Sección 'Fringe'
Fringe,
toma dos
Hace unas semanas, en la sección Grandes Secundarios, hicimos una reseña sobre Walter Bishop, el científico loco de la serie Fringe. Hasta ahí todo bien, porque se la merecía. Más tarde me puse a leer algunos comentarios de lectores de Espoiler y descubrí algo, o mejor, recordé algo: muchos creen que Fringe es una serie pasable, y nada más.
Recojo algunos mensajes, aunque son muchos más: "La serie es rebuscada pero interesante" (comentario 3). "Para mí, la serie es infumable, las tramas son inverosímiles y flojas" (comentario 5). "Pues la verdad es que esta serie no hay por dónde cogerla" (comentario 8). Y un largo etcétera.
Entonces, no está mal alertar a muchos que hay dos Fringes. Una serie va hasta el capítulo 11, y otra, mucho mejor, comienza entonces y acaba con una season finale intensa y —para mi gusto— histórica. No sé si será el caso de quienes dejaron comentarios indiferentes. Quizá la vieron toda, no les gustó y punto. Pero con seguridad algunos lectores la dejaron a la mitad.
A ellos les hablo: bájense el resto.
Fringe acabó siendo bestial, una trama adictiva y vertiginosa como J.J. Abrams nos tiene acostumbrados desde Lost. Hay razones para dejarla a la mitad, es cierto. Razón uno: se parece mucho a los Expedientes X. Razón dos: sus historias son auto conclusivas y ahora está de moda la trama coral que no acaba nunca. Etcétera.
Está bien, son motivos decentes para no ver Fringe, pero es necesario trazar una línea a la mitad. Desde la segunda parte la cosa se pone intensa y no tiene nada que envidiar a las series consagradas. De hecho, a muchas las deja del tamaño de una nuez.
De izquierda a derecha. Olivia Dunhan (preciosa y sobria), Peter Bishop (chico de gran corazón), Dr. Walter Bishop (como una cabra), el jefe Phillip Boyle (te mira y te mata), Nina Sharp (nunca le das la mano), John Scott (il morto qui parla), Astrid (hará nido en tu pelo) y el agente Charlie Francis (el latino que nunca falta).
Para los que estén al margen, un breve racconto: en Fringe hay tres protagonistas: un viejo científico que ha permanecido casi veinte años en un psiquiátrico (Walter Bishop); su hijo Peter, un hábil estafador clandestino; y la agente del FBI Olivia Dunham (la hermosa Anna Torv).
Los tres están destinados a encontrar la punta de un ovillo muy complejo, en donde el terrorismo es lo menos malo para explicar un puñado de atentados y hechos extraños, casi siempre mortales. La temática de la serie enfoca lo que conocemos como pseudociencia: telequinesis, telepatía y otros fenómenos no explicados. La frontera en donde la ciencia se da la mano con lo paranormal.
Hasta la mitad de la temporada, se nos presentan un buen número de casos sin aparente conexión. Pero entonces, justo cuando promedia la serie y hasta el episodio veinte, todo se convierte en un embudo maravilloso, lleno de suspenso y lógica, en donde nuestros tres protagonistas sacarán lo mejor de sí para descubrir al enemigo.
Ver Fringe es prioritario. Pero yo le añadiría a este consejo uno más, en calidad de sibarita: vean los capítulos finales en alta definición (son los archivos que acaban en .mkv y pesan el doble, aquí un tutorial). La serie gana muchísimo en una tele gigante ycon sonido envolvente.
¡Ah, los pelos de la nuca se te erizan un 42% más!
Radiografía de
un científico loco
Es fácil querer al doctor Walter Bishop de entrada, más allá de que encarne el prototipo básico del científico desorientado y genial. Además de ser responsable de soluciones a priori imposibles, es el encargado de poner en Fringe el toque justo de comedia, y cada vez que eso sucede -porque en la biografía de Bishop también hay lugar para el drama- consigue arrancarnos una sonrisa.
El doctor Bishop está interpretado de forma magistral por John Noble; sí, el responsable de Denethor en The Lord of the Rings: The Return of the King.
Este excelente actor nació en Port Pirie (Australia), el 20 de agosto de 1948. Además de haber participado en series de televisión como All Saints y en diferentes películas (One Night with the King; Running Scared), cuenta en su haber con la dirección de más de ochenta obras de teatro. Un último dato: antes de encarnar a Bishop, John Noble interpretó al cónsul ruso Anatoly Markov en la sexta temporada de 24.
¿Es o se hace?
El doctor Bishop sabe muchas cosas y tiene infinidad de respuestas. Es una autoridad indiscutida en el campo de la física cuántica y de la ingeniería genética, y son pocos los que pueden hacerle sombra en la materia. Pocos a excepción de William Bell (interpretado nada menos que por Leonard Nimoy), su antiguo socio y camarada.
En el pasado, ambos compartieron laboratorio y trabajaron en cosas raras, experimentos que con el tiempo se convirtieron en secretos de Estado. Pero mientras uno (el doctor Bishop) fue acusado por el asesinato de un asistente e ingresado en un hospital psiquiátrico, el otro (William Bell) fundó Massive Dynamic, una multinacional de investigación tecnológica muy poderosa, que algo esconde.
Pero Bishop parece no pensar en esto. En cambio está muy contento con que le hayan restituido su laboratorio, en los subsuelos de la universidad de Harvard. Disfruta como un chico cuando un cadáver con deformaciones abominables cruza la puerta de entrada para que él lo examine, o sonríe extasiado ante el milagro de un larva asquerosa y gigante.
El doctor Bishop es un genio científico y parte sustancial del equipo Fringe, una división especial del FBI encargada de resolver casos extraños y en principio inexplicables.
Pasó diecisiete largos años confinado en una institución psiquiátrica, solo y con la barba crecida, hasta que la agente Olivia Dunham (Anna Torv, cuánto te amamos) necesitó su ayuda y fue por él. Cuando ella abrió la puerta de la habitación sellada el científico supo, con certeza, que el encierro había concluido: “Sabía que alguien vendría alguna vez”, fue lo que dijo al ver, enfrente suyo, a la chica del FBI.
Y así, entre incisiones quirúrgicas, autopsias espantosas y experimentos extrañísimos come algún tentempié, toma una cerveza de cebada o un vaso de leche que él mismo extrae de una vaca, con la que pidió contar ex profeso en su lugar de trabajo. Son antojos repentinos, ideas que lo asaltan y que en el orden de su cabeza suponen la misma importancia que la necesidad de dar con la fórmula de un antídoto vital.
Como todo científico loco, el doctor Bishop muchas veces parece retrasado mental. En la mayoría de los casos es su hijo Peter (Joshua Jackson) —junto a Olivia parte sustancial del equipo Fringe— el encargado de bajarlo a tierra cuando el hombre se va por las ramas en mitad de un razonamiento apremiante.
Su laboratorio está lleno de artefactos mecánicos; viejas invenciones que parecen obsoletas, pero que no lo son: por su intermedio es posible realizar viajes astrales y otras maravillas. Él mismo se fabrica las drogas que necesita (en sus años mozos experimentó con LSD), y como le cuesta conciliar el sueño, para poder dormir recurre a la Sucesión de Fibonacci (1, 2, 3, 5, 8, 13, 21...) —misterio matemático de la serie— en lugar de a las clásicas ovejas.
¡La única cosa mejor que una vaca es un ser humano! A menos que usted quiera un poco de leche. En ese caso no hay nada mejor que una vaca.
Botón de muestra
La personalidad errática del doctor es tan fuerte, que en Estados Unidos se usa para promocionar la serie completa:
Como se ve, su memoria padece largos y profundos baches, y en esto no hay quien lo ayude. Como tampoco hay nada que lo ayude a aliviar el tormento que lo persigue sin tregua, un dolor que viene del pasado en forma de culpa, y del que él apenas puede o quiere hablar.
Porque ¿cuánto es lo que sabe y cuánto lo que de verdad no recuerda? Al final del recorrido el doctor Bishop tal vez dé con algo más que con respuestas positivas para la brigada Fringe. Lo más seguro es que, si el destino no le depara alguna otra sorpresa mejor, detrás de sus investigaciones también se descubra a sí mismo.
Receta para adictos
a las buenas series
Mi médico me ha puesto un límite:
—Menos cigarros, más ejercicio y solamente dos horas de televisión a la semana— me dijo.
Lo miré con una sonrisa incrédula:
—Es imposible, en los años ochenta quizás, pero ahora ya no se puede.
Y es verdad, porque antes veíamos televisión sin preguntarnos nada: ni quién escribía las series, ni qué número de episodio estábamos viendo. ¿O alguien recuerda cuántas temporadas tuvo MacGyver, o quién fue el creador de El Equipo A?
—¡Ah —me dijo el médico—, qué gratos eran los tiempos en que las series eran frívolas y tontorronas!
Ahora, le informé, la ficción de la tele se ha convertido en el nuevo cine de autor. Si nos gusta Perdidos sabemos que nos gustará Fringe, porque las dos son de J.J. Abrams. Si nos volvimos locos con la primera temporada de Mad Men, ¿vamos a perdernos la segunda? Si nos gustó A dos metros bajo tierra, ¿cómo no ver True Blood, si también es de Alan Ball? Y así vamos, robándole tiempo al sueño y al trabajo, porque cada vez somos más adictos a las buenas historias y más estrictos en los gustos.
Mi médico pareció interesarse en el tema, y le tuve que explicar más:
—Mad Men, por ejemplo, va sobre los cambios imperceptibles en la sociedad, ¿usted sabía que hace no muchos años los doctores recomendaban el cigarrillo e incluso fumaban en la consulta?.
Se quedó de piedra. También le expliqué que Fringe indaga sobre las ciencias no convencionales, como la telepatía, la levitación, el ritmo cerebral de los cadáveres o la terapia génica.
El doctor me miraba absorto.
Y le conté que True Blood parte de la idea de un mundo en el que se ha descubierto la sangre sintética, y que por ello ahora los vampiros quieren formar parte de la sociedad y tener los mismos derechos que los humanos.
Mi doctor no podía creer que se estuviera haciendo semejante televisión.
—Yo me había quedado en Aqullos maravillosos años— me dijo, un poco avergonzado.
Después, piadosamente, me quitó la prohibición horaria.
—Eso sí —concluyó—, menos café, más ejercicio y regrese la próxima semana.
Le pregunté si quería hacerme un chequeo más exhaustivo.
—No, vuelva la semana que viene y me cuenta más cosas de las series que está viendo.
Hice algo mejor. Cogí un boli y la libreta y le receté la primera temporada de True Blood, completa, una dosis semanal de Fringe y dos episodios de Mad Men los martes y sábados.
—Eso sí —le dije— en lo posible me las mira a las tres en alta definición.
Nos dimos la mano y nos despedimos (yo creo que ambos felices), cada cual con una buena receta en el bolsillo.
En papel. Este texto aparece en el número de febrero de la revista de Digital+. Ver ampliado.
Casi en directo,
pero pagando
La flamante serie Fringe (nueva creación de J.J. Abrams, el papá de Lost) ha sido lo más visto en Norteamérica también esta semana, junto a House M.D.. La protagonista es la agente del FBI Olivia Dunham (Anna Torv), destinada a encontrar la punta de un ovillo muy complejo, en donde el terrorismo sería lo menos malo para explicar una serie de atentados virales. Hemos hablado ya en Espoiler sobre esta serie, que ya va por el episodio cuarto y no deja de ser cada semana un poco mejor.
La temática de la serie enfoca lo que conocemos como pseudo-ciencia: telequinesis, telepatía y otros fenómenos no explicados. Los tres primeros episodios emitidos hasta ahora dejan al espectador con la boca abierta. Son excelentes y merece la pena verlos.

¿Pero por qué vuelvo a este tema? Resulta que, por primera vez en España, la plataforma Digital+ ofrece la posibilidad de ver esta serie con cuatro días de diferencia respecto a la emisión original. ¡Oh, por fin lo han comprendido! Cada episodio se estrena en Estados Unidos los martes, y se pueden ver en España los sábados de la misma semana, subtitulados al español. Nuevamente: ¡oh, por fin han comprendido esto también!
Sería maravilloso acabar el párrafo aquí (sería una gran noticia, un avance que hace años esperan los fanáticos de la ficción) pero hay que explicar algo más, y esto ya no es tan "oh": la opción se encuentra en Taquilla. Es decir, hay que pagar dos euros (en realidad 1,99), además del abono mensual, para poder verla.
De todas maneras no está mal, es un buen comienzo. La fuerza de las descargas de Internet ha propiciado este avance de la televisión por cable en España. La forma de promocionar el adelanto, por parte de Digital+, es una frase que dice: “Vea Fringe sin virus informáticos y sin esperas innecesarias”, en clara referencia a su principal competidor: el P2P.
Lentamente, los sistemas tradicionales comienzan a entender dónde está el problema. Ahora sólo falta que se convierta en costumbre y que sea, como en el resto del mundo, gratuito.
En Argentina vimos el episodio final de Seinfeld, subtitulado al español, al día siguiente de su emisión original, y sin pagar un centavo. ¿De qué fecha hablo? Difícil olvidarlo: el 15 de mayo de 1998. Con casi diez años de diferencia, el cable de España empieza a equipararse al Tercer Mundo. ¡Enhorabuena!
Mientras tanto, seguimos descargando gratis en nuestro calendario semanal.
Las primeras críticas
de la nueva temporada
Lunes, 15 septiembre. Por fin comenzaron las clases en toda España y los niños están en las aulas, aprendiendo cosas nuevas sobre la vida y el amor. ¿Qué tiene que ver esto con la tele? Los adictos a las series que tengan hijos pequeños me entenderán. Estoy harto de ver dibujos animados. Que mi hija esté en este momento en la escuela es vital para la vida de Espoiler. Acabo de empezar a ver primeros episodios, con todo el sofá para mí y sin pincharme el culo con juguetes. Así que basta de cháchara.
Empiezo con cuatro estrenos, pero seguiré con cuatro más esta misma semana. Los dejo con las críticas (hay de todo, desde excelente a pésimo) y me voy a ver ocho pilotos más. La vida vuelve a tener sentido.
Muy buena: Fringe


Habíamos visto el preair, hace un par de meses, pero no quisimos hablar demasiado hasta que no se emitiera el episodio piloto oficial, de casi ochenta minutos. La nueva serie de J.J. Abrams (el papá de Lost) cubrió mis expectativas de diversión y tensión dramática, que eran muchas. Todo comienza con un vuelvo de avión que cubre la ruta Hamburgo-Houston. Algo ocurre dentro de la aeronave, que aterriza con piloto automático y con todo el pasaje muerto por una extrañísima enfermedad.
La protagonista de la serie es la agente del FBI Olivia Dunham (la hermosa Anna Torv, la lesbiana rubia de Mistresses). Ella está destinada a encontrar la punta de un ovillo muy complejo, en donde el 'terrorismo' sería lo menos malo para explicar ese atentado. La temática de la serie enfoca lo que conocemos como pseudo-ciencia: telequinesis, telepatía y otros fenómenos no explicados. La frontera en donde la ciencia se da la mano con lo paranormal. El S01E01 de Fringe nos muestra a los personajes importantes de la trama, nos narra el principio del cuento y nos deja, más de una vez, con la boca abierta. No es poco para un piloto. Cuando acabamos de ver los ochenta minutos iniciales, nos quedaron las ganas de seguir con más.
Mala: Flashpoint


A estas altura, da la impresión de que los guionistas se preguntan: "A ver, ¿qué oficio, sector o departamento de la policía todavía no tiene una serie propia?". Y allí donde encuentran un hueco, un olvido, van y escriben. En Flashpoint le ha tocado el turno a... (atención): los señores que se apostan en los tejados con rifles de alta precisión, para disparar a los malos que tienen rehenes. Los francotiradores. Una mezcla entre policías y campeones olímpicos de dardos. ¿Y qué tal la serie? Digamos que es correcta, lo que falla es el tema.
Yo no sé cuántos episodios más se podrán hacer, cuántas vueltas de tuerca tendrá ese asunto. En el episodio presentación, descubrimos que el protagonista es Ed Lane (Hugh Dillon), líder del Team One. Un tipo recio que comete un error al disparar (casi mata al hijo del secuestrador, y no a su padre el malo) y ahora siente mucha culpa. Al ver el episodio en casa, no nos creímos mucho el remordimiento de un tipo que hace 20 años dispara desde los techos. No nos dieron muchas ganas de seguir viendo el episodio dos. Al acabar de ver el piloto, me subí a lo más alto del escritorio y, desde allí, con precisión de cirujano, arrojé el archivo a la papelera de reciclaje. Y encesté a la primera.
Pésima: Privileged


A Megan Smith (Joanna Garcia), una becaria insignificante de revista del corazón que quiere "escribir sobre cosas más importantes" (y a la que, por supuesto, se le ha quemado el apartamento y su vida es una miseria sin sexo ni contactos) le ofrecen una última posibilidad laboral: ir a Palm Beach a inmiscuirse entre la gente más importante del mundo. Allí conoce a Tita Cervera (bueno, en realidad una símil norteamericano de Tita), dama viuda de magnate de arte que incorpora a la protagonista como tutura de sus dos nietas adolescentes, gemelas y huérfanas, con un sueldo increíble y una futura vida de película.
La serie indaga sobre el típico truco de The Nanny: meter a una chica corriente, inteligente y simpática en un mundo de millonarios frívolos. Allí descubrirá que los ricos no toman café, sino "algo que solo Dios puede hacer", etcétera. Por supuesto, las gemelas son intratables y superficiales, etcétera. Privileged es la clase de series tontas que podrían filmarse en diez minutos y luego poner etcétera, sin que nada cambie.
Excelente: Californication


Cuando acabó la primera temporada de la errática vida de Hank Moody (David Duchovny), en Espoiler hablamos muy bien de la historia, pero le pusimos algunos peros al episodio final, que se resolvió con un happy end muy poco coherente con la trama. Como casi siempre, nos equivocábamos. Que un sexópata empedernido, solitario y mordaz, acabe regresando a vivir con la esposa y la hija (es decir, a interactuar en la familia tradicional) no es un final feliz sino el comienzo de muchas desgracias nuevas. Eso es lo que nos muestra el preair del S02E01: a un protagonista extraordinario que quiere volver a ser ordinario, y que no lo logra en absoluto.
El episodio inicial es divertido, veloz y doloroso (ya verán ustedes por qué doloroso; los que vieron el capítulo comprenderán enseguida el tamaño de ese dolor). Duchovny cada vez resulta más solvente en su personaje, los guionistas están sueltos y quirúrgicos, como siempre, y la segunda temporada se presagia entretenida y cínica. Es una gran alegría que Californication esté entre las series que abordan la comedia-drama de los próximos meses. No son muchas las que transitan con éxito esta frontera (Weeds, Swingtown, Entourage, poquitas más). La seguiremos viendo con placer; es una joya.
Calendario semanal
Lo dicho. Esta semana volveré con una segunda y una tercera parte de estos resúmenes. Mientras tanto les dejo también (porque es lunes) el calendario semanal, que tiene perlas: el final de Weeds, los inicios de Smallville y de Supernatural y el comienzo de la nueva temporada del doctor Gregory House. Que les aproveche. (Ver Calendario semanal)
Septiembre: varios estrenos
y una gran decepción
Entre los muchos estrenos que se avecinan para septiembre, la nueva serie de Alan Ball (el creador de Six feet under) siempre había estado entre mis excusas para no suicidarme. Tengo una vida tan pobre de epopeyas que incluso, algunos días tristes de 2008, me levanté de la cama solamente porque sabía que en ese año Alan Ball estrenaría serie nueva. Qué decepción me lleve esta semana, cuando finalmente pude ver el piloto.
La serie se llama True Blood (no entiendo inglés pero sospecho que será “Sangre verdadera”) y su director acaba de informar que ya está acabando el rodaje de la primera temporada, que comenzará a emitir HBO el domingo de septiembre. Y ahora confesaré algo: no voy a seguir la serie, no pienso verla. El episodio piloto me pareció tan espantoso que, por primera vez en tres años, no pude terminar de ver na serie nueva: lo dejé por la mitad.
Algunos podrán argumentar que quizás la cosa mejore, pero ya la temática me aburre muchísimo. No me gustan los vampiros. Ya sabíamos que el tema rondaría por ahí, pero uno siempre sospecha que un tipo que escribe tan bien le daría una vuelta de tuerca espectacular al tema. No percibí esa vuelta. Lo que vi es un manchón triste y desbocado, esas historias que cuentan Tarantino y Robert Rodriguez cando se juntan y se hacen los loquitos. Fin de mis expectativas, me bajo del tren.
Por suerte, la temporada de septiembre tendrá regresos intensos y estrenos prometedores. Racconto veloz: el día 1 regresa Prison Break; el 7, la hermosa Entourage; el 9 hay dos estrenos buenos: Fringe, del creador de Lost (ese piloto sí que me gustó mucho) y Priviliged, producida y escrita por Rina Mimoun (Pushing Daisies y Everwood).
El 15 de septiembre cuidadito: porque vuelve Californication, después de una gran primera temporada; y al día siguiente House M.D., donde sabremos en qué quedó la amistad del doctor y su mejor amigo. Hermosa semana. Después llega Heroes, al rato todas las versiones de CSI y, el 25 de septiembre, maratón de comedias buenas: Earl, Office y Betty.
Sigamos vegetando, estamos en vacaciones. Yo continúo comprándome DVDs baratos en Argentina (no copias piratas, sino originales a precios de ganga) y la semana que viene volveré ya con fotos y enlaces para estos textos.
Lo siento por Alan Ball. Creo que se volvió loco. Pero hay sustitutos importantes que mitigarán esa pérdida. No sé por qué, pero confío mucho en Fringe, por ejemplo.
Lo más esperado de
septiembre, en pleno junio
La semana comienza con dos adelantos que me interesan especialmente, y hoy vamos a dar cuenta de ellos. Ya no se puede hablar de filtraciones, claro, porque son las propias cadenas las que echan a rodar los pilotos antes de tiempo, para que el público empiece a hablar de ellos. Todavía faltan unos meses para que Fringe y True Blood comiencen, pero ya podemos ver el capítulo uno.
Fringe, lo nuevo del creador de Lost
La nueva serie de J.J. Abrams (todos de pie, por favor) comienza con un incidente aéreo, inicio que le dio múltiples alegrías desde 2004. Esta vez, el problemón ocurre en Hamburgo con el vuelo 627 que tiene planeado ir a Boston, pero en medio pasa algo y todos sus pasajeros y tripulantes mueren a raíz de algo que ocurre en el interior del avión.
Pero tranquilos, que la serie no va de eso. La nueva trama de Abrams se parece (si queremos buscarle semejanzas) a X-Files, pero en plan elaborado, rebuscado y (por lo que parece) otra vez genial. Se trata de un grupo de personajes en busca de cosas raras que ocurren en este mundo.
El piloto dura ochenta minutos (descargar) y apareció en Internet hace muy poquito. Todavía no hay subtítulos en castellano, pero estaré atento para ponerlos por aquí cuando aparezcan. Sin duda, uno de los acontecimientos de junio.
True Bood, lo nuevo del papá de Six Feet Under
Y esta otra nueva serie le tengo más ganas todavía, qué suerte que se haya filtrado el piloto (filtrado, o lo que sea). Para empezar, va por HBO. Y para acabar, está escrita y dirigida por Alan Ball (todos de pie otra vez, esto parece misa), sobre la novela Southern vampire de la escritora Charlaine Harris.
La trama, así, a primera vista, está destinada a que yo no me siente nunca en la vida a verla. Hay un pueblo (en Lousiana) donde la gente convive con vampiros, gracias a una sangre artificial importada de Japón. La protagonista, Sookie Stackhouse (Anna Paquin), es una camarera capaz de leer la mente de todo el mundo, menos la de Bill Compton (Stephen Moyer), que parece ser un vampiro que formar parte del pueblito. Todo mal. Pero es HBO, y es Alan Ball, el creador de Six Feet Under; no pueden fallar ni siquiera con esa sinopsis.
La serie comienza, de verdad, en septiembre, pero ya apareció un pre-air para ver el primer capítulo (descargar). No hay todavía subtítulos a la vista, pero no tardará mucho.
Y para terminar, vuelve Weeds
Y como si ya esto fuera poco, María Luisa Parker sale de su congelamiento, parpadea el martes, y así comienza la cuarta temporada de una de las mejores comedias drámaticas de estos tiempos: Weeds. Los que siguen la serie ya saben cómo acabó la cosa en la tercera temporada, así que imagino que ya están preparando el culo en los sillones. Imperdible.
El calendario completo de esta semana.

Hernán Casciari nació en Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. [
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