Las huelgas generales tienen un punto de similitud con las elecciones generales. Sobre todo en el balance. Se verá al final de esta jornada del 29-M , o incluso antes. Todos se querrán apuntar el éxito del paro o se arrojarán la culpa del fracaso. Para el Gobierno y para los interlocutores sociales es un examen. Los líderes de CC OO y UGT lo saben. Este 29-M deben superar otra prueba, y esta vez con gran malestar social contra algunas medidas y reformas del Ejecutivo, es verdad, pero también con creciente desconfianza de muchos ciudadanos hacia su responsabilidad en estos momentos de crisis. En el Gobierno, en estas situaciones, nadie quiere estar en la piel del ministro de Trabajo, ahora de Empleo. La nueva titular, Fátima Báñez, sin embargo, es bastante seguro que tendrá más suerte que muchos de sus antecesores ante un envite de estas características, que tuvieron que pagar con su cargo la respuesta de la calle a las acciones de un gobierno que trabaja teóricamente en equipo.