El pasado lunes, tomando el café con compañeras del trabajo, dos contaban que se habían ido de fin de semana de chicas con otras tres amigas y que habían vuelto muy contentas y relajadas pero, que aunque se lo habían propuesto, no consiguieron consumar con ninguno de sus ligues. No pasaron del coqueteo. Y me acordé, que hace años estuve preguntando aquí y allá, brujuleando por libros y por la Red, y elaboré una especie de decálogo para afinar en ese momento clave:
Coqueteando en un bar, de Mario Luna.
Le miras, te observa. Te atrae, le gustas... Pero cuando pasáis a mayores tu príncipe azul se vuelve rana. Si en el sexo es malo, hay que plantearse qué hacer. Porque, desde luego a mi, me importa más la calidad que la cantidad de mis relaciones sexuales. Lo cierto es que, a priori, resulta difícil saber cómo se va a comportar alguien entre las sábanas. Aunque, si esa persona ha suscitado nuestro interés, más vale tirarse a la piscina. Es mejor tener una mala experiencia que perder una (o varias) buenas. Pero, bueno, aquí van una serie de pistas para chicas a quienes gustan los chicos. De varones heterosexuales, me ocuparé en otro post.

