Mariano Rajoy se ha pegado en apenas cinco días una auténtica paliza. Física, política y diplomática. Se ha dado más de media vuelta al mundo, 30.000 kilómetros en 38 horas de vuelo, y se ha reunido en los principales foros de mando con los líderes más relevantes, desde Barak Obama y Angela Merkel, hasta Dilma Rousseff o François Hollande y Mario Monti. El esfuerzo ha sido ingente, el resultado muy escaso. A Rajoy ya le empiezan a conocer bien por ahí fuera, lo que no está resultando necesariamente positivo. Y ante tanta ausencia e incomparecencia aquí corre el peligro de perder el favor de los que le apreciaban en casa, de los suyos, de los millones de fieles votantes del PP. Dice que no le importa, que hará lo que tenga que hacer "cueste lo que cueste, me cueste lo que me cueste". ¿Les suena la frase y la música?