“Escribir y crear es estar en medio del mundo que se está creando, en medio de los personajes, siendo más nosotros que nadie y más nosotros que nunca. La escritura es el máximo testimonio que tenemos de nosotros mismos, de nuestro ser. Es la comprobación de que somos humanos. No le doy a eso, sin embargo, ningún destino de fatalidad: está bien. Yo nunca escribo ni en prosa ni en poesía para dejar una especie de teoría o visión del mundo y del hombre: yo paso lo mío, mi interior, mi más íntima palpitación con la vida y ahí queda. No le doy ninguna trascendencia más. Ninguna significación ni ningún mensaje ni ninguna doctrina. Nunca jamás. Cuando escribo, fluyo. Cuando escribo, estoy ahí”. Eso le contó Álvaro Mutis a Cristina Rivera-Garza en la entrevista que publicó Babelia el sábado. Ayer, la Feria, le rindió un cálido homenaje al escritor colombiano.
El tono fue justamente ése: no hubo trascendencia alguna, ninguna solemnidad. Y hubo un momento de
pura felicidad. Ocurrió cuando Belisario Betancur, el ex presidente de Colombia, decidió que su intervención consistiera en leer el perfil de Álvaro Mutis (la foto es de Guillermo Arias) que Gabriel García Márquez escribió hace unos años (“para que aplaudan mucho”, dijo, “ya saben que a los que hemos sido políticos nos gustan los aplausos”). Es una más de las tantas obras maestras de este monstruo de la literatura. Un texto que fluye con parsimonia y que es un canto a la amistad, a sus secretas complicidades, a sus momentos duros y a sus pequeñas traiciones, a la alegría de vivir y, en el fondo, a la soledad. Porque lo que va contando entre líneas (y sin que se note nada) es que somos tremendamente amigos de nuestros amigos porque estamos tremendamente solos. Son las risas compartidas y esos momentos de extraña comunión los que nos salvan y nos hacen eternos.
Hay en ese texto demasiadas cosas para desmejorarlas en un resumen, para estropearlas. Me gustaría acordarme ahora sólo del bobo gigantesco que, según García Márquez, dice Álvaro Mutis que habita en su interior. Un bobo gigantesco que de pronto suelta frases y al que Mutis debe controlar para que no le complique la vida ni la escritura. “El hombre más simpático del mundo”, dijo García Márquez (con el bobo gigantesco incluido, habrá que pensar).
El hombre más simpático y el gran escritor. En una página de Mutis está Mutis entero, eso dijo García Márquez. Así que transito ahora por sus poemas. Voy de Morada a Exilio y a Una palabra y visito los nocturnos de El Escorial. Paisajes remotos, la presencia permanente de la muerte, los vanos afanes y la gloria efímera, el afán de seguir y de seguir, de nombrar y celebrar, esa soledad tremenda, y el cuerpo para afirmarse en un instante fugaz contra las ruinas.
Hay 5 Comentarios
¿Qué haríamos los que hemos hecho de la lectura uno de los grandes placeres de la vida, sin la aportación de los genios de la literatura?. ¡Morirnos de aburrimiento!
Publicado por: Manuela Castillo Jaramillo | 28/11/2007 19:21:34
Leer y escribir es una necesidad como el agua que bebemos para poder vivir. No importa el estilo ni la gramática. Ni me preocupa escribir en prosa ni en poesía. ¿Qué importancia tiene la prosa a la hora de sacar del alma nuestros sueños o sentimientos cuando pretendemos comunicarmos con los demás? Lo que importa son las palabras que salgan de nuestro propio ser.
El ser humano está hecho de carne y hueso. Pero también nos construyeron con las palabras. Las palabras están en la mirada, en nuestros ojos, en nuestras manos, en nuestros silencios. Haciendo el amor nos enseñan las primeras palabras: amor, te amo, te quiero. Nos engendran con palabras. Y al nacer, nuestro primer llanto son palabras sin ninguna trascendencia que vaya más allá de la alegría de venir al mundo para seguir alimentándonos de palabras.
Publicado por: Armando Marcos Placeres Ehadulasís | 28/11/2007 15:19:04
Qué homenaje más bello a los que escriben. Gracias. Cuánto en tan pocas letras. Eso es escribir, lo de todos vosotros.
Publicado por: Lula | 27/11/2007 17:24:03
La escritura corre como el agua cambiando de dirección ante los obstáculos. Es nuestro yo líquido, que discurre por un lecho diminuto del pensamiento a la palabra. Eso pienso.
La entrevista de Babelia me acercó a Mutis. Muy buena. A la periodista se le vio la admiración. Escribir es.
"En una página de Mutis está Mutis entero". Eso se dice, más o menos, de Borges también.. Es un gran halago de García Márquez.
Publicado por: Crock | 27/11/2007 12:08:09
Como me gustaría estar allí. Escuchando a esos tres viejos sabios y cálidos de acento colombiano. Sentirles cerca para confirmar que son verdad. Esas voces que hablan suave y con sentido. Que usan las palabras para crear belleza. Van quedando menos como ellos. Los escritores de hoy prefieren el cinísmo, la destrucción. Felicidades Maestros.
Publicado por: Margarita | 27/11/2007 12:04:42