Una mujer y sus atributos, en la paleta del pintor argentino Antonio Berni.
Es ley: si tocas una, no puedes dejar desatendida a la otra. Esto le explica la terapeuta sexual de Las sesiones, la tierna película de Ben Lewin, al tardío debutante en la cama. Pensándolo bien, parece bastante cierto que nos gusta que nos acaricien con simetría y voluntad par. De hecho, si hacemos memoria recordaremos la de veces que, por puro instinto (y con ahínco), procuramos que nuestro partenaire sea ecuánime en la tarea.
Vía www.23hq.com
¿Por qué hablo hoy de tetas? Porque días atrás, viendo la película The Máster, del exaltado genio Paul Thomas Anderson, volví a reparar el valor simbólico de las nutricias tetas femeninas. Tan desasosegante es el filme que salí del cine con el cuerpo apaleado, como si hubiera tenido que contener físicamente al atormentado personaje que compone Joaquin Phoenix. Sin embargo, en esta nueva obra sinfónica de Anderson sobre las miserias humanas y los dolores que no calman las religiones, se disfruta hasta el éxtasis la presencia de Philip Seymour Hoffman y no diría que se disfrutan pero… hay un par de planos que contagian serenidad: en ellos, una teta real o esculpida en arena sostiene emocionalmente al chico que ha matado en la guerra y que parece no ser capaz de volver a creer en nadie.

