Viaje a Granada, donde se conservan las huellas de una civilización extremadamente compleja y sofisticada. La vieja al-Andalus, que ahora se ha convertido en utopía retrospectiva de los fanáticos islamistas. Ahí, en la Alhambra, ante el despliegue de detalles que revelan una elaboradísima sabiduría vital, resulta inevitable preguntarse por la historia de los que la concibieron y disfrutaron. ¿Qué fue de ellos, y de qué parte de su cultura surge la materia que alimenta hoy el fanatismo islamista de algunos? En su reciente libro El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror (Anagrama), y para explicarse la larga decadencia de ese mundo, Hans Magnus Enzensberger observa que “la primera imprenta con capacidad de producir libros escritos en árabe se fundó con un retraso de tres siglos”.