Homenaje a Montalbán: siete razones para amar a Carvalho

Por: | 18 de octubre de 2013

Carvalho-huidas
Hace 10 años murió Manuel Vázquez Montalbán. Es complicado decir algo más, o mejor, que lo que ya ha escrito Josep Ramoneda en su reciente artículo para El País Semanal. No es nuestra intención. Sólo queremos recordar al maestro a través de una de sus mejores creaciones: el detective José Carvalho Larios, Pepe Carvalho. 

Padre de los detectives españoles que le siguieron, y de nuestro querido Montalbano, que hasta en el nombre lleva el homenaje, e influencia decisiva en el género, Carvalho es un personaje genial: culto, irónico, íntegro, lúcido, cínico, gran gourmet y perfecto diseccionador de la sociedad que le tocó vivir. A través de sus más de 20 libros entre relatos y novelas vemos a un detective terriblemente humano, con sus defectos, manías, rarezas y grandezas. Alguien que ha envejecido mejor que cualquiera de nosotros, alguien a quien queremos. Aquí va mi homenaje.


Creo que la mejor manera de hacerlo es con una serie de razones para amarlo. Y luego, que cada uno añada su particular punto de vista, su hallazgo sobre este personaje adorable. ¿Cuáles son sus razones para amar a Carvalho?

1.- Gran gourmet. Gran cocinero. Gran crítico. “Sherlock Holmes tocaba el violín. Yo cocino” Como su creador, Carvalho vive para comer (entre otras cosas). Cocina y come y bebe a lo grande, con estilo, con interés de verdadero apasionado. Su ayudante Biscuter no le va a la zaga. Es grandioso ver cómo comen, atender a las descripciones de los platos y las recetas. Como me decía Montse Clavé, autora de Manual de cocina negra y criminal, “las recetas de Carvalho se pueden hacer tal cual vienen en las historias”. Pero es todavía mejor cuando algo no le gusta. Todavía recuerdo su devastadora opinión destrozando una supuesta paella mal hecha y peor servida en El delantero fue asesinado al atardecer. Y eso por no hablar del repaso a la cocina Mediterránea que da en Milenio Carvalho (I). Todavía babeo releyendo sus pasajes por Israel, por ejemplo. Su amor por el vino merece un post aparte. 

2.- Excepcional viajero. Cronista de excepción. “¿Hacemos turismo o viajamos, jefe? Viajamos, Biscuter, viajamos”. Tras pasar por Las Vegas, Amsterdam, Madrid o Buenos Aires, es en Milenio Carvalho cuando nuestro detective se lanza a una desenfrenada vuelta al mundo y se convierte, con su inseparable Biscuter, en el perfecto guía de viaje, que no turístico. Su descripción de los lugares que visita es deliciosa, su lucidez a la hora de analizar los problemas de los sitios por los que pasa es pasmosa. Como había hecho antes a lo largo de todas sus novelas, Montalbán utiliza a Carvalho para dar una visión desgarradora de los males que machacan este mundo. Releer ahora el paso de Carvalho y Biscuter por la Sicilia de principios de siglo XXI con los inmigrantes muriendo igual en las playas de Lampedusa da escalofríos. Su capacidad para analizar lo que le rodea, demostrada de sobra por ejemplo en El premio y su relato de los últimos tiempos del gobierno de Felipe González, alcanza grandes dimensiones cuando analiza la contaminación del planeta o el conflicto árabe israelí. Y siempre con la mirada afilada y la media sonrisa de nuestro querido Carvalho.

3.- Lacónico, irónico y lúcido. Carvalho no habla mucho, gran virtud, pero suele cuando habla es para decir algo consistente. Los libros están llenos de frases y reflexiones memorables. He elegido una de Asesinato en el Comité Central. Hay 200, 2.000, elijan ustedes.


“Estoy cansado de viajar. Conozco Barcelona palmo a palmo y a pesar de eso a veces me resulta insoportable. Imagínese moviéndome por Madrid, una ciudad llena de rascacielos, funcionarios del ex régimen y ex funcionarios del régimen. Yo soy apolítico, que quede claro. Pero no soporto los bigotillos que llevan los funcionarios del ex régimen y los ex funcionarios del régimen”.

 

4.- Ama Barcelona y nos ha hecho amarla. ¿Y eso es una razón para amarlo? Pues sí, claro. Porque su relación con “una ciudad que ya no existe” con un barrio chino que desaparece para dejar sitio a la Barcelona de los Juegos del 92 es una relación casi mitológica y extraordinaria. Como dice Paco Camarasa en el prólogo de Huidas, uno de los tomos recopilatorios con los que Planeta ha recuperado con tanto acierto los libros de Carvalho: “De nuevo Barcelona y sus distintas Barcelonas. Una ciudad real y evocada pero que no produce en Vázquez Montalbán una novela localista ni costumbrista. Hoy esa Barcelona no existe físicamente, pero la podemos vivir, oler, caminar, oír, beber, tararear a través de las páginas de Tatuaje, Los mares del sur o El balneario”.

5.- Quema libros. Un gesto extraño de resonancias horribles pero que en Carvalho es inevitable, necesario y hasta ilustrador. Empezó a quemarlos cuando vio que se veía superado por su posesión, por su acumulación. Carvalho es un sabio y lo demuestra cada vez que quema un libro, o varios, y habla de ellos o lee una página cualquiera. Tiene una cultura inmensa y hace gala de ella. Nosotros, a disfrutar del fuego desde la barrera.

6.- Grandes amigos. Uno es la medida de quienes le rodean. Y en el caso de Carvalho la cosa no puede resultar mejor. Los personajes secundarios son deliciosos y están a su altura.

- Josep Plegamans Betriu, Biscuter. Su ayudante y fiel compañero. Rescatado de la cárcel y salvado de una violación en 1974 por Carvalho y otros presos políticos (sí, nuestro amigo fue comunista y pagó por ello), Biscuter es el contrapunto perfecto a su jefe. También gourmet y gran cocinero, es un tipo honesto, práctico, con un ansia desmedida por aprender y leal.

- Charo (la prostituta con la que mantiene una relación discontinua y no exclusiva),  Bromuro (el limpiabotas, antiguo fascista conspiranoico y devoto de Carvalho) y Fuster (diplomático y compañero de orgías alimentarias a horas extrañas) forman un elenco rico, complejo, divertido y a la altura del personaje.

7.- Grandes enemigos. Contreras es un policía trasnochado que cambia de bando, del franquismo a la democracia y la trinchera anticomunista cuando conviene. En su día torturó a Carvalho pero, como se ve en Asesinato en el Comité Central, está lejos de ser un problema para nuestro amado gourmet. Sin embargo, el inspector Lifante es un enemigo grandioso. Semiólogo obseso, admira y persigue a nuestro hombre hasta las últimas consecuencias. Desde su aparición en El delantero fue asesinado al atardecer hasta la detención de Carvalho en Milenio, Lifante nos regala momentos de gloria analítica y más de un diálogo con su contraparte para enmarcar. Fíjense si no en este de La muchacha que pudo ser Emmanuelle, como regalo para terminar.

Hay 13 Comentarios

Manuel Vázquez Montalbán ha sido para mi el mejor escritor de novela negra español de todos los tiempos.

Hecho de menos los artículos de Vázquez Montalban, muchísimo y más con lo que está pasando cada día.

Todo lo que lei de montalban me gusto y me entretuvo muchísimo , es de esos escritores, que tira la tacada de en una mesa de pool, y luego va embocando de una en una las historias como las bolas en la buchaca, desarma y arma, y todos los personajes centrales de carvalho son maravillosos, muy buen escritor de esos que no tienen repetición, si se me permite vel termino

Eduardit: corregido. Gracias por el apunte. Ha sido un despiste. Creo que conozco la obra de Montalbán. He leído casi todos y algunos dos veces, releídos para este post. Hanna: gracias . Es verdad que está admitido. También que prefiero no caer en ello. Un saludo y gracias a todos!!

Estimado Sr. Galindo, no entro en laísmos y leísmos, pero sí me parece digno de corregir el hecho de que el vecino de Vallvidrera de Carvalho no es Fúster sino Fuster (apellido catalán) y no es diplomático, sino gestor. Cualquiera que conozca las novelas de Carvalho se lo confirmará. Saludos.

Estimado Sr. Galindo, no entro en laísmos y leísmos, pero sí me parece digno de corregir el hecho de que el vecino de Vallvidrera de Carvalho no es Fúster sino Fuster (apellido catalán) y no es diplomático, sino gestor. Cualquiera que conozca las novelas de Carvalho se lo confirmará. Saludos.

Estimado Sr. Galindo, no entro en laísmos y leísmos, pero sí me parece digno de ser corregido el hecho de que el vecino de Vallvidrera de Carvalho no es Fúster sino Fuster (apellido catalán) y no es diplomático, sino gestor. Cualquiera que conozca las novelas de Carvalho se lo confirmará. Saludos.

Nicolas: Sin querer polemizar, apenas empujada por la bonhomía del autor, Juan Carlos Galindo, le recuerdo que el leísmo referido a varón en singular está admitido por la RAE, y no solo, por cierto. Muy otra cuestión es si referido a lo que no sea varón: Me cayó el bolígrafo al suelo y LE recogí. Y además, está aquello de que muchos de nuestros clásicos fueron leístas (alguno hasta laísta). Dejo un url para los aficionados a estas cuestiones.

Respecto a Vázquez Montalbán, lamento, además de su pérdida, el no haber podido gozarlo en otros libros, de estar entre nosotros, reflejo de estas sociedades sacrificadas a los mercados, al estilo del propio Camilleri o Márkaris, tan entrañables ambos como él mismo.


http://hispanoteca.eu/gram%C3%A1ticas/Gram%C3%A1tica%20espa%C3%B1ola/le%C3%ADsmo%20lo%C3%ADsmo%20la%C3%ADsmo%20-%20Citas.htm

Soy Carvalhofobo al 100% (me trago cualquier libro de la extensa coleccion de Manuel Vazxquez Montalban).

Para mi la principal virtud de Carvalho es que publica numerosas novelas en el periodo que va de los 70 tardo-franquistas a los 2 miles post Olimpicos.

O sea retrata COMO NADIE el periodo de la transicion Española, destripando los pormenores de la sociedad como solo lo puede hacer la NOVELA NEGRA, secretos de instituciones financieras, politicas, pasiones de la alta sociedad, miserias de las clases medias, bajas, y de subsuelo etc.

Para mi el gran escritor de novela negra es Juan Madrid (aquí todos los Carvalhianos me dan gorrazos), pero Carvalho es mas que Novela Negra es una cronica de la transicion perfecta y... un placer leer a Pepinho hablar de comida, viajes, amigos etc.

Aunque hoy no esté de moda, añadiría las descripciones que hace de los puros que se mete entre pecho y espalda para poner broche a la comida.

Yo descubrí por casualidad a Manolo Vázquez Montalbán, si hubiera leído una sinopsis de sus novelas no la habría comenzado a leer, pero no tenía otra cosa que leer y tenía en casa "La rosa de Alejandría" y "Los pájaros de Bangkok" y me quedé maravillado de la narración, de sus personajes, de su comida, de su forma de vivir, de gozar, Carvallo es un gran gozador de la vida, de todo lo que le rodea.

Y el premio fue doble cuando descubrí lo bien que hablaba de él Andrea Camineri y como homenajeando a Manolo crea un personaje "El comisario Montalbano"
Por cierto hay una serie de la Rai maravillosa basada en este personaje.

Señor Nicolás. Toda la razón. Creí que era error mío en el post, porque soy de Castilla y León y por allí seguimos con el leísmo a cuestas. Es un error, aceptado pero error. Lucho contra él y se agradece la ayuda para que mejoremos. Lo cambiamos. Un saludo

Señor Juan Carlos
En la entradilla de esta nota, no aquí, sino desde el home del diario, dice "Le recordamos...", eso es un leímos y por tanto es un error grotesco. A tal caso, es "Lo recordamos...", por favor, tengan un poco de respeto por la lengua.
Saludos

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