Missy es la mejor

Por: | 27 de marzo de 2014

Todo el mundo conoce a Sebastien Vettel, a Rafael Nadal y a Marc Márquez, tres de los galardonados el miércoles con los Laureus del deporte en la lejana Kuala Lumpur. ¿Y a Missy Franklin? Pues mucho menos. Ella es, según estos premios que viene a ser como los óscar del deporte, la mejor deportista del año pasado. Mejor que la mediática Isinbayeva y que la simpática velocista jamaicana Fraser-Pryce, que también estaban entre las candidatas.

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Missy Franklin con su Laureus. GETTY

A Missy Franklin le llaman la Phelps femenina y la apodan Misil Franklin, lo que da idea de que sus fuertes son la velocidad y la potencia. La nadadora estadounidense logró cuatro oros y un bronce en los Juegos de Londres en el verano de 2012, los primeros de su vida, y un año después, en los Mundiales de Barcelona, sumó a su cuenta seis oros más, pleno de victorias en las pruebas que se presentó y un récord para una mujer. Franklin es especialista en pruebas de espalda, pero en la capital catalana añadió un triunfo en 200m libre.

 

Decía Sergi López el verano pasado que, como todos los grandes campeones, Missy Franklin es inexplicable. "Su estilo libre es único. Su brazada, heterodoxa". Tan especial, que sería imposible que otros nadadores intentaran copiarla.

Su cuerpo tiene mucho que ver. Franklin mide 1,85 metros y pesa 75 kilos y tiene brazos largos y piernas potentes como mandan los cánones de la natación moderna. 

Sus padres son canadienses instalados en Estados Unidos y por eso se llegó a publicar que podía elegir representar al vecino del norte. Pero no.

Tras los Juegos Olímpicos Franklin no solo ha aprendido a ganar más y mejor (y a sonreír siempre abiertamente cuando lo consigue) sino que el año pasado cambió de vida. Dejó la casa familiar en Colorado para estudiar y entrenarse en la californiana Universidad de Berkeley.

No debió ser un cambio fácil para una hija única que, según ha declarado en múltiples ocasiones, considera a sus padres “sus mejores amigos” y que dijo a The New York Times que había sido muy difícil admitir que, tal vez, no volvería a vivir nunca con ellos.

Al margen de lo que ya ha conseguido, lo mejor de Franklin, que aún no quiere ni oír hablar de los Juegos de Río pero que sabe que acudirá a sus segundos Juegos con la presión de los campeones,  es que tiene un largo futuro por delante, muchos Mundiales y al menos un par de Juegos porque solo tiene 18 años. Y ya es la mejor deportista mundial del año.

 

 

Las 'three' amigas

Por: | 17 de marzo de 2014

Hace unos meses pedí a Faustino Sáez, uno de nuestros especialistas en baloncesto, que analizara el buen momento de las selecciones femeninas. Ahora es Javier Lafuente a quien recurro para que cuente el papel que han tenido tres futbolistas españolas, con todas las dificultades que supone para una mujer ganarse el sueldo con un balón, en los éxitos del Bristol en Inglaterra. Estas son sus reflexiones:

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Keka Vega, Natalia Pablos y Laura del Río. / @keka20vega

A algunos les sonará por la comedia musical; otros quizás hayan aprendido español con el programa que lleva su nombre, pero Three amigos, amigas en este caso, cobra sentido en Bristol a partir del fútbol. Es el apodo que recibe el combo formado Laura del Río, Natalia Pablos y Keka Vega, las tres jugadoras españolas que lideran al modesto equipo subcampeón de la Copa y de la Liga inglesa. Un trío con mucho bagaje que ahora disfruta de otra forma de concebir el fútbol femenino. Lejos de España, claro.

Fue Laura del Río, una de las jugadoras más importantes que ha dado el fútbol femenino español, la primera en llegar. En 2012, su etapa en el Philadelphia Independence había acabado; también su periplo por Estados Unidos. La idea de regresar a España no pasaba por su cabeza, le picaba la curiosidad de probar en Inglaterra. El Bristol, el equipo más modesto de la incipiente Super Liga (WSL), que afrontar su cuarta temporada después de heredar la Women´s Premier League, tocó a su puerta. De eso hace ya tres años. Del Río se ha convertido en el estandarte del club, subcampeón la temporada pasada. “Es un equipo muy familiar, hasta que llegué yo habían tenido, creo, solo una jugadora holandesa; fui la primera extranjera con bagaje en llegar”, explica desde Inglaterra la jugadora que, con el tiempo, sería la anfitriona de Natalia y Keka.

Natalia Pablos ha decidido esta temporada volver a compaginar la Liga española con la inglesa, que arranca el próximo 17 de abril, con la española, donde ha pasado los primeros cuatro meses del curso, en su Rayo, claro, del que la ariete es algo más que un emblema. La experiencia inglesa le surgió tras un amistoso entre España y Escocia. Su amiga Del Río le comentó que en Bristol andaban buscando a una goleadora y decidió probar. Con las dos allí, la llegada de Keka Vega fue cuestión de meses.

Las diferencias con España resultan, siendo eufemísticos, grandes. Las tres coinciden en señalar que la mayor, a nivel deportivo, es el tipo de fútbol que se practica: el físico y la rapidez priman sobre la técnica, más visible en la Liga española. Es fuera del campo, sin embargo, donde más notables se hacen las diferencias. “A llegar, me sorprendió sobre todo la trascendencia que tiene aquí el fútbol femenino, la cantidad de partidos que retransmiten, el apoyo que las niñas tienen en sus colegios para fomentar que sigan jugando…”, cuenta Natalia. “Sobre todo te llama la atención el crecimiento que está teniendo, en dos o tres años va a ser sin duda la mejor Liga, superará a la sueca”, concede Keka. “Aunque estés en un club humilde, como este, aquí tienes las instalaciones a tu disposición siempre: el gimnasio, el fisio…”,  añade. Todo ello pese a que la WSL se sigue considerando una competición semiprofesional. “Es un calificativo, porque yo aquí me siento como una profesional; prefiero que sea así que no al revés”, comenta Del Río.

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Laura del Río celebra un gol con el Bristol Academy.

El fútbol femenino en España podría sufrir un punto de inflexión a partir del próximo 5 de abril. Si la selección vence ese día a Italia, a domicilio, prácticamente sellaría el pase hacia su primer Mundial. “Sería muy importante para nuestro deporte conseguir la clasificación”, asegura Natalia Pablos, consciente de que sería un paso grande, pero sobre todo simbólico, no definitivo. Laura del Río, sin embargo, no termina de verlo claro. “Me encantaría decir que todo va a cambiar, pero no creo. Seguramente muchas niñas querrán a empezar a jugar, pero, ¿dónde van a hacerlo? ¿dónde van a entrenarse?”.

“Es increíble ver cómo trabajan aquí con la base”, incide Keka Vega: “Las niñas juegan ya desde el college, y, sobre todo, nadie se pregunta por qué juegan al fútbol”, añade la jugadora, que, en sus horas libres, dirige junto a Laura uno de los equipos del Bristol Academy. Algo que anima a Natalia, aunque ahora dedique esas horas que le dejan los entrenamientos, a esforzarse para mejorar su inglés. Una cuenta pendiente en el que sería un nuevo partido juntas de las Three amigas.

Una atleta atareada y feliz

Por: | 12 de marzo de 2014

Si a mí me preguntaran qué atleta española es la imagen de la felicidad contestaría sin dudarlo: Ruth Beitia. No es porque la cántabra, de 34 años, esté logrando ahora sus mejores resultados, es que siempre ha transmitido un buen humor encomiable. Incluso cuando las cosas no le iban tan bien, ni en la pista ni fuera de ella. 

Ruth Beitia amagó con la retirada después del disgusto de los Juegos de Londres. Se quedó muy cerca del bronce y con 32 años y ya diputada autonómica del Partido Popular parecía un buen momento para decir adiós. Si lo hubo, ese adiós duró muy poco, lo que tardó la lluvia de Santander en aguarle los planes de dedicar su tiempo libre a patinar. Volvió a la pistas y, ya se sabe, desde entonces ha logrado sus mejores resultados: campeona de Europa en pista cubierta el año pasado en Gotemburgo, bronce mundial al aire libre unos meses después en Moscú y otra vez tercera en el Mundial de pista cubierta de este fin de semana en Sopot.

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Ruth Beitia tras ganar el bronce en Sopot. / REUTERS

Pero esta es una historia conocida, porque Beitia es una de las pocas atletas españolas que compite de tú a tú con la élite mundial. La que a mí me interesaba tratar en este espacio es cómo se organiza una mujer que lleva más de media vida compitiendo para seguir entrenándose y cumplir con sus nuevas obligaciones laborales, con los compromisos con el puñado de empresas que la patrocinan, con sus atenciones a los medios de comunicación. Pues como puede.

Hace unos días, cuando se presentó el equipo español que viajaría a Sopot me contaron que Beitia tenía que volver a España el domingo, un día antes que sus 12 compañeros y los entrenadores, porque debía votar en el Parlamento cántabro, donde es diputada desde 2011 y en el que además es secretaria primera.  La mayoría del PP en Cantabria depende de un voto (20 frente a 19 de la oposición).

Así que Beitia cogió un avión por su cuenta (hasta su entrenador Ramón Torralbo se quedó en la ciudad polaca) y aterrizó en Bilbao, donde le esperaba su hermana para acercarla a Santander y una cámara de TVE para celebrar su último éxito. “Estaba rendida”, reconocía el martes en el acto de homenaje que le brindaron en el Consejo Superior de Deportes por su décima medalla internacional.

Me cuentan que Ruth Beitia es una diputada concienzuda que, aunque no tiene mucho peso en las comisiones importantes, no falta a un solo pleno. ¿Y cómo se organiza para seguir rindiendo en la pista? “Es difícil, pero con una buena agenda se consigue”, dice la saltadora cántabra con una sonrisa. “Además tengo muchas horas de gimnasio en el cuerpo y no necesito entrenarme tanto”. Betia se ejercita dos horas diarias, que en ocasiones alarga por deseo propio, porque le ayuda a desconectar de otras preocupaciones: “A veces cuando acabo de trabajar me apetece ir al gimnasio”.

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Beitia con su amuleto en 2005. / EFE

Por ahora el sistema le funciona. Como le funciona su relación con Ramón Torralbo, el hombre tranquilo que ha dirigido su preparación desde que era una niña y que la ayudó a convertirse en una saltadora madura y segura de sí misma, a ella que hace no tanto tiempo necesitaba un peluche para competir. “Este estado de forma tan fantástico es porque un día me di cuenta de que a veces te creas una presión innecesaria y cuando la sueltas mejora mucho el rendimiento”. Así que Beitia no quiere oír hablar por ahora de retirada. “La decisión es día a día”, dice. No importa lo complicado que estos sean.

 

Maialen lo tiene todo

Por: | 27 de enero de 2014

Una de las primeras ideas que tuve cuando empezó este blog fue hablar con Maialen Chourraut porque esta mujer lo tiene todo.  Practica un deporte, el piragüismo de aguas bravas, que exige dedicación, fuerza y concentración máximas, ha conseguido el éxito en la cita más importante de todas, los Juegos Olímpicos, con el impacto mediático que eso arrastra,  y, tras ser madre de un precioso bebé que ya tiene siete meses, ha vuelto a entrenarse con la cabeza puesta en  Río 2016.

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Maialen Chourraut con su bronce en Londres 2012. / Reuters

Como todo esto se sabe ya, pedí a la campeona que  escribiera con sus propias palabras cómo lograba organizar su vida una deportista de élite como ella con una niña que aún no anda. Pero, claro, si a mí me cuesta encontrar tiempo para casi todo, imagínense a ella. Tras un par de intentos desistí y eso que sé que Chourraut  ya había empezado a escribir.

Hace unos días la campeona acudió a Madrid a un acto en el Comité Olímpico Español y decidí que una breve charla distendida con ella igual no tendría tanta fuerza como ese diario que yo pretendía, pero permitiría dar una idea de cómo es la ajetreada vida de Chourraut. Empezamos por el cambio más radical, el de ser madre, un deseo que tenía claro incluso antes de Londres, pero que, como atleta, ha tenido que calcular al milímetro (si es que esto es posible). “Ha sido todo planificación”, admite con una voz dulce y algo aflautada esta mujer bajita pero fuerte y de mirada directa. “Terminaron los Juegos de Londres [fue bronce, la primera medalla de las aguas bravas españolas]  y yo quería estar en los de Río. O lo tenía nada más terminar los Juegos o tendría que esperar cuatro años”.

Ane nació hace siete meses por cesárea y desde entonces no se ha separado de su madre, que volvió al poco tiempo a los entrenamientos. Poco a poco. “A los 40 días ya estaba entrenándome, pero cuando intenté montarme en la piragua me di cuenta de que todavía no podía. Todavía hoy me estoy recuperando”, admite. "En la piragua se usa mucho el abdominal", explica con paciencia, “y ahí es donde está la cicatriz. Cuesta. Desde fuera no se nota, pero yo sé que todavía no estoy [al mismo nivel que antes]”.

Tampoco es cuestión de añadir presión a un calendario que se acelerará según se acerque Río 2016, el gran objetivo. Por eso sus entrenamientos no son todavía tan intensos como cuando se preparaba para Londres. En el horario se mantiene la doble sesión diaria, pero a veces se salta uno y, si está muy cansada, se queda una tarde en casa, descansando.  “Tengo que ir escuchando al cuerpo. Hasta hace poco todavía notaba que los hombros, los codos, las articulaciones, no estaban al 100%”, reconoce.

Fuera del canal y del gimnasio, de los entrenamientos, también se han producido cambios.  “No duermo como antes, pero no me puedo quejar. Le sigo dando pecho y se despierta. Yo soy de dormir mucho y pensé que me iba a costar más. Ahora lleva 15 días que con los dientes ha dormido mal y, claro, yo también", cuenta esta mujer que ya no puede entender la vida sin su hija, que aguarda dormida en un carrito a unos metros al cuidado de su padre [y entrenador de Maialen], Xabier Etxaniz.

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Maialen en la competición olímpica. /Reuters

No solo hay que ajustar el cuerpo, también las rutinas. “Estoy todo el día con la niña. Tengo la suerte de que vivo en un sitio tranquilo, me entreno mucho al aire libre. Mientras me entreno la cuida una chica y si no mi entrenador es mi marido también ayuda. El canal es un sitio precioso, son muchas horas de paseo para ella y para mí”, dice sonriente.  

Incluso ha vuelto a la rutina de las concentraciones con el equipo,  aunque de la primera tras el parto, en Praga, se tuvo que volver corriendo porque la niña se puso enferma y en otra en Francia la niña no acaba de acostumbrarse a su cuidadora y acabó todo el viaje en una mochila colgada de su padre. Tras el acto de Madrid, el equipo, Ane incluida, volaba a Emiratos Árabes para un stage de tres semanas.

Por si todo esto fuera poco Chourraut ha decidido retormar los estudios de Empresariales. "Fui buena estudiante. Me saqué la diplomatura con la ayuda de una amiga. Luego decidí seguir la licenciatura por la UNED y me atasqué. Voy a hacerlo ahora con la UCAM [la Universidad Católica de Murcia, que patrocina a un buen número de olímpicos españoles]. Hay que preparar el futuro, no tenemos que estancarnos que parece que vivimos en una burbuja y esto se termina", asegura.

¿Y no se agobia? “Es lo que yo quería. Estoy feliz así”.

El milagro de la natación

Por: | 20 de enero de 2014

Perdón por la tardanza, pero entre Navidades, el día a día que te come la vida y que no soy la persona más organizada del mundo, no he encontrado el momento de actualizar este espacio desde hace más de un mes. Lo hago ahora, ya olvidadas las vacaciones, con el buen propósito de Año Nuevo  de intentar darle algo más continuidad.

Con esta intención en mente, empezaré mirando atrás. Al año que acaba de terminar. Eso me obliga a detenerme un instante en la natación. Ya sé que algunos pensarán que hemos hablado mucho más de este deporte que de otros en este blog. Pero es que lo de las mujeres en esta especialidad es francamente impresionante. Mireia Belmonte y Melani Costa,  la selección de waterpolo, la sincro… son éxitos importantes en un deporte importante que, además, contrastan con la sequía que sufren sus compañeros varones (bueno, salvo en la sincro que solo la practican mujeres).

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Jennifer Pareja celebra una victoria en el Mundial de waterpolo. / REUTERS

Así que aprovecharé que la Federación también ha querido hacer balance de un año de éxitos para  darles algunos datos. Para mí el más llamativo es el que se refiere a la natación pura. En España hay 3.063 licencias para competir. ¿Saben cuántas de ellas son mujeres? Pues la mitad: 1.513.

Las 94 medallas de la natación pura española en 2013 llevaron su sello. Es verdad que 36 de ellas (dos de ellas en los Mundiales), así como los tres únicos récords del mundo y el europeo, son resultado de un talento irrepetible, como es Mireia Belmonte, que ha encontrado con Fred Vergnoux la clave para romper la última barrera que la separaba de la élite, la regularidad. Y otras 17, son de Melani Costa (una plata en los Mundiales), que por fin ha explotado tras años de promesas.

Pero si se rasca un poco más, se puede llegar a la conclusión de que la natación femenina española está funcionando mejor que la masculina porque también el número de finalistas, el que dicen los que saben que da la medida del nivel de un país, es mayor. Veamos los  números del Mundial de Barcelona del verano pasado: 20 nadadores españoles saltaron a la piscina. De ellos 11 eran mujeres (algo más de la mitad). Pero ellas se clasificaron para 12 finales más un relevo, mientras que el único hombre que nadó con los mejores fue Aschwin Wildeboer y en una disciplina no olímpica (fue 4º en 50m espalda).

Y no son solo Melani (dos finales) y Mireia (cinco y el relevo), ahí estuvieron también Marina García, Mercedes Peris, Judith Ignacio y la jovencísima Bea Gómez.

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Mireia Belmonte y Melani Costa en el Europeo de 2011. CORDON PRESS

Así que toca preguntar al responsable técnico de la natación española, José Antonio del Castillo, qué está pasando. Del Castillo es un hombre diplomático: “Es verdad que los resultados no han sido tan mediáticos, pero en el análisis que hacemos en la Federación de los resultados de los hombres no es tan malo. Existe un grupo de nadadores jóvenes que por marcas se está acercando a la élite y nuestra previsión es que en Río empiece a notarse”.

Sin querer dar ningún nombre de esas promesas que apuntan alto según él, el director técnico de la Federación también da algunas explicaciones al vigente desequilibrio de resultados: en primer lugar, la natación masculina es mucho más competitiva que la femenina, pero también hay un déficit físico difícil de resolver, sobre todo en las pruebas más explosivas, las que van de 50m a 200m: “No tenemos nadadores de dos metros y los que tenemos por lo general no eligen la natación”. Suelen decantarse por el waterpolo. En esta disciplina las chicas también van para arriba. A pesar de que suponen el 31% de las 2.015 licencias se han coronado campeonas del mundo y Jennifer Pareja acaba de ser elegida la mejor jugadora del año.

Del Castillo confía, sin embargo, en que la natación masculina mejore en los próximos años e incluso en clasificar a un relevo masculino para Río, como Rafa Aguilar, el responsable del waterpolo, espera que el waterpolo masculino reviva éxitos pasados. Hasta ver si sus deseos se cumplen, seguiremos disfrutando de las chicas.

Ellas Ganan

Sobre el blog

Los Juegos de Londres 2012 fueron los de las mujeres. Por primera vez prácticamente todas las delegaciones enviaron competidoras y las españolas brillaron más que nunca. 11 de las 17 medallas olímpicas de la selección tenían su sello, reflejo de una realidad imparable: el deporte femenino, aunque marginal en muchos casos, es una realidad.

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Sobre la autora

Amaya Iríbar

. Redactora de Deportes desde 2007, antes en Sociedad y Negocios. Escribo de pequeños deportes y del negocio del fútbol y estuve en el equipo de redactores en los Juegos de Londres.

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