"El amor es una cifra que contiene todas las demás". Esto afirma el director de cine Emir Kusturica. Y basta pronunciar la frase para que empiece a sonar de fondo, se diría, la música tradicional de su tierra, bien orquestada, que suele acompañar sus obras, que redondea esos paisajes, situaciones y personajes, tan balcánicos, tan peculiares...
"Los mejores diálogos y la mejor escenografía no bastan para hacer una gran película...", asegura. "Y sin duda también el amor se construye en las pausas místicas entre las palabras, entre los sueños", sigue. "El sentimiento aflora en todas las acciones que emprende el hombre, aunque jamás descubre el misterio ni encuentra la respuesta a la pregunta: '¿Cuál es el ingrediente más energético para la relación amorosa?'. Porque cuando los misterios se desvanecen, cuando el amor se esfuma, las personas se separan y solo piensan en cosas tangibles y a menudo feas".
El párrafo de arriba está incluído en el libro ¿Dónde estoy en esta historia?, de Kusturica, que acaba de editar Península. Y basta leerlo para quedar atrapado entre sus páginas, porque allí dentro se agazapa él mismo, el personaje, el monstruo del cine, el de Do you remember Dolly Bell? (foto arriba), el de Papá está en viaje de negocios, el de Underground, el de Tiempo de gitanos, el de Gato negro, gato blanco.... Entre sus palabras danzan él y los suyos, sus amigos o padres, su familia, su país y la guerra, la industria del cine y de la música y el amor y la muerte. Y ahí hemos encontrado hasta el relato de su debut en el sexo y sus alrededores.

