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Hernán Casciari nació en Buenos Aires, en 1971. Es escritor y periodista. [Más]

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Sección 'Rome'

Roma tendría final,
pero en el cine

Una de las mejores series históricas, injustamente truncada por falta de gran audiencia. Ahora es posible que veamos su gran final.
ESPOILER - 05 de marzo, 2010
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¿Habrá final para Roma? Puede ser que Rome, la serie histórica de HBO, encuentre su final en el cine. El guionista y productor ejecutivo de la serie, Bruno Heller (The Mentalist), acaba de darle los últimos retoques al guión y ahora está a la caza de alguien que ponga el dinero. Recordemos que la Rome (que en idioma argentino se dice Roma y en España fue también traducida de esa manera) fue una corpducción entre tres monstruos de la industria: HBO, BBC y RAI. Pero que así y todo fue cancelada por sus altísimos costos de producción en relación a la respuesta del público.

Bruno Heller se quedó con la sangre en el ojo, y ahora clama venganza. Si la cuestión sale bien, y ojalá que así sea, esta impecable producción conseguirá un final digno, como se merece, y no precipitado y comprimido, como ocurrió con sus episodios finales. La crítica la aplaudió a rabiar, y sus seguidores —aunque escasos, de acuerdo al criterio de la industria— quedaron maravillados con la historia. ¡Justicia para Roma, entonces!

Isla, náufragos, cine. Esta sí está confirmada para la pantalla grande: Gilligan’s Island, la legendaria serie que precedió a Lost, tendrá su merecido homenaje en el cine. Una maravilla de serie, casi anónima en España y legendaria en mi país, con tres temporadas en pantalla (de 1964 a 1967). Detrás del proyecto está la Warner. El guionista se llama Brad Copeland, y lo antecede el dato de haber firmado algunos episodios de Arrested Development y My Name Is Earl. La serie, protagonizada por Bob Denver (Gilligan), narraba la historia de siete náufragos en una isla del Pacífico. Los personajes: un profesor/científico —fundamental que haya uno en una isla desierta—, un millonario —y su esposa—, el capitán del barco, una estrella de cine, muy glamorosa, y una chica común, del campo, que encarnaba la simpleza.

¿Qué pasa con Espoiler.TV? Los que tienen ONO no ven la página, algunos de Telefónica tampoco, en otros países pasa lo mismo. Yo, en casa, la veo con el móvil pero no con el ordenador, etcétera. Según me dice la empresa donde alojamos Espoiler, "tenemos constancia de que varios proveedores de acceso a Internet tienen problemas de resolución de DNS y por tanto no están resolviendo correctamente muchos dominios", por lo tanto está ocurriendo con varias webs. Mal de muchos, consuelo de tontos... Por lo que sospecho que la solución no está en nuestras manos, sino en la (esperemos que rápida) resolución de estas incidencias por parte de las empresas proveedoras. Pero cuidado: yo no entiendo mucho del tema. Si ustedes saben algo más, avisen.

A Hamm se lo comió el personaje. Mercedes Benz se fijó en Jon Hamm para que preste su voz a los avisos de la marca. En realidad no en Jon Hamm en particular, sino en Don Draper, el personaje que interpreta en Mad Men. Un tipo con estilo, un macho en toda regla, alguien digno de conducir un Mercedes. Y además publicista. Hamm se va a encargar de promocionar el modelo S400, y lo hará con los matices de su personaje ficticio, el masculino Don Draper. Con su aporte, Mercedes Benz piensa llegar a un público "más joven y vibrante".

Ingleses en serie. Billy Eliott es una hermosa película del cine inglés. Está basada en una historia real, la de un bailarín prodigio que crece en un ambiente hostil para desarrollar su arte, por si no la vieron. Esta historia está ahora en la mira de la NBC, que, luego de haberse asociado con Working Title Productions, quiere convertirla en serie algunos de los éxitos cinematográficos de la productora británica. Y a la vez pretende hacer lo mismo con otras tres películas inglesas: Bridget Jones's Diary, Notting Hill y Shaun of the Dead; es decir, dos comedias románticas y una historia satírica sobre el mundo de los zombies. No está nada mal.

Del circo romano
a la televisión basura

Desde sus orígenes, el espectáculo se debate entre la calidad y la procacidad, la civilización y la barbarie. Tres grandes series lo plasman.
ESPOILER - 25 de febrero, 2009
Enlace permanente » | Comentarios - 24

El circo de la tele y la televisión de calidad son dos caras de una misma moneda, que —bajo distintos formatos— compiten entre sí desde su nacimiento. El teatro romano también pasó por esto: en aquel tiempo la gente se había volcado en masa a las grandes emociones del circo, que proponían otro tipo de goce estético. Más descarnado, más animal, incluso más humano y catártico que las ficciones teatrales.

Y el teatro, el bueno, decayó.

Sin embargo, la ficción romana no tardó en reaccionar, y como último recurso los actores apelaron al realismo extremo. Si alguien en la obra debía morir, el papel lo representaba un condenado a muerte. Más todavía: los personajes comenzaron a copular de verdad sobre las tablas, libres de escrúpulos, en lo que habrá sido el origen de la industria del porno.

Pese al esfuerzo, la gente siguió prefiriendo el circo, y la debacle del teatro se prolongó por mucho tiempo, hasta que nuevas plumas, otros aires, lo salvaron.

El problema de la tele no es nuevo. Se remonta a nuestros orígenes como civilización. Desde el principio, el circo romano late en nosotros, con su poder hipnótico, salvaje, espectacular.

El discurso de Penélope Cruz del lunes, en la entrega de los Oscars, iba sobre este asunto: "El arte ha sido, es y será nuestro lenguaje universal —dijo—. Debemos hacer todo lo posible para proteger su supervivencia".

¿Pero de qué hay que defenderlo? ¿De la voracidad de la industria o del circo romano? ¿O de los gustos instintivos que nos persiguen desde tiempos remotos?

Por fortuna, desde hace poco los espectadores tenemos un cierto poder: contamos con herramientas para separar el arte de la basura. No para renunciar a nada en particular —el circo abundará siempre—, sino para quedarnos con lo mejor de cada casa.

Las siguientes tres grandes historias de la tele narran los tiempos en los que la cultura de occidente comenzaba a perfilarse a pan y circo. Para narrar aquellas época de salvajismo y arte, HBO y la BBC utilizan los mejores recursos de la buena televisión.

Los programas de la tarde, los que cuentan con quién se acuestan los actores y famosos, son circo fingiendo hablar de teatro. Esto es lo contrario. Es teatro contando cómo empezó el circo.

Los que eligimos qué hay que ver, qué merecemos ver, somos nosotros.

Teatro sobre el circo

Actúan Philip Jackson, Hugh Dixon, Lyall B. Watson, entre otros. La serie propone un recorrido por los momentos más importantes de la Antigua Roma, desde el año 146 A.C. hasta la caída del Imperio, que extendió su influencia durante seis siglos. En el medio hubo de todo: batallas, traiciones y grandes momentos de gloria.

Actúan Derek Jacobi, George Baker, Margaret Tyzack, Sian Phillips, entre otros. Narra la historia del emperador Claudio y su manera un poco particular de dominar el mundo de entonces: lo hacía como si la tierra fuese un comercio familiar, o una tienda donde se venden chorizos y empanadas.

Actúan Kevin McKidd, Ray Stevenson, Polly Walker, Kerry Condon, entre otros. Roma es una coproducción de HBO y la BBC, que tiene como telón de fondo los acontecimientos que se desarrollaron con la caída de La República y el nacimiento del Imperio. La serie recrea con maestría los convulsionados tiempos de Julio César.

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