"Los temas de la vida se reducen al amor y al despecho...", le sugerí -a modo de temeraria síntesis- al showman al que entrevistaba días atrás. Él es un actor, un tipo conocido, muy culto, y expresó su desacuerdo conmigo, cortésmente. No obstante, concedió: "Salvo que te refieras a Eros y Thanatos". Estábamos cerrando la charla, me reí y asentí: "Claro, en el despecho está la muerte, el menosprecio, el dolor; en el amor, todo lo que tiene que ver con la vida plena y la aceptación".
'Cupido y Psique', de Jacques-Louis David.
En realidad, con mi conjetura intentaba asignarle términos de menor rango a esta dualidad clásica entre el instinto de vivir y la pulsión de muerte, ambos indisolublemente ligados y mutuamente dependientes. Amor y destrucción que no siempre son tan épicos ni van tan lejos como en la shakespeareana Romeo y Julieta, pero que se nos aparecen cotidianamente, en cada decisión dentro del vínculo romántico o la vida en pareja.
'Acróbata', según José María Guerrero Medina. La dificultad del equilibrio (entre dos), vía www.dunev. com
En unas apretadas horas, dos amigas -pongamos que Sara y Maribel- me habían hablado de personas muy cercanas con problemas que las atribulaban como si fueran propios. Sara se apiadaba de una prima querida a quien el marido de toda la vida le había dicho que se iba de casa, de un día para el otro, y casi sin dar explicaciones (más que la, para él explícita, falta de cariño remanente). Poco después, Maribel se largó a llorar contando el bloqueo afectivo en el que estaba sumida una amiga que sospechaba que el padre de su hijo le era infiel*.
'Dilema de amor: la cumbia
epistemológica', una pieza imperdible de J. S. Mastropiero, por Les Luthiers (fragmento del espectáculo
'Lutherapia', que se representa en Madrid hasta el 21 de octubre).
Como condimento a estas situaciones llenas de porqués ("si teníamos buen sexo", "si nos gusta la misma música", "si teníamos proyectos", "si tenemos hijos", etcétera) se pueden agregar invasiones a cuentas de correo electrónico, sms y whatsapps y la retahíla de indagaciones non-sanctas que solo hacen sufrir a quien las emprende.
Son casos en los que, alrededor, todo son hipótesis y dichos de dichos. Por supuesto, nadie se explica nada, nadie sabe tampoco qué hay del lado del narrador y lo más sencillo (y catártico) es vituperar contra el abandonador o el que se ha vuelto a enamorar y no sabe cómo salir del atolladero de las convenciones y los compromisos adquiridos.
A veces creo que buena parte de nuestra misericordia con las aparentes víctimas surge de la proyección de nuestros propios miedos; qué digo miedos: pavores.
Entre los victimarios, intuimos que hay quien no quiere o tiene a alguien, pero también está el que no puede. Y en este punto, los de afuera somos, en general, incapaces de interpretar correctamente las señales de la imposibilidad. Vaya uno a saber cuáles son esos insondables motivos del "no puedo", algunos incluso del todo desconocidos para el que toma la decisión de dar un paso al costado, al inicio o bien entrado ya el camino compartido.
'La' escena de Love
actually (2003) de Richard Curtis: el marido aprovecha el
minuto de distracción de la esposa en el centro comercial para comprarle
un collar a su amante. Impagable Rowan ‘Mr. Bean’ Atkinson.
También está la vida, todo lo que pasa ahí fuera, algo que nadie puede frenar para que una pareja permanezca compacta e imperturbable. A propósito, hasta en una comedia romántica algo facilona como Love actually (2003) de Richard Curtis, cabe un buen ejemplo de uno de esos momentos dolorosos y muy probables que suelen zamarrear la cómoda existencia de un matrimonio como tantos. Sucede cuando al bueno de Alan Rickman un día de esos grises se le llena de luz gracias al efecto vigorizante del juego de la seducción y la fantasía de un nuevo amor. Pasa que del otro lado está la convincente Emma Thompson, en la piel de la esposa que se siente la más boba del universo (y nos encoge el cuore).
Navidades con regalos
desiguales: un CD a la esposa y una joya a la amante. Este es el
doloroso diálogo del "me he dado cuenta" entre Emma Thompson y Alan Rickman
en 'Love Actually'.
Contradicciones como parte constitutiva del vivir... En la bienaventurada revista Orsai, Gonzalo Garcés escribe un artículo imperdible, El pez como artista de la arena, para intentar elucidar cómo sigue esto del "inextinguible deseo de querer y ser querido". Garcés enumera allí, con gracia y buena letra, muchos de los temores que nos asaltan a los que no nos cansamos de ‘aplicar’ o proponernos como candidatos a la pareja en la sociedad contemporánea.
Se trata, en muchas ocasiones, de gente que "no solo no se casa" sino que tiende a "desconfiar del amor de pareja", por todo lo que "la pareja puede tener de antagonismo soterrado, de sojuzgamiento, de estafa dulce", escribe el autor de El miedo. "Mirar de frente las fallas estructurales del amor", continúa el escritor, es lo que suele ocurrir en los primeros momentos tras una ruptura.
Con todo, aunque tengamos la certeza de que nunca más podemos "abandonarnos al amor" de otro (en esa suerte de "regreso al nido materno"), aunque sepamos que "nada dura" y estemos convencidos de que "nadie merece que te cortes las venas por él", todos, aun los optimistas del romance, hemos aprendido ya que se puede "sobrevivir sin pareja". ¿Cómo? Como el pez fuera del agua, buscando la humedad de a gotas, en la condensación, en el moho, jugando a los novios, confiando y abandonándose al amor por horas o noches, o días.
Por fin, la última carta para el desbarajuste del amor es una anécdota propia, la de un día que me quedé pensando en todo lo que de simbólico tienen los encuentros, aun los fugaces. Acababa de hacer el amor con un chico que, casi sin tiempo para recuperar el aliento, arremetió con su balance, a contar lo triste que estaba por haberse dado cuenta de cómo había desaprovechado las oportunidades que se le habían presentado de tener una compañera, en cómo había dejado ir a una mujer y luego a otra, por su autoproclamado egoísmo. En ese instante, aunque no se lo dije, pensé: "Si te dieras cuenta de que lo vuelves a hacer, una y otra vez, quizá...".
Y así, el mito del eterno e inexplicable retorno.
(*) Uso el término corriente en estos casos solo con el afán de ahorrarnos explicaciones. Lo escribo en itálica porque me cuento entre las personas que no comparten el significado que se le da comúnmente a la palabra "infiel". ¿Infiel a qué o a quién?, sería la pregunta.


Hay 17 Comentarios
me encanto leerte.
Publicado por: afines | 17/01/2013 18:44:56
Querido amigo "cuchillero" en parte tienes razón pero de cierta manera Nietzsche también la tiene, y como el mismo Oscar Wilde diría "A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante." él es el mejor sin duda alguna :) un buen ejemplo este post te lo recomiendo: http://natalymodel.overblog.com/juegos-de-adultos-heroes-silenciosos :)
Publicado por: Natalia | 18/10/2012 3:36:02
Nietzsche era un amargado y Wilde tenía razón.
Publicado por: cuchillero | 17/10/2012 19:52:20
El amor y despecho, dos palabras que solo decirlas causan muchas reacciones inexplicables en tu cuerpo... te exaltan y acongojan el corazón, ambas van de la mano y son inevitables. Pero como dice la canción "No quiero morir sin antes haber amado, pero tampoco quiero morir de amor" -http://youtu.be/_xhmkWUM7q8 - En fin como afirmaba Nietzsche "el hombre no fue concebido para la felicidad, sino que está siempre destinado a sufrir." Bueno, pero podemos tomar los momentos de felicidad y disfrutarlos intensamente, sin limitaciones impuestas por nosotros mismos y así vivir mejor.
Publicado por: Natalia | 17/10/2012 3:20:39
\\\Si quieres PERDER ºPESO*, un consejo: ¡¡CIUDA TU HIGADO!! http://su.pr/1xuU15
Publicado por: *MIRA ESTE METODO PARA BAJAR DE ºPESO* | 16/10/2012 19:23:41
"Todo hombre mata aquello que ama"........ Me quedo con ésta frase genial de Oscar Wilde porqué tendemos a destruir lo qué decimos que amamos.......Nunca deberíamos ser infieles a nosotros mismos........ Me gusta mucho vuestro blog Anne Cé, Esther Porta, Venus O´Hara, Tatiana Escobar, gracias por escribir y también a todos los invitados que escriben en alguna ocasión, felicidades. Saludos. Anne.
Publicado por: Anne Rodriguez | 16/10/2012 19:18:20
Si nos hacemos muy bien los tontos. Seguramente por los miedos que tenemos en nuestra cabeza. Cómo es posible mantener una conversación normal con alguien que anteriormente nos hemos mirado a quemarropa,esto no a hay manera de entenderlo , son los miedos.
Publicado por: Andaluza | 16/10/2012 18:55:12
Si nos hacemos muy bien los tontos. Seguramente por los miedos que tenemos en nuestra cabeza. Cómo es posible mantener una conversación normal con alguien que anteriormente nos hemos mirado a quemarropa,esto no a hay manera de entenderlo , son los miedos.
Publicado por: Andaluza | 16/10/2012 18:55:11
"Buena parte de nuestra misericordia con las aparentes víctimas" yo lo definiría más bien como la facilidad que tenemos para analizar, comentar y hablar de lo que le sucede a los demás.
Somos capaces de psicoanalizar de forma exacta (o eso nos creemos) a los demás, mientras que no logramos una clara percepción de nosotros mismos, y sobre todo en determinadas situaciones límites como pueden ser la infidelidad, el desengaño... Desde la barrera se torea muuuy fácil.
Os invito a conocer mi blog, y os dejo el enlace de mi última entrada: http://prettynuit.blogspot.com.es/2012/10/hacemos-el-amor-con-la-luz-apagada-o.html
Un saludo!!
Publicado por: Pretty Nuit | 16/10/2012 18:19:59
Interesante ... las mejores novias de futbolistas cada viernes y hoy homenaje a Andrés Montes en http://www.alprimertoke.com/ también en https://www.facebook.com/alprimertoke
Publicado por: Fútbol, chicas y quinielas aqui | 16/10/2012 16:45:22
El post en si no está mal, pero señora-señorita Cué debería de volver a ver la pelicula Love Actually, en ningún momento de la cinta se ve, ni se dice que Alan tenga a una amante; la secretaria se le insinua varias veces y él al centro comercial con Emma para hacer compras navideñas, la secretaria le llama al móvil y le pregunta si le comprará algo, él se lo piensa y compra un collar. En la fiesta de navidad coquetean un poco, pero nada de sexo, por lo menos no se ve, así que no se sabe. El final es que Alan y Emma terminan juntos....jeje...disculpas, pero la he visto unas cuantas veces.
Publicado por: inma | 16/10/2012 15:49:04
Madre mía, qué logorrea.
Publicado por: Gonzalo | 16/10/2012 15:25:43
muy buen articulo, de los mejores que he leido en este blog. @pepe: Insustancial? Un post que habla del Eros y el Thanatos, del eterno retorno? anda ya.
Publicado por: luter | 16/10/2012 13:13:03
Que utilices como referencia "bibliográfica" Love actually tiene delito...
Publicado por: Ángel | 16/10/2012 12:57:55
...por lo demás, bastante insustancial el texto
Publicado por: pepe | 16/10/2012 12:48:17
Cuando más sol@ te encuentres alégrate de contar con la amistad a prueba de bomba de alguien que nunca te va a fallar: tú mism@.
Publicado por: Stímulax | 16/10/2012 11:40:34
¿Y dónde quedan los celos? ¿amistades que se rompen por ver dónde nada existe? Si queréis pasar un buen rato , esta eshttp://www.lee-gratis.com/index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=206&Itemid=30 una historia sobre los malos entendidos en las parejas
Publicado por: carmen | 16/10/2012 9:20:32