ejemplo, de la reforma de la ley del aborto que patrocina ahora Gallardón.
Cervera está casado con Mónica Ridruejo, ex directora general de RTVE.

25 nov 2012

Engordar al tigre para que te devore

Por: Fernando Garea

El 25-N es de ERC. Oriol Junqueras y los suyos son los grandes triunfadores de las elecciones catalanas. En sus manos queda el futuro de Cataluña y, por extensión, el del resto de España.
Artur Mas merece tener un busto en la sede de ERC, junto al de José María Aznar.
Paradojas de la política (o no): A los independentistas catalanes les favorece siempre en las urnas que el PP gobierne en España. Con José María Aznar como presidente con mayoría absoluta, ERC logró en 2004 ocho escaños históricos en el Congreso y ahora con Mariano Rajoy en idéntica situación es el partido que mayor ascenso experimenta y es la segunda fuerza.
Ahora le ha ayudado Artur Mas que ha forzado y ha llevado a CiU, que ha sido siempre un partido de orden y con sentido de Estado, hacia “la revolución secesionista” para acabar muy por debajo del resultado de las anteriores elecciones catalanas y para que, finalmente, sea ERC quien tenga en su mano la capacidad de decidir en Cataluña.
El 25-N es también el día del fracaso de Artur Mas, porque su giro soberanista ha terminado por ser un pésimo negocio, que no le ha acercado precisamente a la mayoría absoluta que pretendía, sino a una victoria pírrica y a tener que gobernar en minoría exigua. Tiene el mismo porcentaje de voto de las generales de hace un año, después de la que ha liado y lo que ha arriesgado.
Entre CiU y ERC suman escasamente por encima de la mayoría absoluta.
Los votantes nacionalistas han preferido apoyar al original y respaldar a quien de verdad está dispuesto a recorrer el incierto camino hacia la independencia y no a quien se ha puesto de pronto a la cabeza de la manifestación.
Es como si un empleado de banca cambiara de actividad en dos meses para dirigir un restaurante y que, finalmente, sea la cafetería de al lado la que se lleve los clientes, porque la dirige un verdadero cocinero y no alguien recién llegado a la restauración. De esa forma, Mas le ha hecho el trabajo a ERC.
Podría decirse que el órdago y el anticipo electoral le han salvado de la derrota que hubiera sufrido si no hubiera tapado con la senyera la bancarrota de Cataluña y los recortes sociales, pero el giro ha sido tan enorme que no se justifica con un resultado tan desastroso. Las heridas en las instituciones, en su partido y en él mismo no le han compensado. Se ha subido a un tigre que le ha desbordado, que tiene vida propia, que se ha fortalecido y que terminará por devorarle. Además habrá defraudado las expectativas de quienes veían con esperanza legítima la promesa de la Arcadia feliz.
Como metáfora de ese giro, su portavoz parlamentario (Josep Antoni Duran Lleida) duerme en una suite del Palace, viaja con pasaporte diplomático del reino de España, estuvo a punto de ser ministro, defiende a los empresarios en el Congreso y se ve en la cabeza de una manifestación al margen de la ley, de la mano de Joan Tardà, a quien evita y ve como a un marciano en el hemiciclo. Todo para quedarse con muchos menos escaños de los que tenía y gobernar la bancarrota con menos apoyo.
Con mayoría absoluta Artur Mas hubiera tenido capacidad para marcar su ritmo y su hoja de ruta hacia la consulta independentista, pero ahora dependerá de ERC. Y la gran pregunta de la noche y de los próximos días es si cederá a ERC el protagonismo de esa aventura, si se plegará a un ritmo que necesariamente irá más lejos y más rápido, si la capacidad de decisión de Oriol Junqueras se traduce en una secesión más rápida con Artur arrastrando los pies. Más bien parece que frenará.
La apuesta de Mas le deja heridas y le obliga a ponerse en manos de otros. Quien se presentó como el Mesías que llevaba a Cataluña a la tierra prometida, tendrá ahora un copiloto que le marque la ruta y la velocidad y con un coche menos potente que el que tenía antes.
Nunca se sabrá hasta qué punto ha influido en ese resultado el desgaste por el informe policial apócrifo, pero fácilmente puede interpretarse que CiU y su líder han sufrido un enorme desgaste que les ha debilitado ante las urnas y ante el proceso dificilísimo y delicadísimo que se abre ahora.
Al PP le ha salido bien la jugada de, como mínimo, hacer surf en las olas de esa guerra sucia. No podía evitar que el Parlament siga siendo mayoritariamente soberanista, pero sí al menos dividir las fuerzas, para debilitar al oponente, aunque haya fortalecido a ERC.
El resultado de Alicia Sánchez Camacho aunque es el mejor del PP en Cataluña, es algo peor del que esperaba en una campaña tan polarizada, lejos de ser segunda fuerza como pretendía y por debajo de los socialistas. En la polarización España-Cataluña comparte posición con Ciutadans, la otra fuerza triunfadora de las elecciones, que ha tenido una subida espectacular.
Entre ambos suman el resultado de las generales de hace un año del PP en Cataluña.
Del PSC lo mejor es que la caída ha sido menor de lo previsto cuando se descontaba el batacazo, pero deja de ser la segunda fuerza en número de escaños. Lo terrible es que los socialistas últimamente comparecen ante las urnas en distintas elecciones con la única incógnita de ver hasta dónde llega la riada y cómo de dura será la caida y con una bajada limitada se dan por contentos. Con respecto a las generales de hace un año, el PSC ha perdido 11 puntos, aunque ha superado las expectativas de las encuestas.
A partir de hoy el terreno político está libre de cargas electorales para que se inicie la batalla de los impacientes, los que dentro del PSOE están hartos de que no se termine de ver el fondo del pozo.
En el PSC, pese a todo, se abre un debate sobre su propia identidad y la duda de si Pere Navarro llega al final de su travesía como líder.
Otro dato relevante es el de CUP, una especie de trasunto de lo que fue AGE en Galicia hace poco y que demuestra que hay un voto ascendente a la izquierda del PSOE que recoge ese malestar social. El voto a ICV tiene una lógica parecida, con el éxito de Joan Herrera al lograr abrir paso a su discurso social por encima del territorial.
Y desde hoy, Mariano Rajoy puede empezar a pensar, si no lo ha hecho ya, en la forma de gestionar una situación tan compleja como la que se le avecina. Si se sienta a negociar debe tener claro qué puede ofrecer, por ejemplo, la ayuda que Cataluña necesita para salir de la bancarrota. El resultado, dentro de lo pésima que era la situación, no es la peor para el presidente del Gobierno, porque echará un pulso con un oponente más débil, con una mayoría muy corta y más que dudas en su partido. Quizás tienda puentes para que Mas vuelva a la casilla de salida.

25 nov 2012

Engordar al tigre para que te devore

Por: Fernando Garea

(Análisis apresurado de las tendencias, según las primeras encuestas)

El 25-N es de ERC. Oriol Junqueras y los suyos pueden ser los grandes triunfadores de las elecciones catalanas. En sus manos quedaría el futuro de Cataluña y, por extensión, el del resto de España, si se cumplen los resultados de las encuestas.
Artur Mas merece tener un busto en la sede de ERC, junto al de José María Aznar.
Paradojas de la política (o no): A los independentistas catalanes les favorece siempre en las urnas que el PP gobierne en España. Con José María Aznar como presidente con mayoría absoluta, ERC logró en 2004 ocho escaños históricos en el Congreso y ahora con Mariano Rajoy en idéntica situación es el partido que mayor ascenso experimenta.
Ahora le ha ayudado Artur Mas que ha forzado y ha llevado a CiU, que ha sido siempre un partido de orden y con sentido de Estado, hacia “la revolución secesionista” para acabar por debajo del resultado de las anteriores elecciones catalanas y para que, finalmente, sea ERC quien tiene en su mano la capacidad de decidir en Cataluña.
Su giro soberanista ha terminado por ser un pésimo negocio, que no le ha acercado a la mayoría absoluta. Los votantes nacionalistas han preferido apoyar al original y respaldar a quien de verdad está dispuesto a recorrer el incierto camino hacia la independencia y no a quien se ha puesto a la cabeza de la manifestación.
Es como si un empleado de banca cambiara de actividad en dos meses para dirigir un restaurante y que, finalmente, sea la cafetería de al lado la que se lleve los clientes, porque la dirige un verdadero cocinero y no alguien recién llegado a la restauración. De esa forma, Mas le ha hecho el trabajo a ERC.
Podría decirse que el órdago y el anticipo electoral le han salvado de la derrota que hubiera sufrido si no hubiera tapado con la senyera la bancarrota de Cataluña y los recortes sociales, pero el giro ha sido tan enorme que no se justifica con un resultado tan corto. Las heridas en las instituciones, en su partido y en él mismo no le han compensado. Se ha subido a un tigre que le ha desbordado, que tiene vida propia, que se ha fortalecido y que como se descuide terminará por devorarle.
Como metáfora de ese giro, su portavoz parlamentario (Josep Antoni Duran Lleida) duerme en una suite del Palace, viaja con pasaporte diplomático del reino de España, estuvo a punto de ser ministro, defiende a los empresarios en el Congreso y se ve en la cabeza de una manifestación al margen de la ley, de la mano de Joan Tardà, a quien evita y ve como a un marciano en el hemiciclo. Todo para quedarse con menos escaños de los que tenía.
Con mayoría absoluta Artur Mas hubiera tenido capacidad para marcar su ritmo y su hoja de ruta hacia la consulta independentista, pero ahora dependerá de ERC. Y la gran pregunta de la noche y de los próximos días es si cederá a ERC el protagonismo de esa aventura, si se plegará a un ritmo que necesariamente irá más lejos y más rápido, si la capacidad de decisión de Oriol Junqueras se traduce en una secesión más rápida con Artur arrastrando los pies.
La apuesta de Mas le deja heridas y le obliga a ponerse en manos de otros. Quien se presentó como el Mesías que llevaba a Cataluña a la tierra prometida, tendrá ahora un copiloto que le marque la ruta y la velocidad y con un coche menos potente.
Nunca se sabrá hasta qué punto ha influido en ese resultado el desgaste por el informe policial apócrifo, pero fácilmente puede interpretarse que CiU y su líder han sufrido un enorme desgaste que les ha debilitado ante las urnas y ante el proceso dificilísimo y delicadísimo que se abre ahora.
Al PP le ha salido bien la jugada de, como mínimo, hacer surf en las olas de esa guerra sucia. No podía evitar que el Parlament siga siendo mayoritariamente soberanista, pero sí al menos dividir las fuerzas, para debilitar al oponente, aunque haya fortalecido a ERC.
El resultado de Alicia Sánchez Camacho es bueno aunque no le sitúa como segunda fuerza y líder de la oposición como esperaba. En la polarización España-Cataluña comparte posición con Ciutadans, la otra fuerza triunfadora de las elecciones.
Del PSC lo peor de todo es que era previsible el batacazo y ya estaba descontado. Lo terrible es que los socialistas últimamente comparecen ante las urnas en distintas elecciones con la única incógnita de ver hasta dónde llega la riada y cómo de duro será el batacazo. Y que a partir de hoy el terreno político está libre de cargas electorales para que se inicie la batalla de los impacientes, los que dentro del PSOE están hartos de que no se termine de ver el fondo del pozo al que caen de forma vertiginosa.
En el PSC se abre un debate sobre su propia identidad y, desde luego, Pere Navarro llega al final de su travesía como líder.
Otro dato relevante es el de CUP, una especie de trasunto de lo que fue AGE en Galicia hace poco y que demuestra que hay un voto ascendente a la izquierda del PSOE que recoge ese malestar social. El voto a ICV tiene una lógica parecida, con el éxito de Joan Herrera al lograr abrir paso a su discurso social por encima del territorial.
Y desde hoy, Mariano Rajoy puede empezar a pensar, si no lo ha hecho ya, en la forma de gestionar una situación tan compleja como la que se le avecina. Si se sienta a negociar debe tener claro qué puede ofrecer, por ejemplo, la ayuda que Cataluña necesita para salir de la bancarrota. El resultado, dentro de lo pésima que era la situación, no es la peor para el presidente del Gobierno, porque echará un pulso con un oponente más débil.

25 nov 2012

Engordar al tigre para que te devore

Por: Fernando Garea

(Análisis apresurado de las tendencias, según las primeras encuestas)

El 25-N es de ERC. Oriol Junqueras y los suyos pueden ser los grandes triunfadores de las elecciones catalanas. En sus manos quedaría el futuro de Cataluña y, por extensión, el del resto de España, si se cumplen los resultados de las encuestas.
Artur Mas merece tener un busto en la sede de ERC, junto al de José María Aznar.
Paradojas de la política (o no): A los independentistas catalanes les favorece siempre en las urnas que el PP gobierne en España. Con José María Aznar como presidente con mayoría absoluta, ERC logró en 2004 ocho escaños históricos en el Congreso y ahora con Mariano Rajoy en idéntica situación es el partido que mayor ascenso experimenta.
Ahora le ha ayudado Artur Mas que ha forzado y ha llevado a CiU, que ha sido siempre un partido de orden y con sentido de Estado, hacia “la revolución secesionista” para acabar por debajo del resultado de las anteriores elecciones catalanas y para que, finalmente, sea ERC quien tiene en su mano la capacidad de decidir en Cataluña.
Su giro soberanista ha terminado por ser un pésimo negocio, que no le ha acercado a la mayoría absoluta. Los votantes nacionalistas han preferido apoyar al original y respaldar a quien de verdad está dispuesto a recorrer el incierto camino hacia la independencia y no a quien se ha puesto a la cabeza de la manifestación.
Es como si un empleado de banca cambiara de actividad en dos meses para dirigir un restaurante y que, finalmente, sea la cafetería de al lado la que se lleve los clientes, porque la dirige un verdadero cocinero y no alguien recién llegado a la restauración. De esa forma, Mas le ha hecho el trabajo a ERC.
Podría decirse que el órdago y el anticipo electoral le han salvado de la derrota que hubiera sufrido si no hubiera tapado con la senyera la bancarrota de Cataluña y los recortes sociales, pero el giro ha sido tan enorme que no se justifica con un resultado tan corto. Las heridas en las instituciones, en su partido y en él mismo no le han compensado. Se ha subido a un tigre que le ha desbordado, que tiene vida propia, que se ha fortalecido y que como se descuide terminará por devorarle.
Como metáfora de ese giro, su portavoz parlamentario (Josep Antoni Duran Lleida) duerme en una suite del Palace, viaja con pasaporte diplomático del reino de España, estuvo a punto de ser ministro, defiende a los empresarios en el Congreso y se ve en la cabeza de una manifestación al margen de la ley, de la mano de Joan Tardà, a quien evita y ve como a un marciano en el hemiciclo. Todo para quedarse con menos escaños de los que tenía.
Con mayoría absoluta Artur Mas hubiera tenido capacidad para marcar su ritmo y su hoja de ruta hacia la consulta independentista, pero ahora dependerá de ERC. Y la gran pregunta de la noche y de los próximos días es si cederá a ERC el protagonismo de esa aventura, si se plegará a un ritmo que necesariamente irá más lejos y más rápido, si la capacidad de decisión de Oriol Junqueras se traduce en una secesión más rápida con Artur arrastrando los pies.
La apuesta de Mas le deja heridas y le obliga a ponerse en manos de otros. Quien se presentó como el Mesías que llevaba a Cataluña a la tierra prometida, tendrá ahora un copiloto que le marque la ruta y la velocidad y con un coche menos potente.
Nunca se sabrá hasta qué punto ha influido en ese resultado el desgaste por el informe policial apócrifo, pero fácilmente puede interpretarse que CiU y su líder han sufrido un enorme desgaste que les ha debilitado ante las urnas y ante el proceso dificilísimo y delicadísimo que se abre ahora.
Al PP le ha salido bien la jugada de, como mínimo, hacer surf en las olas de esa guerra sucia. No podía evitar que el Parlament siga siendo mayoritariamente soberanista, pero sí al menos dividir las fuerzas, para debilitar al oponente, aunque haya fortalecido a ERC.
El resultado de Alicia Sánchez Camacho es bueno aunque no le sitúa como segunda fuerza y líder de la oposición. En la polarización España-Cataluña comparte posición con Ciutadans, la otra fuerza triunfadora de las elecciones.
Del PSC lo peor de todo es que era previsible el batacazo y ya estaba descontado. Lo terrible es que los socialistas últimamente comparecen ante las urnas en distintas elecciones con la única incógnita de ver hasta dónde llega la riada y cómo de duro será el batacazo. Y que a partir de hoy el terreno político está libre de cargas electorales para que se inicie la batalla de los impacientes, los que dentro del PSOE están hartos de que no se termine de ver el fondo del pozo al que caen de forma vertiginosa.
En el PSC se abre un debate sobre su propia identidad y, desde luego, Pere Navarro llega al final de su travesía como líder.
Otro dato relevante es el de CUP, una especie de trasunto de lo que fue AGE en Galicia hace poco y que demuestra que hay un voto ascendente a la izquierda del PSOE que recoge ese malestar social. El voto a ICV tiene una lógica parecida, con el éxito de Joan Herrera al lograr abrir paso a su discurso social por encima del territorial.
Y desde hoy, Mariano Rajoy puede empezar a pensar, si no lo ha hecho ya, en la forma de gestionar una situación tan compleja como la que se le avecina. Si se sienta a negociar debe tener claro qué puede ofrecer, por ejemplo, la ayuda que Cataluña necesita para salir de la bancarrota. El resultado, dentro de lo pésima que era la situación, no es la peor para el presidente del Gobierno, porque echará un pulso con un oponente más débil.

24 nov 2012

Debilitar antes de iniciar el pulso

Por: Fernando Garea

Al Gobierno de Mariano Rajoy no le importaba nada el pasado 9 de marzo que hubiera corrupción en CiU. Ese día el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, puso encima de la mesa del Consejo de Ministros la petición que le hicieron los dirigentes de CiU para indultar a Josep Maria Servitje, exalto cargo de Unió, cuñado del diputado Josep Sánchez Llibre y condenado a cuatro años de cárcel por corrupción en favor de su partido. No consta ninguna protesta ni oposición entre los ministros, porque a todos les parecía normal aceptar la petición para librar de la cárcel a un convicto si es de un partido “amigo”.
Eran los días en los que el PP apoyaba en Cataluña la política de recortes de Artur Mas y el acuerdo no se rompía aunque ya hubieran constatado esa corrupción sobre la que tantos escrúpulos tienen ahora los populares. Tampoco rompían con CiU aunque Alicia Sánchez-Camacho advirtiera en privado a Rajoy de las intenciones de Mas sobre el pacto fiscal y pidiera autorización para empezar a poner distancia.
Hasta que Mas no dio un giro definitivo y se puso a la cabeza de la manifestación independentista al Gobierno del PP no le empezó a molestar la corrupción de CiU. Pero una vez planteado el pulso, los populares se subieron al oleaje de un informe apócrifo de la policía que manda Ignacio Cosidó, el director general que siendo diputado en la oposición clamaba en el Congreso contra el descontrol policial y el uso político de las Fuerzas de Seguridad por el caso Faisán. Admitiendo como hipótesis que el Gobierno no esté detrás del conocimiento público del informe, es obvio que se ha sumado con entusiasmo, encantado de cambiar el foco de las elecciones plebiscitarias y, sobre todo, de erosionar a Mas.
Según explica un dirigente del PP, el espectáculo empieza el día siguiente de las elecciones y para eso se ha preparado ya el Gobierno. Se trataba de aplicar la estrategia de debilitar al contrario antes de iniciar el pulso con él. Es decir, una vez planteadas las elecciones como un plebiscito, hacer que Mas llegue al 26-N con menos apoyo, con una mayoría más exigua y con la legitimidad y la imagen lo más maltrechas posible. Para eso se han esforzado en embarrar el terreno en campaña. Luego llegarán los recursos legales, pero primero hay que asegurarse de debilitar al adversario antes de llegar al campo de batalla (política). La contraindicación de esa estrategia arriesgada es la de fortalecer el victimismo en Cataluña, pero el PP la asume y prefiere aprovechar el desvío de votos a formaciones como ERC, aceptando como irremediable que seguirá habiendo una mayoría soberanista en el Parlament. “Rechace imitaciones y vote al original”, viene a ser el lema de la corriente que el PP percibe en las encuestas en favor de independentistas “auténticos” y en detrimento de CiU.
Cuando se cierren las urnas esta noche, el Gobierno de Rajoy medirá su éxito no tanto por los votos de la candidatura de Sánchez-Camacho, que tiene un techo muy limitado, sino en función de la distancia a la que quede CiU de la mayoría absoluta. Cuantos más escaños le falten para llegar a los 68 más favorable será el resultado para Rajoy, porque Más estará más debilitado y será más lento el paso de su ritmo soberanista. Tampoco querrá ceder a ERC el protagonismo político de ese incierto tránsito.
El presidente de la Generalitat ha impostado y forzado el paso para eclipsar la pésima situación económica de Cataluña y para tapar los recortes con la promesa de la Arcadia feliz y todo lo que no sea una mayoría absoluta demostrará que su sobreactuación ha sido un negocio muy poco rentable. Incluso, en el Gobierno y en el PP se confía en que sectores de CiU que en privado se muestran preocupados den ahora la batalla que han rehuido en los últimos meses. Son los sectores que representan un “partido de orden”, concentrados en Unió y que mantienen una relación con el Gobierno que no se ha roto nunca.
El 26-N empieza el espectáculo también en el PSOE. Está descontado que el resultado del PSC, atrapado en la polarización “Cataluña-España” y el voto útil y sin un líder fuerte, será pésimo, pero hoy se despejará el calendario, libre de citas electorales que taponan la disputa interna. El “sector impaciente” del PSOE se desbordará desde el lunes, a la espera de que Carme Chacón cumpla el año de silencio que se impuso al perder el congreso y mientras José Antonio Griñán extiende en distintas federaciones el mar de fondo de la impaciencia.

27 ago 2012

El plebiscito de Rajoy

Por: EL PAÍS

"El hombre vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo”, sostiene Milan Kundera en La insoportable levedad del ser para explicar los riesgos de cada decisión en la vida.
La decisión de convocar elecciones anticipadas supone siempre asumir un riesgo, sin que pueda comprobarse nunca si la opción por la que se opta es la correcta. Todo es pura intuición en la evaluación de posibles daños. Y es posible que hiciera lo que hiciera Alberto Núñez Feijóo las elecciones estén ya ganadas o perdidas, porque dependen más que nunca de factores y circunstancias ajenas a la comunidad. Si pierde el 21-O pasará a la historia política de España como el responsable de una decisión errónea que llevó al PP a perder uno de sus principales feudos en un momento especialmente delicado. Será responsable de haber provocado inestabilidad al Gobierno de Mariano Rajoy, haberle debilitado y haber facilitado que una parte de los ciudadanos españoles tenga posibilidad de castigar en las urnas al PP por tantos recortes. Se le dirá la noche del 21-O que hubiera sido mejor agotar la legislatura y esperar a marzo, una vez apaciguado el patio político, a la espera de un supuesto final de la recesión. La decisión es aún más arriesgada porque no está apurado por una mayoría insuficiente como Patxi López, sino que tiene una mayoría absoluta que le permitiría aguantar hasta marzo.
Pero si el PP revalida su mayoría absoluta en Galicia, Núñez Feijóo será un genio de la política y habrá salvado a Rajoy con oxígeno para auxiliarle en el momento más complicado. El presidente gallego se consolidaría como el barón con más futuro del PP, con opciones para ser el líder del partido para suceder a Rajoy. El presidente del Gobierno se la juega por persona interpuesta, como una especie de plebiscito político, en plena agitación social que estallará en otoño, según prevé el PP, y que sería más cruda ante un Rajoy fracasado en Galicia. Por eso la decisión ha sido compartida y consultada con Rajoy estos días. Por algo Núñez Feijóo es uno de los dirigentes del PP más identificados con Rajoy y más fieles al líder del partido. Ya en Andalucía el PP fracasó y ahora una derrota sería un varapalo aún mayor. Entonces Rajoy retrasó la aprobación de los Presupuestos y aplazó los recortes, aun a riesgo de minar aún más la credibilidad económica de España. La decisión resultó errónea porque ni siquiera fue útil para su interés electoral.
Ahora, tendrá que presentar a finales de septiembre el proyecto de los Presupuestos para 2013 y, en pleno trámite parlamentario, acudir a la campaña gallega. Puede incluir de inicio en el proyecto de Presupuestos los nuevos recortes o dejarlos para el final del trámite, tras el 21-O, como hizo en Andalucía. Cuenta con que los funcionarios no notarán hasta dos meses después el recorte en su paga de Navidad. Y está por ver qué ocurre con el rescate que se decide estas semanas. Fuentes de La Moncloa explicaban estos días que si Rajoy tuviera previsión de un rescate en toda regla y con condiciones duras antes del 21-O no habría adelanto. El anuncio de Núñez Feijóo deja traslucir que el presidente intentará que, si tiene que producirse, sea después de esta fecha o de forma mitigada. En ese caso, los nuevos recortes, que podrían afectar a pensiones y al desempleo, se anunciarían tras el 21-O y, por eso, Rajoy ha preferido que las elecciones gallegas no sean en marzo, para no pagar ese precio político.
En la convocatoria anticipada en Galicia también el PSOE de Rubalcaba tiene su parte de riesgo. Todos los indicios apuntan a que en otoño brotarán en el PSOE los movimientos de impacientes que consideran que el partido no despega, no es suficientemente duro con el Gobierno y está instalado en la oposición duradera solo a la espera del cambio de ciclo. De hecho, esos brotes iban a tener ramificaciones en Galicia con disputas sobre el candidato y movimientos de chaconistas como Fran Caamaño, pero ahora Núñez Feijóo les coge a contrapié y esa operación queda frenada. La victoria en Galicia sería un bálsamo para Rubalcaba, para hacerse fuerte en el partido o, como mínimo, tendría un cierto efecto placebo frente a sus críticos.
La siguiente comunidad en mover ficha es Cataluña: un rechazo en Madrid al pacto fiscal facilitaría a CiU ir a las urnas a principios de 2013 con el victimismo del “No de Madrid” y salir así del lío de la quiebra financiera de la comunidad que exigiría nuevos recortes.

22 ago 2012

El 21-O multiplica la incertidumbre

Por: EL PAÍS

Mariano Rajoy perdió ayer parte de la poca tranquilidad que le quedaba. Se ha abierto un insólito escenario que aumenta la incertidumbre y complica aún más un otoño político que ya se presentaba denso. Vuelven las tensiones del frente territorial. Serán las primeras elecciones vascas en las que, en ausencia de ETA, participe una formación abertzale legalizada y con posibilidades de ser la más votada.
Desde que el PP anunció la ruptura del pacto en el Parlamento vasco, era seguro que Patxi López no podría resistir lo que quedaba de legislatura y el paréntesis de un lehendakari constitucionalista está cerca de llegar a su fin. Es casi imposible que, con la presencia abertzale en el Parlamento de Vitoria, pueda reeditarse un pacto entre socialistas y populares. Solo podrían optar los socialistas a acuerdos con el PNV o, mucho más remotamente, con la izquierda abertzale, pero sin tener la Lehendakaritza, fuera del poder y, previsiblemente, como tercera fuerza política vasca. Y cualquiera de esas dos opciones, en distinto grado, afectaría al futuro del PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba, con efectos secundarios en el resto de España.
El futuro de López tiene consecuencias para la política nacional porque su nombre ha sido barajado como posible líder socialista. Su problema es que perderá opciones porque, muy probablemente, tras el 21-O su papel institucional se difuminará y se alejará del foco mediático, aunque Rubalcaba se ocupó de hacerle hueco en su Ejecutiva. El mermado poder institucional del PSOE se resentirá.
El popular Antonio Basagoiti, de la estricta confianza de Rajoy, apostó fuerte en mayo cuando rompió con los socialistas, sabiendo que eso abría la puerta a elecciones anticipadas en el País Vasco y, previsiblemente, a un Ejecutivo soberanista y a la vuelta a las tensiones territoriales. Paradójicamente, su movimiento acabará creando más graves problemas a Rajoy, con un Gobierno vasco que resucite tras el 21-O pulsos como el del plan Ibarretxe en tiempos de Aznar. Se sumaría a la tensión en Cataluña por la exigencia del pacto fiscal, con la posibilidad de comicios anticipados también, con el argumento electoral del victimismo de CiU por el rechazo a sus reivindicaciones tributarias.
Aunque las elecciones vascas tienen siempre una lógica particular, el PP testará en Euskadi el enorme desgaste que, según todas las encuestas, le provoca la crisis y los recortes. En Andalucía ya lo pagó, aunque entonces solo se vislumbraban los recortes. Para octubre hay previsión de un nuevo rescate para España, que coincidirá con la campaña vasca, y se tramitarán los Presupuestos del Estado para 2013 con nuevos hachazos que podrían afectar a pensiones y desempleo. En pocos meses llegarán también los comicios en Galicia, donde el PP se juega aún más. Está por ver si esta convocatoria condiciona la estrategia sobre ETA, por ejemplo la referida a los presos, cuestionada por un sector del PP que encabeza Jaime Mayor Oreja y que muestra una brecha más con su electorado.
El PNV compite esta vez, sobre todo, con la izquierda abertzale, con la tentación de radicalizar su discurso hacia el soberanismo. Se juega administrar y controlar la gestión del final de ETA. La izquierda abertzale —Arnaldo Otegi no podrá ser candidato— está en condiciones de ser la fuerza más votada, en ausencia de violencia, según las encuestas y los datos de las últimas generales. Arnaldo Otegi no podrá ser candidato. Compite contra el PNV y tendrá que articular un discurso para el nuevo escenario, arrastrando a sus bases tradicionales y también a votantes más moderados que siempre han rechazado la violencia y que apuestan por el independentismo. ETA no se ha disuelto, pero hasta el Gobierno del PP admite su final cuando toma decisiones como la de quitar escoltas.
En anteriores elecciones, a UPyD no le ha ido en el País Vasco tan bien como esperaba y el Euskobarómetro le dejaba fuera del Parlamento de Vitoria (tiene un diputado). Ahora tiene oportunidad de ocupar un espacio que han dejado libre el PP y el PSE: el de los votantes más españolistas y contrarios a los gestos o los pasos sobre los presos etarras. Es decir, los votantes identificados con posiciones como la de Mayor Oreja, que se pueden sentir traicionados por Rajoy.

21 ago 2012

Un escenario insólito e incierto

Por: EL PAÍS

Serán las primeras elecciones autonómicas vascas en las que coincidan al tiempo la ausencia de ETA y la participación de una formación abertzale legalizada, con posibilidad de ser la más votada. Con el análisis de la forma en la que llega cada partido se completa un escenario insólito, con derivaciones claras en la política nacional:

- PSE. Patxi López no podía aguantar más tiempo en minoría. Desde que el PP anunció la ruptura del pacto en el Parlamento vasco era seguro que no podía resistir lo que quedaba de legislatura y se aventuraba y se daba por descontada la convocatoria electoral anticipada para otoño.

El paréntesis de la existencia de un lehendakari de uno de los dos partidos nacionales o constitucionalista parece estar cerca de  llegar a su fin. Es casi imposible que, con la presencia de una formación abertzale en el Parlamento de Vitoria, pueda reditarse un pacto entre socialistas y populares. Solo podrían optar los socialistas a acuerdos con el PNV o, mucho más remotamente, con la izquierda abertzale, pero sin tener la Lehendakaritza, fuera del poder y, previsiblemente, como tercera fuerza política vasca.

Para la política nacional y el PSOE, el futuro de Patxi López tiene claras derivaciones porque su nombre ha sido barajado como posible futuro líder socialista. Su problema será que, muy
probablemente, tras las elecciones vascas, su papel institucional se difumine fuera de la Lehendakaritza y le alejará del foco mediático.

Además de Andalucía, la del País Vasco es la presidencia autonómica más significativa de las que tienen los socialistas en este momento. Y puede suponer una pérdida importante de poder institucional, si se confirman las previsiones de las encuestas.

- PP . Los populares apostaron fuerte en mayo cuando rompieron con los socialistas, sabiendo que eso abría la puerta a elecciones anticipadas en el País Vasco y, previsiblemente, al final del Gobierno
constitucionalista. El movimiento de Basagoiti puede llevar a un Ejecutivo soberanista en el País Vasco y la vuelta a las tensiones territoriales.

A los graves problemas de  Mariano Rajoy puede sumarse después del 21 de octubre la existencia de un Gobierno vasco que aspire a la independencia y resucite tensiones como la del Plan Ibarretxe en tiempos de José María Aznar.
Se sumará a la tensión en Cataluña por la exigencia del llamado pacto fiscal y hasta la posibilidad de elecciones anticipadas catalanas también, con el argumento electoral del victimismo de CiU por el rechazo a sus reivindicaciones.

Aunque las elecciones vascas tienen siempre una lógica particular, el PP testará en Euskadi el enorme desgaste que, según todas las encuestas, le provoca la crisis y los recortes. Además, para octubre
hay previsión de un nuevo rescate para España, que coincidirá con un momento de tensión electoral en el País Vasco. En pocos meses llegarán también los comicios en Galicia, donde el PP se juega aún más. Cuando se vote en Euskadi se tramitará ese rescate y unos Presupuestos del Estado para 2013 con un nuevo recorte que podría afectar al desempleo y las pensiones.

Esta por ver si esta convocatoria condiciona la estrategia sobre ETA, por ejemplo, la referida a los presos, cuestionada por un sector del PP que encabeza Jaime Mayor Oreja.

Rajoy perderá parte de la poca tranquilidad que le queda.

 PNV. Los nacionalistas vascos compiten esta vez, sobre todo, con la izquierda abertzale, por eso es claro que tendrán tentación de radicalizar su discurso hacia el soberanismo. Obviamente, el PP ya no puede aspirar a tener sus votos en el Congreso y está por ver hasta dónde llegan sus compromisos electorales de soberanismo y superación  del Estatuto o para retomar planes como el de
Ibarretxe. Se juega administrar y controlar la gestión del final de ETA.

- La izquierda abertzale. Según las encuestas está en condiciones de ser la fuerza más votada, en situación de ausencia de violencia. Arnaldo Otegi no podrá ser candidato, pero con los resultados de las últimas generales tienen posibilidad de romper sus techos electorales. Compite contra el PNV, básicamente, y tendrá que articular un discurso para el nuevo escenario que se abre en el País Vasco, arrastrando a las bases tradicionales y también a votantes más moderados que siempre han rechazado la violencia, pero que se sitúan en el independentismo.

ETA no se ha disuelto, pero parece evidente que está en su final. Así lo admite haste el Gobierno del PP cuando toma decisiones como la de quitar escoltas a posibles objetivos.

 Otros partidos. En anteriores elecciones, a UPyD no le ha ido en el País Vasco tan bien como esperaba. Ahora tiene oportunidad de ocupar un espacio que han dejado libre el PP y el PSE: el de los votantes más “españolistas” y contrarios a los gestos o los pasos sobre los presos. Es decir, su objetivo es la búsqueda de votantes identificados con posiciones como la de Mayor Oreja, que se pueden sentir “traicionados” por el Gobierno de Rajoy.

10 jun 2012

"Estamos donde estamos"

Por: EL PAÍS

- "Estamos donde estamos".

 - "Sin empleo la gente no puede trabajar".

 - "No entro en un debate nominalista".

 - "No afecta al déficit".

 - "Es un paso en la buena dirección".

- "A veces se nos preguntan cosas que no podemos contar".

 - "El Gobierno sabe lo que tiene que hacer".

 Mariano Rajoy ha rectificado y ha comparecido, aunque sea al día siguiente del rescate europeo a la banca española. Y utilizando expresiones imposibles de discutir, porque no tienen contrario, o porque no las explica. No explica por qué el déficit está a salvo, teniendo en cuenta que hay que devolver los 100.000 millones y que la deuda española aumentará.

 Las frases de un político que no tienen contrario carecen de sentico y son vacías, por ejemplo no podría decir "el Gobierno no sabe lo que tiene que hacer" o "no estamos donde estamos". Abusa de esas expresiones y convierte el rescate en "lo de ayer" y así evita ponerle nombre.

"Hay que tener visión de conjunto sin perderse en los vericuetos del momento", ha dicho,convirtiendo sus palabras en un acto de fe. Sin embargo, lo que precisamente tiene que explicar son los "vericuetos del momento".

 ¿Qué maldición nos ha caido para que los presidentes acaben siempre apelando a su palabra y, finalmente, perdiendo su credibilidad? Uno dijo "no hay pruebas ni las habrá"; otro "hay armas de destrucción masiva, creánme" y  ha sido ETA; otro "no hay crisis sino desaceleración del crecimiento y estamos en la Champion League de la economía" y ahora "el Gobierno sabe lo que tiene que hacer". Solo tenemos su palabra de que con "lo de ayer" será suficiente y hasta el momento ha tomado decisiones que no estaban en su programa y aún no las ha explicado, solo ha presentado actos de fe.

Su tesis es que no es un rescate, sino una "línea de crédito" como premio a las reformas y los sacrificios que ha impuesto su Gobierno. Lo convierte casi en una noticia positiva solo por su palabra y sin argumentación.

Porque el presidente del Gobierno estaba muy satisfecho por "lo de ayer", lo que no cuadra con que él haya estado negando que esto tan positivo fuera a ocurrir.

En su primera rueda de prensa en solitario en La Moncloa, hace varias semanas, negó que fuera necesario que hubiera dinero público para los bancos y ahora considera que eso es un triunfo para España.

 "A mi nadie me ha presionado, el que ha presionado he sido yo", ha dicho, a pesar de que hace solo unos días François Hollande dijo delante de él que España debería pedir ayuda a Europa para los bancos y Rajoy lo negó y lo rechazó molesto.

 Ha empezado por remitirse a su discurso de investidura para apelar a su coherencia, pero ha acabado justificando las veces que el Gobierno ha negado que se fuera a llegar a esta situación. La penúltima el viernes cuando la portavoz y vicepresidenta djo que había que esperar a los informes de las auditoras y el sábado cuando el ministro José Manuel Soria lo negó con énfasis. Ha dicho que esto había que haberlo hecho antes, pero en el debate cara a cara con Rubalcaba en vísperas de las elecciones generales rechazó que entre sus planes estuviera transferir fondos públicos a los bancos. Al menos, a diferencia de De Guindos, no ha negado que haya condiciones. Más bien ha admitido de forma implícita lo contrario: es fruto de los sacrificios exigidos.

 El presidente nos ha dicho que lamenta no poder ver el partido de Nadal y ha relatado como un sacrificio las horas de avión para ver el partido de la Eurocopa de fútbol en Polonia, pudiendo verlo tranquilamente en casa. Todo un sacrificio. Y un premio por sus gestiones fructíferas.

 El sacrificio que no hará o, al menos, no mencionó ayer es el de comparecer esta misma semana en el Pleno del Congreso para dar cuenta de a medida y debatir con el resto de grupos. Durante el partido igual lo medita y rectifica también.

Sin explicaciones, sin transparencia, sin comisión de investigación sobre Bankia, sin responsabilidaes, pero "el Gobierno sabe lo que tiene que hacer". Solo falta que lo cuente.

 

09 jun 2012

Dar la cara

Por: EL PAÍS

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¿Qué tiene que pasar para que el presidente del Gobierno comparezca ante los ciudadanos para dar explicaciones?

¿No es suficiente que la Unión Europea haya tenido que acudir al rescate de los bancos españoles con una cantidad de dinero que se convertirá en deuda pública y nos endeudará durante años?

¿Está justificado que el presidente del Gobierno haga su primera aparición pública después del  rescate en el palco de un estadio de fútbol en Polonia?

¿Entenderán los ciudadanos que en esa situación quien tiene que liderar el país esté desaparecido y disfrute de un partido de fútbol?

La noticia la da Luis de Guindos y el presidente del Gobierno se ha quedado en La Moncloa sin dar la cara y, salvo que aparezca en la Moncloa un gramo de cordura, Rajoy asistirá al partido de la Eurocopa de fútbol. Para eso sí está.

De Guindos no era el candidato en las elecciones, fue designado ministro por Rajoy, que fue quien pidió el voto hace solo dos meses apelando a la confianza y lo previsible.

En Italia, un primer ministro tecnócrata compareció para explicar los duros recortes y a su lado la ministra de Empleo no pudo evitar las lágrimas cuando lo anunciaba. En España, el presidente del Gobierno se niega a comparecer en el Pleno del Congreso, no explica ante los ciudadanos un histórico rescate europeo, pero sí disfruta de un buen partido de fútbol.

Los 10.000 millones de recorte en sanidad y educación se anunciaron en una fría nota de prensa y se debatieron una hora en el Congreso.

Tiene mayoría absoluta suficiente para hacer eso y casi lo que quiera, pero parte de la situación política y económica tiene que ver con la falta de liderazgo y la ausencia de confianza por mensajes claros desde el Gobierno. Y desde la oposición.

"Aquí hay un presidente del Gobierno que va a dar la cara y no se va a esconder", dijo Rajoy el pasado 10 de enero a la agencia Efe, en la primera y única entrevista que ha concedido desde que está en el cargo.

En la primera y única rueda de prensa en solitario dijo: “No va a haber ningún rescate de la banca española”. Lo ha habido y Rajoy no ha explicado por qué dijo eso, por qué ha ocurrido lo contrario y qué más va a ocurrir.

La encuesta de Metroscopia para EL PAÍS de mañana refleja esa idea de falta de liderazgo que costará mucho recuperar. El tren avanza a toda velocidad y no parece que haya nadie al volante.

La forma en la que se anuncian las medidas dolorosas y traumáticas influye decisivamente sobre el grado de aceptación del fondo. A Rajoy le siguen faltando las formas. Se trata de dar la cara aunque te la partan.

Cabría esperar que Rajoy pida la comparecencia ante el Pleno del Congreso esta misma semana, pero los antecedentes no apuntan en esa dirección.

(Menos mal que De Guindos en la rueda de prensa ha aclarado que "el presidente del Gobierno está involucrado".

Al ministro de Economía le ha perdido la impostura de intentar vender como algo positivo lo que no lo es. Es cierto que podía haber sido peor si hubiera sido una intervención, pero la impostura se nota y de ahí a vender el rescate como si nos hubiera tocado la lotería va un trecho largo).

Sobre el autor

Fernando Garea

lleva más de 10 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión. En este momento en A Vivir que son Dos Días de la Cadena Ser y 24 Horas de Radio Nacional.

Sobre el blog

Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

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