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Hernán Casciari nació en Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. [Más]

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Sección 'John Noble (Walter Bishop)'

Radiografía de
un científico loco

En Fringe, el doctor Walter Bishop es el responsable de las respuestas imposibles y del toque de comedia de la serie.
ESPOILER - 29 de junio, 2009
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Es fácil querer al doctor Walter Bishop de entrada, más allá de que encarne el prototipo básico del científico desorientado y genial. Además de ser responsable de soluciones a priori imposibles, es el encargado de poner en Fringe el toque justo de comedia, y cada vez que eso sucede -porque en la biografía de Bishop también hay lugar para el drama- consigue arrancarnos una sonrisa.

El doctor Bishop está interpretado de forma magistral por John Noble; sí, el responsable de Denethor en The Lord of the Rings: The Return of the King.

Este excelente actor nació en Port Pirie (Australia), el 20 de agosto de 1948. Además de haber participado en series de televisión como All Saints y en diferentes películas (One Night with the King; Running Scared), cuenta en su haber con la dirección de más de ochenta obras de teatro. Un último dato: antes de encarnar a BishopJohn Noble interpretó al cónsul ruso Anatoly Markov en la sexta temporada de 24.

¿Es o se hace?

El doctor Bishop sabe muchas cosas y tiene infinidad de respuestas. Es una autoridad indiscutida en el campo de la física cuántica y de la ingeniería genética, y son pocos los que pueden hacerle sombra en la materia. Pocos a excepción de William Bell (interpretado nada menos que por Leonard Nimoy), su antiguo socio y camarada.

En el pasado, ambos compartieron laboratorio y trabajaron en cosas raras, experimentos que con el tiempo se convirtieron en secretos de Estado. Pero mientras uno (el doctor Bishop) fue acusado por el asesinato de un asistente e ingresado en un hospital psiquiátrico, el otro (William Bell) fundó Massive Dynamic, una multinacional de investigación tecnológica muy poderosa, que algo esconde.

Pero Bishop parece no pensar en esto. En cambio está muy contento con que le hayan restituido su laboratorio, en los subsuelos de la universidad de Harvard. Disfruta como un chico cuando un cadáver con deformaciones abominables cruza la puerta de entrada para que él lo examine, o sonríe extasiado ante el milagro de un larva asquerosa y gigante.

El doctor Bishop es un genio científico y parte sustancial del equipo Fringe, una división especial del FBI encargada de resolver casos extraños y en principio inexplicables.

Pasó diecisiete largos años confinado en una institución psiquiátrica, solo y con la barba crecida, hasta que la agente Olivia Dunham (Anna Torv, cuánto te amamos) necesitó su ayuda y fue por él. Cuando ella abrió la puerta de la habitación sellada el científico supo, con certeza, que el encierro había concluido: “Sabía que alguien vendría alguna vez”, fue lo que dijo al ver, enfrente suyo, a la chica del FBI.

Y así, entre incisiones quirúrgicas, autopsias espantosas y experimentos extrañísimos come algún tentempié, toma una cerveza de cebada o un vaso de leche que él mismo extrae de una vaca, con la que pidió contar ex profeso en su lugar de trabajo. Son antojos repentinos, ideas que lo asaltan y que en el orden de su cabeza suponen la misma importancia que la necesidad de dar con la fórmula de un antídoto vital.

Como todo científico loco, el doctor Bishop muchas veces parece retrasado mental. En la mayoría de los casos es su hijo Peter (Joshua Jackson) —junto a Olivia parte sustancial del equipo Fringe— el encargado de bajarlo a tierra cuando el hombre se va por las ramas en mitad de un razonamiento apremiante.

Su laboratorio está lleno de artefactos mecánicos; viejas invenciones que parecen obsoletas, pero que no lo son: por su intermedio es posible realizar viajes astrales y otras maravillas. Él mismo se fabrica las drogas que necesita (en sus años mozos experimentó con LSD), y como le cuesta conciliar el sueño, para poder dormir recurre a la Sucesión de Fibonacci (1, 2, 3, 5, 8, 13, 21...) —misterio matemático de la serie— en lugar de a las clásicas ovejas.

¡La única cosa mejor que una vaca es un ser humano! A menos que usted quiera un poco de leche. En ese caso no hay nada mejor que una vaca.

Botón de muestra

La personalidad errática del doctor es tan fuerte, que en Estados Unidos se usa para promocionar la serie completa:

Como se ve, su memoria padece largos y profundos baches, y en esto no hay quien lo ayude. Como tampoco hay nada que lo ayude a aliviar el tormento que lo persigue sin tregua, un dolor que viene del pasado en forma de culpa, y del que él apenas puede o quiere hablar.

Porque ¿cuánto es lo que sabe y cuánto lo que de verdad no recuerda? Al final del recorrido el doctor Bishop tal vez dé con algo más que con respuestas positivas para la brigada Fringe. Lo más seguro es que, si el destino no le depara alguna otra sorpresa mejor, detrás de sus investigaciones también se descubra a sí mismo.

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