Llevo tiempo penando por no escribir más de música. Sobre todo después de que un lector mascullara un improperio sobre este blog, que prometía ocuparse de cultura y sólo trataba, al final, de lecturas. Llevo tiempo, de verdad, pero me ha ocurrido que no enganchaba, que iba de unos sonidos a otros, que exploraba territorios remotos, que volvía a los clásicos, y que nada. Hay veces que las cosas resultan anodinas, y seguramente la culpa no es de las cosas. Es la grisura. Pero resulta que he escuchado un cd con una selección variada, y de pronto han irrumpido Giorgio Conte y Vinicio Capossela y me han devuelto la sangre a las venas, me han conectado de nuevo con los nervios del universo.
A principios de este año, sobre todo, anduve deambulando por algunos sonidos más o menos recientes. Jamie T; Arcade Fire; Sufjan Stevens; The Good, The Bad & The Queen; The Raconteurs; Antony & The Johnsons; Lily Allen; Lucky Soul; Cat Power… Cierto que a ratos me levantaron y trajiné con el esqueleto dando unos cuantos brincos. La impresión es que al final se me acabaron demasiado pronto. Igual fue de nuevo un ataque de grisura y la culpa no fue exactamente de todos estos grupos, de esta gente. Quién sabe.
Lo que celebro ahora, en cualquier caso, es a Vinicio Capossela, que se ocupa de comentar Che Cosse L’Amour. Entra con una voz rotunda, como marcando terreno, y enseguida el viento y una simpática percusión van dándole sitio para que conquiste la cantina como un rey, bailoteando y con los ojillos medio cerrados, mirando al infinito y diciendo (con media sonrisa) Che Cosse L’Amour. Un poco después, en el cd, un contrabajo le abre la puerta a Giorgio Conte. Musita: “Voglio canelloni per me, sí, per me…”. Y luego ya vendrá el ritmo, el saxofón, la guitarra tocada con cuello de botella, los coros. Y la media sonrisa. Estos italianos cantan así, y te arreglan el día.
Con amor y canelones la vida es otra cosa. En la selección, los italianos conviven con viejos conocidos (Van Morrison, Neil Young, la Velvet, Dylan, Johnny Cash, Elvis…), y hay además unos cuantos blues que te sacuden por dentro y que están ahí para confirmar que justamente en esa música que inventaron los negros en América está tu verdadero hogar, tu casa, el techo que te cobija del frío, el pan que te alimenta, la lumbre que te calienta (¡olé!). Sleepy John Estes, Mel Brown, Koko Taylor… y el inmenso Peter Green cuando estaba en Fletwood Mac y que sostiene, con toda razón: “Need Your Love So Bad”.
Hay 2 Comentarios
Aprovecho tus vacaciones para trastear el blog y descubro cierto feeling inesperado. Enhorabuena! parece que aún hay vida en tu pequeño planeta. Capossela hmmm!
Publicado por: susana | 11/01/2008 17:24:34
que viva la musica!
Publicado por: Martin | 22/12/2007 6:48:39