40 Aniversario

Eros

Cortarse los dedos antes de llamar al ex

Por: | 25 de septiembre de 2016

"Yo la dejé, pero creo que porque no quería estar ahí hasta el previsible final de nuestra relación, aunque no he podido dejar de pensar en ella, y ahora está casada y tiene dos hijos. Le he escrito hace un tiempo una larga carta, pero no me atrevo a enviársela, ¿te parece que lo haga?", me consultaba hace algún tiempo un amigo de treinta y tantos, que sigue soltero y con nostalgia por una exnovia.

Cuando se acaba una relación, extrañamos la presencia de esa persona pero también su ausencia. Es decir, lo echamos de menos como potencial interlocutor de nuestro diálogo interno, de nuestras previsiones (podría proponerle ir de excursión, el finde), de nuestras dudas (cómo actuar después de lo que pasó con nuestro jefe). Nos encontramos mil veces ante el muro de : 'ay, cierto que ya no está'. A ver si puedo ser más gráfica: por ejemplo, escuchamos un debate en la radio sobre la homosexualidad reprimida que expresa la escritura de 'El Padre' en Strindbergh y pensamos que se lo comentaremos a él, que admira tanto al dramaturgo sueco... y en eso caemos en la cuenta de que ya no hablaremos más con él, que ya no podremos decírselo. Entonces, nos viene la melancolía del hueco en el lugar del interlocutor potencial o, de lo contrario, la loca idea de escribirle un SMS, un whatsapp o un e-mail para contárselo (en Facebook nos tiene bloqueadas, así que ya no podemos usar el messenger: por cierto, ¿bloquear es una manera de expresar la imposibilidad de dejar de estar pendiente del otro?).

 

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 El hueco en el alma, o toda esa ausencia entre las piernas. Foto de Irene Díaz.

¿Qué hacemos con las ganas, con el hueco, con los razonamientos que se nos asoman a borbotones? ¿Qué hacemos con nuestros sentimientos estampándose en seco contra su ausencia? Y el cuerpo que pide.

Convendrán conmigo en que, frente a estos supuestos, falta calcular el factor tiempo para dar una respuesta certera.

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Mi novio cree que lo dejaré por mi vibrador

Por: | 23 de septiembre de 2016

Por Sandra Bravo*

Seamos realistas: es posible que que ellos dos no lleguen a ser colegas. Pero lo importante, en todo caso, es que tu vibrador no suponga un cisma en vuestra relación y evitar que desde el día que entre en vuestra casa, todas vuestras discusiones sobre sexo recaigan sobre él.

"Claro, desde que tienes la polla esa ya no tienes ganas de hacerlo conmigo, ¿verdad?". "Ahora entiendo por qué te emperraste en comprar el modelo más grande del mercado". "Elige: o él o yo". Son solo algunos de los argumentos que podrías oír en boca de tu novio desde que compraste aquel vibrador de última generación con el que tanto soñabas. Puede parecer irónico o exagerado, pero me temo que la realidad siempre supera la ficción.

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Foto de Emilio Schargorodsky.

Una pareja entra en una tienda erórica, él intenta convencer a ella, por lo bajini, de que todo lo que necesitan es un nuevo lubricante, hasta que por fin ella, despistándolo en la sección de vaginas en lata, corre hacia alguno de los dependientes y aclama victoriosa: "veníamos a buscar un vibrador". En ese caso, la pregunta típica de "¿Para ti, para él o algún modelo para parejas?" es totalmente accesoria. Su cara lo dice todo. En ese momento, aparece el novio, acalorado y preguntándose si ya lo habrá pedido y maldiciendo el tiempo que perdió mirando los packagings. Y sí, para aquel entonces ya hemos llegado a la zona de muestras, donde su novia admira y toquetea lo que podría ser una de las siete maravillas de la humanidad. Ella escucha con atención las características de cada modelo: el tipo de material, las funciones, si es sumergible o no, el tipo de alimentación… Él solo se preocupa por un aspecto: ¡el tamaño!, dejando caer algún comentario del tipo: "no hace falta que sea muy grande, es para empezar", e intentando esconder en vano los modelos mejor dotados de la tienda.

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Dedicado a mi futuro hijo: sé el hombre que quieras ser

Por: | 19 de septiembre de 2016

Lo reconozco. Soy la primera en emocionarme con esos post en medios de comunicación o redes sociales sobre los consejos que le darías a tu futuro hijo para tener una vida mejor. Especialmente si están dedicados a mujeres. Muy especialmente si abogan por educar a las mujeres de una forma diferente, mucho más autónoma, empoderada. Lejos de los cuentos de princesas de hadas.

Pero la última vez que compartí uno me di cuenta de una cosa. Que esos mensajes de ‘sé la mujer que quieras ser’ están dirigidos, por norma general, solo a las niñas. ¿Y para los niños qué? ¿Ellos no tienen derecho a ser el hombre que quieran ser? ¿Y cómo van esas niñas a tener un futuro más igualitario, si seguimos educando igual a sus futuras parejas? ¿Cómo podemos pretender cambiar el mundo solo cambiando a la mitad de la sociedad?

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Imagen de Pixabay

Me planteé entonces qué pasaría si mi futuro e hipotético bebé fuera un niño. Qué querría decirle. Y me salió esto:

1. Sé el hombre que quieras ser. Porque la sociedad se ha empeñado en unir a la palabra hombre con adjetivos como ‘fuerte’, ‘protector’, ‘viril’, ‘dominante'… pero realmente cada hombre es diferente. No seas lo que los demás creen que debes ser. Puedes ser muchas cosas, no hace falta que nadie te encasille solo en una.

2. Juega con lo que quieras. Vístete como quieras. Si quieres jugar a papás y mamás está bien. Si quieres jugar a los coches, también. Es solo un juego. Somos los adultos los que vemos más allá. Lo importante, al final, es que te diviertas, que aprendas eligiendo el juguete que quieras.

3. No tienes por qué ser un guerrero. Ni tienes que ser dominante con todo lo que hagas. No tienes por qué ver dibujos en los que siempre haya violencia y muerte. Puedes disfrutar de libros que te aporten, que despierten tu curiosidad y de juegos en los que no se destruye, sino que se construye.

4. No hagas caso cuando te digan ‘los niños no hacen eso’. Si algún amigo o familiar o nosotros mismos cuestionamos tus gestos, no hagas caso. No dejes que los demás te pongan etiquetas que tú todavía no has elegido.

5. Si cuando empieces a jugar a las novias y los novios, no sabes si te gustan los niños o las niñas, tampoco pasa nada. Ya lo averiguarás. Te guste lo que te guste, lo importante es que la persona que elijas te haga feliz. Nada más.

6. Aunque crezcas, sigues teniendo derecho a llorar. A mostrarte débil. A pedir ayuda. Ser un hombre no significa tener que ser ‘fuerte’ siempre. Todos pasamos malos momentos, todos tenemos sentimientos y es sano mostrarlos y compartirlos con las personas que quieres. Es más fuerte el que se muestra que el que se aísla solo.

7. Aléjate de los hombres que hacen de menos a otros hombres por su sexualidad. No son más hombres los que se creen ‘machos alfa’, sino que, por norma general, son personas acomplejadas que intentan esconder sus debilidades, realzando las de los demás. No son los amigos con los que querrás contar.

8. Sé un hombre completo. Autónomo, responsable, independiente. No te escudes en nadie para eludir tus responsabilidades. Ni siquiera en mí, si me empeño en tenerte siempre como el ‘niño de mamá’. Sé autosuficiente y capaz de resolver las cuestiones diarias por ti mismo. Eso incluye tu higiene, las tareas domésticas, los gastos, las cosas que hay que saber de la vida cotidiana.

9. No pienses que tu deber es hacer feliz a las mujeres, para conseguir que te hagan caso. Tu deber es hacerte feliz a ti mismo, después puedes encontrar a una mujer que quiera ser feliz contigo. No seas el príncipe de nadie. Busca una compañera que sea como tú, independiente y autónoma, e intentad ser un apoyo el uno para el otro.

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Allí donde el sexo se llama 'hacer reír'

Por: | 16 de septiembre de 2016

Por Martha Zein*

Dicen que a medida que alcanzamos la madurez perdemos la capacidad de reírnos. Lo que en la infancia sucedía unas 300 veces al día, en la edad adulta llega a reducirse a 15. Tengo mis propias teorías sobre esta grave decadencia: se trata de nuestra forma de manejar las palabras. Lo hacemos de tal manera que a medida que nombramos el mundo vamos perdiendo carcajadas. Además, está la propia naturaleza de este alborozo: es difícil pensar cuando estamos 'muriéndonos de risa'. Por un momento, nuestro cerebro se desverba lanzando sinapsis alegres a su libre albedrío; las ondas cerebrales se hacen más lentas hasta alcanzar la frecuencia llamada gamma (la misma que cuando se medita, la antesala a los grados alterados de consciencia en los que la telepatía es posible); el ego desaparece. Todo el cuerpo vibra. La mente queda en estado de excepción.

IrisIlustración de Iris Serrano.

Uno de los momentos más deliciosos de la vida en común (ya sea en pareja, en grupo o en sociedad) es cuando la explosión de risa nos desmaneja y recuperar el resuello se convierte en el principal empeño. En ese momento, la garganta se ve desposeída de su capacidad de nombrar y pasamos a comunicarnos con todo el cuerpo. Nos apresa una vibración capaz de sacudir los átomos que nos conforman y reordenarlos de forma pacífica. La dopamina (responsable del placer), la serotonina (sostenedora de la felicidad) y las endorfinas (con altos poderes analgésicos), las mismas sustancias que segregamos cuando hacemos el amor, suben nuestro sistema inmunológico. Al mismo tiempo, nuestra mente baja sus defensas.

Hacer reír, pues, implica dar placer. Reírse equivale a gozar. Si dos personas logran darse placer y gozar juntas sin necesidad de nada más, no van mal. Eros también ríe. Lo saben las culturas ancestrales. En las fachadas de los templos de Kajuraho (India) contemplé este invierno a Shiva y Shakti, divinidades que encarnan la energía vital y la consciencia. Reían y sonreían mientras gozaban el uno en la otra y viceversa. Entendí que la risa también era una celebración sagrada. Aquellas esculturas me hicieron rizar un antiguo rizo. Hace años, siguiendo los pasos del cazador se amaneceres que protagoniza mi película documental Feliz Vida Loca, terminé a los pies de una mujer inuit.

 

 

'Feliz vida loca', documental de Martha Zein sobre la depresión y la felicidad.

Aquel cazador de amaneceres quería retratar ese instante preciso en el que la luz de la alegría logra abrir la noche oscura del alma, y en pos de ese objetivo llega hasta Finlandia. Allí encontrará la gran metáfora de las auroras boreales (sus ondas irisadas, verdes, brillando en medio del firmamento) y una tierra helada cuyos habitantes desconocen la palabra depresión, no tienen un vocablo para nombrar la guerra y a las relaciones sexuales las llaman "hacer reír".

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Pasión hace ciencia

Por: | 13 de septiembre de 2016

¿Sabían ustedes que Galileo Galilei (Pisa, 1564 - Arcetri, 1642), a quien llaman el padre de la ciencia (o al menos de la astronomía y de la física), era un tipo apasionado y sexual? Un heterosexual que nunca se casó y al que, para simplificar, se le llama 'mujeriego', pero que estuvo en una relación (posiblemente abierta) con una mujer 'de costumbres laxas', unos diez años. Con Marina Gamba tuvo tres hijos y no pudo reconocerlos legalmente por la distancia social entre un noble de baja nobleza y una amante 'meretriz', aunque se ocupó de ellos, al punto que adquirieron su apellido, eso sí, cuando la mujer 'de vida disoluta' ya hubo muerto.

No se arrancó el corazón para hacer ciencia. No debió dejar de sentir para ser racional. Pensar es amar, primero, y poner la carne en compromiso. Saber es desear, herejía. Y puede que el moralismo le llame 'vicio'.

Como dice nuestro querido y siempre citado filósofo Byung-Chul Han: "El Logos carece de vigor sin el poder de Eros".

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Corazones arrancados, pero no en nombre de la ciencia. Foto de Emilio Schargorodsky.

Para hacer ciencia de esa que deja traza, hay que ser revolucionario, y amoroso. Y quizá tomar atajos, irse por las ramas. Para ser sabio, no basta con ser obediente. Galileo Galilei no fue 'recto': fue rupturista también porque necesitaba ganarse la vida, y entonces aguzaba el ingenio para alimentar a tres hijos que no llevaban su apellido sino el de la mujer que hacía enfadar a su madre.

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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