Autora invitada: Silvia C. Carpallo
Unos pétalos de rosa sobre la cama, una música de ambiente, luz tenue… y un amante que te desnuda poco a poco, susurrándote al oído lo mucho que le gusta ver tu cuerpo desnudo, y poder por fin acariciarlo. Sin duda, esa parece ser la idea de una noche de sexo perfecta en muchas mentes femeninas. De hecho, si una escribe “sexo duro” y “mujer” en Google, lo que se encuentra es una multitud de vídeos porno destinados casi en exclusiva al supuesto deleite masculino. ¿Es que acaso el puro sexo salvaje es sólo cosa de hombres? Otro mito a desmontar.
Some
Cards, al más puro estilo del Sr. Grey: "I don’t make love, I fuck hard".
El sexo puede ser muy buen sexo, cuando es sucio, visceral, y de hecho a las mujeres puede enloquecernos lo mismo, o incluso más, que una noche romántica en toda regla. Sí, reconozcámoslo, y entendámoslo, a las mujeres también nos gusta “follar” y no sólo “hacer el amor”. El sexo salvaje es, cuanto menos, una de las mejores formas que tenemos de liberarnos, al menos durante un rato, de nosotras mismas.

