El viajero errante

Blog de Javier Martin

Sobre el blog

Este blog se va de vacaciones por España, sin rumbo fijo, al albur de la carretera, siguiendo las corazonados o el humor de su autor, pero también escuchando las ideas de los lectores. No sólo será un blog de lugares, sino de costumbres, de gastronomía, de postales; también un lugar de debate para discrepar o enriquecer los comentarios de su autor, con la intención de que, al final, quede un buen álbum de postales de España.

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El periodista navarro Javier Martín por culpa de su pasado deportivo y de su presente en Ciberpaís es un impenitente viajero, cubriendo acontecimeintos deportivos, como la reciente Copa del América de vela, o tecnológicos, especialmente en el Silicon Valley californiano y en Asia.

agosto 2007

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12 agosto, 2007 - 04:16

Juicio final en playa 'nukista'

Doce días y trece noches, 4.982 kilómetros, de Benidorm a Burela; de Zamora a Teruel. Paisajes maravillosos, fiestas en abundancia, buen comer, buen beber y gente amable. Fuera de la costa, las colas y los apretones humanos son fenómenos desconocidos. El juicio final pilla al viajero errante en una cala solitaria bajo la central nuclear de Vandellòs.

Hijos de Alás pasan a cientos pifiando por aquí con sus coches tan cargados como siempre. La autopista sólo invita a acelerar y mirar al frente; a los lados, los pinos han mutado en marrón gracias al penúltimo incendio, y el asfalto discurre entre una gigantesca pérgola de torres de acero y cables de alta tensión. Si se oye un chicharreo no son las chicharras, es la electricidad que camina por los cables que, amenazantes, pasan por encima de nuestras cabezas. Ante mis ojos se levanta inconmensurable la central nuclear de Vandellòs. Un hongo de hormigón, rodeado de vallas y aislado entre los incendios. Sólo las adelfas de la carretera conservan su color rosa, allí donde nos las han chamuscado las llamas. Con razón, los hijos de Alá huyen hacia Alicante o hacia Francia. Aquí hay que ser valiente para darse un respiro, pero lo osados que se paran tienen su recompensa. Entre este paisaje apocalíptico, escondido, a mano derecha, se llega a L'Hospitalet de l'Infant.

En las esquinas de este pueblo cuelgan altavoces. Es por si hay que evacuar a todo trapo. De vez en cuando, mientras unos simulan un ataque vikingo, otros juegan a la fuga nuclear. En L'Hospitalet de l'Infant si se les va la luz es que en el mundo no hay dios. En este pueblo tienen la central nuclear de Vandellòs, que unas veces va y otras no. La bóveda de cemento y las torres de alta tensión forman parte del inquietante paisaje del lugar. A cambio tienen factura eléctrica reducida y unos ingresos seguros que dejan el pueblo hecho un primor, de limpio y repintao que está. Y unas playas kilométricas.

Tras 12 días, el viajero regresa a donde comenzó, el Mediterráneo.

Junto al templo nuclear se levanta el Templo del Sol, cámping y playa nudista maravillosa de más de un kilómetro. La clientela, principalmente extranjera, lo hace todo en cueros. Pero este templo de los porretas ya figura en todas las guías alemanas de pro. La intimidad se encuentra una cala más allá, en la playa nukista. No pregunten a Google por tal nombre, que me lo acabo de inventar. Es una calita a la que se llega a pie desde la playa textil de l'Almadrava.

De Lloret al cabo de Gata es imposible encontrar lugar más limpio y solitario, con agua tan cristalina y mar tan salada como la playa nukista de L'Hospitalet. Su pequeño arenal se esconde debajo del hongo, y por no haber no hay ni colillas. No se oye nada ni se ve un alma excepto un trío a lo lejos; quizás, la asamblea general del partido Ciudadanos por el Cambio, aunque salgo de mis cábalas cuando se reparten los bocatas en perfecta armonía. Es simplemente una familia, en porretas pero familia, con su sombrilla y su fiambrera que pasa el día en intimidad. La única pega es el gran hongo, aunque ya no se sabe si lo es. Crecidos bajo el eslogan progre de "No nukes" y el carca de "No desnudos", ahora es casi imposible manifestarse si no se va en bolas; y lo nuclear parece remedio de apagones y agujeros en Alaska.

La playa nukista es lo más parecido al paraíso. En la playa de la nuclear de Vandellòs se puede esperar el juicio final. Su tranquilidad en medio de todo lo que le rodea, da miedo. No hay músicas ni hamacas, ni motos de agua ni bolsas de plástico. Inquietante. Algo está a punto de ocurrir, algo va a pasar.

Comentarios

Todo se acaba. Descansa viajero para volver a viajar cuanto antes.

Todo se acaba. Descansa viajero para volver a viajar cuanto antes.

Y esperemos que el año que viene más.

para el año que viene les puedes proponer a los grandes jefes que te envien a hacer un recorrido de las nucleares. he pasado por dos de ellas y me he fijado que estaban en sitios increíbles. igual te inventas un nuevo "concepto". algo así como el "nucleo-turismo radioactivo" y resulta que es la "bomba" nunca mejor dicho.

Idea: Yo construiría 30 centrales nucleares (de pega) en los 30 sitios más guarros de España.
Dato:
1) Vida media de los residuos nucleares: varios miles de años en el mejor de los casos
2) Vida media de la guarrería humana (no nuclear): varias decenas de miles de años y asegurada otros tantos.

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