Sección 'Introducciones'
Prohibido adelantar:
las mejores intros de hoy
Desde que vemos la tele desde el ordenador (o más bien: desde que descargamos series y podemos conservarlas en el disco duro) tenemos la opción de 'adelantar' las partes que no queremos ver, obviarlas. Por defecto, una de las primeras escenas que desterramos son las introducciones, más que nada si ya nos hemos cansado de ellas o cuando no nos hacen demasiada gracia.
Esta práctica (hija de la ansiedad o de la eyaculación precoz) ha generado dos respuestas por parte de los creativos de la televisión: una es la de eliminar las intros; la otra, más agradecida, ha sido la de mejorarlas un poco.
Dos de las series más vistas en este inicio de siglo pasan olímpicamente de presentaciones formales: ellas son 24 y, por supuesto, Lost. Ambas optaron por un fondo negro, corto, con el logo del producto. Y andando. Esto molesta un poco, sobre todo cuando vemos los episodios subtitulados, porque durante largos minutos de emisión real tenemos que soportar letras blancas de crédito, que a veces nos dificultan leer.
Pero hablemos mejor de quienes sí han intentado, con buenas artes y mejores mañas, obligarnos a no 'adelantar' sus presentaciones.
Como dijimos ya alguna vez, los creadores de The Simpsons encontraron un modo eficaz y novedoso a finales de los '80. La introducción nunca es la misma, y entonces dan ganas de ver qué ocurre. Pero en la mayoría de los casos se ha intentado perfeccionar la estética, acortar el tiempo y proponer versiones musicales tan pegadizas, o intensas, que nos impidan pasarlas por alto. Weeds es un buen ejemplo de creatividad en este sentido.
Con esta cuarta entrega acabo por fin este Especial Introducciones, en donde nos paseamos —fugazmente— por series de los setenta, los ochenta y los noventa. La base de datos de YouTube, y un poco de memoria emotiva, me permitieron de este modo evitar artículos más desarrollados en un mes en donde por aquí hay menos gente, y pocas novedades televisivas que desarrollar.
Hablaré hoy, para cerrar, de las introducciones actuales que más me gustan. Éste es, como los tres anteriores, un listado fragmentario que tiene que ver sólo con mi percepción y, sobre todo, como lo que he visto, que no es tanto como se podría suponer, pero bastante más de lo que mi mujer quisiera.
En este top ten he dejado afuera a la familia amarilla porque son dibujos animados, aunque no estaría mal que recordásemos una introducción en donde dejaron de serlo, por un día.
Top ten: las mejores intros de este siglo
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Dead like me [Tan muertos como yo] 2003-2004 Esta serie, injustamente cancelada, tiene un comienzo divertido y arriesgado, porque está en la frontera entre el perogrullo y la frivolidad cretaiva. La muerte vestida de negro y con guadaña es una visión más bien tópica, pero ya no cuando se la representa como a una pobre oficinista. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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The Office (US) [The Office] 2005 Ambas versiones de The Office (aquí la intro inglesa) son melancólicas y suaves. No prologan lo que vendrá, sino que nos transmiten una paz que después será devastada. Transmiten la monotonía de la oficina, y eso me gusta. Más me gusta, claro, la forma en que destrozan tu serenidad. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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The L Word [L] 2004 Sobre los acordes de una canción pegadiza, todas las mujeres de esta serie aparecen como en sueños. En las diferentes temporadas cambian algunas actrices y se van incorporando a la introducción, y otras, muertas o desaparecidas, regresan como fantasmitas lesbianos. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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Big Love [Big Love] 2006 Ésta es otra que me gusta mucho por el riesgo mortal de su puesta en escena. Podría haber quedado cursi, pero sospecho que Brian Wilson con su preciosísima "God Only Knows" salva el estofado. Hay una mirada de Chloë Sevigny (segunda esposa) que me desestabiliza de amor. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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CSI Crime Scene Investigation [CSI Las Vegas] 2000 Inconfundible. Los lunes por la noche tienen esta banda sonora. En general, llega después de una frase contundente de Grisson, como por ejemplo: "La muerte es un secreto misterio del alma", y zácate, la musiquita y ese coro de forenses afinados. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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The Wire [La Escucha] 2002 En cada temporada, cambian algunas pocas escenas de la intro, que se centra en pequeños detalles visuales. La música nos hace no querer pasarla por alto, esa música nos predispone. Es "Way Down in the Hole", de Tom Waits, en la versión de The Blind Boys of Alabama. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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The Sopranos [Los Soprano] 1999-2007 ¿Cómo es posible que en nueve años enteros jamás hayamos adelantado esta introducción? Nunca cansa. Pero no sólo es la música (de Alabama 3 Lyrics) sino también esas imágenes cansinas de Tony conduciendo por Jersey, y no pasa nada. Un presagio del final. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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Dexter [Dexter] 2006 Y aquí comienzan las mejores. La medalla de bronce es para el sereno y peligroso Dexter Morgan, que despierta, desayuna y sale de su casita. Todas sus rutinas tienen que ver con la sangre y con la muerte: incluso preparar un huevo frito. El guiño final es aluncinante. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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Little Britain [Little Britain] 2003 "Inglaterra, Inglaterra, Inglaterra...", comienza diciendo siempre el narrador, omnipresente en la intro. Y después vendrá el primero de muchos desvaríos. El texto siempre difiere (no las imágenes) y la convierten en la segunda mejor intro de mi querido televisor. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |
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Weeds [Weeds] 2005 Y por supuesto, la mejor intro del mundo. Desde la segunda temporada, cada comienzo de Weeds tiene una versión diferente de "Little Boxes" una hermosa canción de los '60. En el episodio S02E04 la cantan en francés. Y por fin, esta temporada, en castellano. Un lujo. • Ver desde YouTube • Más en Wikipedia a |

Hernán Casciari nació en Mercedes, Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. Ha recibido el 1º Premio de Novela en la Bienal de Buenos Aires en 1991, y el premio Juan Rulfo en París, en 1998. Actualmente reside en Barcelona.