El miércoles pasado, en Yuste, en el monasterio al que se retiró Carlos V, fue un día grande para Europa. El historiador y semiólogo Tzvetan Todorov, al que acababan de concederle el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, hizo allí un discurso en el que defendió algunos de esos valores que Europa reclama como propios y que cualquiera apoyaría sin muchas reservas: el otro como fuente de beneficios, la renuncia a la violencia en el trato entre naciones, el pluralismo como marca de fábrica, la decidida voluntad de oponerse a cualquier poder imperial o centralizado. En la ceremonia, por otro lado, la Academia Europea de Yuste concedió el Premio Europa Carlos V a Simone Veil. Su historia es la de una mujer que renuncia a la venganza y que se entrega a la causa de la paz y la libertad. O lo que es lo mismo: padeció los horrores de Auschwitz y después luchó y lucha para que Europa sea otra cosa. Así que uno estaba ya casi lanzado a ponerse a bailar y canturrear, cuando súbitamente cayó del guindo: Irlanda decía “no” al Tratado de Lisboa, la Eurocámara aprobaba una directiva contra la inmigración y se proponía otra que pusiera fin a la jornada laboral de 48 horas. ¿De qué Europa estamos hablando?
Seguramente el mundo tiene mucho de patio de vecinos, en el que todos esperan vivir mejor, que es limitado y en el que no hay más remedio que poner orden. Más allá de ese reducto cerrado se abren, sin embargo, otros horizontes y se descubre que el mundo no es tan pequeño. Los países de Europa, sus ciudadanos y sus representantes actúan muchas veces como si el mundo sólo fuera el patio de vecinos. Y parecen comportarse gobernados por el miedo: a perder influencia o privilegios, a perder votantes, a perder poder. El coraje es seguramente el único antídoto contra esos miedos, y consiste simplemente en levantar la cabeza y ver más allá. Y, claro, ponerse a trabajar.
Los asuntos que se han ventilado en esta última semana son extremadamente graves y cada uno de ellos –y por sólo limitarlos a tres: el “no” irlandés, la directiva contra la inmigración y el proyecto de acabar con la jornada de 48 horas– se sitúa en un ámbito de cuestiones y problemas muy diferentes. Lo único cierto es que parece que existe una enorme fractura entre la Europa de Todorov y Veil y la de todos los días.
Por lo que toca a lo más cercano, que 16 europarlamentarios socialistas españoles, de los 19 que debían pronunciarse, hayan votado a favor de la directiva contra la inmigración pone los pelos de punta. Se trata de una ley que permite “mantener a una persona detenida durante 18 meses, sin culpa alguna, por decisión administrativa y sin intervención judicial”, en palabras del jurista y periodista italiano Claudio Fava. No es tiempo de cánticos ni de bailoteos. Sino de lamentos: porque es lamentable que el miedo a perder votos obligue a los socialistas españoles que nos representan en Europa (no a todos: quedan tres) a violar algunas cuestiones sin las que Europa no tiene sentido, como la garantía de los derechos individuales que justamente frena la infamia de actuar como si existieran personas de primera y de segunda categoría.
Hay 3 Comentarios
Miedo, mucho miedo da Europa..
Publicado por: Will | 24/06/2008 10:35:56
Le coeur et la nostalgie.
Quand une fleur
est sur le déclin
et rappelle l'émotion
d'un délicat âge
j'écoute une poésie,
le souffle très
léger d'une aimable
chanson et enfin
la douceur, le chant
perpétuel et une
belle harmonie.....
Francesco Sinibaldi
Publicado por: Francesco Sinibaldi | 23/06/2008 17:57:23
Triste y lleno de presagios, ya no estamos ante la Europa que llenaba de esperanza sino ante la que sólo inspira inquietudes.
Tengo sumo respeto por Simonne Veil, no solo por lo que cuentas, también por la que hizo aprobar la ley del avorto en la Francia de Giscard, pero hace un año que se hubiera podido retirar y hubiera pasado a la Historia como lo que es: una gran dama.
Hace un año apeló a votar Sarkozy (su campo era el de Bayrou) y se ha tragado la ley Hortefeux contra los inmigrantes y otros sapos o culebras.
En cuanto a los socialistas españoles (los 16 eurodiputados) si su análisis es para ganar votos allá ellos, no creo que puedan pescar más en esa área, ya se está ocupando el PP de ello.
Y las elecciones europeas son el año que viene
Publicado por: maririu | 23/06/2008 16:13:00