Sección 'Lost'
La quinta
de Lost
Ahora sí. Ya ha pasado un tiempo prudencial, ya los fanáticos del detalle y del fotograma han escrito en sus webs todo lo que había que decir sobre la quinta temporada de Lost. Sobre las incógnitas nuevas, sobre las viejas respuestas. Ahora, más tranquilo, me gustaría retomar la idea del placer por las historias.
En mi caso, sólo la literatura adolescente había logrado transportarme de un modo absoluto al misterio de la ficción. Twain, Conan Doyle, Verne y, por supuesto, Stevenson. Después uno crece y se convierte en experto. Deformación profesional, quizás madurez. Se ven los hilos de las historias; se disfruta, sí, pero menos. Lost me devolvió, de un golpe, la ingenuidad de no saber nada. La emoción de estar en blanco.
Desde 2004 (y con la única excepción de los mundiales de fútbol) hubo únicamente dos momentos cada año en los que me senté frente al televisor como si fuera un chico de doce que lee por primera vez literatura. Ocurrió cada vez que hubo una season finale de Lost, y también ocurrió las noches en que comenzaba una nueva temporada. Se puede decir, entonces, que ese milagro ha ocurrido la semana pasada por penúltima vez.
La quinta temporada, con sus altibajos, ha sido la mejor. No tiene que ver con las respuestas, sino con la certeza de un final. Ocurrirá con más fuerza dentro de ocho meses, cuando comencemos a ver las últimas diecisiete horas de la serie. Se acaba, y lo sabemos. Habrán sido seis años intensos en donde una cuestión es segura: la tele ha cambiado para siempre. Y nosotros con ella.
La forma de ver la tele, quiero decir. Empezamos a entender la importancia de la pausa y el debate en mitad de un diálogo, por ejemplo. La tele congelada, los espectadores hablando entre sí. La excelente costumbre de disfrutar una historia entre amigos, y no a solas. Lost inaugura una cultura nueva, la de ver series en los bares, con cien, con trescientas personas pegando gritos.
Quién lo iba a decir: la muerte del cine reinventa y mejora al cine. El cine es soledad, esto en cambio es “vivir juntos”, no es “morir solos”. Salir disparado a los foros después de un episodio, para reformular teorías. Hacer revisionismo. Buscar una escena de la tercera temporada para entender mejor un guiño de la quinta. Y compartirlo. Avisarle a los otros: a los amigos, a la novia, a los compañeros de piso o de trabajo. Y otra vez poner pausa. Alguien pone pausa y pregunta: “A ver, espera, ¿en qué año estamos?”.
Eso es Lost. El comienzo de la ficción monumental, de la saga memorable. De la tele llena de gente.
No. En este artículo de Espoiler no pienso hablar de Jacob, ni del antiJacob, ni tampoco haré teorías sobre el escenario de la sexta. ¡A mí que me importa todo eso, si de todos modos voy a disfrutar como un chancho! Me quedo con las miradas silenciosas de Jack, de Kate y de Sawyer cuando el primero deja caer una bomba (toda la historia de sus vidas) a un pozo sin fondo.
Lost son esos doce segundos en que nos quedamos sin respirar y esperamos una detonación que no ocurre. Toda la serie es eso: la casa en silencio, los chicos dormidos, nosotros con café o con ron, o con restos de pizza en los platos, volviendo con placer a la ingenuidad de la vieja literatura que creíamos perdida.
Eso es Lost. Esas miradas de terror y fascinación, de suspenso en estado puro. Mientras la bomba cae y cae y cae, mientras esperamos a ver qué pasa, sentimos la misma tristeza de Kate, de Jack y de Sawyer. ¿Y si todo esto que hemos vivido se acaba, si nunca ha ocurrido? ¿Y si no hubiéramos visto la serie cada semana, desde hace ya cinco años, si no nos hubiéramos enamorado de cada personaje? ¿Si fuéramos adultos y sólo mirásemos el informativo y las caídas de la bolsa, si sólo habláramos de política y del petróleo? ¿Y si no hubiéramos tenido tiempo, o ganas, de volver a creer en la ficción?
La bomba cae al pozo, cae lentamente; esperamos la detonación. No ocurre nada.
Antes Juliet había dicho: “Prefiero no haberte conocido nunca, antes que perderte”.
Y antes todavía, Miles había dicho: “¿Y si Jack estuviera en realidad causando aquello que intenta evitar?”.
Y antes todavía, hace cinco años, mi primo Guillermo llegó a casa y dijo: “Che, empezó una serie nueva, de unos tipos en una isla rara, les traje los tres primeros capítulos”.
Pausa.
Quiero poner pausa en esa última escena, y quedarme mirando el pasado un momento. Qué bueno fue que haya ocurrido. Cuántos jueves maravillosos llegaron después; qué pocos jueves nos quedan.
Vamos a echar de menos Lost, en 2011, como pocas otras cosas en la vida.
Ben Linus: ambiguo
villano de ojos azules
Michael Emerson es el hombre que está detrás de Ben Linus, el malo de Lost. Nació el 7 septiembre de 1954 en Cedar Rapids, Iowa. Aunque de joven estudió teatro —obtuvo un título de la Drake University en la materia— pasó diez años de su vida trabajando como ilustrador freelance para The Boston Globe y New York Times. Esto fue en Nueva York, donde se había mudado en busca de nuevos horizontes. También en esa ciudad, a finales de los ochenta, enseñó dibujo en la Universidad Flagler.
Más tarde cambió la gran ciudad por un clima bucólico y tranquilo: Jacksonville, Florida. Fue allí donde regresó a su primer amor, trabajando como profesor y director en distintas producciones teatrales.
Actuar para vivir
El momento bisagra de su vida: afianzar su carrera docente o actuar. Optó por ser feliz y asumir las consecuencias. Se inscribió en un programa para actores profesionales y le fue bien; consiguió el Master of Fine Arts del Alabama Shakespeare Festival en 1995.
A partir de entonces se consolidó como un actor teatral, de los serios, y de los buenos. Regresó a Nueva York, hizo clásicos, compartió escena con el actor Kevin Spacey e incursionó en el off Broadway. De allí saltó al cine (The Legend of Zorro, Jumping off Bridges, etc.) y trabajó en varias series de televisión, entre ellas The X Files y The Practice, con la que ganó un Emy por su papel del asesino serial William Hinks.
El más pequeño
Entonces llegó Lost. Al comienzo, Benjamin Linus era un personaje secundario con una vida muy corta, que duraría apenas tres capítulos. Se llamaba Henry Gale y había llegado a la isla en un globo aerostático. Después conocimos su verdadera identidad: Benjamin no era un personaje secundario ni marginal, la criatura ya había mutado.
Michael Emerson define a Ben Linus como un hombre con licencia para no sentir. La mayor parte del tiempo aparece atado, en cuclillas, encerrado en un galpón, torturado o soportando cirugías de médula. Cuando está de pie, carga con magulladuras y moratones. Pero siempre da la impresión de que todo lo que le ocurre está planeado al milímetro.
Cuando le pegan, sus ojos dicen que ha buscado el golpe. Si suplica piedad, es porque estaba en su agenda suplicar justo a esa hora, justo en ese lugar. Lo mismo pasa con la trama de Lost: un día intuimos que la historia está perdiendo el rumbo, y a la semana siguiente descubrimos que no.
En la serie, y también en su ambiguo villano de ojos azules, el futuro siempre parece escrito. Desde su aparición, en la segunda temporada, Benjamin ha dosificado sus verdades. Ha mentido, ha ocultado, ha omitido y chantajeado. Su personaje genera impaciencia y malestar, pero no hay un segundo, ni uno, en que el espectador de Lost no sienta que Ben actúa con un propósito.
Estoy aquí, Charles, para decirte que voy a matar a tu hija... ¿Penélope, se llama?Y cuando esté muerta, entonces entenderás cómo me siento.
Botón de muestra
La frase de aquí arriba se la dice Ben, a los ojos, a Charles Widmore, en una de las escenas más tensas de Lost. Aquí el minuto y medio completo:
Desde la cuarta temporada Benjamin Linus se convierte en protagonista permanente e indiscutido, y en la quinta conocemos (¡por fin!) muchos secretos sobre su pasado y sus intenciones. Pero no todos los secretos: sólo los que él nos desea revelar.
La metáfora es perfecta. En la vida real, fuera de plató, sólo los guionistas de la serie conocen el desenlace de la historia. Dentro de la isla hay un solo guionista: se llama Benjamin Linus, y tiene un plan.
¿De dónde
salen las ideas?
En la tele, como en muchos ámbitos, el origen de una idea es muchas veces arbitrario, otras fortuito, y en todos los casos un gran misterio. A veces no entendemos cómo determinada idea pudo llegar a convertirse en piloto, con todo el esfuerzo que eso implica. Y muchas otras veces cómo cierta historia consiguió sobrevivir —en ocasiones incluso más allá de una temporada— a partir de un germen desgraciado.
Sin ir más lejos, muchos de estos gérmenes son productos de laboratorio: ideas fabricadas pacientemente por expertos, sometidas a diversos testeos y luego echadas a rodar; con resultados diversos y dispares.
Otros, todo lo contrario. Nacen de una ocurrencia singular y peregrina, más cercana al siglo diecinueve que a los tiempos que corren; bajan como un rayo revelador, y traen cifrado todo su universo en un simple chispazo.
El éxito o el fracaso es harina de otro costal.
Algunos ejemplos exitosos
Lost (2004) pertenece al género series de probeta, fabricada en un laboratorio a pedido de la cadena ABC. Su origen tiene que ver con la película Cast Away (El náufrago), protagonizada por Tom Hanks. El punto de inicio: un grupo de sujetos perdidos en una isla, obligados a sobrevivir a partir de las escasas posibilidades de un entorno hostil y solitario.
En un principio costó sacar a flote la idea. En el guión del primer piloto, los personajes estaban más perdidos que ahora: cocinaban cocos, habitaban sus propias chozas, tomaban sol en la playa, pero no iban a ningún lado.
Hasta que J.J. Abrams se sumó al proyecto y aportó un puñado de preguntas claves: ¿Y si la isla fuera un personaje más de la historia? ¿Y si en algún lugar apareciera una escotilla? ¿Y si todo lo que sucede estuviera rodeado de mucho, pero de mucho, misterio? Bueno, lo que sigue de la historia es bastante conocido.
Kung Fu (1972), por citar un caso más lejano en el tiempo, también fue una serie de laboratorio, casi un experimento sociológico diseñado para los lisérgicos espectadores de los años setenta, aburridos de los héroes clásicos de la tele de entonces. No por azar la serie combinó la dura realidad del lejano oeste con una buena dosis de mística oriental, muy en boga por aquellos años.
En el mismo sentido, tampoco fue producto de la casualidad que el personaje principal fuera un monje budista -Wang Chan Kein-, que sólo apelaba a la violencia cuando no le quedaba más remedio; otro concepto que cuajaba a la perfección con la filosofía del flower power.
Estos elementos —que apuntaban directamente a la cabeza del espectador— resultaron fundamentales para que la serie se convirtiera en un éxito.
Cuando actúa la musa
En el otro extremo, del lado de las musas, está el caso de Anthony E. Zuiker, a quien se le ocurrió la historia de CSI después de una larga y agotadora jornada de trabajo en el Hotel Mirage de las Vegas, donde manejaba un trencito para los turistas.
Sentado en el sillón de su casa, cerveza en mano, Anthony miraba junto a su esposa un documental en el Discovery Channel sobre las nuevas técnicas de investigación científica empleadas por la policías. “Qué buena idea para una serie”, comentó después de la emisión; y se quedó pensado un rato, con la mirada en una telaraña que colgaba del techo.
Hoy, CSI Las Vegas es una franquicia que suma dos versiones más: Miami y Nueva York, y que se transmite en todo el mudo con éxito implacable.
Otro caso: cierto día, Chris Carter, hastiado de las comedias en las que trabajaba, leyó un informe que sostenía que casi cuatro millones de americanos podrían haber sido chupados por extraterrestres. Algo sucedió en su cabeza. Tomó ese dato, lo mezcló con el caso Watergate, lo aderezó con Kolchak: The Night Stalker, Alfred Hitchcock Presents y The Twilight Zone, y escribió el piloto de The X Files. Así de fácil.
Hay muchos ejemplos. Uno de los más atractivos es el origen de Seinfeld. La idea de esta sitcom surgió de las charlas que Jerry Seinfeld y Larry David mantenían a diario. En un momento los dos se dieron cuenta de que esas conversaciones sobre “nada” en particular podían ser, tranquilamente, el origen de una comedia.
Y así fue cómo la nada absoluta, la intrascendencia descarada y el absurdo cotidiano, todo eso a la vez, se convirtieron en la mejor sitcom que —para muchos— produjo la televisión estadounidense a lo largo de su historia.
Una idea genial y simple —narrada con maestría— que por efecto contrario terminó hablando de “todo”, o de “todo un poco”, durante sus nueve largas temporadas.
Inspiradas por las musas o diseñadas por expertos, nadie duda de que las ideas son el producto más preciado de la televisión. Ahora, que una idea llegue a convertirse en serie, y que además funcione, es otra cosa.
Una lotería, un misterio que, muchas veces, incluso parece no tener que ver con nada, ni siquiera con el embrión original.
Lost utiliza un
género por temporada

Definitivamente, Lost utiliza un género por temporada. Si bien es una mezcla de muchos, siempre hay uno que —cada año— vence sobre los demás. Cuando comenzamos a ver las peripecias de estos náufragos, entendimos que estábamos frente a una serie de Aventuras (con mayúsculas) con toques de otros géneros salpicados como al descuido. Al final de aquella gloriosa temporada inicial, la aparición de una extraña escotilla nos fue preparando para el segundo plato, en donde se subrayaría, con fuerza, el género muy bien llamado Suspense.
Toda la segunda es Suspense, por encima de la aventura stevenssoniana que deja de ser lo más importante, ni siquiera lo es escenográficamente. La segunda temporada ocurre de escotilla en escotilla y nos va preparando para lo que será el gran género de la tercera temporada: el Drama individual de los personajes principales, que nos llegará junto a los mejores flashbacks de la serie. La tercera es un Drama duro y dinámico: recordemos que en ese lapso mueren náufragos muy queridos, hay triángulos amorosos y calamidades más cercanas al alma que a las balaceras.
Y entonces llega la cuarta, y con ella el género del Thriller, encaramado por encima de todo lo demás. Para hacer más convincente este nuevo volantazo, el rol del antagonista, ambiguo y seductor, crece hasta hacer sombra permanente sobre los protagonistas. Es la temporada en donde los fanáticos comienzan a tener pesadillas con Ben Linus. En donde, de a poco y con ayuda de filtraciones de la Red, comenzamos a conocer los hilos que mueven la historia completa.
Y así llegamos a este punto, en donde hemos visto ya tres episodios de esta quinta temporada (la penúltima). Los que están al día con la historia ya saben de sobra cuál es el género que prevalecerá este año. Lost, amigos, se ha definido como una serie de Ciencia Ficción. Y otra vez estamos encantados con el cambio de perspectiva.
Por lo que hemos visto hasta ahora, los demás subgéneros siguen intactos y la intriga no decae. A esta altura, para los que seguimos la serie en pequeñas dosis semanales, poco nos interesa desmarañar las pistas esparcidas aquí y allá por los guionistas.
Ahora estamos más pendientes del conjunto y menos de las particularidades; es decir: más atentos al embudo que conducirá a ese último capítulo final, en el que —apostamos— cada problema tendrá su respuesta, y cada incógnita una solución. La pregunta fundamental es: ¿estará ese final a la altura de todas las expectativas?
En todo caso, que Lost se haya definido ahora como una historia de Ciencia Ficción ya nos dice mucho, y es que los entuertos de la trama, su resolución final, se apoyarán sobre la plataforma de este género. O tal vez no... Porque después de todo ¿quién se puede anticipar a esta serie acostumbrada a sorprendernos, cada año, con un cambio radical de estructura dramática?

Descarga y subtítulos
| S05E01. Because You Left | 21 de enero de 2009 | Torrent | Subtítulos |
| S05E02. The Lie | 21 de enero de 2009 | Torrent | Subtítulos |
| S05E03. Jughead | 28 de enero de 2009 | Torrent | Subtítulos |
Un resumen para
esperar que vuelva Lost
El próximo 21 de enero, en prime time, medio mundo estará atento al estreno de la quinta temporada de Lost. El episodio S05E01, llamado Because You Left, es uno de los secretos mejor guardados de los creadores de la serie, y quizás por eso hay tantos espoilers cruzados, y contradictorios, dando vueltas por Internet.
Lo que sabemos es muy poco. El único guiño oficial es un póster, bautizado como 'La llamada del destino', en donde podemos ver a los protagonistas tal y como quedaron ubicados —en tiempo y espacio— al final de la cuarta temporada. Disfrutemos de la imagen, que se puede ampliar:
En tierra: Ben Linus, Sayid Jarrah, Kate Austen, Jack Shephard, Sun Kwon, Hugo 'Hurley' Reyes y Desmond Hume. En la isla: John Locke, Charlotte Lewis, James 'Sawyer' Ford, Juliet Burke, Daniel Faraday y Miles Straume.
Más allá de estos detalles hay silencio, ansiedad y un poquito de desesperación. La quinta temporada (que es también la penúltima) tendrá 16 episodios y nos prometen que no habrá en medio baches importantes. De hecho, incluso IMDB anuncia para el mismo día (28 de enero) los episodios dos y tres.
Sin embargo Lost es una serie tan compleja que, a veces, cuesta recordar cómo estaban las cosas, sobre todo después de meses de espera. ¿Cuántos de ustedes recuerdan lo que ocurrió en el penúltimo episodio de la temporada anterior? Estoy seguro que muchos lectores de Espoiler pueden responder esto inmediatamente, pero es que están enfermos. Yo hablo de la gente normal. Es complicado.
Por eso se agradece mucho que un buen samaritano (anónimo) haya subtitulado un completísimo resumen que la cadena ABC hizo sobre toda la serie. Dura solamente cinco minutos y está redactado con mano maestra.
Ideal para los desmemoriados y para aquellos que quieren empezar a ver Lost, por primera vez, el próximo 21 de enero. Y debo decir que yo también (que soy un enfermito) he recordado, viendo este resumen, algunas cosas que se me habían escapado de la memoria por culpa de la edad y del porro.
Bienvenido entonces esta guía. Que les aproveche.
Noticias sobre
Dexter, Lost y 30 Rock
Buenas noticias alrededor de tres de nuestras series favoritas. Vamos al grano:
Alrededor de Dexter
Cuando acabó la primera temporada de Dexter nos costó mucho imaginar que la segunda pudiese ser mejor. Muchos, incluso, apostábamos a que le ocurriría el síndrome Prison Break (el mal de las segundas temporadas espantosas) pero nos equivocábamos.
La serie está basada en una saga literaria del escritor Jeff Lindsay. Cada temporada es una novela, y la adaptación audiovisual de la primera es bastante fiel. Entonces, no hay peligro de que un grupo de guionistas se vuelva loco y lleve las cosas hacia costados absurdos (síndrome Heroes, por ejemplo).
Cuando acabó la segunda de Dexter, los fanáticos entendimos que podíamos seguir confiando en su calidad. La segunda fue igual o mejor que la primera. A finales de este mes empieza la tercera temporada, y estamos con la baba en la boca y los dedos tamborileando en la cuerina del sofá. Con confianza, con deseos.
Y si, además, vemos promos como ésta, la ansiedad se vuelve insportable:
Alrededor de Lost
Leo en TodoSeries que el bar Bharma (en Barcelona) sigue firme con sus maratones de Perdidos. Se trata de una idea peregrina en donde un grupo de fanáticos se junta para ver, al hilo, una temporada completa de la serie. Es decir, casi veinte horas mirando televisión sin parar. Incluso hay un premio para el que aguante despierto más tiempo. Toda esta locura tiene reglas y hay plazos para hacer reservas (porque parece que se llena).
El martes pasado, en la nueva sección sobre series que inauguré en Com Ràdio, hicimos una conexión en directo con el dueño del bar, donde explica mejor la iniciativa Bharma.
Les dejo al final de este párrafo el podcast completo de la sección, donde también hablamos largo y tendido sobre la serie de los náufragos y pudimos escuchar la voz de Penny (Sonya Walger) hablando en castellano y contando cosas interesante sobre su relación con Lost. Por ejemplo, que ella no ve Perdidos, no sabe de qué va la serie y en su casa no tiene televisión. "Sólo voy a Hawaii a grabar, y vuelvo a Londres, no sé más nada".
• Escuchar o descargar el especial Perdidos en ComRàdio
(18 minutos; algunas partes en catalán, no las mías)
Alrededor de 30 Rock
Me alegra saber que una de las mejores comedias del año pasado, 30 Rock, comenzará con fuerza su tercera temporada. Todavía no está claro si será en el episodio uno o en el dos, pero está confirmada la presencia de Jennifer Aniston (Rachel, en Friends) haciendo el papel de una amiga de Liz Lemon (la maravillosa Tina Fey) que llega de visita y se enamora del imperturbable Jack (Alec Baldwin).
Yo no sé cuántos lectores de Espoiler siguen esta comedia, que ya ha completado dos temporadas en la NBC. Supongamos que un 61%. Así que le hablaré ahora al 39% que no la sigue: ¡dejen de leer este párrafo ahora mismo y vayan a bajarse los primeros treinta y seis episodios!
En este blog ya hablamos mucho de la serie y, si buscan bien, encontrarán opciones de descarga y subtitulado. Está bien, no busquen. Aquí se los dejo:
• Kenneth, el muchacho de los recados en 30 Rock
• Merecidísimo premio para la mejor comedia del año
Cuando hay hambre
no hay pan duro
El calendario de esta semana está raquítico; la enorme mayoría de las series cerraron temporada en mayo y ahora nada más nos quedan migajas pobres sobre la mesa. En la nevera, medio limón que se pudre. En la despensa, dos latas de atún y un pedazo de pan de ayer. Y nosotros con hambre.
Pero si miramos bien por toda la cocina, veremos que alguien se dejó un manjar doble, una gran porción de pato a la naranja. El aroma nos llega desde el viernes, acerquémonos al viernes. Señoras y señores, a no desmayar: nos queda la doble season finale de Lost. Pero además de eso, sí: hambre absoluto durante un tiempo.
Así que hoy volaremos hacia el incierto futuro. ¿Qué nos espera durante este junio anoréxico? ¿Cuándo regresan las series potentes? ¿Qué será de nuestras vidas sin televisión? ¿Es verdad que más allá del sofá existe otra gente? ¿Es confiable el rumor que indica que, más allá de los monitores de 42 pulgadas, hay una cinta áspera que se llama ‘la calle’ y que por ella pasean seres vivos? Lo sabremos en este informe.
Lo que se viene
Hoy mismo, por ejemplo, el canal A&E estrena la miniserie The Andromeda Strain, de la que ya se han filtrado ambos episodios (también hay subtítulos). La cosa va de militares, satélites a punto de caer a la Tierra y mucho rocanrról. El jueves dice hola y adiós Men in Trees (la comedia de la ABC que regresa de la huelga sólo para emitir su capítulo final). El viernes, por supuesto, el pato a la naranja. Y entonces comienza junio.
El primer estreno a la vista es el de House of Payne, que inicia temporada el miércoles 4.
Al día siguiente tendremos un estreno de la CBS: Swingtown. Atención con esta comedia, porque tiene buena pinta: la cosa va de matrimonios que hacen intercambio de pareja en la década de los ’70. Me ilusiona, entre otras cosas, porque su protagonista es Jack Davenport, el excelente actor inglés que hacía de Steve en Coupling.
El mismo jueves 5 de junio, la NBC también estará de estreno. Podremos ver Fear Itself, una serie de terror autoconclusivo. Es decir, trece episodios con trece cuentos para cagarse en las patas. Creo que me quedaré con Swingtown.
El domingo 8 de junio regresa la tercera temporada de Law & Order (a la que le quedaban algunos capítulos post huelga). Y la misma cadena (USA Networks) estrena la misma noche, pero más tarde, el drama policial In plain sight, que tiene que ver con la protección de testigos y esas cuestiones del FBI. (Me aburre hasta explicarlo.)
Y entonces… ¡llega la marihuana!
Ay, qué emoción. Porque cuando promedia junio la sonrisa vuelve a nuestros rostros. Y es que el lunes 16, Showtime pone en el aire el primer episodio de Weeds (T4) y todo lo que pase después ya nos importa un carajo. ¿Seguirá tan guapa como siempre María Luisa, a sus 44 años? Yo apuesto a que sí.
Debemos recordar que la tercera temporada de este drama (+ comedia) acabó de un modo alucinante. Hablé del asunto en su día, incluso quejándome de que no hubiese sido el final-final. El adiós de Weeds para siempre. Ahora, que han pasado estos meses, ya no estoy de acuerdo conmigo mismo.
Me alegro de que vuelva la familia Botwin. Los necesito.
Habrá otras novedades antes de que acabe junio, pero ya no me importan, digo, porque no les veo la menor gracia al lado de mi serie drogadicta preferida.
Pero como soy un profesional (o algo así) rescato dos apuntes más que no huelen a relleno de verano: ABC estrena The Middleman, un drama del que sabemos muy poco pero que tiene un buen precedente: está creado por Javier Grillo-Marxuach, un chico puertorriqueño de ideas fabulosas, guionista de la primera época de Lost. Y la segunda intuición positiva: el viernes 20, HBO presenta una comedia de animación (The Life & Times of Tim). Tampoco sé demasiado pero no suena nada mal.
Como ven, el calendario de esta semana sigue raquítico, pero con un poco de imaginación (y futurología) ya tenemos la sonrisa instalada en lo que vendrá. Además, amigos, está la Eurocopa. No nos podemos quejar.
Una semana más,
Lost es la estrella de la tele
No tiene sentido esquivar las ganas. Intento no hablar cada semana sobre Lost, pero, ¿hay algo mejor que hacer? Las demás series que se emiten en la actualidad están bien (algunas) y están mal (otras), pero no hay ninguna que me deje con la boca abierta. Hace falta que regrese Dexter, que se ponga otra vez en marcha la maquinaria de Damages, que HBO decida una nueva temporada de In treatment… Lo que sea. De momento, solamente Lost me puede conmover.
Los episodios nueve y diez (sobre todo el nueve: “The shape of things to come”) echaron otra vez por tierra la vieja sensación de que la trama no se mueve. Parece que la cuarta temporada, de verdad, trae respuestas. Y son muchas, contundentes y rebuscadas. Esto me alegra al la vez que me asusta, porque quiere decir que podemos oler el principio del fin.
De todas maneras, y al menos a mí, los guionistas lograron convencerme de que tienen todo bastante atado desde el principio de la serie. Quizás algunas cosas realmente fueron azarosas, pero el método quirúrgico con que están uniendo los cabos sueltos, sólo eso, es motivo para levantarse y aplaudir.
Esta semana llega el episodio once, que se llama “Cabin fever” (en referencia a la cabaña del misterioso Jacob), y desde ese momento estaremos en la recta final. Habrá un doce la semana entrante, una semana de respiro, y después la season finale con un episodio doble de… ¡tres horas! Aquí la promo que la cadena ABC está emitiendo sobre el episodio del próximo viernes:
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Promoción 30 segundos Las promos solamente sirven para enloquecernos un poco más y tejer conjeturas falsas, pero aquí están. En Youtube hay varios videos interesantes sobre el S04E11, incluido un podcast con el actor que interpreta a Benjamin Linus. Elegí éste porque tiene subtítulos en castellano. |
¿Qué se puede decir, entonces, sobre esta semana, que no esté referido a los náufragos? ¿Que el miércoles hay episodio doble de According to Jim? No me importa en absoluto. ¿Que hoy ha regresado de las cenizas Aliens in America? Sí, está bien, pero no me mueve un pelo. La semana es casi idéntica a la última de abril: un batallón de series, casi todas cerca del final de temporada, y muy pocos dramas que nos llamen la atención. Sólo Lost.
Así que, por qué esquivar las ganas. Sigamos hablando de la Isla.

Ponga una rubia tonta
y la audiencia crecerá
La excelente comedia How I Met Your Mother (Cómo conocí a vuestra madre, en España) tuvo su mayor audiencia el día en que apareció —brevemente— Britney Spears. Por supuesto, a sus productores les gustó mucho tener un rating tan alto, sin importar que la incorporación de share proviniera de la llegada masiva del público más imbécil de Norteamérica. Tanto les gustó, que la han vuelto a contratar para nuevos episodios. Si el método cuaja, no deberá sorprendernos, en el futuro, a Lindsay Lohan como nueva empleada de The Office.
Me amargan estas noticias. Sobre todo cuando ocurren en torno a series que están muy bien sin ayuda. Por lo pronto, esta semana tenemos un nuevo capítulo de Tu Madre sin Britney: habrá que disfrutarlo.
También regresa (hoy lunes) Brothers & Sisters, otra serie que había empezado muy bien y que, desde la segunda temporada, se ha convertido en un culebrón insoportable. Tan radical ha sido el cambio de discurso, que sus principales guionistas han dicho buenas noches. La indicación de la cadena fue: menos guerra de Irak, menos política, menos pensamiento lateral, y más besitos. Muchos besitos y problemones del corazón.
Y podemos seguir un rato largo con series que cambian de rumbo para conseguir la atención del público descerebrado: la presente temporada de Desperate Housewives se parece, cada vez más, a una caricatura idiota de lo que supo ser la serie en sus comienzos. Da la impresión de que la escribieran los hijos del los guionistas originales. Pero por lo que indica el share, el cambio tonto les funciona muy bien. Y no hablemos de Heroes, no. Mejor no hablemos.
Y entonces, ¿nosotros qué hacemos ante la lluvia de mediocriodad? Cada vez más, debemos resguardarnos en las cadenas de pago: HBO y Showtime, por ejemplo. Sitios en donde la calidad de una obra prevalece (todavía) por encima de la cantidad de espectadores. Y en la televisión inglesa, por supuesto. Y en las poquitas series usamericanas en abierto que mantienen su respiración original: 30 Rock, CSI original, The Office, Lost.
Esta semana justamente regresa Lost, que emitirá (de un tirón) todos los episodios que restan para acabar con la cuarta temporada. La audiencia de la serie en Estados Unidos no está pasando por un buen momento, Así que allí estaremos, firmes y con los ojos muy abiertos, cruzando los dedos para que no aparezca, desde la maleza, la silueta tenebrosa de Paris Hilton...
Semana Santa con regresos
y sin teorías finales
Las diferentes fiestas religiosas de los países de occidente han provocado, entre otros desastres, que esta semana venga bastante pobre de buena ficción. De todos modos, rescatamos aquí dos regresos que valen la pena y, al final del artículo, una toma de posición muy importante con respecto a Lost. Aquí vamos.
El lunes vuelve mamá
Esta semana empiezan otra vez dos comedias que echábamos de menos. A la primera la llamamos cariñosamente "Tu Madre" porque su nombre real es demasiado largo. Se llama How I Met Your Mother y su episodio doce se hizo esperar más de dos meses, por culpa de la huelga pasada.

La historia de "Tu Madre" es así: en el año 2030, un padre incorpóreo (quiero decir que sólo escuchamos su voz) comienza a relatarle a sus dos hijos adolescentes (ellos sí son corpóreos: están en un sofá) de qué manera conoció a su esposa, es decir, a la madre de los chicos. Los querubines no tienen muchas ganas de escuchar la batallita porque sospechan, y con razón, que la anécdota no acabará pronto. De hecho, todavía no sabemos, siquiera, quién es la madre de las criaturas.
Por tanto, cada capítulo de How I Met Your Mother es un inmenso flashback con pequeños toques de voz en off del padre-narrador. Conforme transcurren los episodios se desdibuja un poco la presencia de los "hijos oyentes", que a veces ni aparecen al inicio, pero la sensación de que estamos recibiendo una anécdota del futuro no se diluye nunca. Y eso le da al guión toques magníficos.
El regreso de los gitanos yanquis
La segunda comedia que regresa esta semana es The Riches. Se trata de la familia Malloy, un grupo de gitanos yanquis, que viajan por todo el país practicando pequeñas estafas de guante blanco. Se disfrazan, timan, engañan y siguen viaje. Un mal día matan sin querer a los Riches, una pareja de ricos, y asumen su identidad. Desde entonces deben fingir ser millonarios en una barrio privado, Edenfalls. Y la serie cuenta cómo lo logran (o no). Su primera temporada resultó muy divertida, con ritmo y dos grandes actuaciones estelares: Eddie Izzard y Minnie Driver.

Este miércoles 19 de marzo podremos ver el primer episodio de la segunda temporada, y cruzamos los deods para que siga con la misma calidad.
En contra de las teorías
Y para acabar, este viernes sí ocurrirá el último episodio de Lost antes del receso. Los muy expertos ya están seguramente al tanto de la Gran Teoría Final que circula por Internet, y que explica minuciosamente todos los misterios: desde el oso polar de la primera temporada hasta cada detalle de los últimos capítulos.

En Espoiler estamos en contra de esta Teoría. No de sus detalles, sino de su existencia misma. No queremos saber nada. No estamos dispuestos a recibir información adicional que no provenga de los episodios mismos. Cualquier comentario que ofrezca datos sobre esta teoría, o que la enlace, será destruido, y su autor decapitado.
Feliz Semana Santa para todos

Hernán Casciari nació en Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. [