Diez motivos para amar a Harry Bosch

Por: | 16 de enero de 2013

 

Concienzudo, iconoclasta, honesto. El policía Harry Bosch, creado por el estadounidense Michael Connelly,  regresa (¡por 18ª vez!) con La caja negra, último premio RBA de novela negra.  Durante 20 años, más de 45 millones de personas han acompañado al correoso investigador y a otros sabuesos ideados por Connelly en su viaje a los agujeros de la ley de Los Ángeles. ¿Dónde si no? Ya le duelen las rodillas cuando se inclina sobre un cadáver, pasa de los 60, tiene una hija, Maddie, que ahora le acompaña, pero su obstinación siempre está ahí. Puede que aún no hayas conocido a este tipo nervioso y cabal. Aquí van 10 motivos para acercarse (y amar) a Hieronymus Harry Bosch.   

 Su nombre. Resulta atrayente que una prostituta californiana con vocación de salir del barro  bautice a su hijo con el nombre del autor de uno de los cuadros más inquietantes y duros de la  historia. El jardín de las delicias, obra de El Bosco, es sinónimo del mal. Ejemplifica todo lo que  Bosch combate. 

No es ningún bigardo. Connelly ha descrito decenas de veces los ojos de Harry, entre marrones  y negros y su mirada tozuda. Es un hombre fibroso que apenas pasa de 1.70 y luce un bigote que suena a anticuado. ¿No basta? Para que nos hagamos una idea, una novia le dice: “Te pareces a House”.

Ha sufrido como pocos. Descubrimos a Harry en El Eco Negro (1992), donde rememoramos con  él los hórridos túneles donde los soldados del Vietcong se refugiaban. Nos convertimos en ratas  subterráneas y pudimos oír la reverberación de  su pánico. Triste destino para un chaval sin más  hogar que los hospicios.

 Es un heredero en Los Ángeles. Nos conduce por la metrópoli de hoy como lo hicieran Philip  Marlowe (la genial criatura de Raymond Chandler) y Lew Archer (el detective de Ross MacDonald) en la posguerra. Es tan duro como el primero y de juventud tan desgraciada como el segundo.

Es terco como una mula. Como Archer, Bosch nos acostumbra a una dieta de duchas sin sueño y toneladas de café. Se olvida de comer y de dormir cuando persigue a sus asesinos en serie. Se ha definido como “implacable”.

Los jefes no son lo suyo. Harry se lleva mal con la jerarquía. Ha sido investigado varias veces  durante su carrera intermitente como detective de homicidios o casos abiertos en la policía de Los  Ángeles y sus encontronazos con sus superiores, siempre por su sentido de la justicia, son un  leit- motiv. 

Hemos pasado muchas noches en su terraza, mirando las colinas de Hollywood. No recuerdo  ningún libro en el que no hubiese nocturnas cervezas y cavilaciones con las luces de la ciudad al  fondo. Connelly alquiló el apartamento donde vive el Marlowe cinematográfico de la versión de   Altman de El largo adiós (1972), porque no descubrió a Chandler en los libros, sino a través del  cine.

No podemos dejar de leerle. “Me las devoro”, he oído decir a más de un aficionado a las  novelas de Connelly. El sinfín de avatares por las que el esforzado Harry navega se relatan en  diálogos cortos y escenas tremendamente visuales. 

Nos gusta (al menos a mí) que su creador sea periodista. Las incursiones de Michael Connelly  en comisarías, crímenes y disturbios como reportero de sucesos de Los Angeles Times son el  germen de sus libros, desde el atraco de El eco negro a las revueltas raciales de principios de los años 90, que Harry revisita en La caja negra. “El reporterismo me dio la ética de trabajo de  escribir cada día y superar las épocas creativas difíciles. Quiero decir que el bloqueo del escritor   no se  permite en las Redacciones. Aquellos tiempos también me proporcionaron oído para los diálogos y  me ayudaron a a aprender que menos es siempre más”, escribía el periodista a The  New York Times a propósito de los actuales zozobras de la prensa. Quizá por esa razón  Connelly ha escrito 25   libros en 20 años.

Se enamora como un crío. No hay sexo sin ensoñación y sin planes. No hay libro sin una ilusión  romántica. Y puede que suene esta música. Sus dos grandes amores son Rachel Walling y   Eleanor Wish, quienes, por cierto, han sido agentes del FBI. 

Bueno, ¿y cuáles son tus motivos para amar a Harry Bosch?

Hay 21 Comentarios

"Si Quisiera Dejarlo,lo haría. Hay gente que que es fumadora y gente que no lo es. Yo lo Soy."
El Último Coyote

El tabaco su perdición :3 , Alguien recuerda cuál es la frase acerca de los cigarros de Bosch?? En "Angels Flight" la menciona un personaje recordándole a Bosch porqué fuma... La recuerdan?

Me gusta Harry Bosch, porque siento que lo conocí cuando leí el libro del Poeta (por cierto una verdadera joya), hace ya varios años, y desde entonces soy un ferviente admirador de Michael Connelly y no se diga de Harry Bosch, pero en base a la pregunta me gusta Bosch porque sigue sus instintos y no se deja intimidar por nada y por nadie, porque no le gusta que lo manden y él hace lo que él quiere, porque tiene carácter y estilo para resolver los crímenes, entre muchas cosas más...

Me gusta Harry Bosch por que es un perdedor: perdió la infancia en casas de acogida, perdió la juventud en los túneles de Vietnam, perdió la madurez en la lucha contra el mal. Sabe que hay verdades inmutables que son: la gente a la que amas, la música que amas, tus orígenes si no renuncias a ellos, la ciudad que amas y eso tan extraño que son "tus principios" y las "cosas en las que crees", eso le hace corpóreo y creible.
Me gusta Michael Connelly porque sus libros los dedica Harry Bosch.

Amo Harry Bosh porqué no hace absolutamente nada por ser amado.

Me gusta Connelly, pero NO me SOBREcoge. El irlandés Connolly, sin embargo, me ha hecho estremecer en alguna de sus novelas, lo mejor y más fascinantemente diferente de la novela negra desde el para mi trío sagrado Hammett-Chandler-McDonald. Los personajes malignos más inquietantes que recuerdo!

Por su irreverencia. Para resolver un caso no se detiene ante nada y frecuentemente choca con sus superiores.

Paloma, ¡por Dios! Poirot es belga, como te recordaría él mientras se retorcía sus cuidados bigotes.

Es moderado en todo excepto en su absoluto compromiso con la justicia, conocemos gota a gota su personalidad y su historia vital y no importa los kilómetros o el idioma o la diferente cultura, el resultado es el mismo, te encuentras con un detective que habla tu idioma, escucha tus discos y sufre y disfruta como tú, aunque ni tú ni yo nos juguemos contínuamente la vida. He leído todos sus libros y desde hace mucho lo considero mi amigo.
Hasta pronto Harry

Me gusta porque busca la verdad y cree en hacer lo correcto por encima de todo. Me gusta porque sabe que la vida duele, porque adora la ciudad en la que vive, por su sarcasmo .

De momento tengo un perfil y algún título, y parece que los motivos merecen la pena. Gracias.
Saludos

Me encanta Bosch por su pasión en todo lo que hace: se enamora perdidamente, trabaja como si le fuera la vida en ello, ama el buen jazz y ¡se lleva a matar con sus jefes! Me tiene "enganchaíta".

Buena forma de presentar al personaje, No he leido nada de éste autor, lo tengo pendiente y creo que ahora es un buen motivo para no dejarlo más. Gracias.

Soy fiel a Bosch desde que lo conocí hace ya algunos años. Sufrí con él sus enamoramientos -y posteriores desengaños- tanto con Rachel como con Eleanor y sus obsesiones por los casos no resueltos o las injusticias sociales. Me sorprendí con él cuando conocí a su hermanastro (el abogado protagonista de alguna otra de las novelas de Conelly) y sobre todo cuando descubrió que tenía una hija.
Y todo ello, envuelto en unas escenas de acción y unas tramas que nunca te dejan indiferente.
Soy lectora de novela negra desde la infancia, así que los he tratado a todos: desde el francés Poirot hasta el sueco Wallander, pasando por el italiano Brunetti y el equipo español de guardias Bevilacqua y Chamorro...y debo confesar que especialmente estas series que menciono son absolutamente adictivas.

Me encanta que Harry pelee por lo que cree, pasando de las jerarquías, me gusta su forma de pensar y de dar vueltas a los casos. Es adictivo. Sobre su autor, Michael Connelly, es claro, nada tramposo al resolver las tramas, y te hace sentir como si estuvieras en Los Angeles (y no el del glamour, precisamente). Disfruto con este tándem!!!

Un gran personaje éste Harry Bosch, sigo sus historias, cómo también he seguido casi al mismo tiempo las historias de otro gran personaje, Wallander, creado por otro gran escritor, Henning Mankell. Si Bosch tuviera que resolver un caso en Suecia, seguramente se haría muy buen colega del investigador sueco. Espero que Connelly le tenga reservado a Bosch un buen final dentro de muchas novelas, no cómo ha hecho tan injustamente Henning Mankell con Wallander.

¿Ana, qué te parecen las novelas de Donna León ?

Carlos, Black Echo es la primera novela, publicada en 1992, traducida en España como El eco negro. Echo Park es otra, de 2006. Lo puedes ver en su página oficial: http://www.michaelconnelly.com/extras/series/
Respecto a la pregunta del post, me encanta Bosch porque cuando cojo uno de sus libros, no puedo dejar de leer hasta terminar. Porque siempre quiere hacer justicia, cueste lo que cueste y sea quien sea la víctima. Porque siempre sale herido (no solo físicamente) de los casos, pero siempre vuelve porque no sabe hacer otra cosa. Porque gracias a él y a Nighthawks descubrí a Hopper. Porque ahora es padre...
Por cierto, no sé si habrá en otros formatos, pero para Amazon vende cuentos cortos de Bosch para Kindle en inglés bastante baratos.

Se trata de una simple aclaracion. El primer libro de Connelly, por favor no confundir con Connolly, se llama ECHO PARK, no Eco negro. Se trata de una zona de la ciudad de Los Angeles.
Saludos cordiales

¿Se sabe algo de las novelas de Harry que no están traducidas todavía? Sé que ha habido lío entre editoriales, pero me gustan leer estas series en orden...

Tiene otra pasión: cuando toma sus cervezas nocturnas suele poner algun disco de John Coltrane.

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