40 Aniversario

Vais a sufrir, la Avenida Lincoln ha muerto. Antes, os concedo un vino

Por: | 01 de febrero de 2016

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Ya están aquí. Y si. Pueden entonar la lectura a lo Carol Anne, de Poltergeist. Han aterrizado en Barcelona. Negra. Son dos. Vienen de Francia. Hoy toca ponerse noir.

El escenario en el Auditorio del Conservatorio del Liceo en penumbra. El público que, silencioso, se va acomodando en las butacas. Hormiguitas vestidas de verano, curiosamente preparadas para el frío del interior. Dos tragaluces mentirosos miran desde arriba e iluminan tres butacas, aún, vacías.

Como avanzadilla, siempre hay que lanzar una, los autores recibieron en sus correos electrónicos una pregunta. Muy comprometida. Personal. Me atrevo a decir que clasificada; de la que nunca habían osado hablar en público, desde luego. Por seguridad, dicha cuestión no será desvelada, aunque sí serán publicadas las respuestas al final de esta crónica. Al final de cada una de las crónicas durante la semana. En ustedes está la valentía de buscar el germen que ha hecho brotar tales sentencias. Con nombre y apellido. Y suyo es, también, el nivel de compromiso que firmen para con esta incógnita.  

Ahora sí, al lío.

2 5Entra en escena Paco Camarasa. Con un pequeño resumen de las mesas del día anterior, da paso a los dos autores franceses, acompañados por Toni Marín, periodista y moderador, en esta ocasión. Habla de la importancia de, además de escuchar a los autores, leer lo que dicen. Y las tres sillas ya tienen dueño. Toni Marín, voz radiofónica y radiografiadora, presenta a ambos autores como dos de los máximos exponentes de la literatura francesa de género.

Michel Bussi y Bernard Minier dan el pistoletazo de salida en este lunes soleado que invita a un "desde Francia con amor". Pero no. Ninguno de los dos desprende, precisamente, tono romántico.

7Bernard Minier quiere hacer sufrir al lector al igual que lo hace con sus personajes, espeta al ser preguntado. Es, dice, su intención en No apagues la luz, tercera novela del inspector Servaz traducida al castellano y que ha editado Salamandra Black. Este sufrimiento lo consigue a través del personaje femenino y su, casi, obsesión de estar en todos lados. En todos los que ella esté: el baño, su trabajo, mientras es copiloto en un trayecto en carretera, cuando come o no. Si llora, cuando el nervio le retuerce las tripas. En todo. Al cubrir sus pasos de este modo, dice, la escudriña: la mira, la respira y hace que el lector se convierta, también, en vouyeur. "Es mucho más fácil entrar por la emoción que por la razón", dice el autor, y "hace al personaje un poco mas fuerte". Es la primera vez que vuelca alta carga de protagonismo sobre una mujer aunque su, ya conocido, comandante Servaz sigue siendo el eje sobre el que gira la trama.

El tema central es la violencia de género, la manipulación, el dominio sobre la mujer. Igualmente, hay otros personajes femeninos muy fuertes. Es muy diferente de las anteriores, ya que entra mucho más en la psicología de los personajes. No hay algo tan evidente al principio de la trama, como en las dos primeras, sino que se trata de un crescendo en toda regla. Escalones que el lector tiene que superar. Al lado de ella, Siempre a su lado.

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No lo olvides jamás es la novela que acompaña a Michel Bussi en BCNegra. Una lucha por demostrar la inocencia. Bajo el influjo de la discapacidad.

Michel Bussi asegura que las reglas y recursos de la novela policiaca no han cambiado desde Hitchcock o Japrisot, aunque es necesario encontrar nuevos modos de utilizarlos: no se olvida que el lector es inteligente, ha leido mucho y conoce todos los trucos.


Cree que, tal vez, lo que define a la novela negra francesa es combinarla con la voluntad anglosajona de atrapar al lector con una exigencia literaria, como hace Pierre Lemaitre. Para Bussi, el éxito del género en Francia se debe, en parte, al hecho que el lector actual exige historias que lo agarren, mas rápidas, y llenas de acontecimientos, incluyendo los problemas sociales contemporáneos.

Minier habla de la literatura en su era postmoderna como la época en la que no pueden escapar de la historia, de lo ya dicho, de lo ya escrito: buscan un nuevo camino. "No es posible escribir como Hammett, pues tenemos más o diferentes conocimientos y antecedentes. Y lo sabemos. Y lo utilizamos", concluye.

Llega el turno del (auto)rapapolvo al hablar de las cuestiones recurrentes en las novelas donde, evidentemente, el cine y la tv han influido sobre los autores de polar. El periodista se pregunta si esto es bueno o no tanto. Minier dice que hay sitio para todos y casi todo, ya que "la variedad es lo que va a salvar el género" y "sólo se trata de quitar la paja". Algunos autores, asegura, maman de las series televisivas, otros de los grandes clásicos de la literatura e incluso los alternan. Hoy en día, con un acceso tan fácil a la información en todos sus estados, se han creado horizontes tan numerosos y dilatados como autores hay: Bernard trabajaba en aduanas, Bussi es profesor- bromean con la idea de tener que abandonar su profesión por la horda de lectores que le siguen-, y un largo etcétera de autores con trabajos de "no autor".

Bussi empieza su planteamiento en contra de lo vertido por Minier y sonríen, porque finalmente están de acuerdo. Más risas. Y terminan con el sabor caramelizado del número de ejemplares vendidos, una gran cantidad en poco tiempo: al final sí han venido a hablar de amor. 

Ambos tienen particularidades compartidas: la libertad en el momento de escribir, una personalidad que les permite desarrollar lo que quieren y saben: todo sin la presión de estar pendientes de los editores o, incluso, de los lectores a los que podrá interesar tras el parto. Sólo preocupados por gestar con cuidado el feto que crece en su mente. Y la gran suerte de haber creado sus propios universos libres de pautas.

La charla se queda corta y hay un montón de cuestiones que se quedan en el aire. Pero Toni no se priva del lujo de preguntar por la novela negra de autores catalanes VS la gran, no sólo en cuanto a súperproducción sino respecto a la calidad y el poder de convocatoria, novela francesa. Minier habla de Carlos Zanón, Toni Hill y recuerda el Premio Nadal otorgado a Víctor del Árbol hace apenas unas semanas.

Suena el previsto campanazo de "fin" y los autores salen a firmar. Hasta el próximo desembarco: vive le noir! 

SESIONES VINTAGE Y EL ROJO VINO SANGRE

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Camarasa recuerda,  en la segunda mesa de la tarde de este lunes, a los que nos han dejado. Un poco huérfanos. Un poco más solos: Moncho Alpuente, Rafael Chirbes, Margarita Rivière, Henning Mankell, William McIlvanney, José Luis Serrano, etc, que poblaban las primeras sesiones de BCNegra. Y lo hace a través de sus libros, sus visitas, los autógrafos y el placer de hacerlo compartiendo un vino.

Una de las mejores formas de leer es en un sillón y con una copa de vino en la mano. Lo dice Paco. Y yo digo: pues sí.

4Joan C. Martín, enólogo, habla del mal nombre que tiene para el colectivo el que una ciudadanía dimita, apareciendo el factor del aprovechamiento del otro. Analiza la catarsis que deben llevar a cabo y un aquelarre para aquellos que no han estado a la altura: "tendrán su penitencia", como dirían los calvinistas. Sí. Habla de Valencia.

Aparece el vino, rojo sangre, como metáfora literaria perfecta y con grandes antecedentes: Poe relató el modo en que alguien se venga ahogando a otra persona en una barrica de vino. La bodega, de Blasco Ibáñez, ya hablaba de un vencido después que la república de Prim hubiera sido machacada; Joan la recuerda como la primera novela de denuncia social, la opresión de un pueblo intercalada con cierta trama de novela negra. En la Odisea ya estaba el vino: cuando son conscientes de las vides, las tratan y utilizan, obtienen el vino y beben.

¿Qué es eso? Es vino. Parece sangre. Es sangre, sangre de la tierra.

Grande, Homero.

Asegura que escribir alrededor del vino no es un acercamiento a la buena mesa, siquiera al buen caldo, sino que entiende el proceso enológico con un único destino: el consumo humano, utilizado en cada una de las novelas firmadas por los componentes de la mesa. Los tres autores han sido seducidos, dice Joan, por el proceso, el escenario y el fin social del vino. "El territorio no es el paisaje, no lo olviden", concluye.

Mix2


Más que un cocinero, Xabier Gutiérrez es creativo: dirige el departamento de innovación de Arzak, el conocido restaurante con tres estrellas Michelín. Su vida absorbe gastronomía, cine y literatura. Habla con cariño y admiración de Poe y Hitchcock. Con estos ingredientes y una tetralogía en la cabeza, sólo pudo sentarse a escribir porque “cuando tienes una idea, hay que ir a muerte con ella”. El aroma del crimen, primera de esta serie, fue publicada el año pasado; no quiso aparecer en Barcelona con un pan bajo el brazo, lo suyo son romper los esquemas, así que ha traído consigo El bouquet del miedo, editada por Destino. 

Su particular manojo lo componen la televisión, el vino y la cocina, donde asegura grandes dosis de ambición y alto grado de ansiedad por conseguir estrellas. Las Michelin.

Esto arranca así: una enóloga asesinada en bodega riojana, novio cámara de televisión que desaparece y el subinspector de la Ertzaintza, Vicente Parra, que busca la verdad mientras perfila su gusto culinario. Y, claro, el desafío al que se enfrenta el autor; despertar el interés en la lectura de 400 páginas, cuando “los jóvenes no aguantan más de un minuto un vídeo de Youtube”. Las cuatro novelas que componen Los aromas del crimen ya están terminadas. El año próximo se publicará la tercera, donde Xabier se da el homenaje: “asesina” a un crítico gastronómico.

Julio César Cano, de Castellón, es autor de los casos del inspector Montfort. "El vino habla; es materia prima convertida en elixir de los sueños, destapa secretos y nos hace hablar de cosas que jamas hubiéramos imaginado. Es un personaje más, el vino, tan humano como los demás". Pero su protagonista es el inspector Montfort, que tiene como compañero al vino. Una copa que, frente  la ventana, le hace pensar. Encuentra muy importante el territorio, que no el paisaje, y para él ha sido un gran reto porque no tiene mas remedio que hablar de los lugares con total sinceridad. El vino es elemento esencial para la mayoría de las personas: es reconfortante, sin olvidar el pequeño límite entre el bien y el mal. Si nos pasamos, nos transformamos en un ser que podríamos despreciar. Algunos de sus personajes luchan contra esta adicción. Pasan de estados de placer a algo monstruoso. Montfort intenta no cruzar esa línea: aunque no es novedad, Montalban ya lo hizo a través de Carvalho, recuerda Julio. Cuenta que llegó a la novela negra a través de la escritura gastronómica, el modo de comer o la gastronomía viajera. Fue consciente de estar escondiéndose detrás de una receta para no contar lo que realmente quería. Hasta que se decidió.

Daniel García Giménez está en BCNegra para presentar Los discípulos de Baco. Comienza hablando del proceso creativo, particularmente de las noches de preocupación respecto a algún personaje. No solo la que forma parte de la documentación, sino de la verosimilitud, que no se convierta en algo excesivamente complicado y que llene al lector sin caer en el fenómeno best seller. El contacto con el lector (ha trabajado como director bibliotecario) fue lo que le animó escribir. Dice haber utilizado el vino como instrumento para ubicar y explicar el tono del género al que pertenece. 

 

ELLAS VIVAS Y LINCOLN QUE SE APAGA Y MUERE

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"Las queremos vivas". Así termina el grito de denuncia que Paco Camarasa lee antes de recibir a Alberto Vázquez-Figueroa. Un manifiesto que será leído, previamente firmado por representantes de festivales de género, en las diferentes ediciones.

2Hay varias razones por las que Alberto está en BCNegra: primero, porque es un vividor de sueños que todos hemos tenido; escritor, cineasta, corresponsal de guerra, inventor. Son las denuncias a grandes crímenes de la humanidad las que llenan las páginas de su última novela: tráfico de armas, de drogas, de personas. Lo único que le interesa al empresario y dueño de cañones potentísimos es atravesar una placa de diez centímetros. Y empieza el negocio: se fabrican tanques con placas de 15. El primero ya ha vendido su mercancía pero la supera. Cañones preparados para destruir placas de 15 centímetros. Los segundos consiguen desarrollar placas de 20. Interminable. Un desastre. Y un non stop. Y la tontería de que nos maten con nuestras propias armas. 

Pero Vazquez-Figueroa habla de los filtros de cigarrillo como mayor crimen que el de las armas. Y se queda suspendido en el aire, como el humo. Y nos deja con esa sensación de vicio frustrado. De ganas. Porque Iturbe le insta a hablar de sus novelas.

Dos perlitas antes del embate:

"No puedes pretender que, habiendo escrito noventa y pico novelas, todas sean buenas. Darte cuenta de que cometiste un error, es de sentido común. Y lo único que he tenido en esta vida ha sido sentido común", Alberto se lo dice a un reconocido director italiano de la época.

4"Eres mucho más serio en persona que en tus novelas", Iturralde sentencia entre risas. 

No lo creo, porque no hemos parado de (son)reír. O sí y, como dice Camarasa, hay que leer estas novelas. Perdón. Buenas novelas. Perdón. Buenísimas novelas.

Pero Vazquez-Figueroa prefiere hablar de la vida real, así que revuelve el tema y se lo lleva al cine, disciplina con la que asegura haberse divertido; dentro de su mundo creativo, una locura con una vuelta más de tuerca. Rememora: "no recuerdo quién asesinó a Ofelia, por qué lo hizo y, claro, es que es normal olvidar esos datos tan nimios después de tanta producción". Lo hace con el ceño que frunce la risa infantil en una cara adulta. En el momento justo de pronunciar el adjetivo.

Ahora se viste de corresponsal de guerra. La Vanguardia. Cocinaba en el hotel y se entretenía en el casino con sus colegas de prensa. A las nueve, más o menos, empezaba la guerra. (Lean: A LAS NUEVE EMPEZABA LA GUERRA!!). Hora de trabajar. Bombas. Avenida Lincoln, por ejemplo. Ametralladoras y la ciudad que se apaga y parece muerta.  "Somos prensa" y una luz roja y tenue y casi ridícula para "avisar" que tan sólo les interesaba cubrir la noticia. Como si fuera lo más normal del mundo. Ahora sé que, realmente, es lo mas normal del mundo si lo dice Alberto Vázquez-Figueroa. Tan sentencia. Tan verdad. 

Terminemos con verdades, pues. Finalmente, Alberto mermó la ansiedad del patio de butacas: los filtros de cigarrillo es el peor enemigo de la humanidad porque recoge todas las toxinas y es indestructible.

Ahora y aquí, los valientes de hoy; las respuestas a la pregunta que no puede ser mencionada ni escrita:

 Michel Bussi:  “No me dé las gracias. Es muy amable y me siento halagado pero no es necesario que me agradezca. La verdad, prefiero seguir escribiendo mis novelas, ya con eso se me queda corto el tiempo del día y, probablemente, no tenga bastante vida para escribir todas las historias que tengo en la cabeza. Es muy tentador, claro, pero tal vez en otra vida. En esta, me basta con estar en casa y acompañado por los personajes y paisajes de mi imaginario.

Bernard Minier: “Sí, ya lo he pensado. Pero no de inmediato. No sé cuándo ni cómo. Por ahora, lo que me interesa, es verle crecer de edad, envejecer. Él es un poco más joven que yo pero, entre Bajo el Hielo y la novela que estoy escribiendo, ya han pasado siete años – me refiero a la época de la ficción, no de la publicación. Me he encariñado con este personaje. Y los lectores también. En los festivales, vienen en busca de noticias suyas, me preguntan cómo va Servaz, cuando le van a reencontrar, o incluso lo que está haciendo cuando hablamos. Como si se tratara de una persona real. Tal vez porque es un personaje profundamente humano – a pesar de que decir esto, cuando eres un autor, se ha convertido en un cliché. Pero un día, voy a matarlo, sí. De inmediato no…” 

Julio César Cano: “Obviamente, en mis novelas mueren algunos personajes. A mí me da vida escribir sobre ello”

Hasta aquí las confesiones. Por hoy. Sí… vive le noir!

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