El huérfano y la emperatriz

Por: | 13 de diciembre de 2007

Luigi Lucheni nació en París en 1873. Su madre, que había llegado de Italia para concebirlo, lo entregó a un hospicio. Poco después fue reclamado desde Parma, y ahí empezó su peregrinaje por la miseria. Cuando no era devuelto al orfanato, donde se alimentaba con una sopa diaria, vivía con una familia que obtenía una gratificación por ocuparse de él. Dormía junto a los animales en un establo escuchando el paso de las ratas, y tenía el cuerpo lleno de parásitos. Se escapó a Génova a los doce años, siguió habitando en los pustulentos márgenes del mundo. Lo llamaban el tonto, pensaba que “el que no trabaja, no come”, tenía una lima. El 9 de septiembre de 1898, en Ginebra, utilizó precisamente esa lima para hundirla unos catorce centímetros por debajo de la clavícula de una emperatriz. Lo cuenta José Luis Pardo en Esto no es música (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores). La emperatriz, de Austria-Hungría, se llamaba Elisabeth Aurelia Eugenia de Wittelsbach, la llamaban Sissi.

Si el tipo era un infeliz por no tener donde caerse muerto, la emperatriz tampoco lo llevaba muy bien. Tras darle a su marido, el káiser Francisco José, cuatro hijos, empezó a padecer una enfermedad en el cuerpo y en el alma. La del cuerpo fue la tuberculosis; a la del alma la llamaron más tarde síndrome de anorexia-bulimia. “Tenía todo cuanto podía desear, salvo el deseo mismo”, escribe Pardo. Para sus males le recetaron una única poción: la distracción. Cabalgaba, galopando enloquecidamente, por sus interminables posesiones, haciendo cabriolas hípicas a lomos de su caballo, al que había bautizado con el nombre de Nihilismus.

José Luis Pardo advierte en su libro que Lucheni no sale en la portada del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, el disco de los Beatles que, junto a las canciones del Abbey Road, le sirven de hilo conductor en su libro. Lo que allí ha puesto en escena ha sido el viejo y doloroso conflicto entre el afán de los hombres por encontrar sentido a su existencia y la mofa que les hace la historia, demostrando una y otra vez que no hay sentido alguno, que estamos de paso, sin oropeles ni gracia, ni justificación para el dolor, ni más allá, ni nada de nada: salvo la muerte (nada también). Lo ha hecho sirviéndose de un sinfín de episodios que tienen como protagonista a la cultura popular.

Durante la narración de la historia del huérfano y la emperatriz se escucha en el libro de Pardo el Jumpin’ Jack Flash de los Rolling Stones. “Quien ha vivido en la miseria durante años, atormentado por los ricos o poderosos o condenado a morir en sus guerras, no tiene nada de lo que arrepentirse”, dijo Lucheni en el juicio. Lo condenaron a cadena perpetua y el juez comentó, cuenta Pardo, “que aquel hombre había matado a una mujer que durante toda su vida había sido profundamente desgraciada”. Los ojos de Lucheni se llenaron entonces de lágrimas. Y dijo: “Yo creía haber matado a una persona que vivía en una felicidad insolente”.

Hay 3 Comentarios

A veces vemos alguien y nunca nos acercamos realmente a su vivir.

Pues ya es ser desgraciado, ni eligiendo a la víctima fué afortunado el tal Luigi.Uno se arma de rabia durante años de sufrimiento y hambre y cuando cree tener delante una princesa de cuento idónea para exortizar toda la mala baba dándola pasaporte para el otro mundo resulta que es una atormentada criaturita con caballo de nombre Nihilismus.Si es que...

Ni para asesinar ni ser asesinados nos ponemos de acuerdo.

Otro a buscar. No sé de dónde sacaré el tiempo. Como sigamos así, si los seguidores somos de Madrid, propondré aquello de los bloggeros unas cervezas, un "blogs and beer" para seguir hablando. Salud.

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef00e54fa2713e8833

Listed below are links to weblogs that reference El huérfano y la emperatriz:

El rincón del distraído

Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal