La futilidad

Por: | 12 de abril de 2012

"Mi idea es que el mundo, básicamente, es un campo de trabajos forzados del que cada equis días sacan a unos cuantos internos (todos ellos completamente inocentes) a fin de ejecutarlos", dice Blanco, uno de los dos personajes de El Sunset Limited (Mondadori; traducción de Luis Murillo Fort), la obra de teatro que Cormac McCarthy publicó hace unos años y que acaba de traducirse. "No creo que eso sea solo mi manera de verlo. Creo que el mundo es así. ¿Hay otras maneras de verlo? Por supuesto que las hay. ¿Alguna que resista un examen mínimamente riguroso? No". La rotundidad del diagnóstico es inapelable, pero Negro, el otro personaje, no está dispuesto a capitular. La conversación se desarrolla en la habitación en la que vive este último en un bloque de pisos de un gueto negro en Nueva York. Han terminado ahí después de que Negro detuviera a Blanco cuando este se disponía a tirarse a los raíles en el preciso instante en que el tren, el Sunset Limited, iba a entrar en la estación de la calle cincuenta y dos. "¿Qué es lo peor que le ha pasado en la vida?", le pregunta Negro. Y Blanco contesta: "Que un emisario de Jesús me sacara por la fuerza del andén de una estación". La conversación, pues, es más un combate sin contemplaciones que una charla entre amigos. A un lado del ring, un profesor blanco; al otro, un negro corpulento. Tienen más o menos la misma edad. El primero considera que la única esperanza que le queda es el vacío. El otro entiende que la única verdad que existe es que "o amas a tu hermano o mueres". Viven en la misma ciudad, ven lo que ocurre desde lugares muy distintos. Cormac McCarthy se atreve en esta intensa pieza que no llega a las cien páginas a hurgar en el viejo conflicto entre la fe y el conocimiento. Tommy Lee Jones hizo con la obra una película para televisión en la que él mismo interpretaba a Blanco; Samuel L. Jackson hizo de Negro. Dos grandes actores para una batalla devastadora: la de encontrarle un sentido a la vida. McCarthy no da tregua un instante. Uno detrás de otro van cayendo los argumentos. Negro se afana por justificar su gesto y quiere convencer a Blanco de que la vida vale la pena. El otro se muestra inflexible: la vida no vale nada.

The-sunset-limited-original
Hay incluso un detalle de humor por parte de Negro cuando reconstruye, de manera solemne, una hipotética noticia del suicidio de Blanco publicada en un periódico en la página tres (en la imagen, Samuel L. Jackson y Tommy Lee Jones, en un momento de la adaptación cinematográfica). Dice que unos testigos "declararon que las últimas palabras del individuo al lanzarse contra el tren de cercanías que estaba entrando en la estación de la calle cincuenta y cinco fueron: Yo tengo razón". Y algo de eso hay en la obstinación del profesor a la hora de defender su punto de vista. Todo se ha ido a pique, viene a decir. ¿Qué tiene valor para él? "Libros, música, arte. Cosas así", le dice a Negro. Este apunta que "para qué sirven todas esas ideas si no lo mantienen a uno clavado al andén cuando entra el Sunset Limited a más de cien por hora".

Ese es, seguramente, uno de los asuntos centrales. ¿Para qué sirve toda la cultura, o esas "cosas así", si no te aferran a la vida? Blanco seguramente contestaría que esas cosas ayudan a afrontar la verdad, y esa verdad muestra que nada merece la pena. El conocimiento no ayuda a vivir. Mucho más en unas circunstancias, como las de ahora, en que los valores asociados a la cultura –"los cimientos de la civilización", según Blanco– han desaparecido en gran parte. No quiso darse cuenta que eran "muy frágiles", confiesa Blanco, que se fueron por "las chimeneas de Dachau".

A Negro seguramente todo eso le suena a chino. Es un tipo que en la cárcel se lío a golpes en la cola de la comida con otro negrata por una tontería, y hubo de todo. Le dieron un navajazo, respondió golpeando con la pata de una mesa de la que sobresalía un tornillo. "Y el tornillo se le quedó clavado en la cocorota de tal manera que tuve que ponerme de pie encima del tío para arrancárselo", cuenta. Tras la trifulca, a él le tuvieron que dar doscientos ochenta puntos, casi la palma, un día oyó una voz. Era la de Jesús, la de Dios, una salida a su inmenso dolor, un poco de luz. Negro desde entonces anda ocupándose de hacer el bien y vive rodeado de drogatas. "Una colonia de leprosos morales", según el preciso diagnóstico de Blanco. Son esferas irreconciliables las suyas. Habitan en mundos paralelos, que no tienen por qué cruzarse. Cormac McCarthy logra que se encuentren a lo largo de la pieza, y saca así a la luz algunos de esos ruidos que andan martilleando desde antiguo en los oídos de cualquier criatura con conciencia. ¿Dónde están la verdad y el bien, se juntan alguna vez? Blanco le reprocha a Negro que para todo sea para él blanco o negro. Él, en cambio, puede apreciar toda la gama de grises. Y un día sale de su casa, se dirige a la estación, se tira a los raíles cuando escucha llegar al Sunset Limited.

Hay 10 Comentarios

Fe y razón no están enfrentadas. En occidente las hemos enfrentado, debido a que los representantes sociales de la fe y herederos del imperio romano usaron su poder político para quemar, destruir, encarcelar y prohibir todo pensamiento que pudiera amenazar su poder político basado en la ideología única que persiguió el emperador Constantino cuando convoco y fundó la Iglesia Católica en el concilio de Nicea.

Y esos patrones psicológicos traen estos lodos. Pero la dualidad que plantea esta obra de teatro en realidad no existe. La razón te enseñará con facilidad que no eres nada, la fe animará el latido de tu corazón, pero... ¿Quien es el que conoce una y otra? ¿Quien es ese que conoce? No puede ser ni la fe ni la razón, pues el que conoce y lo conocido han de ser distintos. No puedes ver tus propios ojos.

Ahora, cuando el que conoce y lo conocido son lo mismo, entonces tu dejas de existir y la vida existe por si misma sin que haya nadie ahí para conocerla, entonces, el que conocía se tira a los raíles cuando escucha llegar al Sunset Limited.

¡Me encantan tus artículos!


En todo este vergonzoso asunto, donde se han confabulado güelfos y gibelinos, para atacar a un hombre solo, a un artista, a una persona, como Günter Grass, solo faltaba esa especie de remedo de intelectual devaluado, que es Bernard-Henri Lévy ,para llegar al duro, que decimos en mi país. Su cobarde libelo de hoy en El País, además de mentir no da opción a la réplica. Un petit dilettante que expresa sus frustraciones, un fantasma, un sionista camuflado que aprovecha el espacio que le brinda un periódico democrático para soltar su discurso fascista; una persona sin recursos éticos, un resentido, un farsante. A este nuevo filósofo, este niño giscardiano, que tiene la mala conciencia de un burgués impotente ante la realidad que lo supera, le gustaría ser realmente un pensador, pero solo se ha quedado en niño bien, lector de reseñas en contraportadas. Insulta a Günter Grass como lo haría una verdulera, utilizando un lenguaje bajo, impropio de un “intelectual”, aunque sea glass como él. Después habla, en su engendro de hoy, de Israel como "pequeño país", aunque se distrae y se le olvida añadir que con pequeñas bombitas atomiquitas que pueden traer el infierno al planeta pequeñitamente. Falso y cínico -bueno no llega ni a esto-, es como el gorrón en las bodas: llega a la escritura sin que nadie lo haya invitado...no sé cómo El País consiente a personajes de todo a cien como este. De cualquier modo, ¡cómo están honrando a Grass cuando han mandado a lo mejor de cada casa de los esbirros, amanuenses, manipuladores y otras yerbas venenosas del Estado de Israel para atacar a un escritor, un poeta, una persona digna que se ha limitado a decir la verdad con un poema! ¡Qué fuerza la de la poesía!

Este artículo es genial! El planteo de Sunset Limited me hace volver sobre el último párrafo de la Apología de Sócrates de Platón: “Pero es ya hora de marcharnos, yo para morir, ustedes para seguir viviendo. Quiénes ( ustedes o yo ) avanzan hacia una realidad mejor, no es manifiesto a nadie excepto al dios."

ja,ja,ja...



Traslada el autor sus 2 intereses de vida, CREENCIA y CIENCIA, a los 2 personajes para llegar al CORAZÓN (Negro) y a la MENTE (Blanco) del lector.

Negro = sensitivo, el todo es sencillo, intuye, está DENTRO, ACEPTA, HACE
Blanco = analítico, el todo es intrincado, razona, clasifica, juzga, está AFUERA, NIEGA, PIENSA


Ni Blanco ni Negro...ROJO...

A felizisima fortuna:
En relación al derecho al suicidio, no aprecio sino como diferencia formal el matarse o el dejarse matar. Entre Blanco o Negro. Tampoco alcanzo a comprender (como argumento en lugar de como emocion) la gama de grises como vía de salida.

Negro es un ex-convicto y un cristiano evangélico, mientras que Blanco es un profesor universitario y un ateísta. Ambos debaten sobre el significado del sufrimiento humano, la existencia de Dios y el derecho al suicidio.


CORMAC Mc CARTHY:

Criado en la fe católica. Cambió su nombre por el de Cormac, a semejanza del legendario CORMAC MAC AIRT, uno de los mas conocidos grandes reyes de Irlanda:


"He was, according to medieval Irish legend and historical tradition, a High King of Ireland. He was famous for his wise, true, and generous judgments".

"Absolutely the best king that ever reigned in Ireland before himself...wise learned, valiant and mild, not given causelessly to be bloody as many of his ancestors were, he reigned majestically and magnificently".


Mc CARTHY es descrito como un “gregario solitario”, revelando que no simpatiza con autores que no “tratan las cuestiones de la vida y la muerte”, citando a Henry James y Marcel Proust como ejemplos. “No los entiendo”, ha declarado, “En mi opinión, eso no es literatura”.

Mc CARTHY confesó que no conoce demasiados escritores y que prefiere la compañía de científicos.

Me ha gustado mucho este post pero no me convence el titular. ¿ La vida es poca cosa? Es lo más grande que tengo, diría lo único. Sobre el antagonismo: potencia-impotencia, me parece que hay que cuidarse. El hecho de que pueda pesar, lo relaciono con el sistema. Se tiende a atacar a quien disfruta de su propia ilusión. Considero una necesidad fundamental luchar contra ello. Por otra parte, el sentido de la ceguera que plantea el Negro, está pendiente de revisión. ¿Cuánta es la luz verdadera que aporta? No es cuestión de cantidad, Blanco lo demuestra al referirse a las chimeneas de Dachau. Pero continúa en el relativismo. ¡Ay!
No veo que la solución esté en el discurso. La vida no está hecha de palabras, sino de sentimientos. No dudo de que primero esté el pensamiento, pero si de que todo sea pensable.

La actitud vital positiva o negativa parece tener poco que ver con la cultura; parece que dependiera más de la química cerebral. Sin conocer la historia, imagino a Negro sano y a Blanco enfermo depresivo. Recuerda mucho a esta peli francesa que está teniendo tanto éxito, Intocable. Es divertida. Humor negro.
Gracias por el aporte y en fin, ama a tu hermano sin dejar de culturizarte y vitaminarte.

Solo decir que me ha gustado mucho este post. ¡Felicidades! Procuraré leer la obra. ¡Gracias!

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef0168e9fc71ed970c

Listed below are links to weblogs that reference La futilidad :

El rincón del distraído

Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal