Sección 'Jekyll'
Expectativas para 2008:
lo bueno, lo malo y lo feísimo
Ya casi acaba el veranito —época de recambios y de ausencias en la tele del hemisferio norte— y en breve comenzarán a llovernos los estrenos más esperados de las series consolidadas, asentadas y exitosas.
Es un buen momento, entonces, para hacer un repaso de las novedades que nos trajeron las cadenas anglosajonas en estos meses. Las nuevas apuestas, los proyectos filtrados, o los episodios iniciales que, con mejor o peor suerte, buscan convertirse en “la gran revelación” de los finales de 2007 y el inicio de 2008.
Voy a escribir sobre seis series nuevas, y lo haré como si fuese un crítico, es decir, poniendo estrellitas amarillas y desperdigando adjetivos calificativos por doquier. Sólo hablaré de seis producciones porque nada más conozco ese número de adjetivos, a saber: excelente, muy bueno, bueno, malo, malísimo y asqueroso. Si supiera más, quizá habría incluido otras tramas. Lo siento.
De éstas seis historias, tres me han dejado con la boca abierta y respirando aires de maravilla. El trío restante, en cambio, me ha parecido una porquería envuelta para regalo. Comencemos por las buenas noticias (que las malas sobran).
Excelente: Damages


Odio a Glenn Close y a las historias de abogados casi con la misma fuerza, pero hay que reconocer cuando una trama es original y contundente. La historia avanza en dos planos: en el presente, una abogada joven (Rose Byrne) parece haber cometido un asesinato; seis meses antes, descubrimos de a poco los sucesos que acabarán con ese final fatídico. No hay juicios, ni se resuelven casos, ni se usa la frase “protesto su señoría”. Son abogados como pudieran ser cualquier otra cosa. El entramado es emocionante y te deja pegado a la silla, pidiendo a gritos un nuevo capítulo. Lo mejor que veremos este año, con seguridad absoluta.
Muy buena: Jekyll


Ésta me la recomendaron varios lectores de Espoiler, y les estaré eternamente agradecido. Es una serie inglesa (BBC) de ésas que harán historia. El 28 de julio acabó la primera temporada de seis capítulos. Se trata de una puesta al día de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, la inquietante novela de Stevenson que habla, metafóricamente, de nuestra maldad enquistada. En la serie, el doctor Jackman (James Nesbitt) comienza a notar su desdoblamiento físico e intenta, sobre todo, proteger a su esposa y a sus pequeños hijos gemelos. La actuación de Nesbitt es, por lejos, lo mejor que he visto en la tele desde hace muchos años (si me perdona el amigo Dexter Morgan).
Buena: Californication


David Duchovny (el de The X-files) interpreta en esta comedia a un escritor que, después del éxito de un primer libro, comienza a sufrir una enorme sequía literaria que, al mismo tiempo, se ve agravada por su adicción descontrolada al sexo. Separado de una esposa a la que ama, y lejos de su hija adolescente, pretende volver a unir a su familia trunca, pero en medio de sus intentos no puede parar de follar con todo lo que se mueve, incluída la hija —muy menor— del nuevo novio de su mujer. El guión está perfectamente estructurado; tanto, que el lector pasa de la risa a la depresión en segundos. Media hora de entretenimiento asegurado.
Mala: Pushing Daisies


Todos teníamos muchas expectativas con esta serie, pero su preair nos dejó bastante confusos. La historia pintaba bien: un joven descubre una gran virtud: es capaz de resucitar a los muertos con sólo tocarlos; pero también descubre dos defectos: cuando resucita a alguien, el ser vivo más cercano muere. Además, no puede volver a tocar al resucitado, porque si lo hace éste morirá para siempre. ¿Por qué es mala? Porque la estética timburtoniana es insoportable, es una mala copia, y además está muy mezclada con otra estética (sosa) que se le parece bien poco. Son dos series en una, pero unidas con calzador. Quizá con el tiempo mejore, aunque no estaré allí para verlo.
Malísima: The Sarah Connor Chronicles


Los que amamos Terminator y creímos que íbamos a tener una serie que nos trajera de vuelta las sensaciones de aquella trilogía, hemos soñado de más. Esta producción, que retoma la subjetiva del personaje de Sarah Connor (Linda Hamilton en el original, y Lena Headey en este esperpento), es una excusa débil para presentarnos otra serie tontorrona con explosiones y tramas inauditas. Sarah es la madre del adolescente John, un niño que en el futuro luchará contra las máquinas, pero nos cuesta mucho creer que las cosas hayan sido de esa manera. ¿Qué pasará cuando, en el escape eterno, madre e hijo lleguen a California, y descubran que el gobernador es Schwarzenegger?
Asquerosa: Bionic Woman


El trailer pintaba muy bien: es cierto. Y una vez más, un trailer nos confundió. Esta remake de La Mujer Biónica (mítica serie de los años setenta) es una reverenda cagada pinchada con un palo. Ustedes me disculparán la poca seriedad de la crítica, pero es que vi el preair hace tres semanas y todavía me dura el asquete y la bronca. Puestos a destripar una historia, haberlo hecho con una que los niños de mi generación no adorásemos. Podrían haber destrozado Wonder Woman, que no valía tanto. Pero no hacía falta ensuciar a la hermosísima Jamie Sommers (Lindsay Wagner) que tantos buenos momentos nos dio, a todos nosotros, en la privacidad de las sábanas adolescentes.

Hernán Casciari nació en Mercedes, Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. Ha recibido el 1º Premio de Novela en la Bienal de Buenos Aires en 1991, y el premio Juan Rulfo en París, en 1998. Actualmente reside en Barcelona.