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Hernán Casciari nació en Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. [Más]

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Sección 'Life On Mars'

¡Por fin una historia que
se acaba para siempre!

La televisión británica es capaz de contar una excelente historia en 16 episodios. Y si funciona, no están tentados de continuar.
ESPOILER - 12 de noviembre, 2007
Enlace permanente » | Comentarios - 73

Hace casi cuatro meses recomendábamos en Espoiler la primera temporada de Life on Mars, una pequeña maravilla de la BBC en ocho episodios. Al final de aquella reseña decíamos: "De momento, sólo hay subtítulos para la primera parte, pero ya hay gente noble trabajando en la segunda, que todavía no está completa en castellano".

Pues bien, el trabajo de traducción de la última y definitiva temporada ya ha concluido, gracias a los chicos de TusSeries. Y es hora de que volvamos a hablar de esta obra de arte.

La televisión británica tiene una gran ventaja sobre la norteamericana: no es una estructura espectacular. (Y atención al juego de palabras, porque aquí uso el adjetivo espectacular en ambas acepciones). Quiero decir que la tele inglesa no es ostentosa, ni tampoco un mero divertimento.

La BBC puede tener entre manos una historia exitosa y original, pero si al comienzo de las emisiones sus directivos dicen "haremos sólo dieciséis episodios" no hay dios ni marketing ni audiencia que les haga recular. Uno puede estar seguro de que así se será. Y esto, a veces, le hace un enorme bien a las tramas.

Life on Mars, de haberse rodado en Estados Unidos, ya iría por el episodio treinta y seis. Habrían estirado la narración como chicle, habrían pedido perdón al público por los altibajos, habrían prometido un cambio radical para la cuarta temporada, habrían despedido a un actor secundario por emborracharse en el plató, habrían destripado la trama original para que tenga sentido la ausencia del actor secundario borracho, habrían hecho un spin-off para distraer la atención sobre la falta de argumento del original, etcétera. Es decir: habría pasado lo mismo que con Heroes, Prison Break o cualquier otra serie asesinada por el éxito.

Pero tranquilo todo el mundo: Life on Mars es inglesa. Y gracias a dios la serie ha acabado para siempre. A raíz de una actitud creativa responsable hoy tenemos otra obra maestra indiscutible, llena de guiños profundos, atiborrada de humor, de acción, de metafísica y —por fin— de un final cerrado.

Cada vez es más difícil llegar al final

Como espectadores modernos de tele, estamos cada día más desacostumbrados a encontrarnos de frente con el final de algo que nos atrae. Si una trama es buena, no se acaba nunca. Sólo vemos finales (intempestivos siempre) de aquellas series que van mal de audiencia. De las buenas, jamás. Por eso ayer, cuando vi el S02E08 de Life on Mars, me resultó revolucionario:

—¡Una buena serie que se terminó de verdad!— grité, justo antes de desmayarme.

Stephen King lo dijo muy clarito el año pasado, en una especie de carta abierta a los guionistas de Lost: "Vuestra responsabilidad —sentenció con sabiduría el escritor— incluye saber cuándo escribir The End". Y la verdad es que muy pocos productores de Hollywood están capacitado para priorizar lo narrativo por sobre lo económico.

Life on Mars está compuesta por 16 episodios, nada más. Y entonces la historia es muy fácil de explicar. Un policía británico sufre un accidente de coche ridículo, nimio, azaroso, y cuando despierta está en el mismo barrio, sigue siendo policía, pero ahora estamos en 1973. La gran pregunta que se hace el protagonista durante toda la serie es: ¿Estoy loco, en coma o viajando por el tiempo?

Y aunque parezca increíble, aunque ustedes no me tomen en serio, les puedo asegurar que el último episodio tiene final cerrado. Todo lo que hemos visto ocurre por una razón. Cada uno de los osos polares del inicio son explicados y tiene sentido que estuviesen allí. ¡Ah, qué placer más enorme!

Ésta es la primera vez que repito serie en la sección 'Obras Maestras'. Y me alegro poder hacerlo con una que, a pesar del éxito, no nos traicionó como espectadores ni nos trató como un grupete de imbéciles.

Ojalá la industria inglesa nunca llegue a tener la estructura de la norteamericana, ojalá se mantenga al margen de lo automático, ajena a la trituradora de ideas. La televisión británica conserva, por suerte, un aroma artesanal que nos reconforta. Presupuesto bajo, grandes actores, grandes guiones. Nada más. Ni siquiera ansiedad, ni siquiera glamour.

Life on Mars es el símbolo de la humildad y el talento.

¿Y cómo hago para ver esta serie?

¿Estoy loco, en coma
o viajando por el tiempo?

Uno de los mejores argumentos de la televisión británica: un policía sufre un accidente y se despierta en 1973. Eso es Life On Mars.
ESPOILER - 30 de julio, 2007
Enlace permanente » | Comentarios - 41

Pocas veces la simpleza extravagante de un argumento me ha llamado tanto la atención (en un sentido marketinero), al punto de hacerme saltar del sofá e ir corriendo a descargar una serie. La trama de Life On Mars se explica rápido: un policía británico sufre un accidente de coche ridículo, nimio, azaroso, y cuando despierta está en el mismo barrio, sigue siendo policía, pero estamos en 1973.

¿No es un argumento, a priori, muy seductor?

En una trama como ésta hay muchos estilos narrativos posibles: el humor y la ciencia ficción son, quizás, los más destacables. Sin embargo, los creadores de Life On Mars escapan justamente de esos clichés. La serie es un policial filosófico. Hay poco humor y poca ciencia ficción.

Es un policial porque en cada capítulo se intenta desentrañar un delito. El problema (esto me encanta) no es el delito en sí, sino las complicaciones de un policía actual para utilizar las herramientas de hace tres décadas. En 1973 no existe toda la maquinaria propia de los CSI actuales: no hay base de datos para las huellas dactilares, no hay laboratorios de ADN, no hay casi nada. Además, la policía británica de entonces es corrupta, es borracha, es machista (es casi idéntica a la policía bonaerense actual). Con todo eso debe lidiar nuestro personaje, un inglesito casi pijo y acostumbrado al teléfono móvil y el orden jurídico del siglo XXI.

La parte filosófica también es maravillosa. Sam Tyler (John Simm) sabe que sólo pueden ocurrirle tres cosas: o está loco, o está en coma y soñando, o realmente está viajando por el tiempo. No cabe una cuarta opción, y eso le hace replantearse cada vez, paso a paso, su propio e incierto destino.

¿Qué debe hacer si está viajando por el tiempo? ¿Adaptarse a ese mundo y ser también corrupto y mediocre, o está allí para cambiar la metodología policial de entonces y modernizarla? Si está en coma, ¿no puede ser, quizás, que sólo haciendo las cosas bien pueda despertar y retomar su vida?

Sin embargo, casi siempre le da por pensar que está loco.

Life On Mars comenzó a emitirse en enero de 2006 y cuenta con dos temporadas cortas, de ocho episodios cada una. El último se emitió en abril de este año, y no hay prevista una tercera parte. En Espoiler recomendamos comenzar por el principio y saborearla lentamente.

De momento, sólo hay subtítulos para la primera temporada, pero ya hay gente noble trabajando en la segunda, que todavía no está completa en castellano. (Dios les conserve los dedos y el bilingüismo.)

¿Y cómo hago para ver esta serie?

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