Me pica, me rasco. 'Gari, gari'

Por: | 18 de septiembre de 2013

Tokio-1
Decimoquinto día del octavo mes del año vigésimo de Shôwa. El hallazgo del cadáver de una mujer joven en una instalación militar coincide con el discurso de rendición del emperador Hirohito en la Segunda Guerra Mundial. El país entero ha recibido la orden de encontrar una radio para poder oírlo. La guerra ha terminado.

“¿Quién sabe qué traerá la mañana? ¿La vida…?

¿… o la muerte en la batalla?

Escondidos bajo los escombros, viviendo entre las ruinas, a razón de tres o cuatro familias por chabola de hierro oxidado y tablones encontrados, o bien dentro de las estaciones del ferrocarril o del metro…

Los afortunados …”

Hora cero. Año cero. Tokio año cero.El detective de policía Minami y su compañero acuden al lugar de los hechos. Recuperan el cadáver, encuentran pistas y detienen a un sospechoso del crimen, un refugiado coreano, un hombre anciano.

Así comienza la última novela del británico David Peace Tokio año cero(Mondadori, traducción de Javier Calvo). El escenario, una ciudad destruida por la guerra, Tokio, “bajo un cielo encapotado y tifoideo”. Agosto de 1945.Con un extraordinario rigor documental, Peace (Yorkshire, 1967) nos introduce en una oscura trama, basada en un caso real de un asesino en serie de mujeres.

 


Detective Minami

Agosto de 1946. Ha pasado un año desde el descubrimiento del cadáver de la joven asesinada y los crímenes continúan. El detective Minami, antihéroe, hambriento, sediento, adicto a los calmantes, comido por los piojos, por la pobreza y la desesperación intenta averiguar el origen de esos asesinatos de mujeres, cada vez más convencido de que hay algo en su oscuro pasado que está relacionado con lo que está sucediendo.

El autor, sin contemplaciones, con una prosa y estilo complejos, nos introduce en los infiernos del protagonista. El primero, la ciudad de Tokio, devastada por la guerra, humillada, tomada por los vencedores. No hay luz, ni agua, ni comida. Nada funciona, reina la destrucción y la miseria: “La ciudad apesta a mierda. La ciudad apesta a derrota”.

Y el infierno personal del policía, tan devastado como su ciudad. Minami nos enfrenta a su pasado, “estoy tirado entre cadáveres”, relatado en páginas sueltas, sin orden (que el lector no se confunda, no se trata de un error de impresión). Y nos enfrenta a su presente, su obsesión por la muerte de esas jóvenes, su adicción a las pastillas que le llevan a estar en manos de un mafioso local, la corrupción policial, su desastrosa vida familiar, su amante, su degradación. Un relato en primera persona, atravesado por un monólogo interior que nos arrastra a convivir con sus fantasmas: insomnio, síndrome de abstinencia, sospechas, humillaciones, envidias, picores.

Pesadilla narrativa

David Peace nos introduce, con una prosa difícil, a veces dura, a veces poética, siempre extenuante, en una pesadilla interminable. Frases cortas, disparadas como proyectiles de una ametralladora que dejan al lector sin aliento y lo llevan al límite, sin posibilidad de escape. (¡Una subordinada por favor, necesito respirar!, puede exclamar el lector).

Un ejemplo:

“Me pica y me rasco. Gari-gari. Otra noche sin dormir. No he pegado ojo. Los ojos fatigados y doloridos. El sol de primera hora de la mañana ya entra por la ventana, iluminando el polvo y las manchas de la habitación de ella, el sonido de los martillazos infiltrándose junto con la luz.Ton-ton. Ton-ton. Ton-ton. Ton-ton. Ton-ton.

Me incorporo hasta sentarme en el futón. Me miro el reloj.

Chiku-taku. Chiku-taku. Llego tarde

¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota! ”.

Tokio vive su año cero, hay que empezar de nuevo, hay que reconstruir lo destruido (ton-ton, ton-ton); los piojos están por todas partes (gari-gari, gari-gari) y el tiempo apremia (chiku-taku, chicku-taku). Peace utiliza, además de una prosa escueta y velocidad narrativa, como ya hemos dicho,  dos recursos estilísticos muy interesantes. Las  repeticiones sin fin, a modo de salmodia, y las onomatopeyas que no traduce- las emplea en japonés- como ruido de fondo. Gari-gari (el ruido de rascarse), Chiku-taku (el tic-tac del reloj), Ton-ton (golpeteo, ruido de los martillazos). La novela se oye, la novela se huele.

Autor

En 2003 la revista Granta incluyó a David Peace en su lista de “los veinte mejores autores británicos”. Tokio año cero (2007) es la primera de una trilogía ambientada en Japón después de la segunda guerra mundial (el autor vivió en el país asiático durante trece años). Antes, nos había sumergido en otra pesadilla sin fin con su tetralogía Red Riding Quartet, cuyo fondo son los crímenes del destripador de Yorkshire.

La crítica considera que Tokio año cero es “un cruce entre Murakami y Ellroy” o dice que Peace es “el James Ellroy británico”. Como estamos en Elemental no indagaremos en sus semejanzas con el autor japonés, pero lo que es innegable es que bebe de la fuente del escritor estadounidense. Por su prosa “telegráfica”, concisa, sintética y, sobre todo, por el pesimismo, la decadencia y la ausencia total de maldita esperanza.

Hay 1 Comentarios

Fiu!!!! Muchos días sin ninguna entrada.
El promedio de 26 comentarios publicados en Amazon, dan tres estrellas a esta novela. ¿Algún otro comentario para ver si me animo? Por que hay tanto que leer que hay que seleccionar.

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