Eros

El orgasmo múltiple y nuestras promiscuidades

Por: | 23 de marzo de 2012

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Fotografía incluida en el reportaje 'Poesía', del proyecto Enfantsterribles, creado por Carlos Pérez Morales y Cintia Massafra.

Las mujeres buscamos sexo. Lo hacemos antes, durante y después del matrimonio.
Sí, es cierto, nos suele gustar más, mucho más, en un atractivo envoltorio de romanticismo y afecto, pero si no es posible, también nos buscamos atajos.

Así de contundente arranca este post para echar por tierra, de una vez por todas, la idea de algunos hombres acerca de la inapetencia sexual de las mujeres o la noción de que los hombres son promiscuos ‘antropológicos’ y las mujeres, no.

Recuerdo, por caso, que en el reciente espectáculo teatral Terrat Pack, el monólogo de Buenafuente abundaba en bromas sobre el desenfreno masculino frente a la indiferencia femenina, una idea que me pareció francamente obsoleta. Pienso también en el comentario de un lector del blog que, días atrás, escribió: “una vez la mujer (..) ha alcanzado una relación estable con su compañero masculino, su atracción sexual y sus ganas de mantener sexo con su hombre disminuyen significativamente”. Puede que se le pasen las ganas de hacerlo con el marido, querido Hugo, lo que no significa que esa mujer no se erotice fronteras fuera de la cama que comparte con el señor en cuestión. Necesidades y aburrimientos tenemos todos, hombres y mujeres.

Por no hablar de lo demodé que resultó aquella infausta frase del sonriente presidente chileno Sebastián Piñera: "una dama que dice que sí no es una dama".

Por fortuna, a pesar de ciertas gracias de sexismo decimonónico, el deseo femenino ya no está mal visto en Occidente, aunque la palabra promiscuidad en sí provoque aún cierto escozor (dice de ella la RAE que denota “confusión, mezcla” o la “convivencia con personas de distinto sexo”).

 
Olivia Wilde, 'Trece' en House, en una recordada escena lésbica.

De ahí que la industria del entretenimiento de los puritanos Estados Unidos se atreva a presentar a queribles personajes femeninos que despliegan su erotismo sin tapujos, por amor, terapia o pasatiempo.

Y como muestra valgan los ejemplos de protagonistas de series televisivas a las que, en general, no se juzga por su amplitud de mente (ni de piernas): Penny de The Big Bang theory, Laura de En Terapia, La Trece en House, las chicas de Mad Men, sin contar a las cuatro neoyorkinas que desbrozaron la senda, claro.

 

Una de las últimas temporadas de la hilarante The Big Bang Theory termina con Penny (eterno amor y vecina del protagonista) en la cama con Raj, el común amigo indio, luego de reconocer que no debería haberlo dejado con Leonard.

Si hablamos del cine de estos días, no hay que buscar más allá del personaje de la becaria y militante demócrata de Los idus de marzo, la formidable película de George Clooney, sobre la pérdida de la inocencia y de los deseos en el mundo de los ideales políticos. Ella, Molly (Evan Rachel Wood), cumple con ilusiones de veinteañera algunas de sus propias ansias y alivia tensiones ajenas, pero se enreda en un bosque fálico de corbatas caras y cinismo.

 

Entrevista a Evan Rachel Wood, la actriz que en Los idus de marzo interpreta a una becaria bien predispuesta a la política y al sexo. Entre Ryan Gossling y George Clooney.

¿Y si echamos un vistazo a los primeros homínidos, a la historia que se escribió antes que los manuales de prescripciones y castigos (y antes de Hollywood)? Según algunos investigadores, hay varias razones para que la variedad sexual pueda considerarse una herencia “natural” o fruto de la adaptación de la especie a las condiciones de supervivencia.

A partir de la certeza de que durante la larga historia de nuestra evolución la mayoría de los machos buscaron copular con más de una mujer a fin de diseminar sus genes, la antropóloga Helen Fisher sostiene que las hembras también tienen sus razones para variar (de pareja) y que esas razones han dejado marca en nuestro cuerpo.

Su propuesta: “La infidelidad femenina fue probablemente adaptativa en el pasado. Tan adaptativa, en realidad, que dejó su marca en la fisiología femenina. En el momento del orgasmo, los vasos sanguíneos de los genitales masculinos envían la sangre de vuelta a la cavidad del cuerpo, el pene se pone laxo y el acto sexual termina (…) Para la mujer, sin embargo, el placer puede estar en sus inicios. A diferencia de sus compañeros, los genitales femeninos no expelen toda la sangre. Si ella sabe cómo hacerlo, y lo desea, puede alcanzar el clímax una y otra vez”.

Hablamos, por supuesto, del orgasmo múltiple. Fisher comenta que, precisamente, este “alto rendimiento de la hembra humana, en conjunción con datos de otros primates, condujo a la antropóloga Sarah Hrdy a formular la hipótesis novedosa acerca de los comienzos primitivos del adulterio humano femenino”.

Recuperando hábitos de simios hembra que participan en apareamientos no reproductivos con múltiples machos y la única excepción de sus hijos (actividades nada necesarias para concebir) infieren los científicos que el instinto sexual de la hembra chimpancé cumpliría dos “propósitos darwinianos”: aplacar a los machos para que no agredan a los recién nacidos y, a la vez, confundir la paternidad para que cada macho de la comunidad proteja a la criatura.

En palabras de Fisher, en Anatomía del amor: “Hrdy aplica este razonamiento a las mujeres, atribuyendo la gran magnitud de impulso sexual femenino a una táctica evolutiva ancestral –copular con múltiples parejas– para obtener de cada varón la inversión suplementaria de cuidado paternal que impida el infanticidio”.

Otra cosa bien distinta es que las damas, de nuestras tatarabuelas nómadas a nuestras tías contemporáneas, hayan sido discretas a la hora de desear y de “ejecutar”(y todo por no voltear el penúltimo torreón moralista).

Al parecer, cuando unos cuatro millones de años atrás, en África, surgió el apareamiento de a dos para la crianza de los hijos, las hembras “pasaron de la promiscuidad desembozada a las cópulas furtivas, y lograron así el beneficio de mayores recursos y, al tiempo, una mayor variedad de genes” para su prole.

Audaz instinto sexual femenino que la cultura (y las culturas) no han podido taponar y que emerge, cada vez con menos soslayo y prejuicio.

Hay 117 Comentarios

***COPULAR,...tran..IMPORTANTE,..COMO,....COMER,...

****SOS...SOS...SOS......CLARIN,..Cornetas...***TRES,..CUARTAS,..un...JEME,..CABEZA,..LIBRE,....Dale,..dale....con,..TODOoooooooooooooo.

La evolución también actúa en sentido contrario: lo primero que hacen los leones al conquistar una manada no es aparearse con las hembras, sino matar a los cachorros, que no son suyos. Lo mismo nos ocurre a los varones: tendemos a ser celosos porque nunca podemos estar seguros, a diferencia de las mujeres, de que el hijo es nuestro y a nuestros genes varoniles no les interesa que trabajemos para otro. Así que dudo mucho que la táctica funcione como dice el artículo. Y, en todo caso, que no se quejen las infieles si las sorprenden sus legítimos y luego pasa lo que pasa.

Nunca luche ni luchare con otro macho cabrio por una hembra, pero cuando tengo hambre lucho por una bolsa de patatas fritas...

ERROR!!
El orgasmo múltiple en la mujer es más simple.
Aquí si que va Darwin, no la antropóloga feminista tan mal clavada.
Es la ley de la supervivencia. El hombre se vacía, y la mujer recoje. ¿Por qué el hombre va a tener otra erección si no tiene más que "soltar"? La mujer ha de recibir todo lo que pueda, y que gane el más fuerte.
Por eso la lucha del macho por la hembra en todo cortejo o apareamiento mismo!!!!!!
No he visto gente más cortita que en este blog! No se qué reivindicáis!!!
Vosotros sois de los que pedís que bajen la nómina del compañero en lugar de pedir que aumenten la vuestra!!!

"Las mujeres buscamos sexo. Lo hacemos antes, durante y después del matrimonio."
Me temo que no todas. Algunas lo hace, tal vez muchas pero no todas.

Por suerte ya no somos simios, aunque ellas sean monas ( o si ladies crucifiquenme, pegenme.....)

Menos mal que las cosas están cambiando algo!! Y menos mal que haygente que sabe contarlas. Enhorabuena. No pod´ria estar más de acuerdo (y soy un tio hetero y salido, como todas vosotras). jeje

Yo creo que la autora de este articulo confunde términos. Cambiar de pareja, que tengas un soberbio apetito sexual y acostarte con quien te de la gana es una cosa. La infidelidad es otra. Si lo que quiere decir es que hoy en día las mujeres son tan infieles como los hombres, esto me parece un ejercicio de feminismo mal entendido propio de otro tiempo.

Vive la diference!... aunque no exista en algunos aspectos ;-)
http://bici-electrica.blogspot.com/

Es evidente, una vez más, que lo más parecido a un hombre es una mujer y viceversa.

Saludos

La base del artículo,sin eufenísmos me ha encantado,me pierdo cuando empiezan las lecciones de antropología,¿no se podrían dar opiniones sobre experiencias personales o sensaciones efectivas? Incluso escribir (puesto en ello) sobre casos concretos y personales,se supone que esto va de algo mas o menos creible,por lo demás,encantado de leer este espacio.

“propósitos darwinianos”: aplacar a los machos para que no agredan a los recién nacidos y, a la vez, confundir la paternidad para que cada macho de la comunidad proteja a la criatura. Resulta curioso q el índice de infanticidios de 0 a 12 años con menores a cargo lo ostentan las féminas, al igual q de 65 en adelante con mayores convivientes. Demagógia y argumentos futíles a desmano. Dediquense a escribir sobre su negociado de fantasias eróticas y baba antes q sentenciar sobre antropología y sociología q va en otro blog. Él q mucho abarca ...

"Estoy aburrida de estar tan salida; instinto sexual déjame ya en paz", cantaba una chica de no sé qué grupo. Efectivamente si te llegas a cansar de tu propia naturaleza cómo no vas a cansarte de la ajena. Así pues los contratos matrimoniales como los laborales, preferiblemente: a tiempo parcial. Y de facto son así, hasta que el hastío nos separe.

No he podido leer más que las primeras líneas. Se ve que yo me he topado con todas las mojigatas inapetentes del país. Qué mala suerte.

Lo veo un poco simplista (o que se ha elegido lo que se ha querido para justificar una premisa a priori). Los chimpancés en principio no son precisamente un ejemplo respecto a los humanos: generalmente quien insemina es el macho alfa (diseminar sus genes y defender la tribu son sus únicos cometidos), no todos los miembros del grupo. Una hembra que se ofreciera alegremente a todos los machos atraería inmediatamente la ira del alfa, algo no muy deseable. Por otro lado, actitudes que nosotros consideramos "sexuales" se dan con toda frecuencia, pero no tienen un valor reproductivo, sino meramente simbólico, con el fin de establecer jerarquías dentro de la tribu. Por otro lado, se olvida convenientemente a los primates monógamos (los hay), y finalmente se obvia nuestra diferencia decisiva diferencia frente a los otros primates de nuestro orden: la capacidad para crear constructos culturales. El concepto de monogamia, indisolublemente unido al de promiscuidad (este último no existiría sin el primero) se explica perfectamente de manera cultural, por una actitud de "propiedad" del otro/a, una actitud promulgada durante siglos por normas sociales y religiosas, verdaderas responsables del sometimiento de la mujer y de la censura hacia la promiscuidad. Así que no vayamos a buscar cusas y orígenes en los papiones, que podemos extrapolar actitudes que no son extrapolables: basta con rebuscar un poco en las telarañas de nuestras iglesias y leer algunos de los textos fundamentales de las civilizaciones para entender porqué la mujer promiscua es estigmatizada. Claro que los genes tienen un glamour...

Me encanta este blog y este post en particular. Felicidades.
El sexo y el orgasmo son fisiológicos y como es obvio tienen fines y son productos de la evolución de nuestra especie (al fin y al cabo una especie de homínido más).
Actualmente, existen poblaciones aisladas con comportamientos considerados similares a los que las primeras poblaciones de humanos (Preciosa explicacion en el libro El antropologo inocente de Barley). Generalmente, el sexo no está penalizado y aunque tiene fines reproductivos, también tiene fines sociales (acabar con disputas, mejorar lazos afectivos...). Este comportamiento es similar al de poblaciones de chimpancées (sobretodo bonobos). La promisqüidad femenina se penaliza históricamente para asegurar que las posesiones se transmitiran en herencia a los propios hijos. Esto hace que los hombres entre ellos dejen de competir y en cambio pasen a reprimir a sus mujeres...Los orígenes del machismo.

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas. Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina L. H. M.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Nuevo libro

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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