El salto del ángel

Sueños necesarios

Por: | 01 de enero de 2013

Sol halabi 10
Quienes no sueñan son peligrosos. Quienes sólo sueñan, también. Soñar no es simplemente tener ensoñaciones. En alguna medida, forma parte de un adecuado pensar. Es un modo de reconocer algún futuro en nuestras reflexiones. Es no limitarse a lo que ya tenemos, ya somos o ya es. No pocos invocan que dejemos de hacerlo, o lo que es peor, que soñemos sus sueños y no los nuestros. Podemos compartirlos, pero eso exige que también sean propios. Entonces, su alcance y su energía son extraordinarios. Quienes sueñan tienen algo de incómodo para cuantos encuentran peligroso que otros no cesen de hacerlo.

Sin embargo, para ciertos embaucadores se trata de utilizar los sueños como un modo de desconsideración para con lo presente. Lo mejor está tanto por venir que no hay modo de dar jamás con ello. Soñar no es simplemente añorar, es un modo de atención para con lo que hay y sus posibilidades, incluso con sus supuestas imposibilidades. No soñar es no poder. De ahí no se deduce que es suficiente hacerlo para lograrlo, pero quien no sueña está acabado.

En todo plan, en todo proyecto, en todo propósito late una forma de sueño, que se teje no sólo con un anhelo, sino que alienta algún deseo. Soñar es interpretar. No se trata simplemente de interpretar los sueños, sino de que estos, como señala Ricoeur en su lectura de Freud, sólo se producen en verdad en el relato en el que se dicen un tanto discursivamente. A su decir, no son los sueños lo que se interpretan sino el relato en el que se ofrecen y se presentan.

No simplemente se precisa la interpretación de los sueños, es que sin soñar se limita el alcance de todo relato, de cualquier narración que trate de dar cuenta de lo soñado. Siempre se interpreta lo ya en algún sentido interpretado. Interpretamos interpretaciones, que es tanto como reconocer que los sueños de una u otra forma sólo caben ser soñados. Y nos ofrecen su realidad. La ciencia no deja de serlo por su capacidad de soñar. Al contrario, la necesita. La cuestión es no quedar paralizados en lo soñado y tratar de hacerlo venir, o llegar, esto es, crearlo, y reconocerlo. No hay perspectivas para un mundo sin sueños.

Sol halabi presentimiento
Soñar no es un simple anhelo, ni un vuelo de la imaginación. Uno no sólo está a la altura de sus sueños, sino que a su modo ellos muestran nuestro singular alcance. Dicen también quiénes somos. No pocas veces su parquedad evidencia no tanto nuestro realismo, cuanto la corta mirada de nuestras perspectivas. En ocasiones, confundimos nuestros deseos con nuestras apetencias y, entonces, en lugar de soñar nos limitamos a dejar constancia poco atractiva de lo que ya somos. Nada grande ocurre sin soñar.

Sin embargo, no basta proponerse hacerlo para que ocurra. Se requiere toda una salud, y en múltiples sentidos, una verdadera fuerza de vida. Y no siempre se puede soñar, al menos no con tanta facilidad, salvo que lo confundamos con el simple gusto o preferencia por otra situación. No es que haya siempre de ser manifiesta, posible o viable, pero incluso para soñar se requiere cierta credibilidad, la que sustente alguna dimensión de espera. Incluso por cuanto desborda lo llamado posible. Hasta en situación límite, soñar puede provocar una acción que, más allá de lo inmediatamente evidente, provoque un literal trastorno de la situación que uno vive. Hay algo poco inofensivo en el soñar. De ahí su fuerza y su atractivo. Y puestos a temer reacciones ajenas, bien se sabe que no es tan inocente vislumbrar o representarse otra realidad. También ello, a su modo, lo pone en cuestión. Pero se precisa soñar. Mucho más y algo otro.

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Soñar implica la irrupción de alguna suerte de alteridad que nos arranque del estado vigente en el que nos encontramos. Replantea lo irreductible de la actualidad y su carácter inexorable. Algo otro, alguien otro, podrían irrumpir, y producirse una situación diferente, distinta, y mejor. Y aquí radica una de las claves. Soñar es preferir y el mero hecho de hacerlo altera la situación, la cuestiona, la desplaza, la inquieta, la disloca. Cuando dejamos de preferir, se atrofia el soñar, pero cuando dejamos de soñar, no somos capaces de preferir.

Los tiempos complejos suelen serlo no sólo porque la contundencia de los hechos provoca encrucijadas, contradicciones y paradojas de difícil resolución o de dura vivencia. Muchas veces, lo desconcertante, lo llamativo, lo doloroso es que producen la sequedad y vacían nuestros sueños de contenido. Se accede entonces a algo que ni siquiera es una resignación o un conformismo. Simplemente no parece caber otra posibilidad. No se ve. Y soñar requiere un mirar que vislumbre algo diferente. Al dejar de hacerlo, nosotros mismos quedamos enclaustrados en lo ya existente y lo consagramos como lo que hay, identificándolo con lo ya dado.

Bien saben aquellos a quienes les gusta lo que pasa cómo hacer para conservarlo. Su sueño es mantenerlo disecado mediante su permanente actividad. Su sueño es aparentar dejar de soñar, soñar lo que ya existe, eso sí, con sus correspondientes mejoras, lo que implica reducir la fuerza transformadora de los sueños, tan inquietante como movilizadora. Pero alguien tuvo alguna vez un sueño y lo verbalizó, y lo compartió. Era una convocatoria, no una pesadilla. No pocas veces es preciso decir y hacer valer nuestros sueños. Cosa de despiertos, no de dormidos.

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(Imágenes: Pinturas de Sol Halebi)

Hay 17 Comentarios

El sueño de una mujer centenaria. Descubrio el factor de crecimiento neuronal y adquirio el premio Nobel de Medicina, Rita Levi-Montalcini .
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/12/30/actualidad/1356885109_735814.html


Es evidente el fortalecimiento de un sueño no puede venir de fuera, porque lo que llamamos experiencia soñativa tiene fuerza porque manifiesta una “evidencia perceptiva”.
Verificar un concepto es muy acertado para definir un sueño. Hay que tener un criterio del sueño para que llegue a tener contundencia en el conocimiento. Así lo muestra J.A. Marina en el “bucle prodigioso”: “Todo lo que se presenta a nuestra inteligencia como evidente, debe de ser aceptado como verdadero”. Pero el segundo principio añade:” una evidencia puede ser tachada por otra evidencia más fuerte. Conclusión, necesitamos una ergometría soñada de las evidencias que nos permita identificar la evidencia más fuerte.

El sueño:” Nada sucede allí, pero todo deviene, tal modo que el acontecimiento tiene el privilegio de volver a empezar cuando el tiempo ha transcurrido. Nada sucede, y no obstante todo cambia porque el devenir no cesa de pasar una y otra vez por sus componentes y de volver a traer el acontecimiento que se actualiza en otro lugar, en otro momento.” Alberto A.

Gracias por este regalo Sr. Gabilondo. Muy de acuerdo. De lo sueños depende el futuro, si no se es capaz de soñar con un mundo mejor, de una barrio de vecinos mas humanos, de una comunicad de vecinos solidarios, de una familia mas respetuosa y de un cuerpo mas saludable, como alcanzar ninguno de esos objetivos. Cualquier accion, invento o avance social o personal premero ha de ser pensado "soñado".


Los sueños pueden despertar desasosiego y no tener un fundamento común explicable con la vida porque se aprecia poco el valor de lo comunicado en la fase durmiente.
El sueño es u acto individual regenerador de la interpretación de sueños idealizados. En el relato de un sueño elegido al azar nos introducimos en lo otro llamado ensoñación que uno experimenta en la fase re. Aportando atributos consistentes que podrían aplicarse a la vida a posteriori. Una experiencia así abarca poder ser provista de una modificación de mí mismo y poder llevarla a cabo en la vida real. La conciencia de un sueño es una conciencia activa y realizarte en tanto que perceptiva e irrealizable y por tanto imaginativa que sirve de base a un existencialismo que radica de la acción y noción de intencionalidad.

Empezamos un Nuevo Año y por aquello de año nuevo, vida,nueva, esperemos de los políticos rectificación en las prioridades, que rectificar, dicen es de sabios. Ojalá sean capaces de ver que en un mundo globalizado no sirven viejas recetas, pensadas para comportamientos estancos. El sistema, basado, nos guste o no, en el consumo, se esclerotiza cuando las medidas que se toman van contra su propia esencia. De persistir en las políticas de recortes, sin fomento del crecimiento terminaran con tal parálisis del mismo que provocaran un caos traumático de incalculables consecuencias. Los intereses de unos pocos no pueden llevar a la desesperación de la mayoría de una población que, independientemente de su posicionamiento político personal, ve con cada vez mayor estupor como el deterioro de metas, conseguidas con muchísimo esfuerzo, son pisoteadas de forma regresiva y despiadada. Este modesto blog, iniciado hace un mes, que intenta humildemente aportar otra visión del problema, cierra el año con 25.000 visitas, gracias. Estamos, aún, a tiempo de tener en Feliz Año 2013. http://fraesma.blogspot.com

Excelente descripción la de los sueños necesarios.
”Quienes no sueñan son peligros”. Tiene un deje similar a la formación original del sentido, que es tarea de las ensoñaciones propias del mundo y de la vida en tanto experiencia real y posible que pierde ser captado por una inclusión unitaria y coherente.
La tendencia de S. Freud muestra que nuestras mentes guardan recursos y emociones en nuestros sueños que transformo a los humanos del S. XX que estudiaban la mente. La terapia de los sueños utiliza la existencia de dificultades de recuerdos originarios de las emociones reprimidas para explicar problemas actuales que empiezan por Freud. El descubrimiento más importante es que las emociones enterradas en la superficie subconsciente suben a la superficie consciente durante los sueños para ayudar a destapar las emociones y los recuerdos enterrados. La interpretación de los sueños utiliza sus propios sueños como ejemplo para demostrar la teoría sobre la psicología de los sueños.
Los tres sueños que distinguió Freud; El manifiesto, el experimentado y los pensamientos de sueño latente no son conscientes de expresarse a través del lenguaje especial de los sueños. Mantener todos los sueños representa la realización de un deseo por parte del soñador, incluso los sueños pueden ser tipo pesadilla. Pueden producir una dislocación de su contenido. Así que lo que puede ser un conjunto de imágenes sonadas sin sentido puede, a través del análisis del método “descifrador” ser demostrado y ser un conjunto de ideas coherentes.

El mundo de los sueños es el mismo en el que se multiplican los deseos. Cuando los deseos se tornan vehementes y sus aspectos negativos pasan desapercibidos porque un velo de emoción, de afecto irracional por el objeto, la idea o el sujeto deseado convierte su incosistencia en un valor añadido...entonces entramos en el mundo de la ilusión. No es sólo que carezca de realidad la representación mental que pueda ser concebida en determinadas circunstancias, oníricas o simplemente ensoñadoras, sino que esa imagen (sin ninguno de los atributos de la cosa), desprovista de referentes a los que pueda aferrarse el análisis o la crítica, jamás podrá ser reconocida como errónea, disparatada o inconsistente porque en ella todo es insustancial y, por tanto, siempre se halla en fuga frente al contraste de la percepción. Nadie puede soñar los sueños ajenos y así tampoco nadie puede rebatirlos. ¡Qué cómodo y gratificante es decir, no en sentido metafórico sino ilusorio: yo tengo un sueño! ¿Quién puede discutir que ese sueño poseído por alguien esté dotado de los más angélicos atributos de la perfección?
El deseo surge de una sensorialidad que descubre referentes en lo externo; el sueño, en cambio, reconstruye los íntimos deseos en una representación que se afinca en la imaginación; allí, lo imaginado se impone a lo real. El artificio de la actividad cerebral, consciente o no, pasa a crear una “aparición” cuyo atractivo puede impulsar la acción, es cierto, pero en un sentido que poco tiene que ver con el ámbito de los hechos. Lo real está dotado de su propio impulso, se impone a lo imaginado en cuanto ambos mundos entran en conflicto porque los atributos de lo artificioso sólo blanden armas aptas para luchar contra otros artificios. Si alguien consigue, pese a todo, dar corporeidad a sus sueños, acaso logre una satisfacción personal pero, al mismo tiempo, casi con seguridad, habrá dado a los demás la realidad de una pesadilla. Los sueños particulares no colman los deseos ajenos; al contrario, pueden crear las condiciones para convertir su existencia, la realidad que compartimos todos, en un infierno. El despertar se convierte en salvación cuando la imagen se transforma en pensamiento pragmático y la ilusión, en posibilismo.

Recuerdo una anécdota del pasado verano:
Andaba por la playa, de mañana,
Cuando tuve una extraña sensación;
Me volví y allí estaba la razón:
Rubia garota de Copacabana.
Aqueltsunami de la carne humana
Me invitaba a explotar la situación.
Ya fingía una maña de ligón,
Ya galleaba al sentirla cercana,
Cuando del agua surgió otra beldad
Tersa y morena, que apenas cubrían
Fíbras tensísimas de un bañador.
Dudé, por un momento, la verdad,
Pues ambas a mi vera convergían
Y en esto que… sonó el despertador.
La realidad puede ser dura pero es realidad cuando el despertador suena.

Pedazo de texto, impresionante manera metafísica de empezar un año -y lo digo como rendido elogio.

Y hacerse consciente suele consistir despertarse de un mal sueño en el que creíamos serlo...

Hay sueños y sueños. Segun con quien hables, acordarse de un sueño a veces es dificil porque cuando quieres recordarlo no te acuerdas y otras no quieres acordate no fuera que no se supiera detallar el contenido de lo soñado. Soñar es una forma sublime de poder mostrar el fondo de nuestra imaginación.

"No hay perspectiva para un mundo sin sueños". Buena frase señor Gabilondo. Supongo que tampoco hay "perspectiva" sin "imaginación" y el enunciado de estas palabras ya esconde sus abismos. La perspectiva requiere distanciamiento y la imaginación se nutre de muchas fuentes incluso inconscientes (deseos...). Se requiere perspectiva , incluso un estar fuera y dentro al mismo tiempo para cualquier metamorfósis, algo que necesariamente hace el buen artista, necesaria para crear pero también necesaria para destruir, quizá la palabra "renovar" es más suave y suena mejor, o "purificar" pues nunca se deja de partir de algo, siempre hay un tono inevitable de repetición incluso en la imaginación y el sueño. ¿Y a dónde quería ir yo a parar con estas divagaciones? Pues eso es precisamente lo que hace el sueño y la imaginación, divagar y abrir brechas de posibles y futuribles no guiándose únicamente por lo que se conoce comúnmente por la razón y necesitando aislarse parcialmente de la realidad (con el peligro que ello pueda suponer) y poner el hilo en otras realidades. No se ni como me atrevo a escribir sobre algo tan trillado por clásicos, pero me apetecía remarcar la importancia de la "perspectiva" en su frase, no hay sueño verdaderamente creativo/destructivo sin un cambio profundo y desvelador de perspectiva.


Quiénes somos no es un simple soñar. Hay sueños que necesitan ser compartidos. Sueños que se manifiestan. Sueños que deducen. Sueños de sueños que no son más que sueños. Los sueños que más me atraen son los sueños de los sueños de los soñantes que sueñan soñando.
Si soñais con la intuición y no la habéis hecho ya, soñar :)
http://es.scribd.com/doc/118511090/La-intuicion-es-un-procedimiento-que-no-puede-ser-pensado

"10 razones para derribar la monarquía española" IMPRESCINDIBLE. Saludos!
http://destinorepublicano.wordpress.com/2012/12/05/10-razones-para-derribar-a-la-monarquia-espanola/

Primero fue el Ra-TOWN-cito Perez, luego Melchor Gaspar y Bal-TOW-sar, y ahora llega TOWMIN! una red social que cada día te entregará en el buzón de tu correo una historia escrita por alguien anónimo de cualquier parte del mundo! solo tienes q registrarte y ese mismo día recibirás tu regalo! http://www.towmin.com

Estoy plenamente de acuerdo en la necesidad de soñar. De hecho, de las cosas más necesarias en la política es eso: soñar. Pero soñar el mundo que querríamos tener. Tanto pragmatismo y continuismo nos están impidiendo creernos que podríamos tener un mundo mejor. Pero alguien tendría que soñarlo. De ahí surgirían nuevas ideas, se filtrarían las más viables y tras ello empezaríamos a concebir otro paradigma distinto a este que se nos está cayendo a pedazos.
Pero no parece que nadie esté por la labor. Ni los políticos, ni los empresarios ni tampoco los intelectuales. Tendrá que surgir de la sociedad civil. Pero para eso será necesario que antes nos convenzamos de que es bueno y útil soñar con otro tipo de sociedad.
Os recomiendo este artículo: http://www.otraspoliticas.com/politica/la-crisis-es-sobre-todo-de-ideas

como siempre Angel, expresando conceptos humanos existentes de nuestra relación interior. creo que solo soñar no nos es válido y que la fuerza motora de los sueños actua con fuerza en la realidad.

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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