Desnuda como llegué al mundo, tratando de mantener el equilibrio y envuelta como una croqueta en una nube de sal, me dispuse a escrachear y ejercer mi derecho a protestar. Neptuno, dios de los mares y los terremotos, agitaba con su tridente esta ola de espumas justicieras.
La política actual perjudica gravemente a la salud, la cultura, la educación y el trabajo, leo en la cajetilla de tabaco líquido que Neptuno me acerca para ofrecerme un cigarrillo. Acepto con mucho gusto su ofrecimiento. Fumar en la cresta de esta ola un pitillo con sabor a algas marinas me pone a tono.
Algunos dicen que el escarche es un acto ilegal, violento, vandálico e incluso terrorista. Tal es el rechazo a esta acción de protesta que hay quien se ha atrevido a compararlo con el nazismo puro. ¿Pero no es violencia lo que la política de nuestros días ejerce contra la ciudadanía? La violencia económica fractura la vida de las personas, desangra a nuestros mayores y amputa el horizonte de los jóvenes. Además, ¿No son actos violentos los desahucios basados en una ley abusiva?
Unas casas que se cierran a golpe de porras y sentencias judiciales, y otras que se abren y te invitan a entrar. De estas últimas, buen ejemplo son las del barrio del Cabanyal, que este mayo celebra su XV edición de Portes Obertes. Este proyecto de intervenciones artísticas dentro de las casas, que este año se dedica al maestro José Luis Sanpedro, trata de hacer frente a la grave amenaza que suponen los planes urbanísticos del Ayuntamiento de Valencia. Planes que buscan partir el corazón de este barrio marinero mediante el abuso de poder y la especulación inmobiliaria.
Rehabilitación sin destrucción, ¿es tan difícil de entender? Los proyectos de arquitectura con propuestas para el barrio están sobre la mesa, como el premiado proyecto "Passar sense Trencar" (Pasar sin romper), que propone una alternativas al plan de demoliciones. Junto a éstos, la defensa del patrimonio cultural del barrio Cabanyal está hoy más activa que nunca con acciones como la del Festival Cabanyal Íntim , el Archivo vivo o el proyecto audiovisual Abril al Cabanyal, que en la actualidad busca micromecenas para su financiación.
Subida en la ola del escrache escribo sobre la espuma: ¡Si se puede! Pero soy consciente de que las palabras a veces no sirven de nada, son palabras… Accionemos pues las palabras y el pensamiento y pasemos a la lucha ArMADA. Armada de coraje, principios, resistencia y dignidad.
Marta Borcha es filóloga,
Mònica Torres es