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Espoiler es un weblog que se especializa en ficción televisiva, descargas p2p y subtitulado. El blog está dividido en cuatro secciones principales:

Opinión, con artículos de fondo sobre el mundo de la ficción en las televisiones del mundo;

Series Recomendadas, donde se presentan temporadas completas de series de culto o estrenos que vale la pena ver; y

Grandes Secundarios, una sección esporádica en donde nos ponemos un poco detallistas con los actores y las actrices que más nos gustan de las comedias y los dramas actuales.

Espoiler está pensado para las miles de personas que eligen ver televisión de calidad, en lugar de quejarse de la telebasura.
Sobre el autor
Hernán Casciari nació en Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. [Más]

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Sección 'Damages'

¿Qué nos
traerá 2010?

Lost, 24, Damages, Breaking Bad, Caprica... Todas empiezan en enero. Aquí van algunos adelantos sobre lo que nos espera.
ESPOILER - 11 de noviembre, 2009
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Si algo sobra en internet son rumores sobre los estrenos más importantes de enero de 2010. Hay cosas interesantes, datos de los que uno no debería fiarse y, por supuesto, mucha paparruchada. En Espoiler creemos que las personas decentes no tienen tiempo para leer todo lo que se publica por ahí. Por eso el artículo de hoy es un servicio público.

Nos tomamos el trabajo de buscar, investigar, sopesar, administrar y separar la paja del trigo sobre la rumorología cinco series que nos provocan ansiedad, y a ustedes también me imagino. Al que no le gusten los espoilers, que se baje ahora de este taxi.

El resto puede entrar con confianza. (Tampoco es para tanto.)

24: De Washington a Nueva York.
Dicen que la octava temporada de 24 será la última, y sus responsables amenazan con un acontecimiento aún más grave: la muerte de un personaje principal. ¿Jack Bauer? Quién lo sabe... Sí sabemos, en cambio, que la serie volverá con una multitud de caras nuevas. No vamos nombrar a todas, sólo diremos que entre ellas estarán las de Katee Sackhoff (Battlestar Galactica), una analista de datos de la nueva agencia CTU, y la de Anil Kapoor (el conductor de TV en la película Slumdog Millionaire), un líder político de Medio Oriente que llegará a los Estados Unidos en una misión de Paz. Otra dato importante: la acción se trasladará de Washington a Nueva York. Esta nueva temporada comenzará el domingo 17 de enero con cuatro episodios que se emitirán, como ya es una sana costumbre, en dos noches consecutivas.

Lost: Mucho ruido y pocas nueces.
En materia de espoilers Lost se lleva todas las palmas, aunque Damon Lindelof y su entorno cuiden los secretos de la isla con celo enfermizo. De hecho los productores pidieron a ABC que no se muestre ninguna imagen nueva en las promociones, dado que las escenas de los primeros episodios contienen información vital. Esto ya es un dato. Otros datos son que Richard Alpert (Nestor Carbonell) será muy importante en este tramo final, que regresarán varios personajes de la primera temporada —incluidos los muertos— y que la iniciativa Dharma tendrá mucho menos protagonismo. Entre los nuevos fichajes figuran John Hawkes (Deadwood) que encarnará a un traductor un tanto alterado llamado Lennon, y al actor japonés Hiroyuki Shimosawa, que será una suerte de guía espiritual para John Locke (Terry O'Quinn). Lost arranca el 20 de enero; el primer episodio se llama "LA X".

Caprica: Spinoff y silencio.
Más allá del episodio piloto —que oportunamente fue lanzado en DVD— no es mucho lo que se sabe de acerca de este esperado spinoff de Battlestar Galactica. Sí sabemos que tópicos como el terrorismo, la xenofobia y el dilema moral que plantean ciertos avances científicos formarán parte de la trama, además de la filosofía y la religión; un bonito campo de cultivo para la ciencia ficción. La historia comienza cincuenta y ocho años antes de la destrucción de las Doce Colonias —el exterminio casi total de la raza humana— y en los albores de la creación de los primeros cylons. La emitirá Syfy a partir del próximo 22 de enero y, según se sabe, se podrá seguir tranquilamente sin necesidad de haber visto un sólo capítulo de su antecesora. Un dato para tener en cuenta.

Breaking Bad: Fronteras adentro.
La serie de Vince Gilligan apelará en su regreso a los misterios de un culto mexicano, muy popular entre los narcos: "Santa Muerte". Walter White (Bryan Cranston), atormentado por la culpa tras el accidente aéreo ocurrido en el final de la segunda temporada, peregrinará al otro lado de la frontera hacia una capilla dedicada a este ritual, pero en el camino se topará "con unos chicos malos", según palabras del propio creador. Por su parte Jesse Pinkman (Aaron Paul), volverá renovado, más adulto y dispuesto a desafiar a Walter y a su nuevo ayudante de laboratorio, un pulcro aprendiz que responderá al nombre de Gale (David Costabile). En el primer episodio veremos también a los actores Luis Moncada, un señor con tatuajes y cara de malo, y a Maria Bethke. Breaking Bad regresará a AMC el 24 de enero.

Damages: Todos los nombres.
La tercera temporada de Damages suma a Campbell Scott (Six Degrees) y al comediante Martin Short (Arrested Development), un dúo que busca imponerse a lo poco atractivo que resultó la presencia de Marcia Gay Harden y William Hurt en la malograda segunda temporada de la serie. También se anunció la participación de Reiko Aylesworth (24), Lily Tomlin (The West Wing) y Keith Carradine (Dexter), aunque por decisión de los productores nada se sabe acerca del rol de las nuevas incorporaciones. ¿Será Martin Short el villano que reemplazará a Ted Danson? No estaría mal. Otra noticia es que Michael Gaston (Fringe) y Ebon Moss-Bachrach (John Adams) firmaron para participar como invitados. No sabemos si la tercera temporada estará bien, pero elenco es lo que sobra. La serie tiene previsto regresar a fines de enero, aunque el día permanece sin confirmar.

Damages: el estigma
de las segundas partes

La última temporada no alcanzó las altas expectativas generadas por la primera. Pero de todos modos hay que verla.
ESPOILER - 22 de mayo, 2009
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Terminamos de ver la segunda temporada de Damages, el thriller legal que, en su momento, celebramos en Espoiler con bombos y platillos. Lo hicimos por varios motivos, pero esencialmente por dos. A saber, el excelente guión elaborado por los hermanos Kessler (Todd y Glenn), y el impresionante y sólido reparto encabezado, nada menos, que por Glenn Close, que hizo de su personaje Patty Hewes una de las malvadas inmortales de la historia de la televisión.

La primera temporada de la serie fue magistral. No por nada se convirtió en uno de los grandes éxitos de 2007 en los Estados Unidos, y bien merecido lo tuvo. La historia propuso un discurso narrativo complejo, apostó por una estructura fragmentaria, no lineal, y ganó de punta a punta, tanto en suspense como en intensidad.

Los hermanos Kessler supieron sacar jugo del flashforward (los saltos hacia adelante en el tiempo de la narración), y montaron un rompecabezas perfecto, que se amoldó al ritmo sostenido de la historia y a la curva dramática de los personajes.

Aunque a priori no iba a resultar sencillo superar los logros alcanzados en la primera entrega, el inicio de la segunda temporada fue, a nuestro juicio, muy prometedor.

Tampoco iba a ser fácil suplantar a Ted Danson y Zeljko Ivanek, por el trabajo impresionante realizado por ambos actores, y por lo profundo que calaron en nosotros sus inolvidables criaturas, tanto el opulento Arthur Frobisher como su oscuro y atormentado abogado, Ray Fiske; una joyita.

Sin ir más lejos, por su interpretación del asediado Frobisher, Danson –el mismísimo de Cheers— logró conciliar la estima de sus seguidores con la resistencia de sus más acérrimos detractores –o en todo caso de gran parte de ellos— en un aplauso cerrado de aprobación. Bien por Danson, justicia total.

Un vacío imposible de llenar

Entonces, para atenuar el desierto dejado por estos dos actores, Damages apostó por otras estrellas inobjetables: William Hurt, encargado de interpretar al científico Daniel Purcell —depositario de una documentación clave sobre los manejos turbios de una empresa de energía—, y Marcia Gay Harden, en la piel de una abogada ambiciosa.

A ellos se sumó Wes Krulik (Timothy Olyphant), un compañero de Ellen Parsons (Rose Byrne) en una terapia grupal a la que ambos acuden, en principio, para superar el trauma causado por la muerte abrupta de un ser querido. Este personaje, que como todo en Damages no es lo que aparenta, será fundamental en la vida de Ellen.

De todos modos, superados los últimos capítulos, ninguno de ellos hizo que olvidáramos a Frobisher, y mucho menos a su impresionante camarada Fiske. Es cierto que ambos personajes regresan a su manera en algunas escenas claves de la segunda temporada.

Frobisher lo hace volcado hacia una alegre espiritualidad, resuelto a reconstruir su imperio, aunque a partir de un mega centro de recuperación, con equinoterapia y líder espiritual incluido. Fiske también reaparece para hablar con Patty Hewes desde el más allá. Pero esto sólo sirve para recordarnos cuánto los echábamos de menos.

Puestos a dar un veredicto, Damages no superó las expectativas generadas en la enorme primera temporada. Y la historia, técnicamente, tampoco estuvo a la altura de la estilizada narración que se logró en la primera.

Lo que resultó un hallazgo en los trece episodios iniciales, las escenas de anticipación, esta vez no terminaron de cuajar del todo. Los flashforwards no alcanzaron la misma intensidad, y su resolución, tampoco. En su lugar quedó el recurso por encima de la historia.

El caso investigado en esta oportunidad, la excusa para contar la historia, tuvo que ver con intrigas empresariales y políticas en el mercado de la energía. Mientras Ellen intenta vengarse de su jefa, ésta –acorralada por el FBI— ahora se propone derribar a otro megalómano potentado y sin escrúpulos: Walter Kendrick (John Doman).

Y una vez más nada es lo que parece. Porque en Damages, como sabemos, la verdad es un bien escaso que cambia todo el tiempo de disfraz. Salvo excepciones —como en el caso del tío Pete (George Moore)— el sistema de lealtades es de una fragilidad que asusta. El enemigo puede estar en cualquier parte. No hay códigos. La moral brilla por su ausencia y los pactos se violan sin remordimientos. Y el odio está a la orden del día, particularmente en las corazones de Patty Hewes y Ellen Parsons.

De todos modos, ese odio visceral, esta vez, se termina disipando sobre el final. Hay una suerte de redención para los personajes, llega cierta calma después de la tormenta. Tal como quedaron las cosas, es probable que la tercera temporada –ya anunciada— presente a las dos protagonistas trabajando nuevamente en el mismo bufete de abogados, pero ahora codo a codo. Aunque en Damages, aventurar cualquier posibilidad es complicado.

Más allá del juicio, y pese a las exigencias provocadas por las altísimas expectativas de toda obra maestra, Damages sigue estando por encima de muchas series. Esto es así por varias razones –su impecable realización es una de ellas—, pero sobre todo por el impresionante trabajo de Glenn Close, cosa que no siempre se puede decir de Rose Byrne.

Volvió Damages, firme en
su convicción de obra maestra

La primera temporada nos mantuvo en vilo. Y lo que viene se perfila idéntico: intriga milimétrica, diálogos impecables y brillantes actuaciones.
ESPOILER - 21 de enero, 2009
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Volvió Damages, una de las series preferidas en Espoiler durante el 2008. Y, por supuesto, nos sentamos en el sillón más blando de casa para ver los primeros dos capítulos (el tercero, mañana). La segunda temporada comienza justo donde dejamos la historia, aunque el pelo de Glenn Close haya crecido más de la cuenta. Funde a negro, y al regresar, ha pasado apenas un mes desde que la joven Ellen Parson (Rose Byrne) comenzó a trabajar en el bufete de Patty Hewes.

Glenn Close, en Damages. La primera temporada, como ustedes recordarán, tuvo en los flashbacks un protagonista eficaz y trepidante. Ahora, por suerte, no se ha repetido el truco.

En esta nueva etapa, a Ellen la mueve una motivación clarísima: la venganza. No hacia el malo de la primera entrega, Arthur Frobisher (Ted Danson), sino hacia la mismísima jefa suprema, Patty, la responsable del bufete de abogados para el que trabaja.

Al cierre de la primera temporada, dejamos a Ellen y a Patty dialogando sobre un muelle, después de que todo se desbandara. En ese encuentro, Ellen acepta volver a formar parte del bufete siempre y cuando Patty le permita utilizar sus recursos para que ella pudiera vengarse de Frobisher. Eso fue lo que dijo, porque en realidad, apenas se dio vuelta y miró a la cámara, todos supimos que sus verdaderas intenciones eran otras.

Ellen está ciega de ira. Su cara lo transmite todo el tiempo. Y el combustible de eso es la muerte de su joven prometido Tom (Tate Donovan), asesinado por un sicario de Frobisher sin comerla ni beberla.

Para lograr su verdadero objetivo, Ellen colabora con agentes del FBI —cuya función es la de encarcelar a Patty—. Ahora como infiltrada, está dispuesta a todo con tal de que su jefa pague la culpa de haberla metido en el peor berenjenal de su vida (amén de haberla querido asesinar).

Resumen de sensaciones: el rol de los malos ya no corre por cuenta de Frobisher, eso está muy bien. Ahora se presentan dos nuevos casos (uno tiene que ver con la mortalidad infantil, y el otro con compuestos químicos y bla bla bla; es lo de menos). Aquí lo que importa es que aparece un tal Daniel Purcell (el papel está a cargo de William Hurt, y de este modo llegamos a tener otro grande del cine en la pantralla pequeña), vicepresidente de la empresa y director de investigaciones ahora perseguido por no estar de acuerdo con los manejos turbios de la compañía.

William Hurt, en el rol de Daniel Purcell. ¿Pequeño espoiler? Hurt tuvo una relación en el pasado con Close. Hablamos de sus personajes, claro.

Ellen Parsons hace terapia, pobre santa, pero desde el vamos es evidente que el tratamiento no le hará ningún efecto, y al parecer ella tampoco está muy dispuesta a ayudar. En terapia conocerá a un extraño compañero de grupo, Wes Krulik (Timothy Olyphant), con el que acaba teniendo un romance.

Además se presentará un nuevo personaje, una abogada cercana a los 40 años, Claire Maddox, (Marcia Gay Harden), que se convierte, rapidito, en la nueva rival de Patty Hewes.

Conclusión. Después de una primera temporada brillante, Damages volvió a la pantalla con nuevas intrigas, más vericuetos, pero el mismo ritmo que te deja sin respiro e idénticas intenciones: la de no terminar de saber de qué lado están, o para quién juegan en realidad, los personajes de la historia.

Arthur Frobisher,
un malo con claroscuros

Interpretado por Ted Danson, Frobisher descolló en la primera temporada de Damages: se batió a duelo con Glenn Close y salió victorioso (como actor).
ESPOILER - 21 de agosto, 2008
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En Damages, una serie donde abundan los malos, el villano Arthur Frobisher (Ted Danson) se lleva todas las palmas. Y no es poco decir, porque en los doce capítulos que duró la primera temporada de esta ensortijada historia a Frobisher le tocó enfrentarse con otra villana difícil de superar en astucia y maldad: la soberbia abogada Patty Hewes, interpretada por la impresionante Glenn Close.

Actor en serie

El nombre real de Ted Danson es Edward Bridge Danson III. Nació el 29 de diciembre de 1947 en San Diego, California, y antes de interpretar a Frobisher trabajó en numerosas series de televisión.

Su carrera comenzó en 1975, en un culebrón llamado Somerset, y participó como actor invitado en diferentes series, incluidas las clásicas B.J. and the Bear, Benson y Magnum.

La popularidad le llegó en 1982 con la gran comedia Cheers, en la que interpretaba a Sam Malone, ex jugador de béisbol, ex alcohólico y mujeriego empedernido devenido en camarero. Esta sit-com permaneció en pantalla doce temporadas consecutivas.

Estuvo a punto de convertirse en un actor hundido en el éxito de Cheers, pero volvió al éxito con la serie Becker, la prehistoria del doctor House: un médico malhumorado, sin códigos, al que no le costaba nada decirle la verdad horrible a sus pacientes. Más tarde, sorprendió a propios y extraños parodiándose a sí mismo en Curb your enthusiasm, dopnde interpreta a un vecino y amigo de Larry David.

Sin embargo fue el año pasado, con la interpretación del magnate acusado de estafar a los empleados de su empresa, cuando Ted Danson se terminó de liberar del personaje Sam Malone, el carismático camarero de Cheers, para ubicarse definitivamente en un lugar que muy poca gente le presagiaba: el de los actores de primera línea.

Un auténtico self made man

Así como los malvados de las historias modernas, Frobisher se mueve en la ambigüedad del claroscuro. Igual que el padrino de Marlon Brando, es capaz de ordenar a su sicario de confianza la ejecución de un cristiano inocente poco después de haber jugado con sus hijos en la piscina, como un buen padre de familia.

La fortaleza interna, el impulso de haberse construido a sí mismo de la nada, siguen intactos en él aún después de haberlo perdido todo. Una porción de tierra es lo único que consigue salvar de la derrota más terrible y menos esperada. Sin embargo, esto sólo le basta para volver a soñar con la construcción de un nuevo imperio.

Al cierre de la primera temporada, Frobisher observa esa fracción de campo pelado. Lo vemos soñar de pie; lo vemos imaginar lo que vendrá; lo vemos rehacer, ladrillo por ladrillo, cada cosa que perdió, todo de nuevo:

Di a esa compañía todo lo que tenía... y fallé. A mis empleados, a mi familia. Fallé a todo el mundo que creyó en mí.

Botón de muestra

En uno de los episodios finales de la primera temporada, Frobisher contrata a una mujer que le debe enseñar a mentir en un tribunal. No poner los codos sobre la mesa, mirar siempre al frente y, sobre todo, ser sensible sin parecer demasiado débil. Pero Arthur no puede con ella.

Estuve a punto de poner una escena del final, pero después caí en la cuenta de que algún lector despistado todavía no vio la serie. Por culpa de los rezagados, me privo de decir una cosa más sobre la memorable actuación de Danson en Damages.

Última dato: la contienda entre ambos personajes no sólo se libró en el plano argumental. La otra batalla fue la que disputaron Close y Danson más allá de la ficción, por ver quién de los dos resultaba el peor villano de la historia. Por ello, de acuerdo a lo actuado —dado que se trata de un thriller legal— se impone hacer justicia y afirmar sin pelos en la lengua que Danson, en la piel de Frobisher, resultó la gran revelación de la temporada, aún ante la impecable actuación de Glenn Close.

Que conste en actas.

Cómo hago para ver esta serie

Damages: la última obra
maestra de la tele yanqui

Ayer acabó, en EE.UU., el mejor thriller para TV que se haya emitido nunca. Protagonizado, además, por una Glenn Close imperdible.
ESPOILER - 25 de octubre, 2007
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Pensemos en una historia fácil, lineal y conocida por todos. Por ejemplo Caperucita Roja, de Perrault. Para muchos, la primera de todas las historias escuchadas. Ahora voy a contarles esta historia infantil a la manera de Damages, para graficar por qué esta serie (que acaba de concluir hoy) es, estructuralmente, una extraña maravilla de la televisión.

La historia de Caperucita a la damages comienza con un horrible leñador abriendo en canal a un pobre lobo moribundo. No sabemos por qué lo hace, pero notamos odio en los ojos del leñador y espanto en los del pobre lobo. Nos sentimos ecológicamente ofendidos.

Funde a negro y leemos: Seis horas antes.

Ahora vemos a una alegre ama de casa haciendo un pastel de grosella. A su lado hay una niña de caperuza roja jugando con la Wii de Nintendo. Suena el teléfono y atiende la madre. Del otro lado oímos la voz de la abuelita, que dice sentirse enferma. La madre pone cara de preocupación.

Funde a negro. Leemos: Cinco horas después.

Entonces vemos a la abuelita de espaldas, con su gorro de abuelita, con sus lentes de abuelita. Y a la niña de la caperuza roja junto a ella, haciéndole ingenuas preguntas respecto al tamaño de algunos de sus órganos. De repente, la abuelita (siempre de espaldas) abre la boca y se come a la niña, entera.

Fin del episodio uno.

Podría seguir con el capítulo dos, pero imagino que no hace falta, porque ya se ha comprendido la metáfora. La primera temporada de Damages, que ha concluido hace unas horas en Estados Unidos, nos ha mantenido en vilo durante tres meses con una estrategia simple y alucinante: la edición milimétrica de los tiempos cronológicos de la narración.

Adelante y atrás

Si Damages se hubiese emitido como una historia lineal (del punto A al punto Z, sin escalas ni trasbordos) habríamos visto un thriller correcto y entretenido, pero es seguro que su trama no hubiese pasado a la historia. Sin embargo y por suerte, las cartas se barajaron de un modo singular. No fue un trabajo de edición, en realidad, sino de relojería suiza.

Volviendo a la metáfora de Perrault, en Damages nunca sabemos quién es el Lobo, ni quién es la abuelita, ni dónde está exactamente el pastel. Y esto ocurre porque sus guionistas nos tapan los ojos en los momentos correctos, y nos dejan entrever alguna sombra justo cuando la trama lo requiere. Hay una sola cosa inamovible en esta serie, sólo algo está allí siempre: tu culo en el sofá. Lo demás se apoya donde no te lo imaginas.

Acabo de ver el episodio final (el subtítulo aún está humeando) hace unos pocos minutos. Por lo tanto, estoy escribiendo en caliente. Y así, sin reflexionar demasiado, me queda toda la impresión de que los muy jóvenes hermanos Kessler (Todd y Glenn, guionistas esporádicos de The Sopranos) le han descubierto nuevas propiedades curativas al flashforward, esa planta raquítica que siempre crece al costado de la ficción audiovisual.

Hasta la llegada de Damages, la anacronía dramática hacia adelante era un recurso muy poco utilizado (quizás en Lost un poco más que eso). Pero desde Damages, el flashforward ha dejado de ser una técnica y se ha convertido en un personaje. No me sorprendería que el Emmy 2008 al mejor actor protagónico se lo den al tiempo narrativo de esta serie.

Verla de nuevo

Ahora, que todo acabó, quienes hayan visto los trece episodios de esta historia estarán capacitados para componer el puzzle. Y nada mejor para ello que verla otra vez, desde el principio. Yo comenzaré mañana mismo: pienso devorarme las diez horas brutas de emisión en este fin de semana. Porque Damages es una de esas (escasas) tramas que, por obligación, hay que ver otra vez de punta a punta.

No diré mucho más, porque a veces el apasionamiento me hace ir de boca y no quisiera alumbrar secretos inconvenientes a quienes aún no hayan visto la serie, o a quienes aún estén a la mitad, o a punto de ver el final. Ay, qué envidia siento ahora mismo por ese grupo de seres humanos: los que todavía pueden ver Damages por primera vez.

Sólo una cuestión más, antes de irme a investigar qué día comienza la segunda temporada. Puedo sonar ya cansador con este tema, pero además de monolingüe soy agradecido, y es necesario que me saque otra vez el sombrero ante Marga y CarpeDiem (los subtituladores de AsiaTeam para Damages), que cada jueves por la noche —pocas horas después de la emisión original— nos dieron la opción de poder disfrutar esta historia. Un trabajo veloz y eficiente. Y en este caso, además, le he pedido a Marga que haga, ella misma y en primera persona, el cierre de este artículo, porque estamos de fiesta. (Siempre que nos cuentan una buena historia, deberíamos celebrar.)

Damages es tan buena que se traduce sola

escribe Marga, de AsiaTeam

A los que nos gusta leer nos ha ocurrido que, de repente, un libro nos llama desde la mesa de una librería. El libro no tiene nada especial, ni la cubierta es llamativa, ni el autor conocido, ni el título especialmente atractivo; pero el libro nos llama, nos atrae.

Eso es exactamente lo que nos ocurrió con Damages. No tenía nada de especial, incluso decían que era una serie de abogados; CarpeDiem y yo odiamos las series de abogados, pero Carpe me dio un codazo (virtual, naturalmente) y me dijo ¿Lo has visto, Marga? y yo respondí: Sí.

Nadie apostaba por esta serie. La pusimos en el foro antes de estrenarse y todos nos dijeron: ¿Otra de abogados? ¡Qué horror! Pero ésta tenía algo especial. Recuerdo el primer capítulo, los primeros minutos, cuando Ellen Pearson sale a la calle manchada de sangre, recuerdo la luz. Entonces me dije: esto es digno de verse.

El episodio piloto nos dejó con la boca abierta: una serie de abogados donde lo más cerca que se está de un tribunal son las escaleras del edificio. Todo un acierto. Y capítulo a capítulo no decayó.

Damages ha sido una serie que se ha traducido sola. Oírla en inglés es una delicia, sobre todo después de estar acostumbrados a Prison Break y otras del estilo, donde —y que me perdonen los estadounidenses— se usa un lenguaje que no dejaría utilizar a mis hijos, si los tuviese. En Damages casi no se emplea el famoso 'you know', y cuando se emplea sólo está en boca de Ted Danson y es para marcar —con ese registro tan característico— el hampón que realmente es.

Así como muchos odian a Glenn Close, yo odio a Ted Danson: no lo aguanto. Perdón, no lo aguantaba hasta ahora; en Damages me he reconciliado con él: borda su papel. ¿Y de ella, qué decir? Oírle hablar a Glenn Close es una delicia: hasta cuando grita o murmura se le entienden las frases a la perfección, no sé si es el guionista o ella, aunque imagino que ambos utilizan un magnifico inglés del que ya había perdido la pista, de tanto ver series.

Traducir Damages ha sido sólo disfrutar; es un placer utilizar intensificadores en las frases, el verbo más adecuado viene a la mente casi sin pensar, las palabras se colocan en la boca o los dedos sin darse uno cuenta, y esa sensación se transmite al subtítulo.

He oído decir a los lectores de Espoiler que los subtítulos estaban bien hechos y nos alegramos. En realidad el placer ha sido nuestro, porque hemos disfrutado con ellos lo que casi nunca antes, y esperamos que también se lo hayamos podido transmitir a ustedes.

¿Y cómo hago para ver esta serie?

Expectativas para 2008:
lo bueno, lo malo y lo feísimo

Seis novedades de la tele internacional para la próxima temporada. Series nuevas que intentarán hacerle sombra a Lost. ¿Alguna podrá?
ESPOILER - 28 de agosto, 2007
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Ya casi acaba el veranito —época de recambios y de ausencias en la tele del hemisferio norte— y en breve comenzarán a llovernos los estrenos más esperados de las series consolidadas, asentadas y exitosas.

Es un buen momento, entonces, para hacer un repaso de las novedades que nos trajeron las cadenas anglosajonas en estos meses. Las nuevas apuestas, los proyectos filtrados, o los episodios iniciales que, con mejor o peor suerte, buscan convertirse en “la gran revelación” de los finales de 2007 y el inicio de 2008.

Voy a escribir sobre seis series nuevas, y lo haré como si fuese un crítico, es decir, poniendo estrellitas amarillas y desperdigando adjetivos calificativos por doquier. Sólo hablaré de seis producciones porque nada más conozco ese número de adjetivos, a saber: excelente, muy bueno, bueno, malo, malísimo y asqueroso. Si supiera más, quizá habría incluido otras tramas. Lo siento.

De éstas seis historias, tres me han dejado con la boca abierta y respirando aires de maravilla. El trío restante, en cambio, me ha parecido una porquería envuelta para regalo. Comencemos por las buenas noticias (que las malas sobran).

Excelente: Damages


Odio a Glenn Close y a las historias de abogados casi con la misma fuerza, pero hay que reconocer cuando una trama es original y contundente. La historia avanza en dos planos: en el presente, una abogada joven (Rose Byrne) parece haber cometido un asesinato; seis meses antes, descubrimos de a poco los sucesos que acabarán con ese final fatídico. No hay juicios, ni se resuelven casos, ni se usa la frase “protesto su señoría”. Son abogados como pudieran ser cualquier otra cosa. El entramado es emocionante y te deja pegado a la silla, pidiendo a gritos un nuevo capítulo. Lo mejor que veremos este año, con seguridad absoluta.

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Muy buena: Jekyll


Ésta me la recomendaron varios lectores de Espoiler, y les estaré eternamente agradecido. Es una serie inglesa (BBC) de ésas que harán historia. El 28 de julio acabó  la primera temporada de seis capítulos. Se trata de una puesta al día de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, la inquietante novela de Stevenson que habla, metafóricamente, de nuestra maldad enquistada. En la serie, el doctor Jackman (James Nesbitt) comienza a notar su desdoblamiento físico e intenta, sobre todo, proteger a su esposa y a sus pequeños hijos gemelos. La actuación de Nesbitt es, por lejos, lo mejor que he visto en la tele desde hace muchos años (si me perdona el amigo Dexter Morgan).

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Buena: Californication


David Duchovny (el de The X-files) interpreta en  esta comedia a un escritor que, después del éxito de un primer libro, comienza a sufrir una enorme sequía literaria que, al mismo tiempo, se ve agravada por su adicción descontrolada al sexo. Separado de una esposa a la que ama, y lejos de su hija adolescente, pretende volver a unir a su familia trunca, pero en medio de sus intentos no puede parar de follar con todo lo que se mueve, incluída la hija —muy menor— del nuevo novio de su mujer. El guión está perfectamente estructurado; tanto, que el lector pasa de la risa a la depresión en segundos. Media hora de entretenimiento asegurado.

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Mala: Pushing Daisies


Todos teníamos muchas expectativas con esta serie, pero su preair nos dejó bastante confusos. La historia pintaba bien: un joven descubre una gran virtud: es capaz de resucitar a los muertos con sólo tocarlos; pero también descubre dos defectos: cuando resucita a alguien, el ser vivo más cercano muere. Además, no puede volver a tocar al resucitado, porque si lo hace éste morirá para siempre. ¿Por qué es mala? Porque la estética timburtoniana es insoportable, es una mala copia, y además está muy mezclada con otra estética (sosa) que se le parece bien poco. Son dos series en una, pero unidas con calzador. Quizá con el tiempo mejore, aunque no estaré allí para verlo.

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Malísima: The Sarah Connor Chronicles


Los que amamos Terminator y creímos que íbamos a tener una serie que nos trajera de vuelta las sensaciones de aquella trilogía, hemos soñado de más. Esta producción, que retoma la subjetiva del personaje de Sarah Connor (Linda Hamilton en el original, y Lena Headey en este esperpento), es una excusa débil para presentarnos otra serie tontorrona con explosiones y tramas inauditas.  Sarah es la madre del adolescente John, un niño que en el futuro luchará contra las máquinas, pero nos cuesta mucho creer que las cosas hayan sido de esa manera. ¿Qué pasará cuando, en el escape eterno, madre e hijo lleguen a California, y descubran que el gobernador es Schwarzenegger?

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Asquerosa: Bionic Woman


El trailer pintaba muy bien: es cierto. Y una vez más, un trailer nos confundió. Esta remake de La Mujer Biónica (mítica serie de los años setenta) es una reverenda cagada pinchada con un palo. Ustedes me disculparán la poca seriedad de la crítica, pero es que vi el preair hace tres semanas y todavía me dura el asquete y la bronca. Puestos a destripar una historia, haberlo hecho con una que los niños de mi generación no adorásemos. Podrían haber destrozado Wonder Woman, que no valía tanto. Pero no hacía falta ensuciar a la hermosísima Jamie Sommers (Lindsay Wagner) que tantos buenos momentos nos dio, a todos nosotros, en la privacidad de las sábanas adolescentes.

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Qué ver en la 4ª
semana de agosto

El regreso de la gran serie The IT Crowd en la pantalla británica marca (y con agrado) la grilla internacional de ficción televisiva.
ESPOILER - 19 de agosto, 2007
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Las cosas siguen igual que los siete días anteriores en la tele usamericana, pero hay una gran novedad en la pantalla inglesa. El viernes 24, a las nueve y media de la noche, se estrena el primer capítulo de la segunda temporada de The IT Crowd, una serie de la que ya hablamos en Espoiler y recomendamos (siempre que podemos) con inusitado ahínco. Como esta sit-com es muy esperada, sobre todo por los habitués de la Red, seguramente haya subtítulos pocas horas después de emitido en el Channel 4 londinense.

Otro tema. He podido ver (me costaba, porque no le tenía fe) los primeros capítulos de Damages, la serie sobre abogados que protagoniza Glenn Close, y ya se puede adelantar, sin casi riesgo, que será uno de los éxitos de esta temporada. Recomendadísima. Y lo dice alguien que odia a los abogados y a Glenn Close casi con idéntica fiereza. Este miércoles se emite el S01E05 y en Asia-Team (que son grandes) ya tienen traducciones hasta el cuarto capítulo. Un guión maravilloso que te deja con el culo en el sofá y no te deja moverte ni para buscar la cocacola. Están avisados: Damages.

Lunes 20, Agosto
The 4400 Thriller, Drama, Misterio [S04E10]
Entourage Comedia, Drama [S04E10]
Robot Chicken Animación, Comedia [S03E02]
Martes 21, Agosto
Kyle XY Drama, Misterio [S02E10]
The Closer Drama, Misterio [S03E09]
Weeds Comedia, Crimen [S03E01]
Miércoles 22, Agosto
Eureka Comedia, Drama, Misterio [S02E07]
Jueves 23, Agosto
Saxondale Comedia [S02E01]
Viernes 24, Agosto
Burn Notice Acción, Drama, Thriller [S01E08]
IT Crowd Comedia [S02E01]
Sábado 25, Agosto
Monk Comedia, Drama, Misterio [S06E07]
Psych Comedia, Crimen, Misterio [S02E07]
Painkiller Jane Ciencia Ficción [S01E18]

Qué ver en la 4ª
semana de julio

La actriz Glenn Close estrena serie, por primera vez. Se llama Damages y comienza a emitirse por FX este martes. Va de abogados.
ESPOILER - 22 de julio, 2007
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La noticia de la semana, por lejos, es el estreno de la primera serie de televisión protagonizada por Glenn Close. Sí señor, la amante enloquecida de Atracción Fatal. El proyecto se llama Damages y se emite el capítulo piloto el próximo martes 24, por FX. Por lo que se sabe será otra serie sobre abogados —que casi nunca son buenas—, con un estilo muy similar al de The Shield (que produce la misma cadena de pago y en la que Glenn Close hizo también algunas apariciones). Se establecieron trece capítulos por temporada, y cada una de éstas girará sobre un tema común, al estilo de The Wire. En esta temporada habrá una lucha a muerte entre dos bufetes, uno regenteado por Close, y el otro por Ted Danson, el vecino de Larry David en Curb your Enthusiasm. No sé. Imagino que la tendré que ver por deformación profesional, pero no me seduce ni Glenn Close, ni los abogados en general, ni la trama. Aunque parece haber una buena noticia: dirige el primer capítulo Allen Coulter, una especie de genio (el que haya visto The Sopranos o Six Feet Under sabe de lo que hablo).

Lunes 23, Julio
The 4400 Thriller, Drama, Misterio [S04E06]
Entourage Comedia, Drama [S04E05]
The Dead Zone Ciencia Ficción, Fantasía [S06E06]
Martes 24, Julio
The Closer Drama, Misterio [S03E06]
Kyle XY Drama, Misterio [S02E07]
Miércoles 25, Julio
Eureka Comedia, Drama, Misterio [S02E03]
Jueves 26, Julio
Rescue Me Drama, Comedia [S04E06]
Viernes 27, Julio
Burn Notice Acción, Drama, Thriller [S01E05]
Sábado 28, Julio
Monk Comedia, Drama, Misterio [S06E03]
Psych Comedia, Crimen, Misterio [S02E03]
Painkiller Jane Ciencia Ficción [S01E15]

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