El día de Nochevieja de 1937, el coche donde almorzaban cuatro corresponsales extranjeros que cubrían la Guerra Civil española en la zona franquista fue alcanzado por fuego de la artillería republicana. Tres de ellos murieron: Bradish Johnson, Richard Sheepshanks y Edward J. Neil. Sobrevivió Kim Philby, que sólo tuvo heridas leves en la cabeza. Fue cerca de Teruel, donde se libraba una de las batallas más duras de la guerra. Nieve y frío, y todo lo demás. Lo recuerda Paul Preston en Idealistas bajo las balas (Debate), el libro donde cuenta la aventura de los periodistas extranjeros que llegaron a España en para contar lo que pasaba. El historiador británico ya ha llegado a Segovia, y el viernes hablará de este asunto.
La periodista rusa Anna Politkovskaya fue asesinada en Moscú en octubre de 2006. La frieron a balazos, y su cuerpo fue encontrado en el ascensor de un edificio de viviendas en el centro de la capital. Ahora se publica su diario en Debate y mañana dos mesas redondas hablarán de su trabajo, aquí en Segovia en el Festival Hay. Son muchas las propuestas de esta cita, fundamentalmente literaria, pero merece destacarse que las complicaciones del presente tengan también su hueco en la programación. Politkovskaya fue muy crítica con la intervención rusa en Chechenia, era incómoda, la quitaron de en medio. A los corresponsales que murieron cerca de Teruel les cayó un petardo en medio de la batalla. A la periodista rusa la liquidaron unos matones en una ciudad en paz.
Preston habla de idealismo en el título de su libro. “Quienes defendíamos la causa del gobierno republicano contra la de los nacionales de Franco teníamos razón”, escribió Herbert L. Mathews, corresponsal del New York Times durante la Guerra Civil. “A fin de cuentas, era la causa de la justicia, la moralidad y la decencia…”. Anna Politkovskaya denunció la actuación de las tropas rusas en Chechenia, contó la cantidad de civiles que caían como moscas en una interminable guerra donde seguramente, y más para cuantos habitamos lejos de la balacera, ya no es tan fácil saber cuál es el bando de la justicia, la decencia y la moralidad. Han cambiado las guerras, el mundo es diferente, si acaso queda algo es el afán de colocarse en el lugar de los más débiles. La complicación surge cuando la furia del terrorismo golpea ciegamente contra el que tiene más fuerza.
Por eso mismo, por la complejidad de los conflictos que azotan el presente, importa abrir espacios para el debate y la reflexión. El Hay lo ha hecho esta vez. En la obra de muchos de los escritores españoles que participan (Almudena Grandes, Javier Cercas, Andrés Trapiello, Julio Llamazares, Manuel Rivas, Javier Marías…), la Guerra Civil (o la posguerra) se ha colado en sus páginas, está ahí como un río subterráneo que sigue fluyendo incansable. Y es que la literatura se mide siempre con la muerte, y las guerras, las de entonces y las de ahora, la siguen marcando de forma indeleble.
Hay 1 Comentarios
se deberia aprender, de una vez, del pasado
Publicado por: Martin | 22/12/2007 6:56:27