Autor invitado: JoanG. (periodista deportivo, Barcelona)
Ahora que ya estamos listos para la invasión de la hazaña olímpica y balompédica hasta el infinito y más allá, aquí llego de nuevo, cual primo de Zumosol (pido perdón), a aportar mis historias, liberarme de lo mío, y aclarar un par de cosas sobre la deportividad. La primera: los linchamientos, señoras y señores, son feos, nada elegantes, ni eróticos, ni sugerentes, ni nada... Ni en el terreno de juego, ni en la política, ni en la cama. En parte alguna. Para ligar algo no se los recomiendo.
Ser liquidador/a profesional en la vida real tiene poco morbo (otra cosa es en la ficción). Y poco interés. Despierta expectación, sí, pero luego corta el rollo de cuajo. Y ya no hay quien lo levante. Porque la actividad de masacrar (metafóricamente hablando) a los demás, sea donde sea y en el campo que sea, remite a la masa, la turba, lo dictatorial siriado o iranizado, lo represor, lo cutre, lo descontrolado y lo oscuro... Algo muy feo.
Nada que ver con la relajación, la sonrisa, el gustito y el amor por la vida implícito a todo buen sexo, me van a perdonar. Cuando uno ha retozado, el mundo tiene otro color y otro sabor y otra música y hasta otra luz y otra economía cotidiana. Y si canta Bruce Springsteen, huele a barbacoa, corre la brisa y hay cigarro y cerveza por medio, con la chica/o deseada al lado, qué les voy a contar que ustedes no sepan... Sólo les digo esto: el partido entonces sí que está ganado. Y disfrutado.
Como parece que disfrutan las chicas de la Lingerie Football League de fútbol americano, que estos días se juega en América, en Australia... y llegará a Europa en 2014.
En Mexico DF, dos jugadoras de la Lingerie-Footballs (LFL, Liga de fútbol en lencería) durante el partido celebrado el pasado 5 de mayo. Creado en 2009, ha ido creciendo más allá de EE UU. La capital mexicana podría tener pronto su propio equipo. Todas las fotografías de Reuters/AFP.

