Escuelas en Red

Escuelas en Red

La voz personal de los protagonistas descubre historias de aulas y pasillos, y reflexiones sobre la vida escolar, configurando una red de innovación educativa en nuestro país. Se resaltan las líneas de mejora que guían las experiencias más valiosas de éxito escolar y de prácticas democráticas de enseñanza, como contribución a una sociedad más justa.

Pan con sabor a kétchup

Por: | 06 de abril de 2014

“En algunos países, los estudiantes dominan las destrezas necesarias para resolver problemas estáticos o analíticos similares a los que se encuentran en los libros de texto, pero tienen dificultades, en algunos casos importantes, cuando la información proporcionada para resolver el problema debe completarse por otras vías o interactuando con la situación planteada”. [INFORME ESPAÑOL. PISA 2012Resolución de problemas de la vida real... MECD-INEE. 106]

Pocos proyectos brindan tantas posibilidades de implicación del alumnado como la creación de un cortometraje Un profesor desempeña plenamente su profesión si se considera parte de un proyecto pedagógico, de un proceso de desarrollo humano… en el que tiene oportunidad de aportar ideas, de participar intensamente en su creación y cuente, además, con la posibilidad de comprobar la calidad educativa de lo construido. Este sentimiento debe estar presente activamente en la práctica de la enseñanza, comenta Óliver Garvín Gómez, profesor del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria ‘Santa Marina’ de Magán (Toledo).
 
Aimane y Younes, estudiantes de la clase de Óliver, asumieron, el pasado curso, el ‘rol’ de directores de fotografía en el rodaje de un cortometraje, en torno al  proyecto pedagógico "Piensa en tu pequeño mundo ¿Qué puedes hacer por él?" Joel, sin embargo, estuvo encargado de maquillaje, y Lucía y Hugo fueron dos magníficos actores.El docente debe ocuparse de que todos y cada uno de los estudiantes se sientan ‘importantes’ dentro del proyecto pedagógico Proyecto pedagógico "Piensa en tu pequeño mundo ¿Qué puedes hacer por él?

Pocos proyectos brindan tantas posibilidades de implicación del alumnado como la creación de un cortometraje y pocas iniciativas son tan exigentes para un profesor, en lo que a actitud y desempeño profesional se refiere.

El docente debe ocuparse de que todos y cada uno de los estudiantes se sientan ‘importantes’ dentro del proyecto pedagógico. Necesita comprobar la distribución ponderada de compromisos y tareas. Tiene que ilusionar al alumnado con un proyecto de aprendizaje social y ha de organizar las actividades de manera ajustada a intereses y expectativas. En este caso, la tarea tenía una dificultad añadida; se daba la circunstancia de que cada realización, requería una expresión creativa muy personal… que, sin embargo, era preciso armonizar con un trabajo colectivo y una rigurosa ordenación de ideas y prácticas.Óliver entiende que para comprender el lenguaje audiovisual es necesario crear y recrear lenguaje audiovisual

Óliver entiende que para comprender el lenguaje audiovisual es necesario crear y recrear lenguaje audiovisual. Es preciso valorar las horas de trabajo que supone, pensar en su planificación y organización, hacerse cómplice con un verdadero espíritu de equipo que se necesita, se persigue y se exige… No hay ningún trabajo audiovisual que no implique la suma de ‘talentos’ de un gran equipo. Ésa es la esencia y la magia que adoptamos como referencia en el aula: “Comprender y crear para reflexionar”.

La decisión del Colegio ‘Santa Marina’, de Magán (un pueblo de algo más de 3.000 habitantes, muy cercano a Toledo) de llevar el cine al aula, provocó una nueva manera de entender el aprendizaje y un horizonte inesperado de expectativas educativas. Conocer, participar y crear una película, supone, entre otras vivencias, percibir la imagen desde dentro, desplegar procesos creativos completos, desde la idea inicial... hasta la proyección, dotar de tiempo a cada fase del proceso, realizar las actividades sin prisa, pero, acompasadas de ritmo, es decir, sin pausa.

Con esta concepción pedagógica sobre el lenguaje audiovisual, los guiones se trasforman en auténticos registros de ‘centros de interés’, ofreciendo la oportunidad de referenciar contenidos curriculares ‘con sentido’. Por ejemplo, en la fase de elaboración del guion se aborda la redacción de textos, la narrativa y la expresión oral; las matemáticas también entran en acción al montar la película, minutar las escenas, calcular los tiempos de rodaje...; didácticamente, es muy sencillo ocuparse de contenidos relacionados con el conocimiento del medio natural, social y cultural; y es evidente que se trabaja directamente el área de educación artística y el lenguaje audiovisual… ¡Qué fantástica oportunidad de aprendizaje motivado y finalista! Supone una dedicación de la que se obtiene un producto observable y con repercusión social.

Pan con sabor a kétchup”, cortometraje realizado por el grupo de 1º A de Educación Primaria
del Colegio Público “Santa Marina” de Magán (Toledo) en el curso escolar 2012/2013.

Pan con sabor a kétchup” fue el nombre del cortometraje, que fue galardonado con uno de los Premios Nacionales de Educación para el desarrollo ‘Vicente Ferrer’, edición 2013, convocado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y cogestionado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Esta iniciativa surgió en respuesta a la demanda de transformar las aulas en espacios de sensibilización activa sobre la realidad circundante. Permitió, desde el análisis y la reflexión, deslizarse con facilidad entre lo local y lo global, y desde lo global a lo local.

El cortometraje nació de un cuento popular conocido y que incorporaba un verdadero muestrario de valores universales. El aula y la tarea, en estos momentos, se convirtieron en inmejorables herramientas de trabajo para afrontar los temas transversales de educación para el desarrollo, como la soberanía alimentaria, la ecología y la reflexión sobre formas y estilos de vida, así como, su influencia en la configuración del medio ambiente.

En el colegio ‘Santa Marina’ se venía trabajando, hace algún tiempo, este tipo de iniciativas de educación activa y responsable

En el colegio ‘Santa Marina’ se venía trabajando, hace algún tiempo, este tipo de iniciativas de educación activa y responsable (no en vano mantiene el Galardón de Bandera Verde de Ecoescuelas). En relación con el huerto escolar, por ejemplo, los alumnos y alumnas habían comprendido y se habían identificado con el valor de la sostenibilidad. Con el proyecto de diseñar ‘una casa biosostenible’ y el empuje y desempeño profesional de Sandra Santomé Nogueira, imaginaron pequeñas iniciativas que podrían llevarse a cabo, aquí y ahora, siendo coherentes con el compromiso adquirido con el planeta y formulando formas de vida sostenible; también, desplegaron actividades de concienciación sobre el estado de salud del planeta y de la humanidad, analizando las diferencias norte-sur, la escasez de alimentos…etc.

El 30 de enero celebraron el día de la paz colaborando todo el centro en la construcción de un mosaico con la figura de Nelson Mandela.

Siguiendo esta tradición, la clase de Primero A, se puso manos a la obra y comenzó el trabajo que culminaría en “Pan con sabor a Kétchup”.

Tuvieron que enfrentarse, en primer lugar, a la elaboracion de un guion del relato y cuando lo tuvieron encima de la mesa, se dieron cuenta de que eso era sólo el principio, que les quedaba por delante dialogar mucho y decidir cómo se quería mostrar, qué se quería trasmitir, qué sucedería... A alguien se le ocurrió, entonces, que sería bueno hacer una película 14.03. grupo rodaje. lateral2‘muda’ (se acababa de estrenar la película ‘Blancanieves’ de Pablo Berger).

Después de esta primera fase, se pensó en el rodaje. Querían hacerlo en medio de un campo de cebada, el de Andrés, el padre de Ainhoa, que incluso les prestó el tractor. Como el guion exigía rodar en un banco y con un coche bastante aparente, varios padres se ofrecieron a colaborar. Las sesiones de rodaje, según cuenta Óliver, fueron muy divertidas, con las familias muy implicadas. Filmar, por ejemplo, la escena en la que los alumnos parecen conducir, sin que se vea al padre escondido entre los pedales, fue toda una aventura.  

La última parte, el montaje, la hicieron dentro del aula con un proyector; los estudiantes estaban impresionados, no se imaginaban que el cine era un preciso e imaginativo juego de cortar y pegar.

Completar el proceso y ver el ‘corto’ editado, después de tantas y tantas vueltas, después de mucho reescribir y de valorar muchas alternativas de montaje, supuso un despliegue de creación, que niños y niñas de 6 años han sabido valorar muy bien.

Olíver insiste en que observar la realidad desde el ‘otro lado’, entender que un producto de calidad no se obtiene a la primera (en una sociedad que prima lo inmediato y la razón económica por encima de todo), se convierte en un recurso educativo extraordinario. Los alumnos no solo disfrutan con el resultado, sino que lo critican, reflexionan, debaten… son activos. No solo absorben productos acabados y agotados, sino que van disponiendo de herramientas para abrirlos a la reflexión y reconstrucción. 

 Jordi Folgado, Director de la Fundación ‘Vicente Ferrer’ hace entrega a Óliver Garvín del Diploma acreditativo de uno de los Premios Nacionales de Educación para el desarrollo ‘Vicente Ferrer’, 5ª edición, 2013, por el proyecto “Piensa en nuestro pequeño mundo ¿Qué puedes hacer por él?”Jordi Folgado, Director de la Fundación ‘Vicente Ferrer’ hace entrega a Óliver Garvín del Diploma acreditativo de uno de los Premios Nacionales de Educación para el desarrollo ‘Vicente Ferrer’, 5ª edición, 2013, por el proyecto “Piensa en nuestro pequeño mundo ¿Qué puedes hacer por él?”

Los alumnos reciben ‘feed back’ cuando ven el resultado de su esfuerzo y esto les engancha emocionalmente, descubren destrezas que hasta entonces no habían valorado; se estimulan, movilizan, pasan a ser sujetos activos. Óliver afirma:

“Tengo alumnos que parecen no rendir en clase y sin embargo se muestran motivados cuando comenzamos con trabajos audiovisuales. Con el trabajo grupal, durante el rodaje, la tensión emocional provoca que se creen vínculos entre ellos; los conflictos se resuelven de forma provechosa en honor a la resolución de la tarea, creciendo en cantidad y calidad las relaciones. Si yo valgo, aporto al equipo. Si yo formo parte del equipo, si el equipo me valora… soy querido”.

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Dando la ‘nota’… ♫

Por: | 23 de marzo de 2014


Fuente: Niña escribiendo en el muro. Plantillas de PolarBear. París. En: SAATCHI ART
Fuente: Niña escribiendo en el muro. Plantillas de PolarBear. París. En: SAATCHI ART

Emi Pérez López, profesora de música del 2º ciclo de Educación Primaria y jefa de estudios del Colegio Público ‘Nuestra Señora de La Fuencisla’, en el barrio de Usera (Madrid), define con su experiencia el papel relevante de la educación musical en el desarrollo pleno de nuestros estudiantes.

Mi ocupación —explica Emi— tiene que ser la de cuidar que el alumnado se sienta ‘importante’ en el centro. Cada estudiante necesita descubrir lo que siente, lo que piensa y sus relaciones con los demás y comprobar que todo esto es ‘importante’ para la comunidad escolar de la que forma parte.

Con la educación musical el alumnado se siente único, gran parte de lo que hace tiene repercusión social, tiene sentido...; otros lo ven, lo comentan… se ilusionan y se sienten con la necesidad de afanarse y ‘actuar’ de la mejor manera.

Todas estas percepciones, sensaciones… construyen una personalidad segura de sí misma y ‘cómplice’ de los demás, con iniciativa personal, con una generosa expresión creativa… que disfruta de lo que aprende, que ‘goza’ con lo bello, con lo artístico… y que permite mostrase abierto a lo imprevisto, a lo que queda ‘por venir’. Actitudes que son contenidos de trabajo de la educación musical. Construyen una personalidad segura de sí misma y ‘cómplice’ de los demás

Sin embargo, la música como lenguaje de aprendizaje, en nuestro ordenamiento curricular, ha dejado de considerarse un contenido ‘troncal’, de obligado aprendizaje para cualquier estudiante de Educación Primaria. La recientemente aprobada Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), entiende que este aprendizaje es ‘opcional’, corriendo el riesgo de que muchos de nuestros alumnos acaben esta etapa educativa sin haber tenido la oportunidad de acercase, desde la escuela, a la música. Y, en este caso ¿cómo pintaré lo que siento y cómo cantaré lo que pienso? (enunciado de la campaña desplegada en Internet por el profesorado de educación artística).

En estos tiempos difíciles para materias que “distraen”,  la labor realizada por el Colegio Público ‘Nuestra Señora de la Fuencisla’ deja constancia del poder de la música para vivir y compartir experiencias educativas emocionantes, cooperativas y promotoras de mejora y satisfacción personal.

En el verano de 2011, por ejemplo, fruto de las conversaciones mantenidas, en redes virtuales, entre maestros de educación musical, nació "Kantaconmigo". Un proyecto que comenzó de la mano de “FlautateKa”, administrado por Juan José Flores, y cuyo propósito, entre otros, era “utilizar el conocimiento de la técnica vocal  básica en el análisis de producciones artísticas propias y ajenas. Así como, crear confianza en las propias elaboraciones, disfrutando con su realización y apreciando su contribución al goce y bienestar personal”. Fruto de las conversaciones mantenidas, en redes virtuales, entre maestros de educación musical nació 'Kantaconmigo'.

Estos proyectos y otros similares crecieron y proliferaron. Consiguieron, en este caso y entre otros beneficios, compartir canciones interpretadas por todos con la flauta  (Proyecto FlautateKa) además de crear un repositorio de composiciones, que los profesores de música y su alumnado pudieron y pueden aprovechar y utilizar.

La labor profesional de un docente necesita de la actitud y la actividad complementaria de las familias. Algo que se facilita, de manera especial, con las actividades de educación musical por la fuerte motivación que contagia y por el interés que despierta todo lo que los estudiantes  —sus hijos— aprenden y comparten en la clase de música. Razón, por la cual, Emi construyó el blog de “Algo suena en la Fuencisla”, mediante el que informa continuamente a las familias de los aprendizajes que se van desarrollando en el aula. Una de las madres comenta…

“Mi hija es alumna de tercero en el colegio La Fuencisla y es el primer año que toca un instrumento. Para mí, es toda una sorpresa y una satisfacción. Los días que tiene clase de música va entusiasmada al cole y cuando vuelve a casa no puede esperar para practicar la siguiente canción... Su motivación es increíble...”

Emi atestigua que… “la clase de música es el marco ideal para trabajar la creatividad, que al igual que las demás cosas, también se aprende, y para aprender a ser consumidores críticos, respetando las producciones de los demás, valorando su trabajo. Creamos y respetamos desde la diversidad y multiculturalidad, al tiempo que aprendemos a trabajar en equipo”.

La música como lenguaje se presta a ser un magnífico soporte de capacidades y habilidades para el aprendizaje. La educación musical pone en juego y desarrolla habilidades perceptivas, de expresión y de comunicación; indispensables para un mayor y mejor y desarrollo personal y social.

La música como comunicación de afectos, se aprende en la acción, la composición, el análisis y la interpretación. Todo alumno es deudor de sus emociones que, por otra parte, necesita compartir con los demás. La música es un recurso privilegiado, una vía plausible de canalización y recreación.

Este constante empeño por trabajar colectivamente, en equipo, y por crear música, empujó a Emi a ir mucho más allá. Buscaron cómplices y compañeros musicales, traspasaron los límites de la escuela y decidieron compartir su música en vivo con otros centros escolares.Al final, lo consiguieron, dando vida a un nuevo proyecto: ¡USERA SUENA!

Al final, lo consiguieron, dando vida a un nuevo proyecto: ¡USERA SUENA!

Disfrutaron en su primer encuentro musical, a finales de abril de 2013, invitados por el Colegio Público CIUDAD DE JAÉN (en el distrito de Usera) y por Carlos Giménez, su profesor de música. Cantaron todos, una composición creada por Carlos, para la ocasión, ‘sonaron’ juntos y tuvieron la oportunidad, una vez más, de compartir emociones a través de la música.

Después de ese primer encuentro el alumnado regresó feliz al colegio, con sentimientos que hasta ahora no habían vivido. Conocieron compañeros con las mismas inquietudes musicales, la misma ilusión y ganas de compartir.

— “Esto hay que repetirlo, profe”
— “Ha estado guay”
— “¿Cuándo les invitamos a que vengan a nuestro cole?”
— “Tenemos que hacerlo bien ¡eh!  Si hace falta, ensayamos en el recreo, profe”.

Así que no se pudo demorar mucho el 2º encuentro, y el día de Sta. Cecilia (Noviembre 2013) se repitió la magia.

—  “Profe, ¿por qué estoy llorando?...”.
—  “… de emoción. A eso se le llama emocionarse”…

Habrá más música, emociones y aprendizaje compartido. La música nos une, y habrá más encuentros y con más colegios. Estamos seguros de que otros colegios se nos unirán.

¿Quién dijo que la música no era importante? En el Colegio '...la Fuencisla', damos la nota..

Despierta escuela, despierta y mira

Por: | 09 de marzo de 2014

De particular preocupación les resultaban las escuelas y las universidades que, decían, no cumplían bien su tarea de ‘adoctrinar a los jóvenes’ convenientemente: el activismo estudiantil —el movimiento de derechos civiles, el movimiento antibelicista, el movimiento feminista, los movimientos ambientalistas— probaba que los jóvenes no estaban correctamente adoctrinados”. [Noam Chomsky, 2014: Sobre el trabajo académico... sinpermiso.fo]

Loretta Lux, Estudio de un Boy 3, 2002. Colección SFMOMA. San Francisco Museum of Modern Art

Llegar a un aula donde no hay nada y hacer crecer un huerto, podría parecer una osadía, sin embargo a mí me pareció lo más conveniente… ¡Que ilusión! ¿No?

Colegio Público de Educación Infantil y Primaria “Inés Relaño” de Almería
Colegio Público de Educación Infantil y Primaria
“Inés Relaño” de Almería

Con ese aliento inicial esta experiencia  se convirtió en el proyecto docente preferido de Carmen Cañabate Carmona, maestra del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria “Inés Relaño” de Almería.

Cuando comenzó el curso no se imaginaban que iba a ser posible, que serían capaces de desarrollar el proyecto entre todos y con éxito; a pesar de lo sencillo que puede parecernos ahora que se encuentra en marcha.

Esta iniciativa de investigación y de trabajo de aula se desplegó el pasado curso, cuando Carmen después de un tiempo alejada de las aulas se incorporó al mencionado centro, comenzando su tarea con un grupo de alumnos y alumnas de 1º de Educación Primaria.

Llegaría un batallón de afanosas personas de seis años, creativas, entusiastas y con fuerzas para transformar este lugar en un sitio acogedor, repleto de posibilidades de aprendizajeEl inicio fue un poco duro, tuvo que empezar por conseguir “algunos recursos de aula”. El espacio estaba bastante huérfano de materiales, revelando un ambiente empobrecido de aprendizaje. "A pesar de todo", Carmen confiesa que “albergaba mucha ilusión”: era consciente de que, en una semana, le llegaría un batallón de afanosas personas de seis años, creativas, entusiastas y con fuerzas para transformar este lugar en un sitio acogedor, repleto de posibilidades de aprendizaje”.

Es cuando Carmen se plantea ¿por qué no proyectar, en este entorno en principio no muy propicio, la gestación de un huerto escolar? Esto sí que podría ser un prometedor recurso de aprendizaje.
Reciclaron los cartones de leche, fabricando Calendarios de Mesa
El primer problema que debía resolver era el espacio. Disponían de un “minipatio” interior que servía de iluminación a la clase y con el que, como casi nadie lo usaba, se sintieron afortunados: les pareció ideal para sus plantaciones.

Buscaron en Internet información sobre huertos urbanos y pudieron hacerse con algunos ejemplos: pequeños huertos en terrazas y en otros lugares que podrían parecerse a su pequeño patio.Les gustó la idea de plantar en garrafas de agua; además de muy barato, les servía para trabajar de manera colectiva la rutina de reciclar. Guardaban, también, para el semillero inicial, los botes de zumo que traían para el desayuno, los vasitos de yogurt, las bandejas donde se envasa la carne... e incluso reciclaron los cartones de leche, fabricando calendarios de mesa.

Decidido el espacio y contando con que los primeros materiales estaban al alcance, lo único que les faltaba era tierra y semillas para plantar, así que Carmen pensó que “los recortes del Señor Wert” aún le dejaban margen para comprar un par de sacos de tierra y unas semillas.

Pero el huerto era, ante todo, un recurso educativo que debía cumplir su propósito de promover aprendizajes sobre las plantas y sobre el propio proceso creativo de aprender. Se comenzó buscando información…

Efectivamente, el huerto como recurso educativo les permitió aprender sobre las plantas, la agricultura, experimentar

Ahora estamos en la fase de pasar los plantones a lo que va a ser nuestro ‘huerto escolar urbano’. Cuando hemos ido a trasplantar, nos hemos dado cuenta de que las plantas al crecer se inclinaban todas hacia un lado y todas hacia el mismo.

14.02 HuertoAsí que les pregunté a mis investigadoras e investigadores por qué creían que todas se ‘torcían hacia el mismo lado’ y éstas fueron las respuestas:
.- Se están secando,
.- Les falta agua.
.- Se van a ‘pudrir’
.- Van buscando el agua.
Todas las razones que daban apuntaban a relacionar ‘el suceso’ con la falta de agua.
Casualmente habíamos dejado un envase con agua en el lado hacia el que giraban, así que todo el grupo percibía que esa podía ser la razón y no alcanzaron a aportar otra.
Para probar las hipótesis, les planteé que íbamos a hacer un experimento para ver si estaban en lo cierto:
.- Por un lado, regamos un grupo de plantas y otro no, para comprobar si al tener agua suficiente crecían rectas hacia arriba.
.- Por otro lado, por si la hipótesis adecuada era que iban buscando el agua del envase, lo cambiamos de lugar y lo pusimos justo al lado contrario.
Pudimos comprobar que nuestras hipótesis eran falsas y que a pesar de los cambios producidos, todas nuestras plantas seguían un poco inclinadas hacia el mismo sitio. Pues habría que buscar otras razones, les dije; y después de pensar un rato, escuchamos una “vocecilla” revelando que... iban buscando la luz de la ventana.

Así que renovamos nuestro experimento, les dimos la vuelta a todas para ver si cambiaban la inclinación de nuevo hacia la ventana y a unas pocas nos las llevamos a un rincón lejano y más oscuro, también giradas hacia donde no había luz y esperamos a ver los resultados...
Dos días después pudimos comprobar que cambiaban de rumbo y se inclinaban hacia la luz de la ventana.
.- ¡Ha ganado el experimento! ¡Ha ganado el experimento! Se oía gritar con entusiasmo, y los demás miraban entre sorprendidos y divertidos con el nuevo descubrimiento.
De repente pensé que algo así debió sentir Newton con aquello de la manzana."
[Carmen Cañabate.“Hipótesis y experimentos”, en su blog: Estrellas de primero.]

También aprendimos matemáticas, lengua, tecnologías de la información y de la comunicación (TIC)...

Aprender con proyectos —insiste Carmen—significa ser consciente de que el aprendizaje no está parcelado, como se empeñan en mostrarnos los libros de texto. Las áreas y los contenidos curriculares se mezclan de manera tal, que muchas veces es difícil identificar si estás contribuyendo al aprendizaje de la lengua o de las ‘mates’ o estás trabajando “cono (conocimiento del medio).

No solo se rompen las fronteras entre temáticas, horarios… sino la organización clásica del aula. Se hace precisa una autentica transformación. En este caso, para éste y otros proyectos, se trabajó por rincones.
Se hace precisa una autentica transformación. En este caso, para este y otros proyectos, se trabajó por rincones
Esta reorganización del espacio del aula permitió el trabajo en colaboración y en pequeño grupo, lo que hacía posible que, en el mismo momento, no todos los alumnos se encontrasen haciendo lo mismo, sino que se dejaban llevar más por sus intereses y habilidades. El aula se inundaba de inquietud y de ilusión por aprender, incluso en quienes presentaban más dificultades.

En el proyecto del ‘huerto escolar urbano’, el rincón de la ciencia se convirtió en un vivero y en lugar de observación e investigación. En el rincón de la biblioteca y en el del ordenador se buscaba información sobre el modo de hacer las plantaciones.

“ ‘De a poquito’ como decía Myriam Nemirovsky fuimos consiguiendo que nuestra biblioteca fuese la parte más importante de la clase, y os iremos contando, también ‘de a poquito’, nuestros logros porque queremos que sea un lugar interesante, divertido… que nos ayude a aprender sobre cosas importantes”. Escribía Carmen en una de las entradas de su blog: ‘Cuentos de brujas y otras zarandajas.

Después, cada grupo preparaba una exposición oral sobre lo que había plantado, contando a los demás las razones que le habían llevado a hacerlo, cómo… y, además, haciendo partícipe al resto de la clase de algunas características vitales de sus plantas. Esta actividad les permitió, además, trabajar la exposición oral y el valor de un buen guion escrito, que sirviera de apoyo a la exposición.

“Hemos aprendido…
•   qué es un ‘índice’,
•   para qué sirve,
•   también, que a veces se le sustituye por la palabra ‘sumario’,
•   que en los libros temáticos, cuando buscamos información, no es necesario
    leerlo todo ni empezar por el principio,

•   vocabulario a veces complejo y sin que se lo 'empequeñezca' nadie para que lo
    entiendan.

•   a seleccionar información relevante, relacionada con una búsqueda previa,
•   a contar a los demás lo que hemos encontrado,
•   a interactuar con un grupo,
•   a tomar decisiones conjuntas,
•   y más información acerca de las plantas: sus partes, cómo crecen, su ciclo
   de vida
...”

[Carmen Cañabate, “Ampliamos nuestra información sobre las plantas”, en su blog: Estrellas de primero.]

La evaluación del trabajo y de los aprendizajes también fue una tarea compartida; a través de las grabaciones se pudieron analizar las exposiciones y mejorar, para otras ocasiones, el rol de ponentes y de oyentes.

También descubrieron en la maceta de los rabanitos una comunidad de gusanos de un verde intenso y que estaban muy "lustrosos". Les encantó verlos y por eso los grabaron y lo compartieron en su blog: “Las estrellas de primero”.

Por último, comenta Carmen, pudimos comer unas pequeñas pero ricas patatas y unos rabanitos recogidos de nuestro huerto. Eso sí, tocamos a poquito pero al menos los probamos y de los errores aprendimos a mejorar para las siguientes siembras.

Hay programas para jardines de infancia en los que se da a cada niño, por ejemplo, una colección de pequeñas piezas: guijarros, conchas, semillas y cosas por el estilo. Se propone entonces a la clase la tarea de descubrir cuáles son las semillas. Empieza con lo que llaman una ‘conferencia científica’: los niños hablan entre sí y tratan de imaginarse cuáles son semillas. Y, claro, hay algún maestro que orienta, pero la idea es dejar que los niños vayan pensando. Luego de un rato, intentan varios experimentos tendentes a averiguar cuáles son las semillas […]. Esos niños aprenden realmente algo: no sólo algo sobre las semillas y sobre lo que las hace crecer; también aprenden algo sobre los procesos de descubrimiento. (Noam Chomsky, 2014: Sobre el trabajo académico… sinpermiso.info)


(*)
El título de la presente entrada adopta el nombre de uno de los trabajos del fallecido cantante español de Rock Germán Coppini López-Tormos: Despierta Escuela.

Fotograma del Cortometraje 'Le Boss': Antonio Galán y Ángel Toledo
Fotograma del Cortometraje 'Le Boss' : Antonio Galán y Ángel Toledo

Enamorado de la literatura, la música, el arte y el cine, Antonio Galán, profesor de francés del Instituto Público de Educación Secundaria ‘Perillán y Quirós’ de Campo de Criptana (Ciudad Real), había tratado siempre de incorporar en sus clases otras herramientas además de la tiza, la pizarra, el libro y el radiocasete. Poco a poco, fue consiguiendo espacio para trabajar en el aula con el lenguaje audiovisual y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

En el 2011 se abrió un perfil de profesor en la red educativa Edmodo y, valiéndose del material digital archivado, elaboró unidades de trabajo y actividades para todos los grupos clase. La primera ventaja, con la que se encontró, fue poder dedicar un espacio a la creación de nuevas experiencias educativas.
Presencia en las redes sociales
En clase se leen los posts escritos por los estudiantes, con comentarios de los compañeros y supervisados por el profesor. Las lecturas del libro de texto son sustituidas por escuchas de vídeos ‘ad hoc’ enlazados en la red Edmodo, o también grabaciones (con la voz del profesor) de textos o explicaciones lingüísticas subidas a la plataforma SoundCloud.'ECOS' en la red...

Las horas dedicadas a corregir redacciones, pruebas escritas, cuadernos o fichas de ejercicios... se volatilizan. El trabajo en red potencia el proceso de corrección, y se retroalimenta con la tendencia de los jóvenes al uso de Internet y redes sociales. Los resultados del autoaprendizaje del francés pronto se hacen evidentes.

Estas circunstancias permitieron dedicar tiempo y energía a crear, innovar e investigar en clase de francés e hizo posible imaginar  primero, y planificar después, el rodaje de un primer cortometraje en francés.

Esta idea se llevó a cabo en el curso 2011/12 con estudiantes de primero de bachillerato, aunque se fraguó en los últimos momentos del curso anterior, cuando Antonio leyó la recopilación de relatos de Woody Allen: ‘Cómo acabar de una vez por todas con la cultura’ y se dejó hipnotizar por el último de ellos: 'Para acabar con las novelas policíacas: El gran jefe'. Woody Allen: ‘Cómo acabar de una vez por todas con la cultura’

Se trata de un relato sobre la búsqueda de Dios con personajes que se enredan en una trama de contenido filosófico. La lectura de esta narración animó lo suficiente a nuestro profesor como para que imaginara escenas propias del cine negro.

Antonio transcribió el texto al francés y se lo dio a leer a sus estudiantes. Eran los finales del periodo académico y podían dedicar cuatro o cinco sesiones a leer y a regocijarse con una estimulante historia, relacionada, además, con los estudios de filosofía, asignatura que habían cursado durante un año, por lo que diálogos y los temas de fondo podían resultar familiares.

Leyendo y trabajando el texto en clase, se fueron animando a cambiar la clásica obra de teatro de fin de curso, por algo mucho más potente, en este mundo audiovisual: “un cortometraje, un buen cortometraje…”

Antonio consiguió el texto en francés y a comienzos del nuevo curso elaboró el primer guion. Los estudiantes se animaron a participar en el proyecto desde el mismo momento en que se les propuso. No sabían con qué medios podían contar, pero la idea había cobrado vida.  

la planificación de una actividad tan prometedoraEl entusiasmo de los estudiantes fue la mecha que encendió el motor para comenzar, con todo rigor, la elaboración de la planificación de una actividad tan prometedora.

Antonio Galán se puso manos a la obra y diseñó un proyecto de aula, para la tercera evaluación, que se pudiera incorporar en la programación didáctica del curso.

¿Por qué elegir un texto inglés para trabajarlo en francés? La literatura más idónea para la enseñanza no sabe de idiomas, “basta una buena traducción al ‘idioma meta’ ", manifiesta Antonio. La idea de rodar en blanco y negro iba tomando cuerpo, cada vez más, a partir de la lectura del texto y el conveniente respeto a la atmósfera de los clásicos americanos del género.

Galán buscó localizaciones, imaginó y anotó posibles planos, dentro y fuera del instituto (la protagonista caminando al principio por los pasillos, la pizzería, el club de billar, la ‘morgue’…  en el laboratorio de biología, el despacho del detective). Después puso el proyecto en manos de su amigo Ángel Toledo, que leyó el guion y aceptó el reto de rodar con actores adolescentes no profesionales, junto a sus tres compañeros de la productora local Titi Records.

Galán buscó localizaciones, imaginó y anotó posibles planos, dentro y fuera del instituto: la protagonista caminando al principio por los pasillos, la pizzería, el club de billar, la ‘morgue’…  en el laboratorio de biología, el despacho del detective
Antonio Galán buscó localizaciones, imaginó y anotó posibles planos, dentro y fuera del instituto...

Antonio revisó el guion con Jean-Marc Benedetti (amigo y corrector de textos), y junto a Ángel Toledo consiguieron darle forma definitiva. 

Acabada la segunda evaluación, se comenzó con el proceso de memorización de diálogos. En la plataforma educativa de grabación de voz Voxopop se incorporó la lectura del guion para que los alumnos estudiasen su papel y escucharan la lectura de Antonio.

La preparación exigía un esfuerzo añadido para conseguir una buena pronunciación en los diálogos, la buena interpretación de los papeles dependía de ello. En clase lo íbamos leyendo todos los días, y hasta que no lo hacíamos perfecto, Antonio no continuaba, pero así fue como conseguimos interpretar nuestro papel", comentaba uno de los estudiantes.

La tercera evaluación se dedicó a preparar la grabación del cortometraje
La tercera evaluación se dedicó a preparar
la grabación del cortometraje

La cuestión fundamental para afianzar la pronunciación, es que ellos mismos, después de verse y escucharse, sean quienes autorregulen su dicción. Antonio comenta que “si el movimiento se demuestra andando, la pronunciación se demuestra pronunciando, vocalizando, acostumbrándose a pronunciar bien...”.

La tercera evaluación se dedicó a preparar la grabación del cortometraje. En clase se trabajaba la lectura teatralizada y se perfilaban los papeles asignados, el vestuario, el maquillaje y el atrezo necesario. Se expusieron los cortes musicales seleccionados para el corto, la música del jazz gitano (o jazz manouche) y en especial la figura del guitarrista francés Django Reinhardt. Homenajeando a Woody Allen, se utilizaron fragmentos musicales de su film Acordes y desacuerdos (Sweet and lowdown, 1999).

Una clase a la semana (de cuatro) se dedicaba, Homenajeando a Woody Allen, se utilizaron fragmentos musicales de su film Acordes y desacuerdos (Sweet and lowdown, 1999).además, a la lectura y comentarios de textos relacionados con la trama filosófica del corto, tratando también de mejorar la expresión oral en francés. Se leyeron fragmentos de ‘L'Étranger’ (Camus), de ‘Huis Clos’ (Sartre) y de ‘Candide’ (Voltaire). El rodaje se produjo en cinco tardes consecutivas de una semana de mayo.

El tiempo de espera para acceder al visionado final se dedicó fundamentalmente a elaborar afiches de promoción para el día de su estreno en Youtube. Presentían que el trabajo iba a ser bueno. También se pretendía “animar a los profesores de idiomas” a la realización de este tipo de actividades audiovisuales en sus centros.

Fotogramas del Cortometraje 'Le Boss' : Antonio Galán y Ángel Toledo

Fotogramas del Cortometraje 'Le Boss' : Antonio Galán y Ángel Toledo
Fotogramas del Cortometraje 'Le Boss' : Antonio GalánÁngel Toledo

Antonio manifesta que “atreverse a convertir el análisis de una obra literaria en la creación de una obra audiovisual, es un hermoso yacimiento educativo, que necesita potenciarse. Internet es un océano y estos trabajos son botellas de náufrago. Ojalá puedan servir para que nuevos compañeros se animen a tirar la cuarta pared que hay (y que en realidad no hay) entre la pizarra y los pupitres”.

Este proyecto ha girado su mirada, de manera decidida, hacia la incorporación de las TIC, un nuevo impulso para seguir enseñando lengua francesa. "Si nuestro mensaje es escuchado a través de los canales de comunicación de Internet, los incorporaremos, abriendo nuestro espacio".

El impulso inicial se ha convertido en ilusión mantenida y hoy mismo acaban de subir un nuevo trabajo.Os invitamos a su estreno en Youtube >>

Imagen de Antonio Machado, contruida en base a la portada de la obra editada por Antonio Chicharo: Antonio Machado y Baeza a través de la Crítica.Acabamos este relato haciendo un pequeño homenaje a ese otro profesor de francés, Don Antonio Machado, en el 75 aniversario de su muerte, tomando prestado unas de sus estrofas más conocidas y sugerentes…

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar. 

 

No hay […] sujetos en riesgo independientemente de los contextos sociales y culturales (políticos, económicos, etc.) más amplios que crean lógicas de fondo y procesos provocadores de su vulnerabilidad. Tales contextos, por lo general, no solo fabrican riesgos, sino que también los avalan, certifican y hasta exacerban a través de mecanismos más o menos sutiles.
[Escudero, J.M. (Coord) 2012: Estudiantes en riesgo, Centros escolares de riesgo] (*)

Jesús Sáez Molero, Profesor Técnico de Formación Profesional de la especialidad de Sistemas y Aplicaciones Informáticas, del Instituto Público de Educación Secundaria “José Rodrigo Botet” de Manises (Valencia), continúa la descripción iniciada en el ‘post’ anterior sobre su experiencia docente con estudiantes del Programa de Cualificación Profesional Inicial (PCPI).

En el relato anterior, nos quedamos en el momento en que, a raíz del éxito experimentado en el primer curso, los propios estudiantes de PCPI le pedían a Jesús continuar, durante el segundo curso, con el mismo planteamiento metodológico.

Este segundo curso de los PCPI, es algo más complejo de organizar curricularmente. Se recurre, quizá con demasiada frecuencia, a los contenidos académicos establecidos en el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). A esta circunstancia, hay que añadir ese profesional empeño de los docentes por conseguir que todos sus estudiantes titulen; es decir, obtengan el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.

La petición de los estudiantes se encontró con una condición que Jesús puso para llevarla a efecto: “Si en primero trabajamos ‘sobre’ y ‘con’ el ‘mundo del cine’, en este segundo curso tendríamos que trabajar, además, ‘sobre’ y ‘con’ el mundo del cómic”.

“Si en primero trabajamos ‘sobre’ y ‘con’ el ‘mundo del cine’, en este segundo curso tendríamos que trabajar, además, ‘sobre’ y ‘con’ el mundo del cómic”.

Muchas fueron las pegas… “Jesús, a mí no me gusta leer. Me aburre”; “yo no soy capaz de entender las historias, me pierdo a la cuarta página”...

Después de un tiempo de diálogo, de viva conversación, de ‘tira’ y ‘afloja’…  al final, se aceptó la condición. Los estudiantes de PCPI empezaban a creer en ellos y en sus posibilidades.

La disponibilidad de cómics clásicos, como Tintín, Mafalda o Calvin y Hobbes, Marvel Cómics, DC Cómics, Manga y similares, junto con la aparición, cada vez más frecuente, del cómic de autor, supone una considerable riqueza de recursos para el aprendizaje. A partir de una aproximación al ‘mundo del cómic’, los estudiantes se van sumergiendo poco a poco en el hábito y disfrute de la lectura.

El planteamiento de partida fue la creación de una biblioteca virtual, a partir de la biblioteca física del centro, digitalizando su contenido y subiéndolo a la ‘nube’. Se utilizaron diversas herramientas de almacenamiento, plataformas online y redes sociales (blogs, microblogging, grupos y comunidades en la ‘nube’, avisos, mensajería, foros…). Con esta infraestructura se hacía posible un trabajo en colaboración, en red… partiendo de un directorio común, utilizable por todos los estudiantes.

Una vez más, la informática se configuraba como una herramienta relevante de trabajo para la gestión de la información, la comunicación y el conocimiento.

Cada estudiante crea su blog, editado y personalizado hasta el punto de que algunos llegaron, incluso, a retocar el código de su página. En este espacio virtual, se narran las últimas películas visionadas y se hacen recomendaciones sobre la lectura de cómics a sus compañeros, compartiendo, además, estas consideraciones en las redes sociales.   Cada estudiante crea su blog, editado y personalizado hasta el punto de que algunos llegaron, incluso, a retocar el código de su página

Hoy, he entrado en clase —comenta Jesús— y me siento reconocido en la reclamación que me hacen: “por favor, profe, necesitamos más tiempo para leer”.

Uno de los alumnos que decía aburrirse leyendo, contaba que la noche anterior no pudo dejar de hacerlo hasta las 3:30 horas de la madrugada. Otro, que no podía pasar de la cuarta página, llevaba entre manos un cómic por fascículos; ahora estaba leyendo el número 14, el equivalente a unas 300 páginas y comentaba: “Mi madre dice que no parezco el mismo, que no hay quien me conozca”.

Además de disfrutar con las lecturas, los estudiantes se enfrentan a sugerentes temas de debate y a contenidos relevantes para el resto de ámbitos curriculares. “Adolf”, “Maus”, “El Arte de Volar” o “Paracuellos”, se alternan con volúmenes seleccionados de ‘Batman’, ‘Asterix’, ‘Mafalda’ o ‘Calvin y Hobbes’, entre muchos otros, generando diálogos colectivos, argumentados y controvertidos, sobre la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, los sistemas económicos que rigen el mundo o el sentido mismo de la educación.

Estos mismos estudiantes son los que, en horario de recreo, acuden a la biblioteca para hacer peticiones de nuevas lecturas que se hace necesario adquirir y, de hecho, consiguen que las estanterías estén inusualmente abarrotadas. Han descubierto que sus capacidades estaban ocultas, han experimentado el placer de aprender, de disfrutar con la cultura y el conocimiento. Ahora saben que “de tontos, ni un pelo”.

No todos leen el mismo cómic al mismo tiempo, pueden hacerlo cada uno a su ritmo (ajuste que, por supuesto, el profesor debe conocer). En el caso de las sagas, o de cómics que cuentan con varios tomos, los estudiantes no tienen acceso, desde el principio, a todos ellos; se pautan los tiempos en los que ir recibiendo las sucesivas entregas, despertando la sensación de necesidad, de quedarse con ganas de más...

Esta fórmula brinda una oportunidad al estudiante y al profesor. Al leer cada uno un cómic diferente, demanda y recibe pautas diferentes, ajustadas a su nivel de aprendizaje. Supone un esfuerzo extra para el profesorado, pero también le permite realizar un seguimiento personal (algo posible, ya que no hay más de 15 alumnos por aula).

Muchos profesores del IES ‘José Rodrigo Botet’ están convencidos de que la principal motivación para aprender procede de las relaciones, los sentimientos y las emociones que se ponen en juego en la personalización de la experiencia del aprendizaje.

Grupo/clase del Programa de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) del IES ‘José Rodrigo Botet’
Grupo/clase del Programa de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) del
IES ‘José Rodrigo Botet’

Jesús afirma que, trabajando de esta forma, consigue crear un sugerente espacio que da sentido al aprendizaje de las TIC: aprender a usar las tecnologías, experimentando las ventajas que su manejo aporta… En este caso, la mejor organización del trabajo, la ayuda a la hora de cumplir con las obligaciones semanales, el desarrollo de un trabajo en colaboración y sin barreras temporales y espaciales, un aprendizaje más autónomo...

El estudiante, gracias a las herramientas tecnológicas, accede en todo momento a los diferentes materiales elaborados por los profesores, sube los archivos con los ejercicios realizados, lleva un calendario de las diferentes presentaciones, pruebas, actividades extraescolares, etc.


Con este enfoque metodológido de aprendizaje se ha conseguido que casi el 90% de los alumnos (el 100% aprobó primero) decidieran cursar el 2º curso de PCPI. Y al finalizar el 2º curso, otra vez con el 100% de estudiantes aprobados, cerca del 75% tenían claro que querían acceder a un Ciclo Formativo de Grado Medio y continuar sus estudios.

Estos dos datos —comenta Jesús—ponen de manifiesto que los alumnos no se ven fuera del sistema educativo; se sienten suficientemente motivados para alcanzar los objetivos curriculares. Para nosotros, la mejor evidencia de que este modo de relacionarnos y de aprender ha sido un exito.

Jesús Sáez Molero... y l@s protagonistas de este relato (IES ‘José Rodrigo Botet')
Jesús Sáez Molero... y l@s protagonistas de este relato (IES ‘José Rodrigo Botet')

Jesús termina su relato insistiendo en que esta experiencia, junto con otras muchas que se desarrollan, día a día, en cientos de institutos de nuestro país, pone de manifiesto cómo lo que falla no son nuestros estudiantes, sino el propio sistema.



(*) El Consejo de Gobierno de la Universidad de Santiago de Compostela ha aprobado el pasado mes de enero la propuesta de investidura como doctor honoris causa de Juan Manuel Escudero, catedrático de Didáctica de la Universidad de Murcia.

Sobre los autores

Rodrigo J. García, Doctor en Ciencias de la Educación, y Florencio Luengo, Coordinador del Proyecto Atlántida y Pedagogo, han colaborado activamente en el fortalecimiento de los movimientos de innovación educativa. Últimamente han impulsado el Portal Innova: una plataforma virtual de difusión de movimientos y prácticas de escuelas democráticas.

Rodrigo J. GarcíaRodrigo J. García. Especialista en redes sociales y cambio educativo. Asesor para el desarrollo de prácticas democráticas de aprendizaje en instituciones educativas.

Florencio LuengoFlorencio Luengo. Especialista en desarrollo curricular y competencias. Asesor pedagógico en convivencia y participación democrática escuela/familia/comunidad.

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Rodrigo J. García

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