¿Pimpla el chicle?

Por: | 27 de septiembre de 2007

Existe una probabilidad bastante grande de que una parte de esas damas, caballeros y jóvenes que recorren las calles de Segovia vaya alguna vez a uno de los actos que ha programado el Festival Hay. Si no es así, las cuentas no salen. Ayer por la mañana coincidieron a la una y media dos propuestas. Las dos registraron una masiva afluencia. Y hubo gente de todo tipo. Así que el prestigio de la palabra sigue intacto. Permanece el interés por ese oficio del que muchos sólo tuvieron noticia cuando su bachillerato, con el engorro de los libros de texto y de tener que aprenderse los nombres y las obras. Viene a cuenta el colegio porque a muchos de los autores retratados en la exposición de La Alhóndiga (los del 98, los del 27...) se los empezó a conocer porque hubo que recitar alguna lección. Pero ese prestigio cuenta poco en esta época.

Hay un punto de curiosidad en muchos de los que van a estas citas. Bienvenida curiosidad. Y no existe esa grotesca ampulosidad que tantas veces rodea a la cultura. Asistir a algunos de los encuentros del Hay es como ir al cine con palomitas. A pasar el rato. Lo interesante es que se pasa el rato con reflexiones, con asuntos relacionados con la construcción de una novela o con el riesgo de contar la verdad en los periódicos, con argumentos que trascienden un tanto la mecánica trivial de las sociedades de consumo. A uno le parece que los escritores todavía fueran escuchados, que tuvieran algo que decir. Bendito entusiasmo.

Con ese ánimo tan amable visité la exposición de los retratos de los escritores. Vaya, son tipos que a veces hacen el bobo delante de la cámara. Son presuntuosos (lo sabía ya, lo comprobé de nuevo), van con la moda de sus remotas épocas (los cincuenta, en este caso) y hay toda una ristra de ellos que parece que anuncian distintas modelos de bigote. Luego se enfangaban detrás de la frase exacta, la metáfora rotunda, la historia inapelable, el diálogo chispeante, la crónica estupenda, y olé. Tipos corrientes y mortales. Alegra compartir sus cosas bajo este cielo imponente de Segovia, lo mejor de lejos (con perdón).

¿Pimpla el chicle?, he ahí una cuestión (la fotografía es de Aurelio Martín). El Musac ha traído al Hay la Hay02propuesta del mexicano Rafael Lozano-Hemmer. Una reflexión sobre azar y creación: cójanse un montón de palabras y, respetando escrupulosamente las reglas gramaticales, ármense con ellas un montón de preguntas. La técnica será la que sea, pero las cuestiones irrumpen, una detrás de otra, en un pequeño espacio de piedras sobre los arcos centrales del Acueducto. Pueden imaginar que no siempre es fácil contestar. Pero no está mal acordarse: son palabras como las que usamos para armar el tejido del mundo. Y a veces provocan disparates.       

Hay 3 Comentarios

Con el tiempo pisandome los talones he vuelto sobre mis pasos, y no pienso dejar que el día muera hoy ,sin poner aquí algunas palabras.
Corre, corre tecladito, que me pilla un torito:el reloj y el tiempo que todo lo agota.
Disculpe si con las prisas no me explico con corrección, pero mas vale mal y tarde ,que nunca.
Por lo pronto decirle Sr. rojo que perdone mi supina ignorancia. No llego a captar la expresión: " ¿Pimpla el chicle?".
O necesito un reciclaje o que me dejen definitivamente aparcada en un desguace.

La verdad es que eso no parece que sea muy importante.
Lo que en verdad interesa es el resto de su escrito. Sinceramente le digo que de Segovia ( la burra , la novia y el novio como en cualquier sitio)o de la Algaba , lo bueno y encomiable no es el lugar donde se celebren estas reuniones de las que usted nos da cuenta. Y tampoco lo más llamativo debería ser la imagen que estos escritores den. Lo importante y lo que debería atraer la atención de todos es que precisamente estos encuentros se celebren. Que se compartan reflexiones, técnicas e inquietudes comunes en un grupo de personas que dedican su tiempo y su vida a algo tan noble como es escribir. Y que se tenga la oportunidad de opinar y de aprender unos de otros.

Alegra que se haya sentido feliz al compartir todas esas cosas de las que habla Sr. Rojo. E igualmente anima y es de agradecer que Vd. haya querido compartirlas aquí con nosotros.

Así que ya ve lo de menos es dónde.Si interesaran más estos eventos a lo mejor otro gallo cantaría para la literatura de nuestros días.

Uff, que no llego.

Hombre, el chicle pimpla tanto como templa el chakra, ¿no? Por otra parte, ya lo dice el refrán: de Segovia, ni la burra ni la novia.

Hombre, el chicle pimpla tanto como templa el chakra, ¿no? Por otra parte, ya lo dice el refrán: de Segovia, ni la burra ni la novia.

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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