Evidentemente esas cartas no constituyen estrictamente una confesión, y no son nada pretenciosas. "No se escribe ciertamente por necesidades literarias, sino por necesidad que la vida tiene de expresarse", escribió María Zambrano (la foto es de Raúl Cancio) en aquel librito. Y es justamente eso, la necesidad de expresarse y el afán por despejar las sombras que agitaban su relación con aquel muchacho, lo que parece impulsarla a tomar la palabra y hablarle al amado.
"Tengo la cabeza hecha un bolo....", le dice aquella joven en alguna de sus cartas a Gregorio. La aprendiz de filósofa toma la palabra desde la confusión y procura aclararse, sale de sí misma ("...sin ser notada") como huyendo de sus inquietudes y lo que anda es buscándose, procurando acertar con la voz que le resulte más verdadera, con esa voz que va dar forma a su manera de vivir. Quiere ser una mujer libre. Quiere ser independiente. Quiere tener sus propias razones, no las convencionales, no las heredadas, no las que se daban por supuestas durante los años veinte en aquella pequeña ciudad en la que vivía, Segovia, que formaba parte de un país que se esforzaba también por ir rompiendo poco a poco con las cadenas de la tradición para abrirse a los vientos de la modernidad. El padre de María, Blas Zambrano, y el poeta Antonio Machado habían fundado la Universidad Popular en la vieja ciudad castellana, pero todavía había mucho que hacer.
La historia de María Zambrano refleja como pocas ese momento y el desafío de buena parte de la sociedad española: dar el salto y acercarse a Europa, abrirse al mundo, romper con las zonas más oscuras de la religión católica. Encarna el impulso que condujo a la República y los sueños de renovación que la alentaron hasta que los sectores más retrógrados forzaron el golpe de estado de Franco y sus secuaces. Entonces María Zambrano tuvo que salir al exilio. Lo que recogen las setenta cartas que dirigió a Gregorio del Campo ocurrió antes, y muestra los altibajos de una relación que duró entre 1921 y 1928. "Hay que romper con esta vida cobarde y gris", le decía aquella joven a su chico. Y puso todo su empeño en conseguirlo. "Siempre que te he querido así de verdad", le escribió en otro momento, "me han dado ganas de desnudarme contigo, de estar libre de toda traba, y es que el desnudo no cabe duda que es la negación de toda malicia y de toda impureza, y yo cuando te quiero me siento tan pura!...".
Hay 2 Comentarios
A la pregunta: ¿Supo María Zambrano que, ocho días antes de su boda con Alfonso Rodríguez Aldave, habían asesinado al que durante más de un lustro fuera su novio en Segovia?
Lo detuvieron el 19 de julio por haber sido uno de los contados oficiales que no secundaron el golpe de Estado en el cuartel Palafox de Zaragoza, me gustaría apuntar este enlace http://www.granadahoy.com/article/ocio/1051522/lorca/y/pizarro/la/esperanza.html
en relación a una de las cartas, en la que comenta refiriéndose a sí misma, que “nada hay q. pueda detener a una flecha cuando se dispara”.
No trato de restar protagonismo a Gregorio del Campo, quien creo que correspondió a la autora cuando esta le pide: “Si quieres permanecer cerca de mí, vivir conmigo, has de cultivar tu espíritu...”.
Lo comento como aportación a lo que se quiere conocer.
Cito a Miguel Pizarro, "flecha en blanco" por lo que se construyó en ese tiempo que para la autora califica como momento auroral, tan escasos en la historia universal.
Y este título: Auto de los despatriados por lo que simboliza, María o Sofía. "Sofía personifica a España, la de mi padre, la de la República, la peregrina, la del exilio".
Quizás la verdad sea el sentimiento.
Publicado por: Belén Mtnez. Oliete | 20/09/2012 18:31:00
Me gusta mucho esta frase "se hace muy difícil aceptar la verdad sin más, pues una vez aceptada hay que someterse a ella" http://dineroyyo.blogspot.com/2012/05/gana-dinero-con-tus-conocimientos.html
Publicado por: Turo | 18/09/2012 21:27:34