Humor y política. Vanguardia y absurdo. Frank Zappa & The Mothers of Invention empezaron a grabar discos en 1966. En We’re Only In It For Money, que salió en septiembre de 1968, parodiaron la portada del Sgt. Peppers de los Beatles, que había aparecido un año antes. Ahí estaban delante del montón de cabezas de múltiples celebridades en vez de los cuatro músicos del cuarteto de Liverpool los desastrados integrantes de los Mothers disfrazados de mujer. “¿Cuál es la parte más fea de tu cuerpo? Algunos dicen que tu nariz, otros que los dedos de tus pies. Yo pienso que es tu mente”, eso decían en una canción. En Absolutely Free gritaban “¡Libertad, libertad!”, pero lo que hacían sonaba a broma. Se estaban riendo de todo, y empezaban por mofarse de aquel guirigay de flores y buenas intenciones que reinaba en la California de los hippies.
La actitud provocadora de Zappa (su foto sentado en un retrete se había convertido en un póster muy celebrado) había despertado grandes expectativas entre la gente de la izquierda más radical, pero cuando el grupo tocó en Berlín en 1968, hubo gente que portaba un cartel que decía “Mothers of Reaction”. Les criticaban que no fueran más directos, los acusaban de tibieza. Lo suyo, sin embargo, consistía fundamentalmente en reírse de todo el mundo. Su arma de combate era la ironía.
“En una lucha callejera abierta contra las fuerzas de la policía y el ejército, no hay ninguna posibilidad de victoria”, le decía Zappa a Rolf-Ulrich Kaiser durante una larga entrevista. Ése era el tono de la época: había que salir a la calle y tomar el poder. Y a Zappa le parecía un disparate: “Uno se planta en la calle, arma todo el jaleo posible, lleva pancartas, provoca a la gente, y luego llega la policía, lanza gases lacrimógenos, te apalea, te persigue, te encarcela. O bien te dedicas a repartir octavillas, en las que se anuncia cuándo va a tener lugar la revolución. Sin embargo, todo esto es algo intrascendente”.
Así que Zappa y the Mothers of Invention se decantaron más bien por hacer música (y comedia),
entendienco que para cambiar las cosas lo que hacía falta eran infiltrarse allí donde los viejos mandaran, y sustituirlos. We’re Only In It… está lleno de canciones breves, todas ellas juguetonas y mordaces. Pero tremendamente elaboradas. Absolutely Free se inicia con unos cuantas notas de un sofisticado solo de piano y cambia varias veces de registro, se alteran los ritmos, se cruzan los coros y las voces solistas, distintos instrumentos van sucediéndose en primer plano, hay pequeños toques electrónicos que conviven con el porte solemne del clavicordio… Las voces han sido tratadas en el estudio y se han infantilizado. “Serás absolutamente libre sólo si quieres serlo”. Ciertamente se reían, y tanto, pero lo estaban haciendo al mismo tiempo que dinamitaban los esquemas tradicionales del rock, llenando esa música con las más remotas influencias, de Edgar Varèse al doo-wop, esa manera particular de hacer rhythm & blues con las voces.
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